Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 31 de julio de 2007

LECTURAS

Éxodo 33,7-11

Entonces Moisés tomó la Tienda de campaña y la plantó a cierta distancia, fuera del campamento. La llamó Tienda de las Citas divinas, y todo el que quería consultar a Yavé tenía que ir a la Tienda de la Citas, fuera del campamento. Cada vez que Moisés iba a la Tienda del encuentro, el pueblo se ponía de pie, cada uno a la entrada de su carpa, y los ojos de todos lo seguían hasta que entraba en ella.
Y al entrar Moisés en la Tienda, la nube en forma de columna bajaba y se detenía a la entrada de la Tienda, mientras Yavé hablaba a Moisés. Cuando el pueblo veía la nube parada junto a la entrada de la Tienda, todos se ponían de pie y luego se postraban cada uno ante su carpa.
Yavé hablaba con Moisés, cara a cara, como habla un hombre con su prójimo. Después Moisés volvía al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se alejaba de la Tienda.

Salmo 103,6-12

El Señor obra en justicia y a los oprimidos les da lo que es debido.
Reveló sus caminos a Moisés y a los hijos de Israel sus proezas.
El Señor es ternura y compasión, lento a la cólera y lleno de amor; si se querella, no es para siempre, si guarda rencor, es sólo por un rato.
No nos trata según nuestros pecados ni nos paga según nuestras ofensas.
Cuanto se alzan los cielos sobre la tierra tan alto es su amor con los que le temen.
Como el oriente está lejos del occidente así aleja de nosotros nuestras culpas.
Como la ternura de un padre con sus hijos es la ternura del Señor con los que le temen.

Mateo 13,36-43

Después Jesús despidió a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de las malas hierbas sembradas en el campo.»
Jesús les dijo: «El que siembra la semilla buena es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo. La buena semilla es la gente del Reino. La maleza es la gente del Maligno.
El enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
Vean cómo se recoge la maleza y se quema: así sucederá al fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles; éstos recogerán de su Reino todos los escándalos y también los que obraban el mal,
y los arrojarán en el horno ardiente. Allí no habrá más que llanto y rechinar de dientes.
Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. Quien tenga oídos, que entienda.

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

La oración: dos caminos de comunicación

En 1910 ocurrió un tremendo crimen en Londres. El Dr. Crippen, un americano que trabajaba allí, asesinó a su esposa para vivir con su amante. Los amigos sospecharon, pero cuando la policía registró la casa del doctor no encontró nada. Pero cuando el doctor tuvo miedo y huyó con su amante, la policía registró de nuevo el apartamento y encontraron el cadáver de la esposa. El capitán del barco, en que huyeron, reconoció a la pareja y avisó por radio a la policía. Un detective los siguió en barco más rápido y arrestó al doctor y su amante en Canadá. Fue la primera vez que se usó la radio para perseguir a un asesino.

El milagro de la radio permite, podemos decir, a las personas “hablar cara a cara” a la distancia. Hoy día no le damos mucha importancia a los medios de comunicación, por nuestra familiaridad con ellos, pero nos pueden ayudar a entender la íntima relación de Dios con Moisés. Ellos hablaban “cara a cara” a través de las ondas espirituales, podríamos decir. Moisés tenía una directa conversación personal con Dios. Jesús, que vivió en medio de nosotros nos promete que estará con nosotros siempre, y animó a los discípulos a tratar a Dios el Padre de una manera íntima, como un padre a quien ellos podían expresarle su amor y también sus pedidos de ayuda.
Nosotros rara vez recibimos una respuesta inmediata cuando el rezamos a Dios. Por eso es que dudamos que nuestro mensaje no llega a Dios. Pero el mensaje siempre llega a Dios y es escuchado. Moisés se mantuvo a tono con Dios y hacía lo que Dios le decía. Y esta es la manera cómo podemos mantener la comunicación con Dios abierta y desarrollar una conversación llena de sentido que transforma nuestra oración en una rica relación.

EL texto que leímos en la primera lectura pertenece al tiempo del reino de Judá y viene de dos tradiciones distintas. Tratan de la alianza renovada por parte del Señor a través de un acto de renovación permanente del culto. A pesar del pecado del pueblo, el Señor, siempre misericordioso y lleno de amor, permanece cerca de su pueblo, a quien eligió a través de Moisés. Este, toma la “tienda del encuentro”, o sea el lugar del culto y lo coloca fuera del campamento, para indicar que Dios no puede vivir en plena compañía con los hombres pecadores, aunque siempre está listo y disponible para los que se dirigen a él con ánimo renovado y penitente. Todos los que reconocían su culpa podían entrar en amistad con Dios, ir a la tienda y hablar con Dios, como los hacía el intercesor, Moisés, que hablaba a Dios cara a cara, como un amigo habla con un amigo y como su ayudante Josué “que no se separaba de la tienda”. (11)

En resumen, Dios, que se revela a Moisés como Dios de misericordia, quiere enseñar a su pueblo de este modo que el lugar de la alianza no es el Sinaí ni otro lugar material; el verdadero espacio del culto se sitúa en el hecho de reconocernos pecadores y acoger su misericordia, pues se manifiesta en cada situación concreta y a través de los hombres y personas santas y amigas de Dios. Sólo estos mediadores pueden pronunciar el nombre del Señor sobre el pueblo y hacerle así presente con sus atributos de benevolencia, misericordia y compasión. EL Señor ha elegido para siempre a su pueblo, pero sigue siendo también aquel que perdona y hace justicia, que se manifiesta en el castigo y en la gracia y nos llama a volver a la alianza renovada.

La parábola del trigo y la cizaña encuentra su explicación entre la contraposición entre dos bandos capitaneados por el divino sembrador y el sembrador malvado. El punto central del mensaje, no es sólo la necesaria convivencia del trigo y la cizaña, sino la diferente suerte que corren los buenos, los hijos del Reino, y los malos, los hijos del maligno. La pregunta de fondo a la que pretende responder la parábola es la de siempre, tanto expresada por las primeras comunidades cristianas, como la que nos hacemos nosotros hoy: ¿por qué hay malos cristianos en la comunidad creyente? Se dan dos razones: la primera es que la siembra ha sido hecha al mismo tiempo tanto por Dios como por el maligno, y la segunda es que el tiempo de la separación es reservado sólo a Dios. La vida del hombre es el tiempo en que todo creyente debe hacer su decisión. La convivencia con los malos no es causa de pesimismo, Dios la tolera e impide a aquellos que son demasiado exigentes “eliminar” a los malos con la excusa de acabar con el mal; por el contrario, los buenos deben compartir con los pecadores y vencer así el mal con el bien. Sólo al final de la vida vendrá la siega (39), esto es el juicio de Dios. En este momento aparecerá clara la suerte reservada “a todos los que fueron causa de tropiezo” (41) y “a los justos” (43) cuando Cristo glorioso se levante como juez supremo con sus ángeles y purifique a su Iglesia del mal. Esto es señal de aliento para los creyentes que deben hacer frente en la vida diaria las dificultades y pruebas de todo tipo.

Podemos unir las dos lecturas. En la primera se revela al Dios, revelado en el Antiguo Testamento, en efecto, Dios habla con Moisés “cara a cara como un hombre habla con sus amigo". (Éxodo 33,11). Esto admira al pueblo más acostumbrado a la distancia de Dios que a su proximidad. Naturalmente que Moisés no llegó a la familiaridad que Jesús vivió con Dios, una familiaridad que él inculcó a sus amigos. En efecto, Jesús se atrevió a invocar a Dios con el afectuoso nombre de “padre” (Marcos 14,36; Romanos 8,15 y Gálatas 4,6), una expresión que se usaba en la intimidad de la familia para dirigirse al propio padre y que ningún judío de su tiempo se hubiera atrevido a usar en sus relaciones con Dios. Jesús quería que todos vivieran en la presencia de Dios, como ante aquel “Dios celemente y misericordioso y compasivo, paciente, lleno de amor y fiel, que había pasado ante Moisés revelándole su nombre”. (Éxodo 34,6). ¿Hemos dejado que la cizaña ahogue la buena semilla? En efecto, con frecuencia el Dios-Abba tierno y misericordioso es sustituido por otros dioses que no tienen nada que ver con Aquel cuyo rostro se nos ha revelado en Jesús. Y nos crean actitudes que andan lejos de las que Jesús vivió intensamente e inculcó a sus discípulos.

ORA Y REFELXIONA: repite y vive la Palabra: “El que siembra es Cristo: quien la encuentra tiene la vida eterna”. (Mateo 13,37)

ORACION
Gracias, Señor, porque siempre nos escuchas y nunca dejas de responder-nos de una manera u otra. Acércate a nosotros para que siempre podamos pedir lo que es justo y recibir de ti la ayuda y la orientación que necesitamos. Amén.

lunes, 30 de julio de 2007

LECTURAS

Éxodo 32:15-24 y 30-34

Al bajar de regreso del monte, Moisés traía las dos tablas de las Declaraciones divinas en que las leyes estaban escritas y grabadas por ambos lados.
Las tablas eran obra de Dios, como también la escritura era la escritura de Dios, grabada sobre ellas.
Josué estaba con Moisés, y al oír el griterío del pueblo dijo: «¡Hay gritos de guerra en el campamento!» Moisés le contestó: «No son gritos de victoria, ni lamentos de derrota; lo que oigo son cantos a coros.»
Al acercarse Moisés al campamento, vio el ternero y las danzas. Se llenó de furor y arrojó las tablas, que se hicieron pedazos al pie del monte. 20 Después tomó el ternero que habían fabricado, lo quemó y lo machacó hasta reducirlo a polvo. Y dio de beber al pueblo agua con este polvo mezclado.
Moisés dijo a Aarón: «¿Qué te hizo ese pueblo para que lo hayas arrastrado a un pecado tan grave?» Aarón le contestó: «¡No te enojes conmigo, mi señor! Tú sabes que este pueblo está apegado al mal. Ellos me dijeron: No sabemos lo que ha pasado con Moisés, el que nos ha sacado de Egipto, así que fabrícanos dioses que nos lleven adelante. Yo les dije: ¿Quiénes son los de ustedes que tienen oro? Ellos se lo sacaron al instante de sus orejas y me lo dieron; yo lo fundí y salió este ternero.»
Al día siguiente Moisés dijo al pueblo: «Ustedes han cometido un gran pecado, pero voy a subir donde Yavé, a ver si puedo conseguirles el perdón de este pecado.» 31 Al volver Moisés donde Yavé le dijo: «Este pueblo ha cometido un gran pecado con estos dioses de oro que se hicieron.
Con todo, dígnate perdonar su pecado..., pero si no, bórrame del libro que has escrito.»
Yavé respondió a Moisés: «Al que peca contra mí, a éste borraré yo de mi libro.
Pero tú, sigue, y conduce al pueblo al lugar que te indiqué. Mi Ángel irá delante de ti, pero algún día los visitaré y les pediré cuentas de su pecado.»

