jueves, 31 de mayo de 2007
LECTURAS
Sofonías 3,14-18
¡Grita de gozo, oh hija de Sión,
y que se oigan tus aclamaciones,
oh gente de Israel!
¡Regocíjate y que tu corazón esté de fiesta,
hija de Jerusalén!
15 Pues Yavé ha cambiado su suerte,
ha alejado de ti a tus enemigos.
No tendrás que temer desgracia alguna,
pues en medio de ti está Yavé, rey de Israel.
16 Ese día le dirán a Jerusalén:
«¡No tengas ningún miedo,
ni te tiemblen las manos!
17 ¡Yavé, tu Dios, está en medio de ti
el héroe que te salva!
El saltará de gozo al verte a ti
y te renovará su amor.
Por ti danzará y lanzará gritos de alegría
como lo haces tú en el día de la Fiesta.»
18 Apartaré de ti ese mal con el que te amenacé, y ya no serás humillada.
Salmo tomado de Isaías 12,2-6
¡Vean cómo es él, el Dios que me salva!
En él confío y no tengo más miedo,
pues Yavé es mi fuerza y mi canción,
él ha sido mi salvación.
3 Y ustedes sacarán agua con alegría
de las vertientes de la salvación.
4 Ustedes dirán ese día:
¡Denle las gracias a Yavé, vitoreen su Nombre!
Publiquen entre los pueblos sus hazañas,
celébrenlo, pues su Nombre es sublime.
5 ¡Canten a Yavé, pues hizo maravillas
que ahora son famosas en toda la tierra!
6 ¡Grita de contento y de alegría, oh Sión,
porque grande es, en medio de ti, el Santo de Israel!»
Evangelio: Lucas 1, 39-56
39 Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo
42 y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? 44 Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. 45 ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»
46 María dijo entonces:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
47 y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
48 porque se fijó en su humilde esclava,
y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
49 El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí:
¡Santo es su Nombre!
50 Muestra su misericordia siglo tras siglo
a todos aquellos que viven en su presencia.
51 Dio un golpe con todo su poder:
deshizo a los soberbios y sus planes.
52 Derribó a los poderosos de sus tronos
y exaltó a los humildes.
53 Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
54 Socorrió a Israel, su siervo,
se acordó de su misericordia,
55 como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a sus descendientes para siempre.
56 María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.
¡Grita de gozo, oh hija de Sión,
y que se oigan tus aclamaciones,
oh gente de Israel!
¡Regocíjate y que tu corazón esté de fiesta,
hija de Jerusalén!
15 Pues Yavé ha cambiado su suerte,
ha alejado de ti a tus enemigos.
No tendrás que temer desgracia alguna,
pues en medio de ti está Yavé, rey de Israel.
16 Ese día le dirán a Jerusalén:
«¡No tengas ningún miedo,
ni te tiemblen las manos!
17 ¡Yavé, tu Dios, está en medio de ti
el héroe que te salva!
El saltará de gozo al verte a ti
y te renovará su amor.
Por ti danzará y lanzará gritos de alegría
como lo haces tú en el día de la Fiesta.»
18 Apartaré de ti ese mal con el que te amenacé, y ya no serás humillada.
Salmo tomado de Isaías 12,2-6
¡Vean cómo es él, el Dios que me salva!
En él confío y no tengo más miedo,
pues Yavé es mi fuerza y mi canción,
él ha sido mi salvación.
3 Y ustedes sacarán agua con alegría
de las vertientes de la salvación.
4 Ustedes dirán ese día:
¡Denle las gracias a Yavé, vitoreen su Nombre!
Publiquen entre los pueblos sus hazañas,
celébrenlo, pues su Nombre es sublime.
5 ¡Canten a Yavé, pues hizo maravillas
que ahora son famosas en toda la tierra!
6 ¡Grita de contento y de alegría, oh Sión,
porque grande es, en medio de ti, el Santo de Israel!»
Evangelio: Lucas 1, 39-56
39 Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo
42 y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? 44 Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. 45 ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»
46 María dijo entonces:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
47 y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
48 porque se fijó en su humilde esclava,
y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
49 El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí:
¡Santo es su Nombre!
50 Muestra su misericordia siglo tras siglo
a todos aquellos que viven en su presencia.
51 Dio un golpe con todo su poder:
deshizo a los soberbios y sus planes.
52 Derribó a los poderosos de sus tronos
y exaltó a los humildes.
53 Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
54 Socorrió a Israel, su siervo,
se acordó de su misericordia,
55 como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a sus descendientes para siempre.
56 María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.
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