Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 31 de mayo de 2007

LECTURAS

Sofonías 3,14-18
¡Grita de gozo, oh hija de Sión,
y que se oigan tus aclamaciones,
oh gente de Israel!
¡Regocíjate y que tu corazón esté de fiesta,
hija de Jerusalén!
15 Pues Yavé ha cambiado su suerte,
ha alejado de ti a tus enemigos.
No tendrás que temer desgracia alguna,
pues en medio de ti está Yavé, rey de Israel.
16 Ese día le dirán a Jerusalén:
«¡No tengas ningún miedo,
ni te tiemblen las manos!
17 ¡Yavé, tu Dios, está en medio de ti
el héroe que te salva!
El saltará de gozo al verte a ti
y te renovará su amor.
Por ti danzará y lanzará gritos de alegría
como lo haces tú en el día de la Fiesta.»
18 Apartaré de ti ese mal con el que te amenacé, y ya no serás humillada.
Salmo tomado de Isaías 12,2-6
¡Vean cómo es él, el Dios que me salva!
En él confío y no tengo más miedo,
pues Yavé es mi fuerza y mi canción,
él ha sido mi salvación.
3 Y ustedes sacarán agua con alegría
de las vertientes de la salvación.
4 Ustedes dirán ese día:
¡Denle las gracias a Yavé, vitoreen su Nombre!
Publiquen entre los pueblos sus hazañas,
celébrenlo, pues su Nombre es sublime.
5 ¡Canten a Yavé, pues hizo maravillas
que ahora son famosas en toda la tierra!
6 ¡Grita de contento y de alegría, oh Sión,
porque grande es, en medio de ti, el Santo de Israel!»
Evangelio: Lucas 1, 39-56
39 Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo
42 y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? 44 Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. 45 ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»
46 María dijo entonces:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
47 y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
48 porque se fijó en su humilde esclava,
y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
49 El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí:
¡Santo es su Nombre!
50 Muestra su misericordia siglo tras siglo
a todos aquellos que viven en su presencia.
51 Dio un golpe con todo su poder:
deshizo a los soberbios y sus planes.
52 Derribó a los poderosos de sus tronos
y exaltó a los humildes.
53 Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
54 Socorrió a Israel, su siervo,
se acordó de su misericordia,
55 como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a sus descendientes para siempre.
56 María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.

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