Salmo 105,19-23

En Horeb se hicieron un ternero y se postraron ante un metal fundido, 20 cambiaron su Gloria por la imagen de un buey que come pasto.
Se olvidaron de Dios que los había salvado, del que hizo grandes cosas en Egipto, 22 milagros en el país de Cam, y un prodigio asombroso en el Mar Rojo!
Entonces habló de exterminarlos, a no ser porque su elegido Moisés se puso en la brecha frente a El para impedir que su ira los destruyera.

Mateo 13,31-35

Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos: el grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo.
Es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece, se hace más grande que las plantas de huerto. Es como un árbol, de modo que las aves vienen a posarse en sus ramas.»
Jesús les contó otra parábola: «Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: la levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa fermenta.»
Todo esto lo contó Jesús al pueblo en parábolas. No les decía nada sin usar parábolas,
de manera que se cumplía lo dicho por el Profeta: Hablaré en parábolas, daré a conocer cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

En Dios confiamos

El lema de los americanos es: “En Dios confiamos” que apareció por primera vez en las monedas en la primera mitad del siglo XIX, y fue adoptado por el Congreso en 1956. Está fundado en la firme fe de los Padres Peregrinos, y que todavía perdura en la fe de muchos, aunque la Constitución establece la separación de religión y estado.

El pueblo que Moisés sacó de la esclavitud de Egipto era un pueblo profundamente religioso y el lema pudo haber sido “en Dios y sólo en Dios confiamos…” Y fue cierto mientras Moisés fue su líder. Fue el Señor quien planeó la escapada de la esclavitud a través del Mar Rojo rumbo a la tierra prometida. Pero cuando Moisés se retiró a la montaña para recibir los mandamientos de Dios, el pueblo creyó que Moisés estaba perdido y tal vez muerto en la montaña. La vergonzosa fundición de un ídolo, e igualmente la vergonzosa acción de Aaron que lo lleva a excusarse “me pidieron que les hiciera un dios…”, todo esta historia nos dice lo poco que confiaron en Dios.

Jesús les enseña a los discípulos que Dios nunca desaparecen de nuestra vida. En la parábola de la mostaza, nos afirma que solo necesitamos una fe “pequeña”. En Dios confiamos. La fe no viene en pequeñas unidades como los remedios. La tenemos o no la tenemos. Es una cuestión de confiar en Dios que creó el universo, que envió a Jesús y que nos promete que siempre está con nosotros. Por supuesto cuando las cosas cambian a nuestro alrededor nos podemos sentir perdidos como los israelitas. Pero nuestra fe como un grano de mostaza nos va ayudar a no cometer los errores que ellos cometieron. Dios es digno de que confiemos en él.

La primera lectura nos describe la apostasía y el culto idolátrico del becerro de oro, durante la prolongada ausencia de Moisés, la reacción de Dios y de Moisés ante el hecho. Moisés arroja las tablas de la ley, tritura el becerro lo hace polvo y lo mezcla con agua que el pueblo tiene que beber (19-21) Pide cuentas a Aaron, quien hace recaer la culpa en la gente. Moisés hace tomar conciencia al pueblo de la gravedad del pecado, vuelve a dialogar con Dios. La respuesta de Dios está en la línea de la misericordia, prosiguiendo su obra de salvación, aunque también anuncia el castigo de los culpables.

La historia refleja no solo el tiempo del éxodo sino también el tiempo de la decadencia moral en la época de los reyes de Israel, dado que el relato fue compuesto en los siglos IX y VIII. La figura de Aarón, que no sabe reaccionar ante el mal del pueblo y permite que éste caiga en idolatría, es presentada de una manera negativa en comparación con Moisés, verdadero profeta y hombre de Dios que con fuerza y fidelidad, atestigua la fidelidad de Dios. El es la conciencia del pueblo, que denuncia el pecado y llama al pueblo a la conversión, pero es al mismo tiempo el intercesor solitario ante Dios y solidario con su gente, llegando a pedir que lo borre a él del libro que Dios ha escrito, Cuando se pierde el sentido de la presencia de Dios resulta fácil caer en el pecado buscando un sucedáneo o una escapatoria.

Las parábolas del grano de mostaza y la levadura apuntan a describirnos el Reino de Dios, que está presente, aunque escondido, con la venida de Jesús y actúa de manera dinámica no por obra humana, sino por la gracia de Dios.

La pequeña semilla de mostaza tienen en sí misma una energía poderosa que se transforma en planta, como leemos en Daniel: “Estas son las visiones que cruzaron por mente mientras dormía: en medio de la tierra había un árbol de gran altura. El árbol creció y se hizo corpulento, su copa tocaba el cielo, y se veía desde los extremos de la tierra… en sus ramas anidaban los pájaros del cielo." (Daniel 4,7-9)

Lo mismo con la levadura, un poquito de levadura hace fermentar la masa que puede alimentar varias docenas de personas (33). Así sucede con el Reino de Dios y su palabra: parecen perdedores y derrotados en el presente, pero en realidad crecen de manera oculta hasta hacer fermentar toda la realidad humana. En efecto, la fuerza interior y dinámica del Reino de Dios tiene el poder que atrae y transforma toda la vida del hombre.

La parábola puede ser leída como una invitación al cambio radical que la acogida del Evangelio supone “en cada individuo”: pensamientos, proyectos, actitudes, expectativas, aspiraciones, relaciones, todo debe “ser fermentado” por él. Todos lo sabemos que lo que Evangelio no fermenta en nosotros acaba por convertirse en un ídolo, al que, consciente o inconscientemente, rendimos culto.

También la parábola puede ser leída como invitación “a la transformación de la convivencia colectiva” que debería producir el Evangelio anunciado en su integridad. La propuesta del Reino de Dios debe calar como una levadura silenciosa, pero eficaz en las relaciones entre los grupos humanos en todos los ambientes, erradicando de ellos todo lo que no vaya en la dirección de “la vida de abundancia” que Jesús ha venido al mundo (Juan 10,10).

ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia y vive la Palabra hoy: “Ni el que planta, ni el que riega son nada; Dios que hace crecer, es el que cuenta.” (1 Corintios 3,7)

ORACION
Señor y Dios nuestro, tú nunca cambias ni nos abandonas; pero a pesar de eso encontramos difícil confiar en ti, nuestra fe de grano de mostaza nos hace sentir con frecuencia, débiles. Haznos fuertes para que en cada situación alegre o triste, creadora o de caos, podamos poner nuestra confianza en ti. Amén

domingo, 29 de julio de 2007

LECTURAS

LECTURAS

Génesis 18, 20-32

Dijo entonces Yavé: «La denuncia contra Sodoma y Gomorra es terrible, y su pecado es grande. Voy a visitarlos, y comprobaré si han actuado según esas denuncias que han llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
Los hombres partieron y se dirigieron a Sodoma, mientras Yavé se quedaba de pie delante de Abraham. Se acercó entonces Abraham y le dijo: «¿Es cierto que vas a exterminar al justo junto con el malvado?
Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿es cierto que vas a acabar con todos y no perdonar el lugar en atención a esos cincuenta justos? ¡Tú no vas a hacer algo semejante, permitir que el bueno sea tratado igual que el malvado! ¿O es que el juez de toda la tierra no aceptará lo que es justo?» Yavé le dijo: «Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar en atención a ellos.»
Abraham volvió a hablar: «Sé que a lo mejor es un atrevimiento hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza, pero si faltan cinco justos para llegar a los cincuenta, ¿destruirás la ciudad por esos cinco que faltan?» Yavé respondió: «No habrá destrucción si encuentro allí cuarenta y cinco hombres justos.»
Abraham insistió: «Pero a lo mejor se encuentran allí sólo cuarenta justos.» Yavé contestó: «En atención a esos cuarenta, no lo haré.» Abraham continuó todavía: «No se enoje mi Señor si sigo hablando, pero tal vez no se encuentren más que treinta justos.» Yavé contestó: «No lo haré si encuentro allí treinta justos.» Abraham insistió: «Sé que es una osadía por mi parte hablar así a mi Señor; pero, ¿y si se encuentran allí solamente veinte justos?» Yavé contestó: «No destruiré el lugar, en atención a esos veinte.»
Abraham dijo: «Vaya, no se enoje mi Señor, y hablaré por última vez. Puede ser que se encuentren allí sólo diez.» Yavé dijo: «En atención a esos diez, no destruiré la ciudad.»

Salmo 138,1-3,6-8

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
pues oíste las palabras de mi boca.
Canto para ti en presencia de los ángeles,
y me postro ante tu Templo santo.
Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad,
pues tu palabra ha superado tu renombre.
El día en que clamé, me respondiste
y aumentaste la fuerza en mi alma.
Te darán gracias, Señor,
todos los reyes de la tierra,
cuando oigan las palabras de tu boca.
Desde arriba el Señor ve a los humildes
y de lejos distingue al orgulloso.
Si en medio de angustias caminare,
tú me harías vivir;
con tu mano paras al enemigo
y tu diestra me salva.
El Señor lo hará todo por mí,
Señor, tu amor perdura para siempre,
no abandones la obra de tus manos.

Colosenses 2,12-14

Hermanos: Por el bautismo, en el cual fueron sepultados con Cristo. Y en él fueron luego resucitados por haber creído en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.
Ustedes estaban muertos por sus pecados y su misma persona no estaba circuncidada, pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡nos perdonó todas nuestras culpas!
Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos preceptos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió.

Lucas 11,1-13

Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al terminar su oración, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
Les dijo: «Cuando recen, digan:
Padre, santificado sea tu Nombre,
venga tu Reino.
Danos cada día el pan que nos corresponde.
Perdónanos nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos
a todo el que nos debe.
Y no nos dejes caer en la tentación.»
Les dijo también: «Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa a decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. Y el otro le responde a usted desde adentro: «No me molestes; la puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos ya acostados; no puedo levantarme a dártelos».
Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita.
Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a la puerta se le abrirá.
¿Habrá un padre entre todos ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide pan? 12 Y si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará espíritu santo a los que se lo pidan!»

HOMILIA Y ORACION

DOMINGO, 29 DE JULIO DEL 2007
Orar con confianza filial
Hoy encontramos una amplia enseñanza sobre la oración, que se propone a la comunidad de discípulos, ustedes y yo. Hoy tenemos a nuestro alcance para meditar e imitar aquella oración insistente, confiada de Abrahán, modelo de fe, pero sobretodo tenemos a nuestro alcance las enseñanzas del Maestro de oración, Jesús de Nazaret, es él quien revela las más intimas actitudes de amor y confianza a la oración hecha en su nombre. La Carta a los Colosenses insistirá por su parte, en presentar a los creyentes el cuadro vivo del crucificado, quien pagó por nuestros pecados y ha hecho posible de esta manera, que nuestro oración pueda llegar hasta lo más alto de los cielos.

