Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 19 de junio de 2007

HOMILIA Y ORACION

El hecho de que personas dejen de lado la enseñanza de Jesús sobre el amor a los enemigos y de hacer el bien a los que nos odian como algo sin sentido no tiene que sorprendernos. Mirado esto desde el punto humano no tiene sentido y puede ser entendido solamente si lo entendemos como una nuevo lenguaje. “Se les dijo…. Pero yo les digo…” Lo que estamos oyendo esta semana en el sermón del monte es como la gramática de este lenguaje.

“Sean perfectos como el Padre celestial es perfecto”, nos dice Jesús hoy, que lo podemos traducir de esta manera: “tu amor debe ser perfecto así como es perfecto el amor de Dios.” En otras palabras, como seguidores de Jesús somos llamados al amor, no como ama el mundo, sino de la manea que ama Dios. El mundo, la sociedad ama lo que es amable, atractivo, la sociedad, el mundo amamos a los que los aman. El amor de Dios es incondicional y toca a cada ser humano. No tiene nada que ver si las personas son atractivas, o si las personas nos gustan o si a ellas les gustamos. No hay más grande desafío que el amor. Porque es algo que abraza a todos y a todo.
En la primera lectura vemos cómo el amor se muestra a sí mismo. Pablo apela a los cristianos de Corinto a contribuir a una colecta a favor de los cristianos de Jerusalén. Esto, dice Pablo, ya pone a prueba lo auténtico del amor de los corintios. La autenticidad de nuestro amor se demuestra por la manera como respondemos a las necesidades de las personas a nuestro alre-dedor. Vivimos no de palabras sino de obras.

En medio de todos los problemas de Pablo con los corintios, hoy la lectura se centra en la colecta que Pablo está haciendo por los pobres de Jeru-salén. Y esto es un ejemplo de solidaridad para la comunidad y válido en sus motivaciones.

Los que entienden el Nuevo Testamento han reconstruido este acon-tecimiento, atendiendo sobre todo a Hechos 24,17, Romanos 15,25-28 y a 1 Corintios 16,1-4, además del texto que hemos leído hoy. La pequeña comunidad de Jerusalén había empezado su propia aventura evangelizadora poniendo voluntariamente en común los bienes de cada hermano, de manera que no hubiera necesitados entre ellos (Hechos 2,44ss, 4,33,34ss) Pero el fervor se fue apagando y los problemas de la comunidad habían agravado la situación económica de la comunidad (Hechos 5,1ss y 6,1). El año 58 hubo una carestía en Judea y 10 años antes, otra. Las comunidades cristianas entre los paganos acudieron en ayuda de sus hermanos de Jerusalén, con el fruto de una conmovedora colecta. Entre los organizadores estaba Pablo y Tito. Pablo irá en persona a Jerusalén. Lo dice Hechos 24,17: “Al cabo de muchos años vine a mi nación para traer limosnas…” Tito discípulo del apóstol y “hermano” queridímo (2 Corintios 2,13) había sido enviado a Corinto para unir a esa comunidad a la colecta, como leemos hoy “obra generosa que el mismo había empezado…” (2 Corintios 8.8,6). Pablo sugiere un método que se mueve entre lo pedagógico y la sensatez económica: “que los domingos aporte cada uno lo que haya podido ahorrar…” Las razones provienen de una comunidad de bienes. En Romanos 15,26ss. Pablo dice: “los de Macedonia y Acaya” han tenido a bien hacer una colecta a favor de los creyentes necesitados de Jerusalén… se trata de una deuda, pues si los paganos han participado de sus bienes espirituales, justo es que los ayuden en los materiales…” Pablo pone otras razones, comunión de bienes, testimonio y gratitud con Cristo, que siendo pobre se hizo rico para enriquecernos a todos…” (2 Corintios 8,9)

Jesús añade otra razón. Pero tenemos que entender “que ama a tu prójimo y odia a tu enemigo…” no se encuentra al pie de la letra en el Antiguo Testamento. Amar al prójimo es un mandamiento de Yavé, (Levítico 19,18), y Jesús lo ratifica como “mandamiento grande” (Mateo22,37-40). Amar viene del griego “agapáo…” que significa también, tratar bien, acoger con afabilidad, gozar con el otro; en el Nuevo Testamento se recuerda el sustantivo griego “agápe…” que es uno de los nombres de Dios (1 Juan 4,8). El “prójimo” es aquel que esta cera, vecino. Odiar al enemigo, no se encuentra en la Biblia, es cierto que los judíos no se mostraban pródigos en palabras tiernas para los enemigos, pero tampoco instigaban al odio permanente; los sentimientos estaban entre la tolerancia y la solidaridad con el “extranjero”, del que había que defenderse y llegaba hasta el “exterminio…” (ejemplo la ciudad de Jericó, Josue 6).
La palabra enemigo significa “odiado”, “aquel que odia” por eso la con-clusión de acuerdo con la mentalidad bíblica veterotestamentaria podría ser “odia al que te odia…” una variante de la ley del talión. Odiar podría significar “no te preocupes de amar” a los extranjeros, no te involucres con ellos, dales larga.

¿Qué pretende Jesús en su proyecto nuevo? Pretende invalidar y superar esa mentalidad hostil o de desinterés así como los matices conectados con esa mentalidad. Su proyecto se centra en el verbo “amad” (agapáte, imperativo y exhortativo) El sustantivo “enemigo” sigue siendo parte de su vocabulario, sin embargo, el discípulo no ha de hacer de nadie enemigo (ha de amar a su enemigo), desde el punto de vista de Jesús y su proyecto, nadie ha de ser enemigo aunque “el otro” quiera seguir siendo enemigo y seguir odiando.

ORA Y REFELXIONA: repite y ora y vive hoy la Palabra: “Alabaré al Señor mientras viva…” (salmo responsorial) traducido a lo práctico que enseña Jesús: “ama..”

ORACION
Padre, tú amas a los seres humanos, todos, con un amor sin límite. Condúcenos a romper lo límites que el mundo piensa que es amar, y haznos amar como tú amas. Mueve en nuestros corazones la generosidad que necesitamos para responder a las necesidades de los hermanos sea donde sea. Amén.

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