Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 31 de mayo de 2007

LECTURAS

Sofonías 3,14-18
¡Grita de gozo, oh hija de Sión,
y que se oigan tus aclamaciones,
oh gente de Israel!
¡Regocíjate y que tu corazón esté de fiesta,
hija de Jerusalén!
15 Pues Yavé ha cambiado su suerte,
ha alejado de ti a tus enemigos.
No tendrás que temer desgracia alguna,
pues en medio de ti está Yavé, rey de Israel.
16 Ese día le dirán a Jerusalén:
«¡No tengas ningún miedo,
ni te tiemblen las manos!
17 ¡Yavé, tu Dios, está en medio de ti
el héroe que te salva!
El saltará de gozo al verte a ti
y te renovará su amor.
Por ti danzará y lanzará gritos de alegría
como lo haces tú en el día de la Fiesta.»
18 Apartaré de ti ese mal con el que te amenacé, y ya no serás humillada.
Salmo tomado de Isaías 12,2-6
¡Vean cómo es él, el Dios que me salva!
En él confío y no tengo más miedo,
pues Yavé es mi fuerza y mi canción,
él ha sido mi salvación.
3 Y ustedes sacarán agua con alegría
de las vertientes de la salvación.
4 Ustedes dirán ese día:
¡Denle las gracias a Yavé, vitoreen su Nombre!
Publiquen entre los pueblos sus hazañas,
celébrenlo, pues su Nombre es sublime.
5 ¡Canten a Yavé, pues hizo maravillas
que ahora son famosas en toda la tierra!
6 ¡Grita de contento y de alegría, oh Sión,
porque grande es, en medio de ti, el Santo de Israel!»
Evangelio: Lucas 1, 39-56
39 Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo
42 y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? 44 Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. 45 ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»
46 María dijo entonces:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
47 y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
48 porque se fijó en su humilde esclava,
y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
49 El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí:
¡Santo es su Nombre!
50 Muestra su misericordia siglo tras siglo
a todos aquellos que viven en su presencia.
51 Dio un golpe con todo su poder:
deshizo a los soberbios y sus planes.
52 Derribó a los poderosos de sus tronos
y exaltó a los humildes.
53 Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
54 Socorrió a Israel, su siervo,
se acordó de su misericordia,
55 como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a sus descendientes para siempre.
56 María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.

HOMILIA Y ORACION

FIESTA DE LA VISITACION DE MARIA
Mayo 31, 2007
Lecturas Sofonías 3,14-18; Salmo de Isaías 12,2-6; Lucas 1,39-56

HOMILIA Y ORACION
Llevando a Cristo al mundo
Los secretos culpables son para guardarlos en lugares privados y oscuros. Las buenas noticias son para compartirlas con otros y para anunciarlas desde los tejados. La fiesta de hoy celebra buenas noticias, que como María las podemos gritar de alegría exultando con todos los corazones, como lo describe el profeta Sofonías. María corre presurosa a compartir con Isabel su prima su buena noticia. Isabel expresa a su vez su gran alegría y aún su niño en su seno salta de gozo. ¿Cuáles son esas buenas noticias? ¿Por qué la conmoción?
La respuesta nos deja sorprendido. Es nada menos que en este niño que lleva María en su seno Dios ha cumplido todas sus promesas. Las dos mujeres son las primeras en recibir la noticia de la salvación de Dios y ambas mujeres realizan la parte que Dios les pide, y lo hacen de una manera activa. Ellas no son personas poderosas o ricas. Y sin embargo a ellas se les encarga el mayor acontecimiento de la historia. Este es el mensaje del Canto de María, una anti-cipación del mensaje de Jesús sobre el reino: de que a los insignificantes de este mundo Dios les ha ofrecido el regalo de la salvación.
Cuanto más dejamos a Cristo entrar en nuestras vidas tanto más nos sentimos empujados a compartir estas buenas noticias con otros. Nelson Mandela dijo una vez: “que nacimos para manifestar la gloria de Dios que está en nosotros. Y no solo está en algunos, sino en cada uno.” Como María, la Madre de Dios, que lleva a Dios, todos nosotros somos los que ofrecemos a Cristo al mundo.
Algunos datos históricos de la fiesta. Ya la celebran los franciscanos en el siglo XIII, el Papa Bonifacio IX (1389-1404) la introduce en el calendario universal de la Iglesia. Clemente VIII (1592-1605) compone los textos litúrgicos del oficio. En 1608, San Francisco de Sales funda la orden monástica de la Visitación. Antes se celebraba el 2 de julio, pero ha sido anticipada por el nuevo calendario para que se celebre entre la Anunciación, 25 de marzo y el Nacimiento de Juan Bautista, 24 de junio.
Sofonías es un profeta del siglo VI AC en tiempos del rey Josías. Es un tiempo marcado por las infidelidades continuas a Dios por el pueblo por las modas y los cultos a dioses extranjeros. Aunque el profeta proclama “el día terrible de Yavhé…” sobre todas las naciones, incluida Judá y sabe que el juicio de Dios pone al descubierto el pecado, sin embargo es siempre una invitación a la conversión.
La “hija de Sión debe exultar de todo corazón”, porque ¡gran misterio! el Dios que parecía alejado ha revocado la condena. Y el profeta goza ya con esto. Dios realizará cosas nuevas: “No tengas miedo Sión, que tus brazos no flaqueen (16) porque Dios “es un salvador poderoso” (17), “el Señor tu Dios en medio de ti…” es el Emanuel.”
El anuncio del nacimiento de Juan y de Jesús convergen en la narración de la Visita de María a Isabel. Las dos acogen la acción de Dios. María de manera activa con su consentimiento; Isabel de modo pasivo. Ambas experi-mentan la acción del Espíritu Santo. Isabel lleva en su seno al Precursor y por esta presencia en ella da voz al hijo que lleva en sus entrañas indicando ya en la María al Hijo. Proclama lo que la hecho grande: “¡Dichosa tú, que has creído! Porque lo que ha dicho el Señor se cumplirá…” (45) Al cántico de Isabel (42-45) sigue el cántico de María, que revela la acción poderosa de Dios en ella, la misma da cumplimiento a las antiguas promesas hechas a Abrahán. Dios hace maravillas y despliega su poder a partir de la humildad, que es reconocimiento de la pobreza radical, de su criatura y de su pueblo (48)
El Magnificat (el Canto de María) es la primera manifestación pública de Jesús, de esta realidad aún escondida pero que se manifiesta ya y obra en los que la acogen, como María: la realidad viva del Verbo encarnado en ella la impulsa a no detenerse en sí misma y la abre a la dimensión de servicio: “María estuvo con Isabel unos tres meses…” (56)
Como María, verdadero modelo de discipulado, abramos la mente, el corazón y la vida, a la acogida de la Palabra en nosotros. Así, podremos cantar con admiración la acción de Dios. Y, podremos decir, en ese amor mutuo que es servicio, que el Reino de Dios, en Cristo, está ya en medio de nosotros.
“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.” Con estas palabras, María reconoce en primer lugar los dones singulares que le han sido concedidos, pero alude también a los beneficios comunes con que Dios no deja nunca de favorecer al género humano.
Proclama la grandeza del Señor el alma de aquel que consagra todos sus afectos interiores a la alabanza y al servicio de Dios y, con la observancia de los preceptos divinos, demuestra que nunca echa en olvido las proezas de la majestad de Dios.
Se alegra en Dios su salvador el espíritu de aquel cuyo deleite consiste únicamente en el recuerdo de su creador, de quien espera la salvación eterna.
Estas palabras, aunque son aplicables a todos los santos, hallan su lugar más adecuado en los labios de la Madre de Dios, ya que ella, por un privilegio único, ardía en amor espiritual hacia aquel que llevaba corporalmente en su seno.
Ella con razón pudo alegrarse, más que cualquier otro santo, en Jesús, su salvador, ya que sabía que aquel mismo al que reconocía como eterno autor de la salvación había de nacer de su carne, engendrado en el tiempo, y había de ser, en una misma y única persona, su verdadero hijo y Señor.
ORA Y REFLEXIONA repite con frecuencia y vive hoy las palabras de Isabel: “¡Dichosa tú, que has creído!” (Lucas 1,45)

Oración
Padre de Bondad y fuente de todas las gracias, como María e Isabel nos alegramos en la buena noticia de la salvación que nos concediste por el naci-miento de tu Hijo, Jesucristo. Haz que también nosotros llevemos al mundo esa salvación, en la manera que tratamos a todos aquellos que encontraremos hoy en nuestro camino y seamos testigos de ella con nuestras vidas. Amén.

miércoles, 30 de mayo de 2007

LECTURAS

LECTURAS
Eclesiástico 36, 1,4-5,10-17
Ten piedad de nosotros, Señor, Dios del mundo, míranos y derrama tu terror sobre todas las naciones. Que te conozcan, como nosotros te hemos conocido, porque no hay Dios fuera de ti, Señor. Renueva tus prodigios, repite tus milagros, glorifica tu fuerza y el poder de tu brazo. ‘° Reúne a todas las tribus de Jacob, devuélveles su heredad como al comienzo. Señor, ten piedad del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien hiciste tu primogénito. Ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de tu descanso. ‘ Llena a Sión de tu alabanza y colma a tu pueblo de tu gloria. Son tus obras más antiguas, muéstrales tu favor y cumple las profecías hechas en tu nombre. Da una recompensa a los que en ti esperan, y que tus profetas resulten veraces. Escucha, Señor, la plegaria de tus servidores, según la bendición de Aarón sobre tu pueblo. ¡y todos los habitantes de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno!
Salmo 78,8-9,11,13
8 No nos tengas rencor por faltas de nuestros padres, que tu misericordia corra a nuestro encuentro, pues ya no podemos más.
9 Ayúdanos, oh Dios, salvador nuestro, en atención a la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados en honor a tu nombre.
10 ¿Quieres que digan los paganos: «¿Dónde está su Dios?»
Que bajo nuestros ojos conozcan los paganos cómo cobras venganza de la sangre derramada de tus siervos.
11 Que hasta ti llegue la queja del prisionero; con tu potente brazo salva a los condenados a muerte.
13 Y nosotros, tu pueblo, el rebaño de tu redil, te daremos gracias para siempre; de edad en edad diremos tu alabanza.

Evangelio
Marcos 10,32-45
32 En aquel tiempo los discípulos iban subiendo camino a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos. Los discípulos estaban desconcertados, y los demás que lo seguían tenían miedo. Otra vez Jesús reunió a los Doce para decirles lo que le iba a pasar: 33 «Estamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del Hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley: lo condenarán a muerte y lo entregarán a los extranjeros, 34 que se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán. Pero tres días después resucitará.»

35 Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.»
36 El les dijo: «¿Qué quieren de mí?» 37 Respondieron: «Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria.»
38 Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que yo estoy bebiendo o ser bautizados como yo soy bautizado?»
39 Ellos contestaron: «Sí, podemos.» Jesús les dijo: «Pues bien, la copa que voy a beber yo, la beberán también ustedes, y serán bautizados con el mismo bautismo que voy a recibir yo; 40 pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí el concederlo; eso ha sido preparado para otros.»
41 Cuando los otros diez oyeron esto, se enojaron con Santiago y Juan. 42 Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones actúan como dictadores, y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. 43 Pero no será así entre ustedes. Por el contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, debe hacerse el servidor de todos, 44 y el que quiera ser el primero, se hará esclavo de todos.
45 Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre.»