Podemos ver en la primera lectura a) que Abrahán suplicó a Dios y obtuvo misericordia. La lectura contiene la oración de Abrahán por las ciudades condenadas de Sodoma y Gomorra. El autor nos muestra un trato de gran cercaní entre Abrahán y Dios.
Ante una situación extrema de pecado, vienen a confrontarse en el relato dos elementos: 1. El juicio de Dios que producirá el castigo de aquellas comunidades, símbolo como se ha dicho, de todo pecado humano (20-21). 2. La intercesión de un justo, Abraham, que es posible porque es un verdadero orante, alguien que sabe insistir porque su relación con Dios es cercana y constante (23ss). 3. Pero también hay que tener en cuenta acá el dolor ante el posible sufrimiento de los inocentes, la reacción de Abraham ante el anuncio del castigo es propia de quien es verdaderamente santo y justo, es la no-indiferencia en la oración hacia la suerte de los otros sea cual sea su situación. Ello genera pues, la larga intercesión del patriarca ante el Dios de su confianza (24-32).
La pregunta de Abraham a Dios (“Valen para ti lo mismo el justo que el pecador?”) es propia de un cierto alegato al estilo oriental con que la narración está presentada. Resalta en todo momento este hombre solidario con aquellos justos a los que no conoce, pero que sabe que están como Lot su pariente, sumergidos en el sistema del mal. Esta actitud suya es figura del torrente de gracia y perdón que vendrá al final de los tiempos por Aquel que se ofreció a sí mismo para librarnos del castigo merecido (1 Ts 1,10).

b) Pidan y se les dará, busquen y encontrarán. El Evangelio concentra una fuerte enseñanza sobre la oración, a partir de Aquél que es para sus discípulos modelo de una oración constante: Jesús, de quien se dice ante todo que “estaba orando” cuando tiene lugar el diálogo que se recoge en la escena (l). Interesa notar que son los discípulos quienes quieren ser enseñados (1), aquello que logren que se les comunique será por ello escuela de oración para los discípulos de todos los tiempos. Los grandes elementos del texto son:
1) El Padrenuestro, el centro de la enseñanza de Jesús y forma novedosa de dirigirse a Dios (2-4)
a) En su lengua original el texto narra que Jesús propone a los discípulos llamar a Dios “Abba” traducible por “querido papá”, una forma de relación que surge al descubrir en EL un ser cercano, una relación de amor y de vida, la misma relación que ha tenido el Padre con el Hijo (2)
b) se trata de orar el Padrenuestro, de imitar a Jesús en su confianza pero también en su obediencia al Padre. Aquel paso de la “oración distante” al “diálogo confiado y optimista”, como Abrahán, no es otro que el paso a ser y actuar como verdaderos hijos de Dios, del Padre bueno del cielo que vela por todos los que ha creado. (3-4)

c) viene sobre la fe y la confianza. En una serie de pequeñas parábolas Jesús expone a continuación el espíritu que deberá acompañar a los que se dirigen a Dios como a un Padre:
a) así la visita del amigo inoportuno,(5-8) es un episodio sencillo tomado de la vida común de aquel entonces. Destaca que el temor del dueño de casa es superado por la insistencia del amigo, pero también por la confianza con que insiste y que llega a conseguir lo que desea.

b) las otras comparaciones, más que parábolas (9-12) las peticiones de los hijos (peces-huevos) son una imagen viva de la actitud de Dios que no desoirá a los que piden con fe de ser escuchados porque El es mejor que nosotros, se afirma al final.

c) La Carta a los Colosenses dice que él ha borrado la constancia de nuestros pecados. Nos invita a fijar la atención en la obra maravillosa de nuestra reden-ción. 1) Por el bautismo debe entonces vivirse como “vida nueva” que nos aleja del peso de la muerte. (12-13) 2) La redención se describe en un lenguaje comercial: “borrar la constancia de la deuda…” entonces no queda que pese sobre la conciencia del que se abre a la redención de Jesús y sabe mantenerse sobre el efecto de su obra.

Preguntas: 1) nuestra oración es “sincera, confiada, insistente” o prevalecen en ella el temor y el sentido de conveniencia. 2) Nuestra oración, como en el caso de Abrahán tiene en cuenta a los demás? 3) ¿Nuestra oración nos lleva a amar y realizar la voluntad de Dios, al que llamamos, Padre Nuestro? ¿Somos imitadores de Jesús cuando oraba?

Acción: 1) acrecentar la oración en nuestras vidas, con espíritu de confianza filial. 2) Compartir los intereses que llenan nuestras súplicas: hacernos en verdad instrumentos de misericordia, que puedan interceder por quienes sufren a nuestro alrededor; el impacto del mal.


ORACION
Padre Santo, tú que estás en el cielo y en todo lugar… tú que llenas la tierra de tu gloria, que en nuestra oración libre de todo egoísmo y temor, haya siempre en primer lugar, un sitio para nuestro hermano; que pidiendo y esperando en ti lo que quieras darnos, crezcamos en confianza, en compromiso con tu reino y en amor hacia todos. Amén.

sábado, 28 de julio de 2007

LECTURAS

Éxodo 24,3-8

Moisés bajó del monte y contó al pueblo todas estas palabras de Yavé y todas sus leyes. Contestaron de una sola voz: «Nosotros cumpliremos con todo lo que Yavé ha dicho.»
Y Moisés puso por escrito todas las palabras de Yavé.
Al despuntar el día, Moisés levantó un altar al pie del monte y, al lado del altar, doce piedras por las doce tribus de Israel. Luego mandó algunos jóvenes para que ofrecieran víctimas consumidas por el fuego y sacrificaran novillos como sacrificios de comunión.
Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en vasijas; con la otra mitad roció el altar. Después tomó el libro de la Alianza y lo leyó en presencia del pueblo. Respondieron: «Obedeceremos a Yavé y haremos todo lo que él pide.»
Entonces Moisés tomó la sangre con la que roció el pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes, conforme a todos estos compromisos.»

Salmo 49, 1-2,5-6,14-15

Yavé, el Dios de los dioses, ha hablado:
desde donde sale el sol hasta el ocaso,
ha convocado a la tierra.
Desde Sión, la muy hermosa, Dios refulge:
«Reúnan a mis fieles ante mí,
que con un sacrificio sellaron mi alianza.»
Serán los cielos los que anuncien la sentencia,
porque el juez es Dios mismo:
Pero dale gracias a Dios con sacrificios,
y cumple tus mandas al Altísimo;
invócame en el día de la angustia,
te libraré y tú me darás gloria.

Mateo 13,24-30

Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Rei no de los Cielos. Un hombre sembró buena semilla en su campo, 25 pero mientras la gente estaba durmiendo, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
26 Cuando el trigo creció y empezó a echar espigas, apareció también la cizaña. 27 Entonces los servidores fueron a decirle al patrón: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, viene esa cizaña?» 28 Respondió el patrón: «Eso es obra de un enemigo.» Los obreros le preguntaron: «¿Quieres que arranquemos la cizaña?» 29 «No, dijo el patrón, pues al quitar la cizaña podrían arrancar también el trigo.

30 Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los segadores: Corten primero la cizaña, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO

Ser buena semilla.

Todo lo que se necesita para que triunfe el mal es que los buenos no hagan nada.” Lo sabemos, las personas que hacen el bien son más numerosas que las que hacen el mal, pero los malos prevalecen en muchas esferas de la sociedad y a veces gana y hacen más ruido..
La parábola de la cizaña nos muestra como el mal se mezcla con el bien, y nos dice que el mal debe ser arrancado eventualmente. La historia la enten-daron inmediatamente los oyentes de Jesús. La cizaña se parece al trigo, pero cuando madura es cuando aparece por lo que realmente es, luce idéntica al trigo, pero es un grano venososo. Hay que tener paciencia para arrancarla, pero al final se saca y se destruye.

La paciencia de Dios da la oportunidad para crecer y florecer y volverse buen trigo y no cizaña venenosa. El juicio de Dios no es apresurado pero llega, y Dios premiará a cada uno de acuerdo a lo que han sembrado y cosechado. ¿Dejamos que la palabra de Dios eche raíces en nuestro corazón? Ser buenos no es evitar el mal, sino trabajar por el bien común.

La primera lectura de hoy, describe la alianza del Sinaí y la buena dispo-sición del pueblo para escuchar la Palabra de Dios. La sangre era un elemento usado en los ritos de las alianzas entre los pueblos, y aquí se usa en la alianza de Dios con el pueblo. Y estos ritos expresaban la intención del corazón y la promesa de la fidelidad al pacto establecido. Se requería luego, una afirmación explícita de mantener la alianza: “Obedeceremos y cumpliremos todo lo que ha dicho el Señor.” (7). Moisés refiere al pueblo la voluntad de Dios y la respuesta unánime, afirmativa, de Israel en el sentido de cumplir los mandamiento de Dios. En ese momento de fervor, impresionado aún por el espectáculo de la misteriosa y terrible epifanía de Dios el pueblo aceptar escuchar la voz de Dios y cumplir sus mandamientos. Los antiguos, conscientes de la fragilidad del corazón y de las buenas intenciones manifestadas en un momento determi-nado, quisieron introducir, en el rito de la alianza, una ratificación externa, simbólica: la de la aspersión con sangre tanto el altar como las personas que establecían la lianza. Moisés intercesor y mediador entre Dios e Israel, pretende unir a Dios y a su pueblo con el rito de la aspersión de sangre, la mitad de la sangre derramada sobre el altar y la otra mitad sobre el pueblo. Este gesto simbolizaba la recíproca fidelidad de las partes, sancionada por la sangre de la misma víctima que las une. La infidelidad de una de las partes supondría la ruptura de la alianza.

En el evangelio de hoy, la parábola de la cizaña es una de las más claras, tomada de la realidad agrícola, incluso de los que tienen jardines que siempre tienen que luchar contra las malas hierbas.

La parábola refleja la realidad que acontece en la vida del hombre. Dios ha querido al hombre bueno, y especialmente cuando el hombre ha sido educado en la fe cristiana, posee todo los medos que pueden hacer de él un auténtico creyente, alguien que refleja la imagen divina. Ahora bien, en el camino aparece el tentador, la fuerza del mal y causa estragos en lo que era una realidad positiva y prometedora. La ruina del hombre es evidente. La reacción de los siervos es espontánea. Eso es lo que aconsejaría un celo precipitado. Jesús se opone a esta reacción demasiado humana y hace ver los peligros de esta actitud intransigente: existe el peligro de arrancar el buen grano junto con la cizaña.

Hay dos enseñanzas en la parábola: 1) la invasión devastadora del mal y 2) la tolerancia del mal en el mundo, es decir, saber aceptar esta triste realidad, aunque sin admitirla en nuestro propio corazón y sin querer arrancarlo con medios violentos. La convivencia entre el bien y el mal ayuda al que el bien sea más bueno, más auténtico, más probado, más convencido y más fuerte. El cristiano, con la ayuda de Dios, podrá superar el mal, vencerlo y al mismo tiempo ser tolerante, paciente, mostrarse esperanzado en el triunfo del bien sobre el mal. El juicio sólo le corresponde a Dios. A nosotros nos corresponde la fidelidad y la confianza.

Las lecturas nos ofrecen ideas de una importancia enorme para proporcionar al creyente actitudes fundamentales en su comportamiento.

