Hoy encontramos una amplia enseñanza sobre la oración, que se propone a la comunidad de discípulos, ustedes y yo. Hoy tenemos a nuestro alcance para meditar e imitar aquella oración insistente, confiada de Abrahán, modelo de fe, pero sobretodo tenemos a nuestro alcance las enseñanzas del Maestro de oración, Jesús de Nazaret, es él quien revela las más intimas actitudes de amor y confianza a la oración hecha en su nombre. La Carta a los Colosenses insistirá por su parte, en presentar a los creyentes el cuadro vivo del crucificado, quien pagó por nuestros pecados y ha hecho posible de esta manera, que nuestro oración pueda llegar hasta lo más alto de los cielos.
Podemos ver en la primera lectura a) que Abrahán suplicó a Dios y obtuvo misericordia. La lectura contiene la oración de Abrahán por las ciudades condenadas de Sodoma y Gomorra. El autor nos muestra un trato de gran cercaní entre Abrahán y Dios.
Ante una situación extrema de pecado, vienen a confrontarse en el relato dos elementos: 1. El juicio de Dios que producirá el castigo de aquellas comunidades, símbolo como se ha dicho, de todo pecado humano (20-21). 2. La intercesión de un justo, Abraham, que es posible porque es un verdadero orante, alguien que sabe insistir porque su relación con Dios es cercana y constante (23ss). 3. Pero también hay que tener en cuenta acá el dolor ante el posible sufrimiento de los inocentes, la reacción de Abraham ante el anuncio del castigo es propia de quien es verdaderamente santo y justo, es la no-indiferencia en la oración hacia la suerte de los otros sea cual sea su situación. Ello genera pues, la larga intercesión del patriarca ante el Dios de su confianza (24-32).
La pregunta de Abraham a Dios (“Valen para ti lo mismo el justo que el pecador?”) es propia de un cierto alegato al estilo oriental con que la narración está presentada. Resalta en todo momento este hombre solidario con aquellos justos a los que no conoce, pero que sabe que están como Lot su pariente, sumergidos en el sistema del mal. Esta actitud suya es figura del torrente de gracia y perdón que vendrá al final de los tiempos por Aquel que se ofreció a sí mismo para librarnos del castigo merecido (1 Ts 1,10).
b) Pidan y se les dará, busquen y encontrarán. El Evangelio concentra una fuerte enseñanza sobre la oración, a partir de Aquél que es para sus discípulos modelo de una oración constante: Jesús, de quien se dice ante todo que “estaba orando” cuando tiene lugar el diálogo que se recoge en la escena (l). Interesa notar que son los discípulos quienes quieren ser enseñados (1), aquello que logren que se les comunique será por ello escuela de oración para los discípulos de todos los tiempos. Los grandes elementos del texto son:
1) El Padrenuestro, el centro de la enseñanza de Jesús y forma novedosa de dirigirse a Dios (2-4)
a) En su lengua original el texto narra que Jesús propone a los discípulos llamar a Dios “Abba” traducible por “querido papá”, una forma de relación que surge al descubrir en EL un ser cercano, una relación de amor y de vida, la misma relación que ha tenido el Padre con el Hijo (2)
b) se trata de orar el Padrenuestro, de imitar a Jesús en su confianza pero también en su obediencia al Padre. Aquel paso de la “oración distante” al “diálogo confiado y optimista”, como Abrahán, no es otro que el paso a ser y actuar como verdaderos hijos de Dios, del Padre bueno del cielo que vela por todos los que ha creado. (3-4)
c) viene sobre la fe y la confianza. En una serie de pequeñas parábolas Jesús expone a continuación el espíritu que deberá acompañar a los que se dirigen a Dios como a un Padre:
a) así la visita del amigo inoportuno,(5-8) es un episodio sencillo tomado de la vida común de aquel entonces. Destaca que el temor del dueño de casa es superado por la insistencia del amigo, pero también por la confianza con que insiste y que llega a conseguir lo que desea.
b) las otras comparaciones, más que parábolas (9-12) las peticiones de los hijos (peces-huevos) son una imagen viva de la actitud de Dios que no desoirá a los que piden con fe de ser escuchados porque El es mejor que nosotros, se afirma al final.
c) La Carta a los Colosenses dice que él ha borrado la constancia de nuestros pecados. Nos invita a fijar la atención en la obra maravillosa de nuestra reden-ción. 1) Por el bautismo debe entonces vivirse como “vida nueva” que nos aleja del peso de la muerte. (12-13) 2) La redención se describe en un lenguaje comercial: “borrar la constancia de la deuda…” entonces no queda que pese sobre la conciencia del que se abre a la redención de Jesús y sabe mantenerse sobre el efecto de su obra.
Preguntas: 1) nuestra oración es “sincera, confiada, insistente” o prevalecen en ella el temor y el sentido de conveniencia. 2) Nuestra oración, como en el caso de Abrahán tiene en cuenta a los demás? 3) ¿Nuestra oración nos lleva a amar y realizar la voluntad de Dios, al que llamamos, Padre Nuestro? ¿Somos imitadores de Jesús cuando oraba?
Acción: 1) acrecentar la oración en nuestras vidas, con espíritu de confianza filial. 2) Compartir los intereses que llenan nuestras súplicas: hacernos en verdad instrumentos de misericordia, que puedan interceder por quienes sufren a nuestro alrededor; el impacto del mal.
ORACION
Padre Santo, tú que estás en el cielo y en todo lugar… tú que llenas la tierra de tu gloria, que en nuestra oración libre de todo egoísmo y temor, haya siempre en primer lugar, un sitio para nuestro hermano; que pidiendo y esperando en ti lo que quieras darnos, crezcamos en confianza, en compromiso con tu reino y en amor hacia todos. Amén.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario