miércoles, 30 de mayo de 2007
LECTURAS
LECTURAS
Eclesiástico 36, 1,4-5,10-17
Ten piedad de nosotros, Señor, Dios del mundo, míranos y derrama tu terror sobre todas las naciones. Que te conozcan, como nosotros te hemos conocido, porque no hay Dios fuera de ti, Señor. Renueva tus prodigios, repite tus milagros, glorifica tu fuerza y el poder de tu brazo. ‘° Reúne a todas las tribus de Jacob, devuélveles su heredad como al comienzo. Señor, ten piedad del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien hiciste tu primogénito. Ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de tu descanso. ‘ Llena a Sión de tu alabanza y colma a tu pueblo de tu gloria. Son tus obras más antiguas, muéstrales tu favor y cumple las profecías hechas en tu nombre. Da una recompensa a los que en ti esperan, y que tus profetas resulten veraces. Escucha, Señor, la plegaria de tus servidores, según la bendición de Aarón sobre tu pueblo. ¡y todos los habitantes de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno!
Salmo 78,8-9,11,13
8 No nos tengas rencor por faltas de nuestros padres, que tu misericordia corra a nuestro encuentro, pues ya no podemos más.
9 Ayúdanos, oh Dios, salvador nuestro, en atención a la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados en honor a tu nombre.
10 ¿Quieres que digan los paganos: «¿Dónde está su Dios?»
Que bajo nuestros ojos conozcan los paganos cómo cobras venganza de la sangre derramada de tus siervos.
11 Que hasta ti llegue la queja del prisionero; con tu potente brazo salva a los condenados a muerte.
13 Y nosotros, tu pueblo, el rebaño de tu redil, te daremos gracias para siempre; de edad en edad diremos tu alabanza.
Evangelio
Marcos 10,32-45
32 En aquel tiempo los discípulos iban subiendo camino a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos. Los discípulos estaban desconcertados, y los demás que lo seguían tenían miedo. Otra vez Jesús reunió a los Doce para decirles lo que le iba a pasar: 33 «Estamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del Hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley: lo condenarán a muerte y lo entregarán a los extranjeros, 34 que se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán. Pero tres días después resucitará.»
35 Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.»
36 El les dijo: «¿Qué quieren de mí?» 37 Respondieron: «Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria.»
38 Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que yo estoy bebiendo o ser bautizados como yo soy bautizado?»
39 Ellos contestaron: «Sí, podemos.» Jesús les dijo: «Pues bien, la copa que voy a beber yo, la beberán también ustedes, y serán bautizados con el mismo bautismo que voy a recibir yo; 40 pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí el concederlo; eso ha sido preparado para otros.»
41 Cuando los otros diez oyeron esto, se enojaron con Santiago y Juan. 42 Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones actúan como dictadores, y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. 43 Pero no será así entre ustedes. Por el contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, debe hacerse el servidor de todos, 44 y el que quiera ser el primero, se hará esclavo de todos.
45 Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre.»
Eclesiástico 36, 1,4-5,10-17
Ten piedad de nosotros, Señor, Dios del mundo, míranos y derrama tu terror sobre todas las naciones. Que te conozcan, como nosotros te hemos conocido, porque no hay Dios fuera de ti, Señor. Renueva tus prodigios, repite tus milagros, glorifica tu fuerza y el poder de tu brazo. ‘° Reúne a todas las tribus de Jacob, devuélveles su heredad como al comienzo. Señor, ten piedad del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien hiciste tu primogénito. Ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de tu descanso. ‘ Llena a Sión de tu alabanza y colma a tu pueblo de tu gloria. Son tus obras más antiguas, muéstrales tu favor y cumple las profecías hechas en tu nombre. Da una recompensa a los que en ti esperan, y que tus profetas resulten veraces. Escucha, Señor, la plegaria de tus servidores, según la bendición de Aarón sobre tu pueblo. ¡y todos los habitantes de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno!
Salmo 78,8-9,11,13
8 No nos tengas rencor por faltas de nuestros padres, que tu misericordia corra a nuestro encuentro, pues ya no podemos más.
9 Ayúdanos, oh Dios, salvador nuestro, en atención a la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados en honor a tu nombre.
10 ¿Quieres que digan los paganos: «¿Dónde está su Dios?»
Que bajo nuestros ojos conozcan los paganos cómo cobras venganza de la sangre derramada de tus siervos.
11 Que hasta ti llegue la queja del prisionero; con tu potente brazo salva a los condenados a muerte.
13 Y nosotros, tu pueblo, el rebaño de tu redil, te daremos gracias para siempre; de edad en edad diremos tu alabanza.
Evangelio
Marcos 10,32-45
32 En aquel tiempo los discípulos iban subiendo camino a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos. Los discípulos estaban desconcertados, y los demás que lo seguían tenían miedo. Otra vez Jesús reunió a los Doce para decirles lo que le iba a pasar: 33 «Estamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del Hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley: lo condenarán a muerte y lo entregarán a los extranjeros, 34 que se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán. Pero tres días después resucitará.»
35 Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.»
36 El les dijo: «¿Qué quieren de mí?» 37 Respondieron: «Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria.»
38 Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que yo estoy bebiendo o ser bautizados como yo soy bautizado?»
39 Ellos contestaron: «Sí, podemos.» Jesús les dijo: «Pues bien, la copa que voy a beber yo, la beberán también ustedes, y serán bautizados con el mismo bautismo que voy a recibir yo; 40 pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí el concederlo; eso ha sido preparado para otros.»
41 Cuando los otros diez oyeron esto, se enojaron con Santiago y Juan. 42 Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones actúan como dictadores, y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. 43 Pero no será así entre ustedes. Por el contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, debe hacerse el servidor de todos, 44 y el que quiera ser el primero, se hará esclavo de todos.
45 Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre.»
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