La primera: la de la aceptación de la voluntad de Dios. Esa voluntad no se manifiesta sólo en los mandamientos, sino que es todo un conjunto de dispo-siciones divinas dirigidas a nosotros y para nuestro bien. Esto incluye, antes que nada, su designio sobre cada uno de nosotros, una llamada y vocación personal, a la que hemos de responder con obediencia y fidelidad a todo lo que Dios ha querido darnos.
La otra actitud es la de la alianza, sentidos unidos a Dios por vínculos de afecto y amistad, tener un sentido de pertenencia y devoción a Dios que haga espontánea, natural, nuestra relación confiada con él manifestada en una vida de gozosa sumisión y una fidelidad constantemente renovada.

Y una tercera actitud, que brota del Evangelio, y es la de tolerancia, la de saber esperar, la de no salir con rápidas condenas o exclusiones en la convivencia entre las personas. La parábola dice que, aunque defendiéndoos del mal, el cristiano está llamado a convivir con él, con el riesgo (y la experiencia) del peligro de la caída. Nos recuerda que el juicio sobre el mal le corresponde sólo a Dios. El mal sirve para probar la autenticidad de la fe y de la vida. La prisa, la impaciencia y el puritanismo, han traído consigo muchos males a la Iglesia y a los fieles en particular. El poeta hindú Tagore decía: “Si cierras la puerta a todos los errores, dejarás fuera también a la verdad.”

ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia y vive la Palabra: “Tu Palabra es lámpara para mis pies y luz para mis sendas.” (Salmo 118,105)



ORACION
Señor, que tu Palabra eche raíz en nuestro corazón y de buen fruto para tu gloria. Que tengamos hambre y trabajemos por la paz y la justicia, para que demos buenos frutos como buenas semillas. Amén.

viernes, 27 de julio de 2007

LECTURAS

Éxodos 20,1-17

Entonces Dios dijo todas estas palabras:
«Yo soy Yavé, tu Dios, el que te sacó de Egipto, país de la esclavitud.
No tendrás otros dioses fuera de mí.
No te harás estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra. 5 No te postres ante esos dioses, ni les sirvas, porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso. Yo pido cuentas a hijos, nietos y biznietos por la maldad de sus padres que no me quisieron.
Pero me muestro favorable hasta mil generaciones con los que me aman y observan mis mandamientos.
No tomarás en vano el nombre de Yavé, tu Dios, porque Yavé no dejará sin castigo a aquel que toma su nombre en vano.
Acuérdate del día del Sábado, para santificarlo. Trabaja seis días, y en ellos haz todas tus faenas.
Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios. Que nadie trabaje: ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los forasteros que viven en tu país.
Pues en seis días Yavé hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, y el séptimo día descansó. Por eso bendijo el Sábado y lo hizo sagrado.
Respeta a tu padre y a tu madre, para que se prolongue tu vida sobre la tierra que Yavé, tu Dios, te da.
No matarás.
No cometerás adulterio.
No robarás.
No atestiguarás en falso contra tu prójimo.
No codiciarás la casa de tu prójimo. No codiciarás su mujer, ni sus servidores, su buey o su burro. No codiciarás nada de lo que le pertenece.»

Salmo 18,8-11

La ley del Señor es perfecta,
es remedio para el alma,
toda declaración del Señor es cierta
y da al sencillo la sabiduría.
Las ordenanzas del Señor son rectas
y para el corazón son alegría.
Los mandamientos del Señor son claros
y son luz para los ojos.
El temor del Señor es un diamante,
que dura para siempre;
los juicios del Señor son verdad,
y todos por igual se verifican.
Son más preciosos que el oro,
valen más que montones de oro fino;
más que la miel es su dulzura,
más que las gotas del panal.

Mateo 13,18-23

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: Escuchen ahora la parábola del sembrador: Cuando uno oye la palabra del Reino y no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo que cayó a lo largo del camino.
La semilla que cayó en terreno pedregoso, es aquel que oye la Palabra y en seguida la recibe con alegría. En él, sin embargo, no hay raíces, y no dura más que una temporada. Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se viene abajo.
La semilla que cayó entre cardos, es aquel que oye la Palabra, pero luego las preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta palabra, y al final no produce fruto.
La semilla que cayó en tierra buena, es aquel que oye la Palabra y la comprende. Este ciertamente dará fruto y producirá cien, sesenta o treinta veces más.»

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO
El materialismo nos puede sofocar

Una historia común, repetida todos los días. Una persona se levantó a la mañana, se fue de compra y gastó en pocas horas una cantidad de dinero. Luego fue a un restaurant, de los más caros y, sentada allí con todas sus compras se sintió miserable. El materialismo a su alrededor le resultó repugnante. Ella había gastado en una mañana los que millones de personas tienen de entrada por un año.
Hoy encontramos en
el evangelio la explicación de la parábola del sembrador. Y en medio de la parábola hay una advertencia sobre el peligro de las riquezas para los ciudadanos del reino. La semilla es la palabra de Dios que simboliza el crecimiento del reino. Pero la vida espiritual puede ser fácilmente sofocada: el trabajo, la casa, la ropa, los carros, el internet, la ansiedad por el dinero, el materialismo, todo esto sofoca el crecimiento del reino en nuestras vidas de hoy.

Discernir que es lo importante para nosotros y los demás es vital y refleja el cómo nuestra fe cristiana determina las decisiones que hacemos en la vida. Dios siempre está para hablarnos ¿pero qué es lo que hace que la palabra de Dios sea ineficaz en nosotros? El dejar que nuestro corazón se consuma con las cosas materiales y la vida moderna puede alejarnos de los tesoros que duran hasta la eternidad. La palabra de Dios sólo encuentra respuesta en un corazón receptivo.

La primera lectura nos presenta los diez mandamientos. Ya sabemos que encontramos diferentes versiones de ellos en el Antiguo Testamento, debido a las escuelas teológicas que los han redactado o el tiempo en que fueron escritas. Aquí en el Éxodo se encuentra un énfasis en los mandamientos que se refieren a Dios y al culto. Viene de la escuela sacerdotal que pone de relieve el primado de Dios y de su culto.

Los diez mandamiento forman parte de la moral inscrita en el corazón de todo ser humano, la llamada “ley natural”, experimentada y admitida por todas las morales. Es Dios mismo quien ha puesto en el corazón del hombre estos principios, estas tendencias en sentido de bien o mal de nuestras acciones respecto de Dios y del prójimo. Israel tuvo el privilegio de que Dios mismo le enseñara directamente estos mandamientos, revelados en la teofanía del Sinaí, un privilegio, un acto de predilección de Dios hacia el pueblo, pero que supone asimismo una mayor responsabilidad y fidelidad a la hora de cumplirlos.

En el evangelio, Jesús explica la parábola del sembrador, a pedido de los discípulos El entendimiento de la explicación de Jesús ve una experiencia de la vida cristiana y de la predicación de la Palabra de Dios con los diferentes resultados que obtiene. Vemos también la explicación de Jesús acompañada en la práctica de la Iglesia primera que da colorido al texto del evangelio.

La parábola habla de la acogida que brinda a la Palabra el terreno en que el que cae la semilla. Hay cuatro respuestas: tres negativas y una positiva. Las negativas enumeran los obstáculos, las dificultades y los peligros en que se debate el que escucha la Palabra. No basta con escuchar y tampoco basta con acoger de manera gozosa lo que se oye. Se requiere una acogida elaborada, fruto de una profunda comprensión. Entonces es cuando la Palabra de Dios puede dar su fruto.
En esta explicación resalta la libertad del hombre frente a la Palabra de Dios, con toda capacidad de rechazarla o decidirse por otras opciones. También se pone de relieve la fecundidad de la semilla cuando encuentra un terreno bueno y abierto. Cada semilla da su fruto, con diferente porcentaje, el cien, el sesenta o el treinta, una producción deferente, aunque se trata en todos los casos de tierra buena.

Esta parábola, como la de los talentos (Mateo 25) y la de la diferente cantidad de dinero dada a cada siervo (Lucas 19) tiene por objetivo suscitar en nosotros la apertura del corazón que nos permita la acogida gozosa de la Palabra y de la alegría de la cosecha, siempre abundante cuando la tierra es buena.

Para nuestro tiempo la página del libro del Éxodo tal vez sea la página bíblica más necesaria, puesto que nos muestra lo que debemos hacer y las prioridades con las que debemos orar, es decir, dar la verdadera importancia a los tres primeros mandamientos, que están expuestos a la crítica y a los ataques del mundo y los más fáciles de abandonar, descuidándolos e incluso olvidándolos, para acentuar cualquier otro de los preceptos divinos.

El retorno a Dios, a la verdadera fe, a la oración, a la relación con Dios, es hoy mucho más necesario que en otros tiempos. Un mundo paganizado se olvida de Dios y de su servicio; Nosotros debemos revivir estas grandes verdades de nuestra fe, que nos recuerdan los mandamientos. En el año 2000, el Papa Juan Pablo II en el monasterio del Sinaí, el de Santa Catalina, dijo: “Los diez mandamientos no son una imposición arbitraria de un Dios tiránico. Fueron escritos en la piedra, pero antes en el corazón del hombre como ley moral universal. Hoy como siempre, las diez palabras de la Ley proporcionan la única base auténtica para la vida de los individuos, de las sociedades y las naciones… Salvan al hombre de las fuerzas destructoras del egoísmo, del odio y de la mentira. Ponen de manifiesta todas las falsas divinidades que le reducen a la esclavitud: el amor a sí mismo hasta la exclusión de Dios, la avidez del poder y del placer que subvierte el orden de la justicia y degrada nuestra dignidad humana y la del prójimo. Y terminó diciendo: EL viento que todavía sopla del Sinaí nos recuerda que Dios desea ser honrado en sus criaturas y en su crecimiento: el hombre es la gloria de Dios.”

ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra de Dios: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” (Mateo 22,37)

ORACION:
Señor, ayúdanos a guardar y alimentar la palabra que has sembrado en nuestros corazones. Que rechacemos las tentaciones que nos impiden creer en ti y ser fieles a tus enseñanzas. Ayúdanos a vivir una vida simple y a compartir lo que tenemos con los pobres y necesitados. Amén.

jueves, 26 de julio de 2007

LECTURAS

Éxodo 19,1-2,11,16-20

El mismo día en que empezaba el tercer mes después de la salida de Egipto, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí. Habían salido de Refidim, y llegaban al desierto de Sinaí donde acamparon.
Los israelitas establecieron su campamento frente al monte,
Yavé dijo a Moisés: «Yo vendré a ti en medio de una espesa nube para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y tenga fe en ti también para siempre.»
10 Yavé dijo a Moisés: «Vuelve donde el pueblo y mándales que se purifiquen hoy y mañana; que laven sus ropas 11 y estén listos para pasado mañana, porque pasado mañana Yavé bajará a vista de todos sobre el monte Sinaí.
Al tercer día, al amanecer, hubo sobre el monte truenos, relámpagos y una espesa nube; se oía un sonido muy fuerte de cuerno. En el campamento todo el pueblo se puso a temblar. Entonces Moisés los hizo salir del campamento para ir al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte.
El monte Sinaí entero humeaba, porque Yavé había bajado en me dio del fuego. Subía aquel humo como de un horno, y toda la montaña temblaba.
El sonido del cuerno iba creciendo: Moisés hablaba y Dios le contestaba con el trueno.
20 Yavé bajó a la cumbre del monte Sinaí y, desde allí, llamó a Moisés.

Salmo de Daniel 3,252-56

«¡Bendito seas Señor, Dios de nuestros padres, alabado y ensalzado eternamente! ¡Bendito sea tu nombre santo y glorioso, cantado y ensalzado eternamente!
¡Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, cantado y alabado eternamente!
¡Bendito seas en el trono de tu reino, cantado y glorificado eternamente!
¡Bendito seas tú que sondeas los abismos y que te sientas sobre los Querubines, alabado y cantado eternamente!
¡Bendito seas en la bóveda del cielo, cantado y glorificado eternamente!

Mateo 13,10-17


Jesús les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no.
Porque al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden.
En ellos se verifica la profecía de Isaías: Por más que oigan no entenderán, y por más que miren no verán. Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón... Pero con eso habría conversión y yo los sanaría.
¡Dichosos los ojos de ustedes, que ven!; ¡dichosos los oídos de ustedes, que oyen!
Yo se lo digo: muchos profetas y muchas personas santas ansiaron ver lo que ustedes están viendo, y no lo vieron; desearon oír lo que ustedes están oyendo, y no lo oyeron.

HOMILIA Y ORACION


TIEMPO ORDINARIO 2007

Ver y oír.

Todavía encontramos padres que cierran su corazón a sus hijos, que los han defraudado, según dicen, que no han seguido sus enseñanzas y se encuentran en problemas como consecuencia de sus mismas acciones. A pesar de que conocen la parábola del hijo pródigo cierran su corazón pensando que a sus hijos no se aplica la parábola o es sólo una historia.

En el evangelio de hoy, Jesús explica que habla en parábolas para ayudar a sus oyentes a entender su mensaje. El sabe que muchos de sus oyentes han cerrado su corazón a sus enseñanzas. Dios revela los secretos del reino, sólo a los humildes y sinceros que confían y reconocen la necesidad de Dios y la verdad de Dios. Las parábolas de Jesús nos van a iluminan si nos acercamos a ellas con un corazón y una mente abiertos, prontos a dejar que nos desafíen. Si nos acercamos a ellas con la convicción de que ya sabemos la respuesta, entonces, también nosotros podemos mirar pero no ver, escuchar pero no entender. Muchos esperan soluciones hechas y no, la solución no están dadas y hechas sino se hacen y se construyen.
Jesús nos invita a un ser discípulos y esto tiene su precio y es una manera nueva de pensar. Es interesante como las parábolas siempre tienen una manera nueva de encontrar nuevas maneras de conducta. Convertirse a Jesús quiere decir ir contra la corriente de los valores y presupuestos de la cultura dominante.

Por eso la primera lectura nos habla de la preparación del pueblo para recibir, para la gran revelación, teofanía, en la que se establecerá la alianza. Esto significa: un pacto de confianza recíproca entre Dios e Israel, un pacto que supone un vínculo particular, con obligaciones recíprocas que carac-terizarán de ahora en adelante a ese pueblo y esa fe. Para llegar a ello se necesita una preparación que el autor describe en todos sus detalles, que sirven para manifestar la majestad de Dios, el respeto que inspira, la actitud de temor y de reverencia que suscita en el pueblo.

El Dios que se manifiesta sigue siendo un Dios que infunde temor, el pueblo tiene que mantenerse alejado de él, no es posible ver su rostro, está rodeado de relámpagos y fuego. Son imágenes que hablan de lo distinto de Dios, de un Ser que está siempre más allá y por encima de todo, y más allá de nuestras concepciones, de nuestras imágenes, de nuestras demandas. Sólo Moisés es capaz de resistir la presencia divina, y en condiciones especialísimas, alejado de todos, en la cima del monte, en un ayuno ininterrumpido de cuarenta días y sus noches. Dios es totalmente otro, que demanda nuestra adoración y nuestra sumisión.

Esta escena servirá para caracterizar al Dios del Antiguo Testamento, en contraste con la revelación del Nuevo Testamento. Aquí se nos mostrará otro aspecto de la divinidad, en la cual predominan la bondad, la gracia, el perdón, la paternidad divina revelada en la persona de Jesús. (Hebreos 12,18-24.

Sabemos que la predicación de Jesús se caracteriza por las parábolas, unas setenta en total, algunas de las cuales constituyen una gran pedagogía religiosa, verdaderas obras maestras de sicología y actitudes humanas, como el buen samaritano, el buen pastor, el hijo pródigo… Las parábolas suponen un primer paso de comprensión al que siguen un segundo paso, donde se encuentran los discípulos de Jesús, que le siguen, le escuchan siempre y reciben explicación más detallada de su doctrina. El pueblo, en cambio,, se encuentra en una situación de iniciación y tiene necesidad de una catequesis más esmerada.

Jesús prueba esto con una cita de Isaías, que se nos vuelve difícil de entender y interpretar; tal como suena, parece decir que Dios endurece el corazón del pueblo, cierra los ojos y los oídos del pueblo para que no se salve. El verdadero sentido de esta cita es, simplemente, el resultado de la predi-cación del profeta, que tuvo que hacer frente a la dureza del corazón de Israel, que no le escuchaba. El mismo Jesús, y más tarde los apóstoles y Pablo tuvieron una experiencia semejante en su misión.

Lo que el evangelio quiere decirnos es que la Palabra de Dios debe encontrar unos corazones bien dispuestos para acogerla, oídos y ojos abiertos para percibir y asimilar lo que se dice. La Palabra no suprime la libertad, y por eso el hombre tiene la capacidad de oponerse y dejarla infructuosa. Pero, cuando se recibe con corazón abierto, entonces el fruto es abundante y se producen los primeros signos del triunfo del Reino, como la santificación, la novedad de vida, la verdadera fe y adoración a Dios.

En las dos lecturas hay algo misterioso, escondido, algo que no es al menos evidente. Se trata de la esencia de Dios y de la manifestación de su voluntad. Ambas pertenecen al mundo divino, sobrenatural; nosotros con las solas fuer-zas de la razón no podemos comprender ni hacernos una idea de la realidad divina. Tenemos la necesidad de la revelación, entonces llega al hombre la ayuda de la fe, la capacidad otorgada por el mismo Dios, para poder acoger con humildad y agradecimiento lo que Dios quiere revelarnos de sí mismo y de su voluntad. Incluso con la fe, el hombre encontrará siempre límites e interrogantes que se formarán en su mente y conciencia. Esto está expresado en el salmo, el ¿dónde está tu Dios? de los malvado. Debemos prepararnos como el pueblo para la venida de Dios, sabiendo, que en el camino, aparecerán también las dificultades, las pruebas y el cansancio. Pero Dios no tardará, y traerá la luz y su descanso y después, la eterna recompensa.

San Gregorio Magno dice algo respecto de esto: “Cuando la mente cesa de ocuparse de las obras exteriores, entonces reconoce de un modo más claro el valor de los mandamientos de Dios.”

ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: “Dichosos los que tienen un corazón limpio, porque ellos verán a Dios.” (Mateo5,8)

ORACION
Señor, sabemos que tu palabra solo puede tener raíces en una corazón abierto a creer. Haz que escuchemos las enseñanzas de Jesús y las tomemos seriamente; que nuestro corazón no sea tierra dura y pedregosa y nuestros oídos nunca se cansen de escuchar la voz de Cristo. Amén

miércoles, 25 de julio de 2007

LECTURAS

2 Corintios 4,7-15

Hermanos: Con todo, llevamos este tesoro en vasos de barro, para que esta fuerza soberana se vea como obra de Dios y no nuestra.
Nos sobrevienen pruebas de toda clase, pero no nos desanimamos; estamos entre problemas, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no eliminados; derribados, pero no fuera de combate. Por todas partes llevamos en nuestra persona la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra persona. Pues a los que estamos vivos nos corresponde ser entregados a la muerte a cada momento por causa de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste en nuestra existencia mortal. Y mientras la muerte actúa en nosotros, a ustedes les llega la vida.
Tenemos el mismo don espiritual de fe que tenía el que escribió: Creí, y por eso hablé. También nosotros creemos, y por eso hablamos. Sabemos que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también con Jesús y nos pondrá cerca de él con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes; los favores de Dios se van multiplicando, y también se irá ampliando cada día más la acción de gracias que tantas personas rinden a Dios para gloria suya.

Salmo 126,1-6

Cuando el Señor hizo volver
a los cautivos de Sión,
nos parecía estar soñando;
nuestra boca se llenaba de risa
y nuestra lengua de gritos de alegría.
Entonces entre los paganos se decía:
«¡Qué grandes cosas no ha hecho el Señor por ellos!»
Sí, grandes cosas ha hecho el Señor por nosotros,
rebosábamos de gozo.
Haz que vuelvan, Señor, nuestros cautivos,
como riachuelos en tierras áridas.
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre gritos de alegría.
Se van, se van llorando los que siembran la semilla,
pero regresarán cantando
trayendo sus gavillas.


Mateo 20,20-28

En aquel tiempo la madre de Santiago y Juan se acercó con sus hijos a Jesús y se arrodilló para pedirle un favor.
Jesús le dijo: «¿Qué quieres?» Y ella respondió: «Aquí tienes a mis dos hijos. Asegúrame que, cuando estés en tu reino, se sentarán uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús dijo a los hermanos: «No saben lo que piden. ¿Pueden ustedes beber la copa que yo tengo que beber?» Ellos respondieron: «Podemos.» Jesús replicó: «Ustedes sí beberán mi copa, pero no me corresponde a mí el concederles que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Eso será para quienes el Padre lo haya dispuesto.»
Los otros diez se enojaron con los dos hermanos al oír esto. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad.
Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el que de ustedes quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes, y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el esclavo de todos.
Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.»

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Fiesta del Apóstol Santiago

Santiago de Compostela, una ciudad en el norte de España es le centro de peregrinaje es desde la Edad Media un centro de peregrinaje. Santiago, el primero de los apóstoles en sufrir el martirio, se dice que visitó España, y que fue sepultado allí después de que Herodes le mandara cortar la cabeza.

Pero, ¿quién Santiago? El es el hermano de Juan, los hijos de Zebedeo y Salomé, y su nombre está en la lista de los apóstoles de Jesús. A los dos hermanos se les llama “hijos del trueno”, tal vez por su temperamento impulsivo. En el evangelio de hoy, Salomé, la madre de ellos, le pide a Jesús para sus hijos un lugar especial en su reino, lo que provoca el enojo de los otros apóstoles. Pero el Señor les advierte que el puesto de honor en el reino es un lugar de servicio y de sufrimiento.
Los discípulos de Cristo estamos llamados a servir a otros sin ningún egoísmo, interés o conveniencia. El más grande es el que prepara y limpia para los otros sin esperar recompensa ni reconocimiento por hacer lo que se necesita hacer. Muchas veces no queremos ser servidores de los demás y buscamos el puesto, la influencia, y la oportunidad, y por eso no vemos las oportunidades a nuestro alrededor de trabajar por el reino de Dios, pero allí es donde Jesús nos dice que está la grandeza. Nada ni nadie puede impedirnos el vivir vidas de servicio a Dios y a los demás.