Homilía Oración

TIEMPO ORDINARIO

Homilía
Viviendo una nueva vida de servicio.
Las inundaciones pueden ser devastadoras. El poder desatado de las aguas es algo que cualquiera que lo experimentó en New Orleans en 2005 lo temerá por toda la vida. La palabra griega usada para hablar del bautismo significa inundado, sumergido. Cuando los primeros cristianos eran bauti-zados eran sumergidos tres veces en las aguas, una experiencia muy cercado a ahogarse.
Cuando Jesús le pregunta a Santiago y a Juan si podían participar en su bautismo y beber la copa que el bebería, estaba probando su compromiso con él a pesar de la inevitabilidad del sufrimiento y la muerte. Si cuando nos bautizaron tuvimos la experiencia de ser sumergido en las aguas, y el bautismo de los adultos está volviendo a la antigua práctica, también nosotros experimentamos el morir, al antiguo ser de pecado para poder resucitar con Cristo a una nueva persona, a un nuevo ser.
Como bautizados cristianos no podemos vivir como los paganos que tiranizan y oprimen, sino como siervos de los demás. Nuestro ejemplo es el mismo Cristo cuyo servicio no se limitó a las palabras y las acciones de su vida, sino que se entregó hasta su misma vida por todos.
Sin embargo, la copa que bebemos con Cristo es también la copa de la alegría, el banquete del Reino de Dios. Es una copa, de sufrimiento y alegría al mismo tiempo, y nos compromete a aceptar sus consecuencias, cuando ofrecemos el cáliz en la misa.
El texto del libro de Eclesiástico nos ofrece una oración que el autor con ánimo apesadumbrado ofrece por Israel. El pueblo necesita ser liberado y volver a encontrar su función de pueblo entre los pueblos: la ser testigo de las promesas de Dios y un faro de fidelidad y de amor a su Dios. Muchas veces ha sido fiel a su vocación, otras ha salido del buen camino, rompiendo la alianza que, cual cordón umbilical, le permitía estar unido a Dios. La dramática expe-riencia del exilio en Babilonia ha destruido las esperanzas, oscureciendo el horizonte y su función histórico-teológica entre los pueblos. De ahí los dos puntos de mayor interés.
El primero es la conciencia de culpa, que lleva a pedir de manera repetida el perdón de Dios, apoyándose solo en su misericordia. Los destinatarios de tal misericordia son citados como “pueblo…,” “Israel…,” Sión…,” “Jerusalén…”. “Ten piedad de nosotros, Señor, Dios del mundo, … del pueblo que lleva tu nombre, … de Israel, a quien hiciste tu primogénito… de tu ciudad santa, Jerusalén… llena a Sión de tu alabanza…” La insistencia en la palabra “tu” es, por una parte, para recordar a Dios el compromiso que adquirió con su pue-blo, en virtud de la alianza y, por otra, para recordar al pueblo su pertenencia a Dios, a pesar de sus pecados.
Luego alude a la globalidad, es decir, inserta a Israel en el tejido mundial. Ya no aparece el elemento distintivo : “Nosotros somos tu pueblo, en oposición a los otros que no lo son”, sino que empieza a despuntar una con-ciencia de lo que son, en función de la tarea que supera las fronteras de Israel “Derrama tu terror sobre todas las naciones. Que te conozcan, como nosotros te hemos conocido, porque no hay Dios fuera de ti, Señor. Y todos los habitantes de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno!” Va apareciendo una conciencia misionera y universalista. El Nuevo Testamento está ya a la puerta, y esto se llama evangelización.
El evangelio nos trae un elemento importante, primero el tercer anuncio de la pasión y resurrección y luego la absurda petición de Santiago y Juan.
Jesús no hace de lo que le espera un misterio. Va libremente y con conciencia al encuentro de su destino de muerte, iluminada por el resplandor de la resurrección. Otro elemento importante en el pedido de Santiago y Juan, se rompe el grupo. Pretenden un reconocimiento que les confiera autoridad y superioridad sobre los otros. Aquí hay dos errores, primero, entienden la gloria en sentido muy humano y segundo buscan seguridad para el futuro, como un seguro de vida que les ponga a cubierto de sorpresas desagradables. Buscan un reconocimiento que los distinga sin ofrecer nada a cambio o sin méritos manifiestos.
Jesús responde con dureza, acusándolos de ignorancia. Les ofrece la imagen “del cáliz a beber” que ha sido preparado para poder compartir la alegría de ser comensales en la mesa del Maestro. Efectivamente Santiago será el primer mártir entre los apóstoles (en el año 44 de Cristo) y Juan dará tes-timonio con la fidelidad de su amor hasta que llegue su muerte, ya muy ancia-no.
Jesús afirma que él no asigna puestos y lo remite de manera sutil a Dios “para quienes está reservado…” El cambio es total, se pasa de una petición: “queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte…” a la atención a la voluntad de Dios. El es quien dispone, él es quien determina. Pero la petición ha producido una ruptura en el grupo, dos contra diez. Jesús los acerca a su persona, casi como para transmitir su calor afectivo, y les propone un nuevo modo de ejercer la autoridad, pasando del autoritarismo al servicio. El que ocupa puestos de prestigio no debe sobresalir, y mucho menos explotar a los otros o sacar ventajas personales. Jesús reconoce la necesidad de que haya jefes, responsables. Pero cambia de una manera radical su función. Eso no es idealismo ni fantasía, Jesús es el modelo del nuevo proyecto de autoridad. El, el superior, pone su vida a disponibilidad de todos, es decir, de los inferiores. Su muerte en la cruz será la marca de su autoridad, que es un servicio de amor.
ORA Y REFLESIONA: repite y vive hoy la Palabra: “”Y todos los habitantes de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno…” (Eclesiástico 36,17)

Oración
Oh Señor, que nos das la vida, no permitas que nunca busquemos la gloria y el poder sino que sigamos tu ejemplo, que te hizo humilde servidor, aún hasta la muerte en la cruz. Concédenos que vivamos no como señores y dueños de los demás o que rehuyamos el sufrimiento por el honor de tu nombre. Amén.

