Cuando Pablo dice hoy a los corintios, “no echéis en saco roto la gracia de Dios…” esto va más allá de la comunidad de Corinto y llega hasta nosotros. Estas palabras se aplican a los cristianos de cada época y lugar y nos invitan a enfrentar el gran desafío que se nos presenta en el sermón de la montaña. Este nos desafía a lo más profundo de nuestras personas. Pero también “la gracia que hemos recibido…” simplemente nos quiere decir que debemos vivir las palabras de Jesús hoy y aquí.
No es tarea fácil por otro lado. Lo que dice Jesús comienza cambiando nuestra manera de pensar. Sus palabras de “ofrecer la otra mejilla…” por ejemplo, han llevado algunos a considerarlas ridículas y risibles. Pero Jesús habla seriamente cuando dice eso, y cuando el mundo descubre el sentido de esas palabras, encontraremos la manera de dejar nuestros vicios sobre todo de violencia que es la gran historia que hemos construido. Una de las cosas consoladoras de este momento de la historia que vivimos, es que a pesar de todo, podemos estar más cerca del ideal que antes. Hay una creciente con-ciencia de que no podemos seguir con los caminos del pasado. Nuestra experiencia de terrorismo y constante violencia y de considerar que la solución de los problemas no es por las armas, no, nos indica que hay otro camino. Y ahí es donde vemos un camino de esperanza.
De ahí que sea tan importante apreciar las lecturas que Dios nos ofrece hoy. Pablo parte de lo que ya hemos escuchado antes “ya que somos colaboradores los exhortamos…” y el hecho de que Pablo se considera “embajador de Cristo”, y esto quiere expresar que es como si Dios nos exhortara por medio de él.. Esto nos pone ante los ojos , algo que pocos entendemos, “el método de evangelización”, no se trata de una iniciativa individual sino de una misión recibida de Dios. La robustez del servicio evangelizador brota de la autoridad del Señor y de la madurez del discípulo del Evangelio.
Pablo se presenta como “siervo evangélico” por eso advierte a los corintios a no dar motivo alguno… que pueda desacreditar el ministerio… y enumera nueve duras pruebas, habla de seis maneras de comportamiento, de tres apoyos decisivos de auxilio, ayuda y contrapone cosas desafortunadas que son enfrentadas con lo opuesto, por ejemplo, “impostores que dicen la verdad…” es decir, lo tratan a Pablo de impostor, pero él dice la verdad, afligido, pero siempre está alegre. Con todo eso Pablo se siente orgulloso y lo más importante es, que Pablo ve todo eso hace de cada día “momento fa-vorable…” para no recibir en vano la gracia de Dios y hacer madurar progresivamente la salvación. Es la exhortación antigua de Isaías 49,8 “en tiempo favorable te escucharé y en el día nefasto te asistiré…” en que Pablo un colaborador nuevo en el ministerio de la reconciliación ,se inspira.
En el evangelio, la ley del talión es sólo citada por Jesús para ejemplificar un par de casos, y cómo trabaja la Palabra. En efecto, esta ley que es una forma de hacer justicia que entró en el Antiguo Testamento, Palabra de Dios a Israel, después de la promulgación del código de Hamurabi, en los años 1792-1750 antes de Cristo, que el pueblo de Israel lo sigue como guía de la justicia, atribuida a Yavé, para salvaguardar las relaciones sociales y por consiguiente el progreso del pueblo. Talión quiere decir “igual, idéntico…”. La Biblia formalizó el talión repetidamente en el libro del Éxodo, 21,24ss: “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe…” la encontramos simplificada en el Levítico 24,19ss y afirmada en Deuteronomio 19,21 que recalca una intransigencia “en caso así no tendrás compasión… vida por vida…” etc. La historia de este tipo de venganza ayuda a entender la Palabra innovadora de Jesús.
Pero, prestemos atención, la ley del talión del Antiguo Testamento como la solución de Jesús son Palabra de Dios historizada. La antigua venganza, era, por decirlo así tolerada por Yavé en espera de la superación mesiánica de la misma, relacionadas desde la perspectiva de una paz universal (Isaías 2,2-4, 9,1-6. Recordemos que Jesús no abolió ni una coma de la Ley y los profetas (Mateo 5,17) por consiguiente, tampoco la ley del talión. Es decir, Jesús no habló ni a favor ni en contra de la ley del talión, se limitó simplemente a inutilizarla superando todas las soluciones “vindicativas” y llevando a cumplimiento las finalidades de aquella antigua y provisional Palabra de Yavé, proponiendo una evolución “pero yo les digo…” que es el camino de las bienaventuranzas, que son Palabra de Dios en labios de Jesús. Compasión y misericordia, generosidad, magnanimidad de ánimo, renuncia así reivindica-ciones, serenidad en la hora de saber perder, son las respuestas del discípulo de Jesús a las incómodas situaciones y son también la solución para todos los conflictos. Las bienaventuranzas como las de la paz que identifican a los hijos de Dios, la humildad que se extiende a toda la tierra, la misericordia recompensada, son la sustitución de toda ley del talión o venganza. Ya lo advirtió Jesús que quien no cumpla la Ley del Señor será pequeño, se quedará en la puerta del Reino de los cielos, al contrario quien los cumpla y enseñe a cumplirlos será considerado grande en el Reino de los cielos, no en el reino del mundo (Mateo 5,18ss). Jesús demuestra muriendo en la cruz, es consecuente con lo que enseña (Lucas 24,47). Al perder la vida gana la resurrección.
Pablo es un testigo de la superación de un estilo reivindicativo y justiciero actuando con tolerancia, transparencia, en el momento favorable. Este es el estilo del discípulo, capaz de perder algo de lo suyo para beneficiar a muchos, es “la cultura” del discípulo de Jesús, que es capaz de llevar la cruz como momento favorable, como día de la salvación.
ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: “Yo os digo que no hagáis frente al que os hace mal…” (Mateo 5,39)
ORACION
Padre, mueve en nosotros a tener una profunda conciencia de la inutilidad de centralizar todo en nosotros, como es la experiencia de la historia. Llévanos más allá del vicioso círculo de la violencia y la venganza y abre nuestros corazones a las enseñanzas y ejemplos de tu Hijo. Amén

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