De ahí que el mensaje central de texto que leemos hoy de la 2da. Carta a los Corintios lo podemos resumir de este modo: “por todas partes vamos llevando en el cuerpo la muerte de Jesús…” (10) Lo que Pablo dice por experiencia personal lo aplicamos a Santiago: de Jesús a Pablo y de Pablo a Santiago, y así sucesivamente, a lo largo de la historia se va creando la cadena de testigos y de mártires.

Puede decir que lleva la muerte de Jesús en su propio cuerpo no solo quien recibe la gracia excepcional de derramar la sangre por amor a Cristo y a los hermanos, sino también, quien, día tras día, vive con seriedad y serenidad la radicalidad evangélico, la única alternativa que tenemos los cristianos. Quien realiza esta experiencia puede hablar en nombre de Jesús, puede decir que es servidor del Evangelio por lo que anuncia, pero sobre todo por lo que hace y cómo lo hace: “creí, y por eso hablé.” (13) La palabra del testigo no es solo significativa, sino también eficaz, precisamente porque tiene la elocuencia de la experiencia vivida de la sangre derramada y del martirio padecido, la más de las veces por el testimonio de una vida de servicio.

Si prestamos atención al evangelio, podemos apreciar el tono ironía con que Mateo nos relata la petición de la madre de Juan y Santiago. Si bien estamos dispuestos a ser indulgentes con la madre, ciertamente lo estamos un poco menos con los sus hijos, que con excesiva rapidez se declaran dispuestos a compartir con Jesús el cáliz, que ha de beber. Afortunadamente Jesús sabe cambiar en bien lo que , humanamente hablando puede ser fruto de la falta de reflexión y precipitación. El discurso se convierte de hipotético, “podéis beber… recibir el bautismo…” en profético: Jesús predice la muerte de Santiago que padecerá por su fidelidad al evangelio y al Maestro.

Y, no sólo esto, de lo que suscita el enojo de los otros apóstoles, Jesús saca una enseñanza de humildad para todos lo que quieren seguirle por el camino del Evangelio. La grandeza de los discípulos debe ser valorada con una medida bien diferente a la que conoce el mundo. En la escuela de Jesús se aprende a cambiar la escala de valores y a considerar válido sólo lo que es valioso a los ojos de Dios, precisamente, según el ejemplo que nos dejó Jesús: siendo rico, se hizo pobre; aun siendo Señor, se hizo esclavo-siervo; siendo maestro, aprendió a obedecer al Padre; siendo sacerdote, se hizo víctima por amor.

Jesús nos da la posibilidad hoy de entrar en su corazón de Hijo ofrecido por amor, en su espiritualidad de Cordero inmolado por el rescate de los hermanos: “El Hijo del Hombre no ha vendió a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate de todos…” (28). Siervo, servicio en el evangelio, en la experiencia de Jesús, es una total expropiación, vaciamiento personal, como dice Pablo, de Jesús y de nosotros mismos al Padre. Jesús se presenta como siervo de “muchos”, a saber, de todos los que el Padre le ha confiado como hermanos, oprimidos por el pecado, pero abiertos al don de la liberación. El cáliz de la pasión que Jesús acepta libremente de manos del Padre, sólo espera ser saboreado también por aquellos por los que el Maestro de Nazaret, lo bebió completo.

San Jerónimo comenta este episodio diciendo que todos los apóstoles son imperfectos, tanto los dos que quieren elevarse sobre los otros, como los diez que tienen envidia de ellos. Y continúa diciendo, fijémonos como se comportan a continuación, exentos de todas las pasiones. Santiago no sobre-vivirá muy poco tiempo. En efecto, poco después de la venida del Espíritu Santo, llega su fervor a tal extremo, que llegará a una virtud tan elevada que morirá inmediatamente.
La Iglesia reza hoy para que todos, fundados sobre la roca de los apóstoles, por el patrocinio de Santiago, se mantengan fieles a Cristo hasta el final de los tiempos.

ORA Y REFLEXIONA: repite y medita a menudo durante el día estas palabras: “El Hijo del hombre, no ha vendió a ser servido, sino a servir.” (Mateo 20,28)

ORACION

Abre, Señor, nuestros ojos para ver las necesidades a nuestro alrededor y responder a ellas. Que seamos servidores los unos de los otros para tocar así a los que necesitan, en nuestro vecindario y en el mundo. Amén.

martes, 24 de julio de 2007

LECTURAS

Éxodo 14,21 a 15,1

Moisés extendió su mano sobre el mar y Yavé hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del oriente que secó el mar.
Se dividieron las aguas. Los israelitas pasaron en seco, por medio del mar; las aguas les hacían de murallas a izquierda y a derecha. Los egipcios se lanzaron a perseguirlos, y todo el ejército de Faraón entró en medio del mar con sus carros y caballos.
Llegada la madrugada, Yavé miró a los egipcios desde el fuego y la nube, y provocó el desorden en el ejército de Faraón. Atascó las ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad. Entonces los egipcios dijeron: «Huyamos de Israel, porque Yavé pelea con ellos contra nosotros.»
Pero Yavé dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas volverán sobre los egipcios, sus carros y sus caballos.» Moisés extendió su mano sobre el mar.
27 Al amanecer, el mar volvió a su lugar. Mientras los egipcios trataban de huir, Yavé arrojó a los egipcios en el mar.
Las aguas al volver cubrieron los carros y los que los montaban, o sea, todo el ejército de Faraón que había entrado en el mar persiguiéndolos: no se escapó ni uno solo. Los israelitas, en cambio, habían pasado en medio del mar; las aguas les hacían de murallas a derecha e izquierda.
Aquel día, Yavé liberó a Israel del poder de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos en la orilla del mar. Israel vio los prodigios que Yavé había obrado contra Egipto, y el pueblo temió a Yavé. Creyó en Yavé y en Moisés, su siervo.
Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron un cántico a Yavé.



Salmo de Éxodo 15,8-10,12,17

Al soplo de tu nariz retroceden las aguas,
8 las olas se paran como murallas;
los torbellinos cuajan en medio del mar.
Dijo el enemigo: «Los perseguiré y los alcanzaré,
los tendré a merced, llevaré sus despojos;
sacaré mi espada y mi mano los matará.»
Mandaste tu soplo y el mar los cubrió,
y se hundieron como plomo en las aguas majestuosas.
¡Extiendes tu mano y se los traga la tierra!
Tú lo llevarás y lo plantarás en el monte que es tuyo,
el lugar en que habitas, oh Yavé;
el Santuario del Señor, obra de sus manos.


Mateo 12,46-50

Mientras Jesús estaba todavía hablando a la muchedumbre, su madre y sus hermanos estaban de pie afuera, pues querían hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren hablar contigo.»
Pero Jesús dijo al que le daba el recado: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» E indicando con la mano a sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos.
Tomen a cualquiera que cumpla la voluntad de mi Padre de los Cielos, y ése es para mí un hermano, una hermana o una madre.»

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

La familia de Dios

Alguien visitaba Haití y mientras iba a casa de unos amigos, alguien preguntó: ¿Saben ustedes que es lo primero que los padres haitianos enseñan sus hijos? Y la respuesta fue: “Compartir siempre lo que tienen con la gran familia de los vecinos.” El visitante se quedó admirado, pues siendo Haití una de las naciones más pobres en el mundo de la economía, sin embargo el compartir era lo que primero que aprendieran los niños.

Jesús tiene un especial manera de entender la gran familia que todos formamos. Su familia incluye a la gran familia de Dios. Jesús aparentemente ignora a sus madre y parientes, aunque su amor por ellos es incuestionable. De hecho, Jesús enseña a sus discípulos una enseñanza espiritual acerca del reino de los cielos y de lo que es familia en su Reino. Jesús les dice que ellos tendrán una inmensidad de amigos y relaciones familiares en el reino. Cualquiera que hace la voluntad de Dios es un amigo de Dios y un miembro de la familia de Dios.

¿A quién nosotros miramos como familia? Dios nos da innumerables oportunidades de crear y desarrollar relaciones con familias, vecinos, gente que trabaja con nosotros y con comunidades donde sea. Ser cristiano es en realidad ampliar las relaciones de amor, de apoyo y solidaridad. Tenemos la responsabilidad de desarrollar aquellos que viven en pobreza y discriminación.
Nos encontramos hoy con el paso del Mar Rojo en la primera lectura, descripto con acentos poéticos y gloriosos que marca uno de los momentos culminantes de la historia y de la teología de Israel. Y es algo que nunca se borrará de la memoria del pueblo. Acosados por los egipcios se veían perdidos. por un lado el ejército del faraón y por otro el mar, sin oportunidad de escapatoria. Y es precisamente en esa situación desesperada desde el punto de vista humano, donde se hace sentir la mano omnipotente de Dios, su fuerza, su intervención oportuna y gloriosa: los vencedores son vencidos; los condenados a muerte quedan libres; el terror se convierte en maravilla y. Es canto de alegría. Cierto, que este hecho histórico y concreto, ha sido ador-nado con elementos como acontecimiento prodigioso, con una intervención divina también llamativa. Es que los escritores sagrados han usado la teología, la poseía para hacer resaltar la acción de Dios y para fijar de una manera indeleble en la mente del pueblo el hecho de su salvación. El acontecimiento, aunque ciertamente tuvo lugar, sucedió de una manera mucho más sencilla y se vio ayudado por elementos naturales, los lagos amargos, poco profundos, la fuerza del viento, que ha desplazado como sigue sucediendo hoy, parte de las aguas del lago. Los israelitas supieron ver en aquellas circunstancias una intervención providencial de Dios, que les salvó de una muerte segura. Las frases: “salvó el Señor aquel día a Israel del poder de los egipcios…” (30) e “”Israel vio el prodigioso golpe que el Señor había asestado a los egipcios…” (31) y se convertirán en un acto fundamental de fe para el creyente israelita.
El relato del evangelio nos muestra que Jesús se ha alejado, por su ministerio público, del circulo familiar, que podía limitar o condicionar su obra. Ni siquiera le acompañaba su madre. Jesús no había renegado de los suyos; se trataba de que fuera de su ambiente se podía sentir, y ser, totalmente libre. Los lazos familiares pertenecen a un plano subordinado, son relativos, son secundarios. En este sentido debemos comprender las palabras de Jesús: “¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos? Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano, hermana y madre.” Que no son de ninguna manera ofensiva a su madre y parientes, Jesús sitúa a las personas y las cosas en la perspectiva de Dios y sus designios.

