Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 2 de julio de 2007

HOMILIA Y ORACION

Tiempo ordinario : lunes de la Décimo Tercera Semana

Casa y comunidad

Un niño miró con admiración los pollitos que su padre trajo a la casa. Y en los días de fiesta se admiraba de ver los animales en la granja y y donde ellos vivían. Pero el gallinero era un lugar especial. Y miró dentro y veía a las gallinas por la noche subiéndose a los palos del gallinero. Y se imaginaba subiendo con ellas a los palos. La puerta estaba cerrada. A día siguiente oyó que un zorro se había metido en el gallinero y había muerto algunas de las gallinas. Le dio tristeza escuchar la historia. Y esto fue el primer encuentro con darse cuenta que el dolor y la injusticia del mundo.

Nuestros hogares son lugares especiales. Pueden ser un gran refugio contra la crueldad del mundo, y un lugar de alegría y felicidad. El hogar es como un santuario, donde esperamos encontrar seguridad y felicidad. Aún las zorras tienen madrigueras, escuchamos en el evangelio, pero Jesús, no. El había dejado hasta la seguridad y el confort de su pueblo de Nazaret, para conver-tirse en un maestro ambulante que va de pueblo en pueblo. Pero no es un ambulante sino un hombre con una misión. Con las manos extendidas en la cruz, Jesús haría una casa para todos los ambulantes de la tierra.

Por esta razón, nosotros sus discípulos, aunque gozamos de nuestro hogar, estamos listo para ir donde sea para tomar parte en esta misión de Dios, para consolar aquellos en tristeza y darles la bienvenida a la casa de Dios, nuestro corazón y la comunidad.

La primera lectura nos presenta a Abram como “amigo de Dios”, elegido para formar una gran nación y como el gran intercesor. Abram aparece como “el padre de la justicia y el derecho…” realidades que son el corazón de la vida de alianza con Yavhé.

EL autor nos indica que a Abram y sus descendientes les debe quedar claro el sentido de la intervención punitica de Dios contra Sodoma y Gomorra. El “caso” de las ciudades corruptas constituye un ejemplo para tratar el tema de la salvación de los justos , y para mostrarnos del papel de alguien que intercede. Se presenta en primer lugar con un lenguaje técnico “el clamor” o mejor la querella, que asciende de Sodoma y Gomorra (20). En el capítulo 19 entendemos que el pecado consiste en la gravísima falta de hospitalidad. Luego aparecen los tres personas que visitan a Abram en el relato anterior, cuyas funciones se aclaran. Dos de ellos se dirigen a las dos ciudades, mientras “que Dios seguía en la presencia de Abram…”

Abram parece como el intercesor, apasionado para ingeniárselas para salvar a los justos apoyándose en el hecho de que “el juez de toda la tierra” no pude dejar de practicar la justicia. Dios está dispuesto a perdonar en consideración de unos pocos inocentes: bastaría con diez de ellos. Todavía no ha aparecido el único Justo, prefigurado en Isaías (cap. 52) que estará en condiciones de ofrecer de ofrecer, con su propia vida y muerte, el sacrificio perfecto: Jesús “siempre vivo para interceder a favor nuestro…” (Hebreos 7,21)

Jesús manda a los discípulos a pasar a la otra orilla del lago. Y siguen enseñanzas de dos dichos que tienen como tema el seguimiento de Jesús, con dos aspectos diferentes: la dificultad y la urgencia.

Primero aparece el maestro de la Ley que quiere seguir a Jesús, como si tratara de un maestro a cuya escuela quiere pertenecer. Es el maestro que toma la iniciativa, la respuesta que recibe es complemente descorazonadora. Así es: quien quiere seguir a Jesús carecerá de toda seguridad, porque él mismo, del mismo modo que los animales atrapados y cazados, no tienen donde refugiarse. En el versículo 20, puede aparecer una alusión al libro del Eclesiástico, 36,24ss) a saber la condición del soltero; la madriguera o el nido le falta al hombre que no tiene mujer. Jesús no anima a los que quieren seguirle como a uno de tantos rabinos para convertirse a su vez en maestros.

Sígueme…” le dice a un discípulo. Lo que para el maestro de la Ley es Dios y su ley, para el discípulo es Jesús y su camino: el único tesoro, el único afecto al que no se puede anteponer nada, en absoluto. Por eso Jesús no permite ninguna duda y sus palabras expresan una urgencia extrema, aún el riesgo de contravenir la obligación de honrar al padre, propio de todo hijo varón, muestra que es preciso preocuparse más de no estar “muerto…” que dar sepultura a los muertos. En efecto, los que no entran en el Reino de los cielos están muertos, porque Jesús y sólo él es el Señor de todos.
Dios se pregunta así mismo: “¿cómo voy a ocultare a Abram lo que pienso hacer?. Es Dios quien ha elegido a Abram, “el amigo de Dios”, y esto le da un gran poder sobre el corazón divino, porque quiere ser rogado, suplicado para poder manifestar su inmensa justicia, que es misericordia. Abram se detiene en diez justos; será preciso esperar aún la llegada del único justo, que, cargando con la culta de todos, salvará no sólo a las ciudades corruptas, sino a toda la humanidad, lavándola con su sangre. Y entonces Dios seguirá estando más con nosotros, para asociarnos a su misión de salvador. Con todo la elección sigue siendo suya; “ustedes no me eligieron a mi, yo los elegí…” Dios es Dios y nuestra libertad consiste en pronunciar un “sí” pleno y amoroso a su elección. Todas las otras motivaciones desaparecerán un día u otro: entonces nos encontraremos con nuestros sueños rotos. Podremos ser sus amigos y los intercesores sólo cuando nos hayamos adheridos a su persona, no por las ventajas que esto podrá darnos sino sólo por dejarnos conducir por su camino de peregrino que no tiene donde reclinar su cabeza. Esa llamada es urgente y tiene un valor que la hacen ineludible.. En entonces cuando tomará cuerpo esa inesperada grandeza que consiste en ser amigos de Dios, de un Dios poderoso que se ha hecho débil para solicitar nuestro amor.

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: “El Señor es clemente y compasivo, paciente y lleno de amor.”

ORACION
Dios y Padre del cielo, tú eres el Dios de la justicia y la misericordia. En tu amor por nosotros, enviaste a tu Hijo para vivir en medio de nosotros, Jesús, el Hijo del Hombre que cargó nuestras tristezas hasta la cruz. Haz que lo sigamos con corazón devoto y nos ayude a llevar tu amor a nuestro mundo. Amén.

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