Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 9 de junio de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007
Sábado 9, de junio del 2007
Lecturas: Tobías 12,1 y 5-15; Salmo de Tobías 13,22 y 6-8; Marcos 12,38-44

Con las estrellas en los ojos


EL actor Martin Sheen hablaba de cómo la fe era para él la guía en su carrera de actor. Y al mismo tiempo que para él no era fácil hacer un balance entre la fe y el ser una estrella de cine. Y relata que arregló mientras filmaba en la India una visita con la Madre Teresa. Pero cuando iba a salir su hijo le dijo: Tú quiere verla para decir “Yo estuve con la Madre Teresa” y eso le decidió a tomarse el tiempo con su hijo y no visitar a la Madre Teresa.

Una puede ver la ironía de la anécdota. La Madre Teresa dedicó su vida a trabajar como la viuda del evangelio. Por eso se volvió como un imán para grandes personajes, bueno, grandes personajes según los criterios del mundo, para quienes reunirse con ella era otra gesto de su celebridad. El evangelio de hoy nos dice algo que nos muestra que el ser humano a través de los siglos no ha cambiado mucho. Los escribas con sus largas vestiduras era las celebri-dades de su tiempo, estaban en la punta de la ola de la atención de la sociedad, siempre en los lugares de privilegios y en los banquetes, no en todos, pero sí los que les daban prestigio. Dicho en palabras de hoy “Estuve en la casa de fulanos, me fotografié con tal persona, saludé a tal celebridad, política o de la farándula de actores y actrices o cantantes.”

Martin Sheen tiene el dinero y la influencia de reunirse con quien quisiera, pero no hay que ser famoso para entender el mensaje del evangelio de hoy. Lamentablemente muchas comunidades se organizar según una escala de valores bien mundanos, “estoy aquí por tantos años, hice esto aquello.” Podemos estar a la altura de un escriba o a la altura de la viuda pobre del evangelio Lo vemos en el final de la historia de Tobías, que se vuelve un canto de acción de gracias a la divina providencia, pero al mismo tiempo un canto de generosidad, como indica la palabra “limosna”, que se repite aquí y muchas veces en todo el libro de Tobías. Oración, ayuno y limosna, eran las tres prácticas esenciales de la piedad judía, y Jesús no las cambia. Pero la más importante de las tres era la limosna, que expresa la atención a los necesi-tados, la compasión y simpatía respecto de ellos y la ayuda activa y generosa.

Tres son las ventajas de la limosna o como se dice en otros textos bíblicos, de la caridad: libra de la muerte, limpia los pecados y alcanza la misericordia y la vida eterna. Tres ventajas que al vez se reducen a una. Podemos expresarla así: la generosidad nos hace vivir y respirar, arranca al ser humano del cerco de sí mismo y le lleva al aire libre. Es una experiencia profunda y verdadera. No sólo es cuestión de vida eterna, sino de la vida en toda su extensión. La generosidad es la mejor manera de vivir en el presente. En la lectura de hoy hay una segunda enseñanza: la benevolencia de Dios, tiene que ser contada para que todos puedan alegrarse y esperar y alabar a Dios: “Ustedes bendigan al Señor, divulguen sus obras maravillosas” (20) Los dones de Dios no son nunca para nosotros, debemos darlos a conocer. No se trata de contar lo que tú has hecho por Dios, sino lo que Dios ha hecho por ti.

El relato del evangelio está formado por dos cuadros contrapuestos, por un lado el comportamiento de los maestros de la Ley, por el otro, el compor-tamiento de la viuda pobre. Los dos representan la falsa y la verdadera religiosidad. “Tened cuidado con los maestros de la Ley…” 938) vanidad, ostentación, una practica religiosa contaminada por la avidez y por la hipo-cresía, estos son las tres deformaciones de los escribas contra lo que Jesús nos quiere poner en guardia. Las palabras “tened cuidado…” ponen de relieve la gravedad particular del peligro en que pueden caer los discípulos. Antes en el capítulo 8,15 de Marcos, Jesús pone en guardia contra la levadura de los fariseos y de Herodes y en 13,15, nos pone en guardia contra los falsos profetas.

“Sentado frente al lugar de las ofrendas…” (41) parte del templo al que podían entrar las mujeres, estaban las alcancías para las limosnas. “Jesús llamó la atención a los discípulos…” (43) hay ricos que hacen grandes ofrendas y una viuda pobre ofrece sólo dos monedas, todo lo que posee. El evangelio reserva para las grandes enseñanzas las palabras: “Yo les aseguro” o “En verdad les digo …” Jesús ha encontrado un gesto auténtico y quiere que sus discípulos lo aprendan. Lo que asombra a Jesús es no solo la falta de ostentación sino la totalidad del don: esa mujer no ha dado de lo superfluo “lo que me sobra” como decimos en la oración del diezmista, y lo superfluo quiere decir, lo que sobra después de habernos asegurado la vida dentro de unos amplios márgenes de seguridad, sino, “todo lo que tenía para vivir…” (44) La historia de Tobías encuentra en el evangelio toda la plenitud humana, la limosna lo ha librado de la muerte, por eso ora, bendice, alaba, suplica, todo esto ha sido madurado en él una profunda capacidad de gratitud. Y no sólo gracias a Dios, fuente de todo regalo, sino también al compañero de viaje de su hijo, al que Dios ha hecho ministro-mensajero de este don. Sólo el que sabe recibir todo como un don y da gracias por ello es capaz a su vez de ofrecerse gratuitamente como don a los demás, a los vecinos.

ORA Y REFLEXIONA: y repite con frecuencia las palabras: “Ustedes bendigan al Señor y divulguen sus obras maravillosas…” (Tobías 2,20)

ORACION
Señor a veces buscamos estar en la lista “ de quien es quien” y actuar por valores totalmente humanos y del mundo. Ayúdanos a recordar que el status humano no es nada a tus ojos, y que a tus ojos todos somos tus hijos amados y bendecidos. Amén

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