Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 3 de agosto de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDIANRIO 2007
Verdades hogareñas

Stanley Baldwin, que sirvió de primer ministro en Inglaterra en los años 20 y 30 del siglo pasado, fue un político fuera de serie. Durante su carrera sólo representó a su pueblo natal. Sucedió a su padre como miembro del parlamento por su pueblo y fue primer ministro por casi 30 años. Y fue respetado por el pueblo donde había crecido.

Jesús, por el contrario, es rechazado por el pueblo en donde había crecido. Baldwin fue aceptado por siguió los pasos de su padre, sus cons-tituyentes conocía a su padre y confiaron en su familia. Jesús, por el contrario, no siguió el oficio de su familia de hacerse un carpintero. Por el contrario siguió el camino indicado por su Padre del cielo, y se convirtió en maestro e hizo milagros curando a la gente. No tuvo una instrucción formal de maestro. Por eso fue mirado como alguien buscando una posición más alta, y no porque sus ideas parecieran revolucionarias. Como resultado la gente rehusó a Dios que trabaja a través de él.

El error de la gente fue juzgar a Jesús de manera muy humana, ¿cómo puede ser maestro un carpintero? Ese no era el camino de Dios, para ellos. No dieron lugar al pensamiento de la acción del Espíritu de Dios que puede llamar a personas a hacer grandes cambios en su estilo de vida, o en su oficios o actitudes. Cuando Dios nos llama a cambiar y ser testigos puede ser difícil. Porque se pueden ver los cambios como amenazas y entonces cerrarse a lo que Dios nos quiere mostrar por medio de ellos. Y Jesús nos dejó un ejemplo de cómo enfrentar esa clase de rechazo, él fue paciente.

Podemos ver en la primera lectura una tradición sacerdotal encuadrada con el ambiente de Jerusalén y como parte de la “ley de santidad.” Estas fiestas de que nos habla el texto aparecen como asambleas del pueblo en el lugar santo, en presencia de Dios, tres veces santo y nos recuerda el ciclo anual y su digna celebración. Estas fiestas tienen como finalidad hacer salir al individuo de su autosuficiencia, para ponerlo en un marco comunitario: cada hombre en realidad pertenece al pueblo, y es una expresión del mismo, y a través de él pertenece a Dios. Hay elementos claros de las celebraciones: la convocación de la asamblea del pueblo y el descanso del trabajo. La convocación marca el ritmo de la vida del pueblo y hace revivir, especialmente en la celebración litúrgica, el recuerdo de las maravillas hechas por Dios en la historia del pueblo.; el segundo, el descanso, aleja al pueblo de las cosas materiales y co-tidianas y lo introduce en el tiempo de Dios, donde toma conciencia de la vida cotidiana y de sus significado de salvación.

Las fiestas judías, herencia cananea, siguen el ritmo agrario de las cosechas. La fiesta de la pascua se celebra en honor de Dios a fin de asegurar la prosperidad de los rebaños, pero celebra todavía más la salvación que el pueblo ha conocido en la historia. El Dios que cuida de los rebaños y concede cada año los frutos de la tierra, es el mismo que ha manifestado su poder salvador para librar a Israel. De este modo la fiesta pascual se une con los panes ácimos para recordar la liberación de la esclavitud y la posesión de la tierra que mana leche y miel. La fiesta de las semanas, pentecostés, celebra la cosecha del trigo y la entrega de la ley. La fiesta de las tiendas o chozas, recuerda la vendimia y el paso de Israel por el desierto. En realidad todas las fiestas cristianas se inspiran en las fiestas judías, aunque enriquecidas con un nuevo contenido cristiano.
En el evangelio Mateo nos muestra a Jesús que al terminar su discurso de las parábolas (13,1-52) va a Nazaret, y es rechazado por sus paisanos (Marcos 6,1-6) Desde la admiración inicial, sus paisanos pasan a la pregunta por la predicación del “hijo del carpintero”, por María y sus hermanos (55ss) e incluso de escandalizan con él. (57) Mateo nos introduce en el misterio de la persona de Jesús, sus paisanos quieren comprender a Jesús partiendo del aspecto humano (Marcos 3,21). Y esto se vuelve un obstáculo para ellos para penetrar en la persona de Jesús y acogerle como el mesías esperado: “De dónde pues, le viene todo esto?” (57)

Frente a esto Jesús constata la verdad del proverbio: “un profeta solo es despreciado en su pueblo y su casa.” Esta es la suerte que espera a cada profeta verdadero, como Jesús y la de todo verdadero discípulo, la incomprensión, el desprecio, el escarnio, llevada hasta el sacrificio de la muerte a causa de la verdad. La falta de fe de sus paisanos le impide a Jesús hacer allí muchos milagros, porque solo la fe permite la comprensión del misterio de su persona como mesías e hijo de Dios.

Enseñanza práctica, este relato nos invita a reflexionar sobre la necesidad de descubrir la presencia de Dios en nuestra vida práctica. Es probable que los paisanos de Jesús estuvieran acostumbrados a ver a Dios en las grandes solemnidades festivas y en medio de las convocaciones de que nos habla la primera lectura. Por otro lado estaban acostumbrados al trato familiar con “el hijo del carpintero”. Pronuncia un discurso que les deja desconcertados, no podían conectar la vida cotidiana de un Jesús “ordinario y común” con al manifestación de Dios y no llegan a la fe en él.

Lo mismo nos puede pasar a nosotros, esperar encontrar a Dios sólo en las circunstancias extraordinarias y no en la vida diaria. Precisamente Dios, por medio de Jesús, nos ha hecho saber que él manifiesta su presencia en la totalidad de la existencia, que hasta las cosas más pequeñas están penetradas de su presencia, porque él no es un Dios lejano, sino un Dios vecino. Lo de todo los días, lo que ya no llama la atención en las personas y las cosas, es, para quien cree, una especie de “sacramento” de la presencia benévola de Dios. La fe hace todas las cosas transparentes y la falta de fe las hace opacas, oscuras.

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia y vive la Palabra hoy: “Dichoso el que no encuentra en mi motivo de tropiezo.” (Lucas 7,31)

ORACION
Señor, cuando nuestros vecinos nos rechacen por lo que creemos y se cierran a nuestro amor, ayúdanos a entender sus miedos y danos paciencia y amor para permanecer fieles a ti, por amor a Jesús. Amén

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