EL AMOR DE DIOS ES TODO
Si recordamos la palabra principal del domingo pasado fue “PAZ”. Mientras iban por las ciudades y pueblos los discípulos debían proclamar “PAZ” para todos los que viven en la casa. Es el tipo de paz que fluye del conocer y seguir a Cristo.
Hoy, Lucas nos ofrece otra palabra “COMPASION”. Es importante notar que esta palabra tiene un sentido distinto en el Nuevo Testamento del que tiene en la vida corriente. Y tiene su historia. La palabra griega por “compasión”. La palabra compasión viene de pueblos antiguos que celebraban sacrificios de animales y a veces seres humanos. Se refiere a los órganos que se sacaban del animal. Se refiere a las entrañas que se sacaban del animal como parte del sacrificio. Esto no se refiere a los pulmones, al hígado o el corazón. Eran los otros órganos que se llamaban con la palabra que nosotros usamos como compasión.
Aunque la imagen original es bastante realista, la imagen se vuelve buena para nosotros. Moverse a compasión es describir lo que sucede en nosotros y que desea expresarse. Comentaristas de la Biblia señalan el cambio que Jesús ha predicado a lo largo de su ministerio. Su ministerio no estaba centrado en el sacrificio. El enfatizo, no el sacrificio, sino el sacrificio de sí mismo, su entrega.
Esta semana aparece la figura de un samaritano en el Evangelio. Debemos recordar que existe una profunda enemistad entre judíos y samaritanos. Asiria ha conquistado el reino del norte y dispersa a los habitantes del reino de Israel por todo el imperio asirio, y envía habitantes del imperio asirio a asentarse en el Norte de Israel, y lo que se llamaba Israel y se llama ahora Samaría.
De acuerdo a las costumbres culturales los nuevos habitantes aceptan la religión del país, en este caso el judaísmo. Pero los judíos del reino de sur miraban a los samaritanos como religiosamente impuros. Y la última gota que desborda el vaso es cuando los judío no aceptan la ayuda de los samaritanas para reconstruir el templo y la ciudad; los samaritanos eran considerados ritualmente impuros. Y esto llevó al odio entre ambos pueblos.
EL sacerdote y el levita, que se encontraron con el herido en el camino trabajaban en el templo, si ayudaban al samaritano se hubieran hecho impuros y no hubieran sido aceptados a servir en el templo sin pasar por el largo rito de las purificaciones, por tocar al hombre, posiblemente muerto.
No critiquemos al sacerdote y al levita, se ve que ellos tuvieron que decidirse entre dos virtudes nobles: la pureza ritual y ayudar a alguien en necesidad. Los que escucharon la historia de labios de Jesús vieron la tensión que se les presentaba al elegir al sacerdote y al levita, aunque la mayoría hubiera preferido que el sacerdote y el levita hubieran elegido al hombre tirado en el camino. Muchos de los oyentes hubieran desconfiado del hombre tirado en el camino. Fingiendo necesidad era una treta común de preparar una trampa o una emboscada. Todos hubieran creído que ayudar al viajero era lo que debía haber sucedido, pero también la mayoría hubieran visto al ayudar el posible peligro. Ellos hubieran decidido seguir adelante, eligiendo su seguridad y no ayudar la necesidad de hombre herido.
También, nosotros,. Hubiéramos encontrado una cantidad de excusas para no hacer lo recto que era ayudar al viajero. Lo que es claro es que Jesús nos ha llamado a ser compasivos. Su mandato es claro: “Ve y has otro tanto…”
El Deuteronomio nos dice que los deseos y la voluntad, los mandamientos de Dios no son misteriosos, ni difíciles de cumplir. Son claros, no están sobre nuestra fuerzas. El nos quiere completos no parte de nosotros. El no quiere nuestro amor cuando es conveniente amar y fácil. Dios nos ama espe-cialmente cuando sabe que nuestra respuesta es difícil.
El Deuteronomio nos dice qué tenemos que saber acerca de cómo responder a Dios en algo que está cerca de nosotros y es, por decir, nuestra boca y nuestro corazón. En otras palabras, no hay nada más que debamos conocer. Desde el punto de visto cristiano lo que está en nuestra boca y corazón es Cristo. Por Jesús sabemos que es lo que Dios quiere. Los mandamientos no son superiores a nuestras fuerzas ni están fuera de nuestro alcance, para que puedas cumplirlos, agrega el Deuteronomio.
Nunca tendremos que justificarnos ante Dios si simplemente amamos a Dios con todo lo que tenemos y todo lo que somos. Amar a Dios nos llenará de compasión y nos guiará a hacer lo que es recto.
Podemos resumir el mensaje de hoy en tres cosas: 1) Podemos inventarnos miles de excusas para no hacer lo que es recto y bueno. Pero Jesús nos ha llamado a ser compasivos. 2) Los mandamientos de Dios no son un misterio y Dios quiere de nosotros toda nuestra persona, no partes de ella. Y 3) Dios nos ama especialmente cuando responder es difícil. Amar a Dios nos llena de compasión y nos lleva a hacer lo que es recto y justo.
Algo que puedes reflexionar hoy:
1) ¿Te has encontrado en una situación de gran peligro? ¿Cómo te sentiste? ¿Alguien te ayudó?
2) ¿Has actuado alguna vez como buen samaritano? ¿Qué hiciste? ¿Cuál fue el resultado?
3) ¿Cómo se muestra Jesús como un maestro sabio, en el evangelio de hoy?
ORA Y REFLXIONA: lee y repite hoy la Palabra” “Ve y haz tú lo mismo.” (Lucas 10,37)
ORACION
Oh Dios que iluminas a los extraviados con la luz de tu Evangelio para que vuelvan al camino de la verdad, concede a cuantos nos llamamos cristianos imitar fielmente a Cristo y rechazar lo que pueda alejarnos de él. Por Cristo, el Señor. Amén

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