Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 23 de junio de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Hay muchos en la Iglesia que están desanimados por la realidad a nuestro alrededor. Ha declinado el número de los miembros de la Iglesia, a la generación de jóvenes, dicen, los hemos perdido. Existen escándalos que a veces parecen sacudir las bases de la Iglesia. El mensaje de hoy tiene algo que decir a todo esto.

En el evangelio Jesús nos dice algo así como “no se hagan problema…” El Padre sabe lo que necesitan. El sabe lo que la Iglesia necesita y sabe lo que el mundo necesita, y el futuro está seguro en sus manos, no en las nuestras. No hay necesidad de preocuparnos por el futuro. Cómo esto sucederá es un secreto de Dios no, nuestro. Como solemos decir, no es de nuestra incum-bencia. Nuestro objetivo es vivir este momento de la historia con el Padre, que en su providencia nos ha pedido que tengamos en la fe y la confianza: ni más ni menos.

San Pablo nos ha dicho hoy algo importante sobre esto, al reflexionar sobre sus debilidades y al hacerlo ha mirado en la profundidad de este misterio. La lógica de Dios no es como la nuestra. Y lo que parece debilidad a nuestros ojos, no lo es a los ojos de Dios.
El abandono de la Iglesia por muchos de sus miembros, el mismo descontento de muchos con la Iglesia puede convertirse en esperanza. La humillación y la vergüenza de los escándalos pueden convertirse en el comienzo de algo nuevo. Entonces ¿qué nos preocupamos tanto?

Con la lectura de hoy, Pablo se despide del leccionario, pero no sin llamarnos a escuchar. Pablo continúa con la defensa de sí mismo, insistiendo a contraluz con la intención de defender la calidad del Evangelio y la validez de su servicio apostólico. Pablo no se preocupa si su repetición de lo mismo molestará a sus lectores destinadas a justificar “la necesidad de presumir”. Más aún les comparte experiencias místicas, a las que llama “visiones y revelaciones del Señor.” Las visiones son el mirar del ser humano, que llega hasta Dios, pero no se queda allá, baja a la realidad, de ahí “revelaciones”. El centro de estas revelaciones es el Señor, más aún el protagonista de la acción mística es el Señor, que se revela, mientras la persona humana tiene un papel secundario de “vidente.”

Esto lo podemos seguir en la vida de Pablo, e incluso ponerle fecha, el año 43. Esto no es nada nuevo para Pablo. Tiene un encuentro con el Señor cuando perseguía a sus discípulos, una luz lo enceguece y escucha al Señor (Hechos 9,3-7; 22,6-10; 26,12-18, Gálatas 1,15ss) Fue elegido por el Espíritu Santo mientras oraban y ayunaban en Antioquía (Hechos 13,2ss). “Habla de un aguijón clavado en su carne…” los agentes de Satanás y la lluvia de dificultades. Frente a la debilidad, Pablo responde con realismo con tendencia al optimismo, titubeante y esperanzado, hombre fuerte pero débil, decepcionado y esperanzado y termina la Carta con un canto a la vitoria final: “Te basta mi gracia, le dice el Señor, ya que la fuerza se muestra en las debilidades.” Seguiré dice Pablo: “presumiendo de mis debilidades en soportar por Cristo, flaquezas, oprobios, necesidades, persecuciones y angustias, porque cuando me siento débil es cuando soy fuerte.”

En el evangelio Jesús repite la sabiduría de Israel, pero se diferencia de aquélla, porque su enseñanza se la entrega a los discípulos y por tiene otro ángulo de reflexión, se fija en Dios, el Padre que está en el cielo…” Conoce la enseñanza del Antiguo Testamento: la codicia no está libre de riesgos: “Dichoso el rico que es hallado sin tacha y que no se afana tras el oro…” Eclesiástico 31,8). La codicia tiene un afán: “No te afanes por las riquezas, sé sensato y no pienses en ellas.” (Proverbios 23,4) “No te afanes por el pan de cada día, Dios lo da a sus amigos cuando duermen…” (Salmo 126) Jesús enseña un camino de liberación.

Las aves son usadas en algunas ocasiones para expresar las relaciones de Dios con el pueblo… “llevado sobre alas de águilas para acercarlo a él…” (Exodo 19) y sabe que es feliz quien habita en la casa del Señor, una casa acogedora como el nido de los pájaros (Salmo 84,4) y Jesús advierte que el hombre vale más que las aves (Mateo 10,31); “los lirios” es la alegoría de los “hijos santos” que florecen como flores, esparcen perfume y entonan un canto y bendicen al Señor por todas sus obras (Eclesiástico 39). A Jesús le produce más admiración la belleza del lirio que toda la famosa magnificencia de Salomón.

El siervo le reza a Dios para que alivie sus angustias y afanes (Salmo 25,17) cargándolos sobre el Señor (salmo 55,23). Jesús dice que Dios es consciente de todo lo que sus hijos necesitan (Mateo 6,8). Para muchos el futuro constituye una seducción incesante, un tentación constante, una preocupación, penas; el Señor conoce los proyectos que tiene respecto de su pueblo y está empeñado en concederle un futuro de esperanza (Jeremías 29,11) Pero, advierte al hombre a estar avisado para que no se jacte del mañana, porque no sabe lo que está engendrando hoy (Proverbios 27,1) Por eso Jesús considera lo más importante la búsqueda del Reino, que madura en el futuro.

No se puede servir a dos señores…” habla del equilibrio y los compromisos que no se dan en las relaciones humanas si queremos mezclar a Dios y las cosa que se oponen a Dios. “Así que no os inquietéis diciendo ¿qué comeremos, qué beberemos, con qué nos vestiremos?” Es la vida lo que merece la atención y entrega… buscad el Reino de Dios… sólo allí es definitiva y completa la salvación y la historia del hombre, y consiste en tener conciencia de Dios Padre, de la “justificación” en el Hijo, de la comunidad de los hermanos y del testimonio del Espíritu.

ORA Y REFELXIONA: repite y vive con frecuencia hoy la Palabra: “Así que no inquietéis diciendo: ¿Qué comeremos, qué beberemos, con qué nos vestiremos? Ya sabe el Padre que las necesitáis…” (Mateo 6,31)

ORACION
Padre, toca el corazón de tu pueblo, hoy. Llénanos de un profundo sentido de confianza en el poder de tu providencia que trabaja en nuestra vida y en la vida de la Iglesia. Llévanos más allá de las lágrimas y las penas y las ansiedades y llénanos de esperanza en el futuro. Amén.

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