Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 25 de julio de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Fiesta del Apóstol Santiago

Santiago de Compostela, una ciudad en el norte de España es le centro de peregrinaje es desde la Edad Media un centro de peregrinaje. Santiago, el primero de los apóstoles en sufrir el martirio, se dice que visitó España, y que fue sepultado allí después de que Herodes le mandara cortar la cabeza.

Pero, ¿quién Santiago? El es el hermano de Juan, los hijos de Zebedeo y Salomé, y su nombre está en la lista de los apóstoles de Jesús. A los dos hermanos se les llama “hijos del trueno”, tal vez por su temperamento impulsivo. En el evangelio de hoy, Salomé, la madre de ellos, le pide a Jesús para sus hijos un lugar especial en su reino, lo que provoca el enojo de los otros apóstoles. Pero el Señor les advierte que el puesto de honor en el reino es un lugar de servicio y de sufrimiento.
Los discípulos de Cristo estamos llamados a servir a otros sin ningún egoísmo, interés o conveniencia. El más grande es el que prepara y limpia para los otros sin esperar recompensa ni reconocimiento por hacer lo que se necesita hacer. Muchas veces no queremos ser servidores de los demás y buscamos el puesto, la influencia, y la oportunidad, y por eso no vemos las oportunidades a nuestro alrededor de trabajar por el reino de Dios, pero allí es donde Jesús nos dice que está la grandeza. Nada ni nadie puede impedirnos el vivir vidas de servicio a Dios y a los demás.

De ahí que el mensaje central de texto que leemos hoy de la 2da. Carta a los Corintios lo podemos resumir de este modo: “por todas partes vamos llevando en el cuerpo la muerte de Jesús…” (10) Lo que Pablo dice por experiencia personal lo aplicamos a Santiago: de Jesús a Pablo y de Pablo a Santiago, y así sucesivamente, a lo largo de la historia se va creando la cadena de testigos y de mártires.

Puede decir que lleva la muerte de Jesús en su propio cuerpo no solo quien recibe la gracia excepcional de derramar la sangre por amor a Cristo y a los hermanos, sino también, quien, día tras día, vive con seriedad y serenidad la radicalidad evangélico, la única alternativa que tenemos los cristianos. Quien realiza esta experiencia puede hablar en nombre de Jesús, puede decir que es servidor del Evangelio por lo que anuncia, pero sobre todo por lo que hace y cómo lo hace: “creí, y por eso hablé.” (13) La palabra del testigo no es solo significativa, sino también eficaz, precisamente porque tiene la elocuencia de la experiencia vivida de la sangre derramada y del martirio padecido, la más de las veces por el testimonio de una vida de servicio.

Si prestamos atención al evangelio, podemos apreciar el tono ironía con que Mateo nos relata la petición de la madre de Juan y Santiago. Si bien estamos dispuestos a ser indulgentes con la madre, ciertamente lo estamos un poco menos con los sus hijos, que con excesiva rapidez se declaran dispuestos a compartir con Jesús el cáliz, que ha de beber. Afortunadamente Jesús sabe cambiar en bien lo que , humanamente hablando puede ser fruto de la falta de reflexión y precipitación. El discurso se convierte de hipotético, “podéis beber… recibir el bautismo…” en profético: Jesús predice la muerte de Santiago que padecerá por su fidelidad al evangelio y al Maestro.

Y, no sólo esto, de lo que suscita el enojo de los otros apóstoles, Jesús saca una enseñanza de humildad para todos lo que quieren seguirle por el camino del Evangelio. La grandeza de los discípulos debe ser valorada con una medida bien diferente a la que conoce el mundo. En la escuela de Jesús se aprende a cambiar la escala de valores y a considerar válido sólo lo que es valioso a los ojos de Dios, precisamente, según el ejemplo que nos dejó Jesús: siendo rico, se hizo pobre; aun siendo Señor, se hizo esclavo-siervo; siendo maestro, aprendió a obedecer al Padre; siendo sacerdote, se hizo víctima por amor.

Jesús nos da la posibilidad hoy de entrar en su corazón de Hijo ofrecido por amor, en su espiritualidad de Cordero inmolado por el rescate de los hermanos: “El Hijo del Hombre no ha vendió a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate de todos…” (28). Siervo, servicio en el evangelio, en la experiencia de Jesús, es una total expropiación, vaciamiento personal, como dice Pablo, de Jesús y de nosotros mismos al Padre. Jesús se presenta como siervo de “muchos”, a saber, de todos los que el Padre le ha confiado como hermanos, oprimidos por el pecado, pero abiertos al don de la liberación. El cáliz de la pasión que Jesús acepta libremente de manos del Padre, sólo espera ser saboreado también por aquellos por los que el Maestro de Nazaret, lo bebió completo.

San Jerónimo comenta este episodio diciendo que todos los apóstoles son imperfectos, tanto los dos que quieren elevarse sobre los otros, como los diez que tienen envidia de ellos. Y continúa diciendo, fijémonos como se comportan a continuación, exentos de todas las pasiones. Santiago no sobre-vivirá muy poco tiempo. En efecto, poco después de la venida del Espíritu Santo, llega su fervor a tal extremo, que llegará a una virtud tan elevada que morirá inmediatamente.
La Iglesia reza hoy para que todos, fundados sobre la roca de los apóstoles, por el patrocinio de Santiago, se mantengan fieles a Cristo hasta el final de los tiempos.

ORA Y REFLEXIONA: repite y medita a menudo durante el día estas palabras: “El Hijo del hombre, no ha vendió a ser servido, sino a servir.” (Mateo 20,28)

ORACION

Abre, Señor, nuestros ojos para ver las necesidades a nuestro alrededor y responder a ellas. Que seamos servidores los unos de los otros para tocar así a los que necesitan, en nuestro vecindario y en el mundo. Amén.

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