Marcos se fija en el detalle de la mirada de Jesús sobre sus discípulos en el momento de hablar de su nueva familia. Sabemos por otro lado que Mateo muestra preferencia por el tema del discipulado, y por eso al subrayar el gesto de la mano de Jesús, “y señalando con sus manos a los discípulos…”, dice cual es la verdadera familia, no ya, la de la carne y la sangre, sino la formada por el Espíritu, que hace semejantes los corazones, que abre a la escucha de la Palabra, a la renuncia a nosotros mismos, a la fidelidad de un seguimiento de Jesús absoluto y gozoso, comparable al mercader de perlas preciosas que adquiere una de gran valor.

Jesús mismo es el primero en observar la renuncia que impone a sus seguidores, renuncia a los sentimientos más naturales, a las tendencias más fuertes, a los impulsos legítimos, cuando ese sacrificio sirva para la difusión de su Reino.

Si vemos la Escritura hoy, se nos presenta con dos páginas importantes: en una se nos muestra el obrar maravilloso de Dios, y la otra, la verdadera familia de Jesús. Solo un Dios que tenga un poder infinito puede cambiar las relaciones humanas de la vida y de la familia y puede exigir, que los vínculos familiares en el Reino, sean diferentes a los que ofrece la naturaleza y la sociedad. Y cambia precisamente estas relaciones sólo cuando alguien ha comprendido y ha experimentado su salvación, esto es, cuando el hombre se siente sumergido en la esfera de Dios, de la acción de su amor. Entonces puede comprender la nueva relación que existe entre él mismo y Dios, entre él mismo y Cristo, entre él y los otros, a los que considera como hermanos.” (tontería 40,20 años aquí…)

Pablo nos recuerda: “sois ciudadanos dentro del pueblo de Dios, sois familia de Dios…” (Efesios 2,19) En vez de dos, tres, seis hermanos, lo propio del corazón cristiano es decir: todos los hombres del mundo son mis hermanos , a los que amo, por los que rezo, a los que confío cada día al Señor a fin de que los bendiga. E intenta mantener con todos relaciones de respeto, amistad, de paz y de apertura. (nadie es mi enemigo…)

ORA Y REFELEXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra : “Mi fuerza y mi canto es el Señor; él me ha salvado.” (Éxodo 15,1)

ORACION

Jesús, enséñanos que el Reino de los cielos no es cuestión de sangre o carne. Deja que el Espíritu Santo transforme nuestros corazones y nuestras mentes y nos ayude a amar generosamente. Que toquemos la vida de los demás con amor y solidaridad, especialmente aquellos que viven en pobreza y en medio de violencias. Amén

lunes, 23 de julio de 2007

LECTURAS

Éxodo 14,5-18

Anunciaron al rey de Egipto que el pueblo de Israel se había marchado. De repente, Faraón y su gente cambiaron de parecer respecto al pueblo. Dijeron: «¿Qué hemos hecho? Dejamos que se fueran los israelitas, y ya no estarán para servirnos.»
Faraón hizo preparar su carro y llevó consigo su gente. Tomó seiscientos carros escogidos, ¡todos los carros de Egipto!, cada uno con sus guerreros.
Yavé había endurecido el corazón del rey y, mientras los israelitas se marchaban seguros, él los persiguió. Los egipcios, es decir, todos los carros, los caballos, los jinetes y el ejército de Faraón, se lanzaron en su persecución y les dieron alcance mientras acampaban junto al mar, cerca de Pi-Hajirot, frente a Baal-Sefón.
Al aproximarse Faraón, los israelitas pudieron ver que los egipios los estaban persiguiendo. Sintieron mucho miedo y clamaron a Yavé;
dijeron a Moisés: «¿Acaso no había tumbas en Egipto para que nos hayas traído a morir al desierto?, ¿qué has ganado con sacarnos de Egipto? Te dijimos claramente en Egipto: Déjanos en paz, y mejor servimos a los egipcios, porque más no conviene servir a los egipcios que morir en el desierto.»
Moisés contestó al pueblo: «No tengan miedo; quédense en su lugar y verán la victoria que Yavé les concede hoy. Esos egipcios que están viendo hoy, no los volverán a ver jamás.
Yavé peleará por ustedes, y ustedes solamente mirarán.»
Yavé dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha.
Luego levanta tu bastón, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen en seco por medio del mar.
Yo, mientras tanto, endureceré el corazón de los egipcios para que salgan en persecución de ustedes, y me haré famoso a costa de Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de su caballería. Entonces Egipto conocerá que yo soy Yavé.»

Salmo de Éxodo 15,1-6

«Cantaré a Yavé, que se ha cubierto de gloria;
caballos y carros ha arrojado en el mar.
¡Yavé, mi fortaleza!, a él le cantaré,
él fue mi salvación,
él es mi Dios y lo alabaré,
el Dios de mi padre, lo ensalzaré.
Yavé es un guerrero, Yavé es su nombre.
Los carros de Faraón y su ejército:
¡los precipitó en el mar!
Los mejores de sus oficiales,

¡hundidos en el Mar Rojo!
Las aguas profundas los han sepultado,
hasta el fondo cayeron como piedra.
Tu diestra, Yavé, de tremendo poder,
tu diestra, Yavé, aplasta al enemigo.

Mateo 12,38-42

Entonces algunos maestros de la Ley y fariseos le dijeron: «Maestro, queremos verte hacer un milagro.»
Pero él contestó: «Esta raza perversa y adúltera pide una señal, pero solamente se le dará la señal del profeta Jonás. Porque del mismo modo que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así también el Hijo del Hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.
Los hombres de Nínive resucitarán en el día del juicio junto con esta generación y la condenarán, porque ellos cambiaron su conducta ante la predicación de Jonás, y aquí ustedes tienen mucho más que Jonás.
La reina del Sur resucitará en el día del juicio junto con los hombres de hoy y los condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí ustedes tienen mucho más que Salomón.

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

No ignoremos los signos

No es extraño que escuchemos advertencias en los programas de TV. Por ejemplo, que la obesidad aumenta el peligro de enfermedades del corazón. O que el calentamiento de la tierra, pone en peligro nuestra calidad de vida no ser que reduzcamos la emisión de gases de carbón. Pero la mayoría ignora estas advertencias eligiendo no hacer nada.

Podemos ver el cinismo de los fariseos al pedir a Jesús por un signo milagroso. No eran sinceros, no era que querían ver la verdad, porque ya habían sido testigos de los signos de Jesús y que indicaban que el Señor era realmente el Hijo de Dios. Habían decidido no creer en Jesús. No importaba los signos que Jesús pudiera hacer ya tenían sus mentes firmes en no creer. Por eso Jesús rehúsa hacer otro signo.

La dureza de corazón y la falta de visión de los fariseos nos presenta una advertencia a todos aquellos que dicen que siguen a Jesús. Debemos buscar por signos de la amorosa presencia de Dios en nuestras vidas, en los demás y en el mundo a nuestro alrededor. Las prácticas destructivas que ponen en peligro la creación de Dios, tiene que alertarnos de que es tiempo de actuar al prestar atenciónlos signos que Dios nos da.

La primera lectura de hoy nos ofrece otro relato de la salida de Egipto con elementos sicológicos, podríamos decir, magistralmente orquestado. Por un parte vemos el pesar del faraón de haber dejado salir al pueblo, pensando en las ventajas económicas de su trabajo, ya no tenían mano de de obra barata. Y luego la rápida decisión del faraón de perseguir al pueblo con su ejército. El texto apunta al hecho “de que el Señor hizo que el faraón, se obstinara…”(8) Esta era la manera de pensar de la antigua teología israelita: todo lo que acontecía en el mundo y en la vida se pensaba que estaba dispuesto por la voluntad de Dios, por consiguiente, también el propósito del faraón, aparentemente contra el pueblo, formaba parte de designio de salvación, y su objetivo era hacer exaltar el poder y la grandeza de Dios a favor de su pueblo.

Luego viene el terror del pueblo, al ver el ejército egipcio. Se propaga el miedo de caer en sus manos y empiezan las murmuraciones contra Moisés.

Se idealiza el pasado: ya no piensan en la esclavitud, sino en los escasos beneficios de aquella vida absolutamente insoportable. Y crece el deseo de volver atrás, de servir a los egipcios, de volver a ser de nuevo esclavos.
Moisés intenta serenar al pueblo, recordándole lo que Dios había hecho y exhortándolos a la confianza: “No temáis, manteneos firmes y veréis la victoria que os va a dar hoy el Señor…”
Finalmente, es Dios mismo quien entra en acción y ordena a Moisés extender el bastón sobre el mar; ésta será el comienzo del paso del Mar Rojo. Lo primero que ordena es “que emprendan la marcha” (15), es decir, la continuación de la obra ya empezada, basándose en la confianza en Dios, porque ahora, y de una manera extraordinaria se va a revelar el Dios de su salvación.
El evangelio nos presenta una página impresionante de cómo Jesús reacciona frente a la petición de los fariseos, de un milagro. Jesús unía a su enseñanza los milagros, pero los fariseos ni escuchaban su doctrina ni querían considerar sus milagros. Estaban cerrados en su incredulidad, manchados por la sospecha, viciados por la malicia. De ahí la respuesta de Jesús: “generación perversa e infiel…” como hablaban los antiguos profetas. Los ninivitas fueron a escuchar a Jonás, y por eso condenarán a esta generación incrédula, que no ha sido capaz de escuchar al Enviado de Dios (40ss)

El va a ser un milagro pero “será el milagro de Jonás…” que volvió a la vida después de estar encerrado en el vientre del pez. La reinad el sur, es decir, la reina de Sabá, se molestó en ir al encuentro de Salomón y escuchó su sabiduría, y juzgará a los oyentes presentes porque no fueron capaces de escuchar la voz del Señor.

Tanto los ninivitas como la reina de Sabá demostraron tener el corazón abierto y no sofocaron el comienzo de la fe. Sin embargo los oyentes de Jesús han cerrado sus oídos y el corazón a una predicación hecha en su propia casa. Jesús se proclama como superior a Jonás, es decir, a la profecía, y superior a Salomón, es decir, la sabiduría, para hacer resaltar la gravedad de la actitud de rechazo de los fariseos.

Mateo entrelazando la doctrina bíblica y la cristología, es decir, la enseñanza de Cristo, afirma que el Mesías, maestro de novedad y autor de salvación, al mostrarse superior a los más grandes ideales o valores de los hombres (profecía y sabiduría), posee una autoridad única, que le ha sido dada por Dios.

En las dos lecturas encontramos una actitud semejante por parte de la gente: los hombres no se fían de Dios. Tanto en los israelitas y los fariseos existe un olvido voluntario, ante lo que Dios y Jesús han hecho por el pueblo. Es el tema de la ceguera, de la cerrazón voluntaria del corazón frente a la actuación de Dios cuando no se está de acuerdo a las normas establecidas por la mente humana. EL hombre intenta encerrar a Dios, quitarle la libertad y no acepta a no ser aquello que el mismo hombre quiere ver y sentir.

