Lo viejo y lo nuevo al servicio del Reino
En todos los idiomas tenemos palabras para indicar a las cosas que acumulamos y no usamos, o no tenemos necesidad. No nos atrevemos a llamarlo basura, pero en realidad loson. Muchas de esas cosas las compramos porque son nuevas, lo último que ha aparecido, la última moda, el último modelo. Y si es nuevo, pensamos que debe ser mejor, como nos lo insinúan los anuncios. Pero el año que viene ya será viejo, fuera de moda y nos olvidaremos de eso.
El evangelio de hoy alude a la obsesión por lo nuevo al decirnos que un buen maestro o discípulo es el que sabe combinar lo nuevo y lo viejo. Y que no aceptamos las cosas porque sean nuevas o viejas. Y esto es porque no por ser nuevo es auténtico y por otro lado es bueno recordar que lo que Jesús enseñó fue nuevo en su tiempo. Y lo que es viejo puede ser dejado de lado, pero puede ser la base para una vida nueva en nuestra relación con Dios.. Y lo viejo puede ser un peligro si no es renovado por una renovada experiencia, que fue la trampa en que cayeron los maestros que Jesús critica.
El llamado de Jesús a construir en lo que es considerado viejo debe ofrecernos nuevas perspectivas, frescura, y nuevas formas de aplicación. Tenemos las bases de la fe, la cual debe ser entendida e interpretada por una generación nueva. Después de todo, el mundo está siempre en cambio, por lo que nuestra fe necesitan ponerse a tono para poder enfrentar las exigencias y permanecer fieles a Dios Y Dios siempre nos sorprende con nuevas maneras de entender, así como Dios sorprendió a los discípulos por medio de Jesús.
EL texto de la primera lectura pertenece sin duda a la tradición sacerdotal y si lo pensamos tiene como objetivo el ordenamiento del culto de la comunidad del segundo templo, después del destierro de Babilonia, aunque la experiencia que nos presenta nos ubica en el desierto, Estamos frente al santuario en el desierto, en sintonía con la marcha del pueblo tras la experiencia del Sinaí. Moisés obedece a Dios en lo que le ha mandado y construye la “morada” para el Señor (14-21) y Dios se establece en medio de su pueblo (34-36) Después del Sinaí, la morada-tienda será el lugar de la revelación de Dios. Aquí se fija el lugar donde cada individuo puede entrar en contacto con el Señor y dialogar con él. Dios, y el Padre de la tierra y del cielo, decide ubicarse, habitar en la morada ( 35; Ezequiel 37,27, Joel 4,17) entre las tiendas de su pueblo y comunicarse con Moisés, para hacerle llegar al pueblo todo lo que ha ordenado.
EL signo visible del Dios invisible, era la “nube”, que regulada las etapas del camino del pueblo hacia la tierra prometida. La presencia de Dios que llenaba la tienda recibía el nombre de “gloria” esto es la manifestación del amor salvador de Dios en su poder y santidad. Más tarde la “presencia” de Dios era el templo de Jerusalén. En el evangelio de Juan, la humanidad de Jesús es la nueva tienda santa, el nuevo templo en el que reside la totalidad de la sabiduría, la gracia y la verdad, en donde se manifiesta la presencia perfecta del Emanuel, “el Dios-con-nosotros". La pregunta es: ¿y nosotros estamos dispuestos a seguirle cada vez que el Señor nos invita a ir detrás de él?
La parábola de la red donde hay peces buenos y no buenos, tiene su antecedente en la parábola del trigo y la cizaña., pero, pone el acento en lo que sucederá al fin del mundo. El Reino será limpiado, se arrastrará la red ala orilla y se examinará el contenido de la pesca. Los malvados será eliminados, y esto quiere decir, entendámoslo bien, que los pecadores deben reflexionar mientras tienen tiempo, sobre la realidad futura y obrar en consecuencia para una conversión de vida.
La enseñanza es clara: “todo maestro de la Ley que se ha hecho discípulo del Reino de los cielos es como el padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas…” (52) quiere decir que el discípulo del Reino de Dios debe atesorar los bienes recibidos. Y el discípulo de Jesús es aquel que ha escu-chado la Palabra y comprende los misterios del Reino. Es como la tierra buena que recibe la semilla y la hace fructificar. Posee no solo la revelación de las Escrituras relativas a la alianza, sino también, el conocimiento del misterio del Reino y la vida misma del Reino, que es la Palabra del Evangelio. De este inmenso tesoro debe servirse tanto para ser personalmente un testigo creíble de la voluntad salvadora de Dios como para conducir a otros al conocimiento de la verdad total y hacerlos vivir en la obediencia de la fe.
La gloria del Señor llenó la morada… lo mismo cuando Salomón edificó el templo (1 Reyes 8,11). Jesús le va decir a la samaritana, "que el culto no será ni en Jerusalén ni en Samaria sino en espíritu y verdad. Dios es espíritu y los que lo adoran deb4en hacerlo en espíritu y verdad (Juan 4,21-24)". Los primeros cristianos no tenían templos, celebran el culto, sobretodo la Eucaristía en las casas (Hechos 2,46) Sólo más tarde tuvieron lugares reservados para sus liturgias. El templo no es el edificio material sino todo el mundo abierto a Cristo y al Espíritu, como lo dice Mateo, Jesús está presente sobretodo en el hermano pequeño y necesitado (Mateo 25,31-46). Allí es donde le debemos rendir honor. San Ireneo decía: “La gloria de Dios es el hombre vivo…” Uno de los prefacios de la misa dice: "Tú eres el Dios vivo y verdadero: el universo está lleno de tu presencia pero sobretodo has dejado la gloria de tu gloria en el hombre creado a tu imagen…”
Tal vez los “peces malos” son los cristianos que piensan honrar a Dios en actos de culto ritual, pero sin preocuparse de rendirle el culto en “espíritu y verdad” como Dios espera.
ORA Y REFLECIONA: repite con frecuencia hoy y vive la palabra: “abre, Señor mi corazón para comprender las palabras de tu Hijo…” (Hechos 16,14)
ORACION
Señor, qué fácil dejarse llevar por nuevas ideas y que tus enseñanzas pierdan su novedad y su sentido. Danos sabiduría para que podamos discernir lo bueno y lo justo y que tu gracia siempre permanezca novedosa en nosotros. Amén.

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