Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 21 de julio de 2007

LECTURAS

Éxodo 12,37-42;

Los hijos de Israel partieron de Ramsés a Sucot en número de unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar a los niños.
También salió con ellos una turba numerosa, con grandes rebaños de ovejas y vacas. Comieron panes sin levadura, tomando de la masa que habían sacado de Egipto. Pues habían salido con tanta prisa que no les alcanzó el tiempo para echarle levadura y hacer panes.
La permanencia de los israelitas en Egipto fue de cuatrocientos treinta años. Cuando se cumplieron esos cuatrocientos treinta años, ese mismo día, todos los ejércitos de Yavé salieron de Egipto.
Esta es la noche y la vigilia en honor de Yavé que sacó a Israel del país de Egipto. Esta noche es para Yavé, y los hijos de Israel la pasarán velando, año tras año, perpetuamente.

Salmo 135,10,12-13 y15

Al que hirió a Egipto en sus primogénitos,
porque su amor perdura para siempre.
Y a Israel lo sacó de en medio de ellos,
porque su amor perdura para siempre.
Con mano fuerte y brazo levantado,
porque su amor perdura para siempre.
Al que separó en dos el Mar de Juncos,
porque su amor perdura para siempre.
Y condujo a Israel por medio de él,
porque su amor perdura para siempre.
Allí tumbó a Faraón y a su ejército,
porque su amor perdura para siempre.


Mateo 12,14-21

Al salir, los fariseos planearon la manera de acabar con él. 15 Jesús lo supo y se alejó de allí, pero muchas personas lo siguieron, y él sanó a cuantos estaban enfermos. 16 Pero les pedía insistentemente que no hablaran de él.
Así debían cumplirse las palabras del profeta Isaías:
Viene mi siervo, mi elegido, el Amado, en quien me he complacido. Pondré mi Espíritu sobre él, para que anuncie mis juicios a las naciones. No discutirá, ni gritará, ni se oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña resquebrajada ni apagará la mecha que todavía humea, hasta que haga triunfar la justicia. Las naciones pondrán su esperanza en su Nombre.

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