martes, 29 de mayo de 2007

LECTURAS: Eclesiástico 35,1-12

1 El que observa la Ley hace más que multiplicar las ofrendas; apegarse a los mandamientos es ofrecer un sacrificio de comunión.
2 Un acto generoso es una ofrenda de harina pura, la limosna es un sacrificio de alabanza.
3 Lo que agrada al Señor es que uno se aleje del mal; ¡no hay sacrificio de expiación más hermoso que huir de la injusticia!
4 Pero no debes presentarte ante el Señor con las manos vacías: todos esos sacrificios te han sido prescritos.
5 Cuando el justo presenta su ofrenda, la grasa es para el altar, pero el buen olor sube hasta el Altísimo. 6 El sacrificio del justo es bien acogido, el Señor no se olvidará de él.
7 Glorifica al Señor con un corazón generoso, ofrece sin regatear los primeros frutos de tu trabajo.
8 Cada vez que das, muestra una cara alegre, siéntete feliz de presentar tus diezmos. 9 Da al Altísimo como te ha dado, de todo corazón y según tus medios;
10 porque el Señor devuelve la mano; te dará siete veces más.
11 No trates de comprar sus favores, no lo aceptará; tu ofrenda de algo mal adquirido de nada te servirá. 12 Porque el Señor es el juez, y no hace favoritismo.

Salmo 45.5-8 y 14,23
5 «Reúnan a mis fieles ante mí,
que con un sacrificio sellaron mi alianza.»
6 Serán los cielos los que anuncien la sentencia,
porque el juez es Dios mismo:
7 «Escucha, pueblo mío, que te hablo;
Israel, declaro en contra tuya,
yo, Dios, que soy tu Dios.
8 No te reprendo por tus sacrificios,
o por tus holocaustos, que están siempre ante mí.
14 Dale gracias a Dios con sacrificios,
y cumple tus mandas al Altísimo;
Me honra el que da gracias con sacrificios,
pero al que va por camino recto,
le haré ver la salvación de Dios».

Marcos 10,28-31
28 Entonces Pedro le dijo: «Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte.» 29 Y Jesús contestó: «En verdad les digo: Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por mi causa y por el Evangelio quedará sin recompensa. 30 Pues, aun con persecuciones, recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos, y en el mundo venidero la vida eterna.
31 Entonces muchos que ahora son primeros serán últimos, y los que son ahora últimos serán primeros.»