Nosotros nos encontramos en el círculo de los oyentes de Jesús. Debemos preguntarnos ¿somos como los israelitas y los fariseos, o tenemos un corazón sencillo capaz de escuchar, como los pobres de Yavhé, personas de corazón sencillo y sincero? De nuestra repuesta dependerá nuestra fe, confianza y nuestra salación

ORA Y REFLXIONA; REPITE CON FRECUENCIA Y VIVE HO LA Palabra: “Desde lo hondo, grito a ti, Señor.” (Salmo129,1)

ORACION
Señor, que nunca actuemos con indiferencia ante tus señales que nos advierten de la necesidad de cambiar nuestros caminos. Danos la fortaleza de enfrentar la injusticia y danos la sabiduría del Reino de los cielos. Amén

domingo, 22 de julio de 2007

LECTURAS

Génesis 18,1-10

Yavé se presentó a Abraham junto a los árboles de Mambré mientras estaba sentado a la entrada de su tienda, a la hora más calurosa del día.
Al levantar sus ojos, Abraham vio a tres hombres que estaban parados a poca distancia. En cuanto los vio, corrió hacia ellos y se postró en tierra, diciendo: «Señor mío, si me haces el favor, te ruego que no pases al lado de tu servidor sin detenerte. Les haré traer un poco de agua para que se laven los pies y descansen bajo estos árboles. Les haré traer un poco de pan para que recuperen sus fuerzas, antes de proseguir su viaje, pues creo que para esto pasaron ustedes por mi casa.» Ellos respondieron: «Haz como has dicho.»
Abraham fue rápidamente a la tienda, donde estaba Sara, y le dijo: «¡De prisa, tres medidas de harina! amásala y haz unas tortas.» Luego él mismo corrió al potrero, tomó un ternero tierno y bueno y se lo entregó a un muchacho para que lo preparara inmediatamente. Luego buscó requesón, leche y el ternero ya cocinado y se lo presentó a ellos. El se quedó de pie a su lado, bajo el árbol, mientras comían. Entonces le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu esposa?» El les respondió: «Está dentro, en la tienda.» El otro le dijo: «Dentro de un año volveré por aquí, y para entonces Sara, tu mujer, tendrá un hijo.»
Sara estaba escuchando a la entrada de la tienda, a la espalda del que hablaba.

Salmo 15, 2-5

Señor, ¿quién entrará bajo tu tienda y habitará en tu montaña santa?
El que es irreprochable y actúa con justicia, el que dice la verdad de corazón y no forja calumnias;
el que no daña a su hermano ni al prójimo molesta con agravios; el que menosprecia al criminal, pero honra a los que temen al Señor;
y si bien al jurar se perjudicó, no se retracta de lo que ha dicho; el que no presta dinero a interés ni acepta sobornos para perjudicar al inocente. Quien obra así jamás vacilará.

Colosenses 1,24-28

Hermanos: Ahora me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes, pues así completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su cuerpo, que es la Iglesia.
Fui constituido ministro de ella por cuanto recibí de Dios la misión de llevar a efecto entre ustedes su proyecto, su plan misterioso que permaneció secreto durante siglos y generaciones. Este secreto acaba de ser revelado a sus santos.
Quiso darles a conocer la riqueza tan grande que su plan misterioso reservaba a las naciones paganas: ¡Cristo entre ustedes y la esperanza de la Gloria!
A ese Cristo anunciamos cuando amonestamos a cada uno y le enseñamos la sabiduría, pues queremos que cada uno llegue a ser «perfecto» en Cristo.

Lucas 10, 8-15

En aquel tiempo: Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra. Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. En cierto momento Marta se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas:
una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»

HOMILIA Y ORACION

DIOS ES LO PRIMERO

Para apreciar el evangelio de Marta y María debemos recordar el domingo pasado, donde el maestro queriendo ponerle una trampa a Jesús, le preguntó sobre cuál era el mandamiento más importante. Se fijaron que el domingo pasado el evangelio comenzó diciendo” Un cierto hombre, un maestro de la ley… y hoy comenzó diciendo “una cierta mujer… Marta… lo recibió en su casa…” EL samaritano es el ejemplo de cómo el discípulo debe ver y actuar. María es el ejemplo de cómo el discípulo debe escuchar. Ambos eran personas que no contaban en la sociedad de su tiempo. Pero ambos hicieron lo que no se esperaba de ellos. Como mujer de María se esperaba que como Marta prepara la hospitalidad para el invitado. Aquí de nuevo Jesús rompe los códigos sociales y las convenciones sociales de su tiempo. Como el samaritano no era un modelo de vecino, la mujer no se sentaba con los hombres a los pies de una maestro.

Ambas historias nos dicen como un discípulo tiene que ser fiel al doble mandamiento, amar a Dios (María) y al prójimo, el samaritano. Y esto es esencial en la vida del Reino de Jesús. Usando los dos ejemplos del samaritano y la mujer Jesús está diciendo mucho más. Los convenciones eran estricta en tiempo de Jesús. Pero el amor a Dios con todo el corazón y el prójimo exige romper costumbres y convenciones. El reino de Dios es una sociedad sin distinciones sociales y sin límites. Es una sociedad que requiere tiempos para ver y hacer y tiempos para escuchar y aprender a los pies del Maestro.

En nuestras familias y hogares hay límites. Algunos son geográficos; cada uno tiene su propia habitación y se espera que los otros estén fuera, porque es privada. Los padres pueden tener su oficina o su lugar en la casa donde los niños están excluidos de entrar. Y algunos límites son de conducta; los niños pueden hablar de distinta manera a sus compañeros que a sus padres y personas mayores. El llegar a cierta hora a casa es un tipo de límite, cuyo fin es proteger a los niños.

Es bueno hablar de estos límites en nuestras familias. Y por supuesto que gran parte de estos límites son buenos para todos. Pero también podemos imponer límites por razones equivocadas. Por ejemplo, si me enojo con mi hermano, estoy imponiendo un límite equivocado, si no saludo a alguien y no hablo con la personas, las estoy excluyendo del círculo de mi amor. Cuando usamos límites para excluir a otros, herimos. En el tiempo de Jesús había límites que excluían injustamente a las personas. Un ejemplo lo tuvimos la semana pasada con el samaritano. Otro ejemplo lo tenemos hoy, con las mujeres. También excluimos a muchos de nuestras comunidades, los lla-mamos terroristas, indocumentados e ilegales; los consideramos como un peligro para nuestra sociedad. Otra manera de crear límites es como vemos el lugar de las mujeres en nuestra sociedad y en la iglesia. Sabemos que muchas cosas han cambiado en ese aspecto, pero muchos se sienten resentidos por el rol de la mujer en la iglesia y la sociedad. En el evangelio de hoy, Jesús rompe las barreras, los límites que impedían a las mujeres ser discípulos.

Una buena práctica es leer este evangelio en voz alta y leerlo en familia. Y reflexionar cómo Marta estaba condicionada por las barreras de la sociedad de su tiempo, pero cómo María su hermana rompe esas barreras y se vuelve un discípulo de Jesús. Oremos y reflexionemos cómo nosotros podemos borrar esas barreras que separan a las personas. Reflexionemos cuando rezamos el Padrenuestro, en que todos somos hijos del Padre, y hay barreras que nos puedan separar. ¿Creamos nosotros barreras en la comunidad cristiana? Yo escucho a gente decir “que han vivido tantos años aquí” como si eso les diera especiales derechos. Terminen rezando el Padrenuestro.

Ahora y tal vez más que nunca, necesitamos darnos un tiempo y un espacio en el que podamos reflexionar y orar. Esta “es la mejor parte” que eligió María. Darnos tiempo para la contemplación y la reflexión no quiere decir abandonar las cosas prácticas de cada día. No, pero quiere decir, darnos tiempo y oportunidad para poner toda nuestra vida a los ojos de Dios, es decir, en nuestras relaciones con Dios y los demás. Tenemos que ser Marta y María al mismo tiempo. En medio de nuestras muchas responsabilidades que la vida nos impone cada día, necesitamos tiempo y espacio para sentados al lado de María a los pies del Maestro y renovarnos intelectual y espiritualmente.

Hagan la práctica, porque ustedes me respondieron: "Gloria a ti, Señor Jesús…” cuando yo dije “Evangelio del Señor…” y lo que querían ustedes decir era: “él es el único Señor de mi vida…”
Se pueden (me puedo) preguntarnos hoy:

1. ¿Con quién nos identificamos, Marta o María?
2. ¿Qué desafíos nos hace a la Iglesia y a la sociedad al incluir a María en su enseñanza?
3. Marta es la activista y María la contemplativa. ¿Qué forma toma la contemplación en nuestra vida? ¿Dedica usted un tiempo regular para la lectura, el meditar y orar.
ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia y vive la Palabra: "Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola cosas es necesaria. María, escogió la mejor parte y nadie se la quitará." (Lucas 10,42)

ORACION
Míranos, Señor, con amor y multiplica en nosotros los dones de tu gracia para que, llenos de fe, esperanza y caridad, merezcamos ser fieles en el cumplimiento de tus mandos. Por Cristo el Señor. Amén

sábado, 21 de julio de 2007

LECTURAS

Éxodo 12,37-42;

Los hijos de Israel partieron de Ramsés a Sucot en número de unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar a los niños.
También salió con ellos una turba numerosa, con grandes rebaños de ovejas y vacas. Comieron panes sin levadura, tomando de la masa que habían sacado de Egipto. Pues habían salido con tanta prisa que no les alcanzó el tiempo para echarle levadura y hacer panes.
La permanencia de los israelitas en Egipto fue de cuatrocientos treinta años. Cuando se cumplieron esos cuatrocientos treinta años, ese mismo día, todos los ejércitos de Yavé salieron de Egipto.
Esta es la noche y la vigilia en honor de Yavé que sacó a Israel del país de Egipto. Esta noche es para Yavé, y los hijos de Israel la pasarán velando, año tras año, perpetuamente.

Salmo 135,10,12-13 y15

Al que hirió a Egipto en sus primogénitos,
porque su amor perdura para siempre.
Y a Israel lo sacó de en medio de ellos,
porque su amor perdura para siempre.
Con mano fuerte y brazo levantado,
porque su amor perdura para siempre.
Al que separó en dos el Mar de Juncos,
porque su amor perdura para siempre.
Y condujo a Israel por medio de él,
porque su amor perdura para siempre.
Allí tumbó a Faraón y a su ejército,
porque su amor perdura para siempre.


Mateo 12,14-21

Al salir, los fariseos planearon la manera de acabar con él. 15 Jesús lo supo y se alejó de allí, pero muchas personas lo siguieron, y él sanó a cuantos estaban enfermos. 16 Pero les pedía insistentemente que no hablaran de él.
Así debían cumplirse las palabras del profeta Isaías:
Viene mi siervo, mi elegido, el Amado, en quien me he complacido. Pondré mi Espíritu sobre él, para que anuncie mis juicios a las naciones. No discutirá, ni gritará, ni se oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña resquebrajada ni apagará la mecha que todavía humea, hasta que haga triunfar la justicia. Las naciones pondrán su esperanza en su Nombre.