Homilía La recompensa de Jesús

Los restaurantes siempre buscan nuevas ideas para traer a sus clientes. Después del éxito en Paris, donde los que servían eran ciegos o con problemas de visión abrieron uno de esos restaurantes en Londres. Los clientes eran conducidos a sus mesas por mozos ciegos con la confianza y experiencia que nos tenían los que gozaban de la vista. Es como si mundo fuera al revés.
Lo mismo pasa en el Reino de Dios. Los fuertes aparecen como débiles y éstos como fuertes. Los valores que dominan nuestro mundo, éxito, riqueza, fama, no cuentan. Pero aquellos que entregan sus vidas a la Buena Noticia de Dios son premiados, como nos lo dice el Evangelio de hoy.
No son premios en forma de dinero, o éxito visible. Pero gozan en ser miembros de una nueva familia, la familia de los cristianos. Esto será como recompensa, tal vez, ya que al convertirse y vivir como cristianos pueden haber encontrado el rechazo de sus propias familias. Y esta nueva experiencia hará mucho más, porque si la familia cristiana lo es en realidad, proveerá por las necesidades de sus miembros, como también el compartir la alegría de conocer y amar a Dios. Todos los que dirigen sus vidas con rectitud pueden aspirar a los bienes eternos, el mayor y más grande de los regalos. Sin embargo, no lo será sin sufrimiento. Es falso pensar que el mundo da la bienvenida y acogida a aquellos que rechazan sus valores. La persecución, en alguna de sus formas, los visitará. Jesús no ofrece cosas fáciles. Pero lo que Cristo ofrece a aquellos que lo siguen fielmente es mayor que las dificultades que debemos enfrentar y superar.
El texto del autor del libro del Eclesiástico nos lo muestra como ritualista y moralista, o sea, que se siente apegado al culto como a la ley divina en todas sus facetas. Hace concluir ambas tendencias, considerando que la misma práctica de la ley es culto. Por eso ofrece un paralelismo entre la observancia de la ley, o una de sus manifestaciones, y un acto de culto, habla de observancia de la ley-ofrendas, del cumplimiento de los mandamientos-sacrificios de comunión, del devolver un favor-flor de harina, practicar la limosna-sacrificios de alabanza.
Su pensamiento gira en torno a dos ideas. La primera más teológica (como Dios lee nuestra vida) y la otra ritual. Comienza con el principio: “La ofrenda del justo dignifica el altar… El sacrificio del justo es aceptable” (vv 5ss) al poner en relación el compromiso o santidad de vida (“justo”) con la acción de la ofrenda en el templo, anticipa y satisface la exigencia de la unidad-comunión de la persona, que luego Mateo exigirá de una manera categórica: “Así pues, si en el momento de llevar tu ofrenda al altar, recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda…” (Mateo 5,23ss)
La otra idea recuerda la generosidad que hay que mostrar en la ofrenda al Señor. El pensamiento recoge el precepto de Éxodo 23,15: “Nadie se presentará a mi con las manos vacías…” enriqueciéndola con motivación de sabiduría: “Porque el Señor sabe retribuir, y te devolverá siete veces más…” (10) Dicho en términos populares, es como decir que con el Señor no se lleva nunca las de perder.
En el evangelio, se ha desarrollado una situación ante Jesús y sus discípulos de seguimiento naufragado, el hombre que al pedirle Jesús que venda todo lo que tiene y lo siga, se va entristecido porque era muy rico, lo cual ha enredado un sentimiento más noble, ganar la vida eterna. Jesús aprovecha para poner en guardia contra los peligros de las riquezas que esclaviza. Este es el antecedente del pasaje de hoy.
Pedro toma la palabra. No plantea una pregunta, pero su consideración equivale a una pregunta dirigida a Jesús. Pedro y los demás del grupo han dejado todo por seguir a Jesús y se han adherido al nuevo proyecto de Jesús. Se han mostrado opuestos al rico que se va entristecido. De una manera implícita, aflora la pregunta: si aquel se ha ido triste, en estado de quiebra ¿Qué será de nosotros? Jesús clarifica inmediatamente. Habla de una recompensa que se distribuye entre el hoy del tiempo “el tiempo presente…”y el mañana de la eternidad “el mundo futuro…” A quienes han dejado todo, y lo explica en siete realidades que abarcan el mundo del bienestar, de los afectos y de la profesión (casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos, campos…) se les promete cien veces más.
No se trata de una operación simplemente matemática y bancaria. Si bien el seguimiento ha traído consigo ruptura-separación con el programa de vida que teníamos (propiedades, familia, profesión…) también es verdad que no ha creado personas inadaptados o personas sin referencia. Aquí podemos ver una alusión a la vida de la primera comunidad de Jerusalén, donde era fuerte el sentido de pertenencia, y los miembros se llamaban “hermanos” entre sí. El añadido “junto con persecuciones…” (30) recuerda que en el tiempo presente no se puede alejar la sombra de la cruz. Se goza, se obtiene pero de un modo condicionado. El premio definitivo es “el mundo futuro…” y consiste en la “vida eterna…” Esto no necesita explicaciones, es la vida con Dios, una vida exuberante, que no conoce ocaso.
El v 31: “Hay muchos que serán últimos y muchos últimos que serán primero…” es un aviso para que nadie se considere nunca de los que han llegado, y por supuesto, a la vigilancia, porque el seguimiento es siempre compromiso de vida.
ORA Y REFLEXIONA y repite con frecuencia hoy la Palabra: “Da al Altísimo según te dio él a ti, con generosidad, según tus posibilidades…” (Eclesiástico 35,9)

Oración
Dios de amor, tú sabes que nos hemos entregado al servicio de tu Reino. Hoy te reafirmamos nuestro compromiso. Haz que hoy reflejemos los valores del Reino en todo lo que hagamos y digamos; fortalece nuestra debilidad, tú que amas lo que no es digno de amarse, pero levantas al desvalido y al pobre. Te damos gracias por todos tus dones y regalos que recibimos por Jesucristo tu Hijo.

jueves, 24 de mayo de 2007

PASCUA-ASCENSION 2007

Lecturas: Hechos 22, 30 y 23, 6-11;

Al día siguiente hizo soltar a Pablo. Quería conocer con certeza cuáles eran los cargos que los ju díos tenían contra él, y mandó que se reunieran los jefes de los sacerdotes y todo el Consejo que llaman Sanedrín. Después hizo bajar a Pablo para que compareciera ante ellos.

6 Pablo sabía que una parte de ellos eran saduceos y la otra fari seos. Así que declaró en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo e hijo de fariseos. Y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza, a causa de la resurrección de los muertos.»

7 Apenas hizo esta declaración, se originó una gran discusión entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió.
Mc 12,18

8 Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritu, mientras que los fariseos admiten todo eso. 9 Se armó, pues, un enorme griterío. Algunos maestros de la Ley que eran del partido de los fariseos se pusieron en pie, afirmando: «Nosotros no hallamos nada malo en este hombre. Tal vez le haya hablado un espíritu o un ángel.»

10 La discusión se hizo tan violenta que el capitán tuvo miedo de que despedazaran a Pablo. Ordenó, entonces, que vinieran los soldados, sacaran a Pablo de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza.

He 18,9
He 27,24

11 Aquella misma noche el Señor se acercó a Pablo y le dijo: «¡Animo! Así como has dado testimonio de mí aquí en Jerusalén, tendrás que darlo también en Roma.»

Salmo 16 (15), 1-2, 5-8-11;

El Señor es mi parte de herencia.—Dios es mi parte de herencia; le escogí como mi único Señor y me regocijaré en él por toda la eternidad.

2 Guárdame, oh Dios, pues me refugio en ti. Yo le he dicho: «Tú eres mi Señor, no hay dicha para mí fuera de ti.

3 Los dioses del país son sólo mugre, ¡malditos sean los que los escogen 4 y que corren tras ellos! Tan sólo penas cosecharán. No les ofreceré libaciones de sangre ni llevaré sus nombres a mis labios.

5 El Señor es la herencia que me toca y mi buena suerte: ¡guárdame mi parte! 6 El cordel repartidor me dejó lo mejor, ¡magnífica yo encuentro mi parcela!

7 Yo bendigo al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye mi conciencia. 8 Ante mí tengo siempre al Señor, porque está a mi derecha jamás vacilaré.

9 Por eso está alegre mi corazón, mis sentidos rebosan de júbilo y aún mi carne descansa segura: 10 pues tú no darás mi alma a la muerte, ni dejarás que se pudra tu amigo.

11 Me enseñarás la senda de la vida, gozos y plenitud en tu presencia, delicias para siempre a tu derecha.

Juan 17,20-26

No ruego sólo por éstos, sino también por todos aquellos que creerán en mí por su palabra. 21 Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
22 Yo les he dado la Gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:

1Cor 6,17
Gál 2,20
Ef 1,4
Ef 4,3

23 yo en ellos y tú en mí. Así alcanzarán la perfección en la unidad, y el mundo conocerá que tú me has enviado y que yo los he amado a ellos como tú me amas a mí.

Jn 11,26
Gén 45,13

24 Padre, ya que me los has dado, quiero que estén conmigo donde yo estoy y que contemplen la Gloria que tú ya me das, porque me amabas antes que comenzara el mundo.
25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocía, y éstos a su vez han conocido que tú me has enviado.

Rom 8,39

26 Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amas esté en ellos y también yo esté en ellos.»

PASCUA ASCENSION 2007

HOMILIA

La historia de siempre, cuando se levanta un edificio nunca faltan los críticos, el dinero que han invertido, que el diseño es demasiado moderno y no encaja en el ambiente y con los otros edificios. En Escocia levantaron el edifico del parlamento y vinieron todas esas críticas, pero tenía un diseño que los críticos ni se dieron cuenta, y era que en vez de los parlamentaros verse las espalda estaba dispuesto en forma circular. Y el arquitecto comentó: “ que ese lugar lo había diseñado así “para que los parlamentarios aprendieran cómo estar juntos…”.

Esa no fue la experiencia de Pablo en Jerusalén y en Cesarea, donde ahora está preso. Aquellos tribunales no fueron lugares donde el aprender a estar juntos se pudiera aprender. Los partidos religiosos cayeron inmediatamente en peleas y discusiones, y Pablo defiende el hecho de la resurrección de Jesús. Aprovecha toda oportunidad para evangelizar. Y los dirigentes de los distintos grupos religiosos mostraron cómo estaban divididos en las cuestiones fundamentales y centrales de la fe. En lo cual no hay nada nuevo. Cuando la gente se reúne para tratar un tema, es lo más común y corriente que termine en peleas y discusiones.

La oración de Jesús debe ayudarnos a los creyentes a entender el arte de la unidad. Dije, “el arte de la unidad…” Y esto no es nada simple. Las virtudes más difíciles de encontrar entre los humanos y creyentes son, el control de sí mismo, la paciencia y la tolerancia. Pero son las únicas efectivas Si las personas tenemos que convencernos de algo, es por la aceptación que hacemos de las personas, no de sus opiniones e ideas y sentimientos. Lo que decía el arquitecto, aplicado ahora a la iglesia, “este es el lugar donde aprendemos a estar juntos y a aprender juntos.”

Punto importante en la primera de hoy, es la segunda vez que Pablo habla como un prisionero. Pablo el hombre sincero y honesto acepta el consejo de Santiago y va al templo. Se salva porque el tribuno romano actúa inteligentemente y lo arranca de las manos de los judíos y le permitirle hablar a la muchedumbre, pero, por poco le cuesta al vida. Pablo le descubre al tribuno que es ciudadano romano por nacimiento y al día siguiente el tribuno le permite hablar ante los líderes religiosos. Y Pablo, conocedor de los grupos religiosos juega a propósito con el tema de la resurrección de los muertos que los fariseos afirman pero lo saduceos niegan. Los fariseos, no siguiendo el famoso consejo de Gamaliel “déjenlos tranquilos que si esto es de los hombres se vendrá abajo, pero si es de Dios, cuidado, no sea que se opongan a Dios…” Los fariseos de alían con Pablo y en contra del adversario común, los saduceos. Para los judíos lo importante es defender la identidad nacionalista y les lleva al punto de una abierta rebelión contra Roma. AL final todo esto llevará a la destrucción de la ciudad. Pero Pablo es consolado, esto será oportunidad para que dé testimonio de Cristo en Roma. Es el gran testigo en Jerusalén y lo será en el corazón del mundo, Roma. Lo cual testifica lo que cada día les repito, la Iglesia, y la comunidad de la Esperanza y cada uno de nosotros tenemos una misión, ser evangelizadores, testigos de la resurrección de Cristo, con nuestras vidas. De lo contrario haremos de la iglesia un museo.

En el evangelio, la tercera parte de la oración sacerdotal de Jesús amplia el horizonte. Antes había invocado al Padre por sí mismo “glorifícame…” y luego por la comunidad de los discípulos. Ahora se extiende a rezar por todos los futuros creyentes. Hay una oración por la unidad “que ellos sean uno, como nosotros somos uno, yo en ellos y tú en mí….” ; la oración por la salvación… “no solo ruego por ellos sino por todos los creerán en mi por su palabra… (¡distinto del ambiente de Jerusalén como vemos en de la primera lectura!) Por eso Jesús pide por la unidad en la fe y en el amor. Esto tiene su origen “en lo mismo que…” es decir, en la co-presencia del Padre y el Hijo, y por la profunda unión entre ellos, fundamento y modelo de la comunidad de los creyentes. En ese ambiente todos, todos “se hacen uno…” en la medida en que acogen a Jesús y creen en su palabra.

Este ideal, inspirado en la unión entre las personas divinas, encierra para la comunidad cristiana una vigorosa llamada a la fe y es signo de aceptar la misma misión de Jesús. La unidad entre Jesús y la comunidad cristiana se representa así como una inhabitación: “yo en ellos y tú en mi…” (23) En Cristo por lo tanto se realiza el perfeccionamiento hacia la unidad. Para los creyentes del futuro, pide lo mismo el cumplimiento de la promesa a los discípulos (24) “que estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque tú me amaste antes de la creación del mundo…” La unidad, fuente del amor, tiene lugar, no obstante las situaciones que vivamos. La “prueba” de que Jesús no es un charlatán, ni uno de tantos profetas, sino el enviado de Dios, es la fraternidad entre los discípulos, y ahora en el creyente, por medio de la presencia interior del Espíritu de Jesús. Y esto es el signo por excelencia del origen divino del cristianismo. Construir la fraternidad es el anuncio más autorizado y seguro de la resurrección de Cristo… “para que el mundo crea que tú me has enviado…”

ORA Y REFELXIONA y vive la Palabra: “Que también ellos estén unidos a nosotros; de este modo, el mundo podrá creer que tú me has enviado…” (Juan 17,21)

ORACION

Señor, tú nos has bendecido con el don de la fe y nos has llamado a ser parte y miembro de tu Iglesia. Bendícenos también con el poder que nos conducen al entendimiento y la paz, y nos ayudan a brindar al mundo tu salvación en el testimonio .