Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 4 de agosto de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Mantener firme

Raúl Wallengerg fue una comerciante sueco que escuchó el lamento de los judíos en Alemania. En 1944 como diplomático en Hungría ayudó a miles de judíos dándoles pasaportes suecos. Pero en 1945 fue arrestado por los rusos que lo acusaron falsamente de ser un espía americano. Las circunstancias de su muerte son inciertas, pero probablemente fue ejecutado por los rusos, a pesar del gran bien que hizo.

Juan Bautista hizo también un gran bien animando al pueblo a seguir los caminos del Señor y preparando al pueblo para la venida de Jesús. Entre sus oyentes se contaba el rey Herodes, que reconoció que Juan era un hombre de bien, aún cuando lo había criticado por vivir con la mujer de su hermano. Pero luego de hacer una estúpida promesa a Salomé la hija de Herodías, manda a matar a Juan Bautista para no quedar mal ante sus amigos, y cegado por sus prejuicios hizo algo terriblemente injusto. No tuvo la fortaleza de resistir y un hombre justo murió sin necesidad, por su culpa..

Es triste pero cierto, muchas personas justas sufren injusticia a manos de otros. Y una se puede preguntar y ¿por qué Dios permite esas cosas? El evangelio nunca responde a esa pregunta directamente. Sin embargo, nos dice que esa es la manera de obrar de las personas que prefieren sus caminos a los de Dios. Por lo tanto, al contemplar la muerte de Juan el Bautista, demos gracias a Dios simplemente por las personas que tienen la fortaleza de permanecer firmes en hacer lo justo, no importa el precio que deben pagar. Y también orar para tener la fortaleza de Juan y no la cobardía de Herodes.

Hoy la primera lectura, tomada del Levítico, no sólo nos presenta la “ley de santidad, sino también las normas de orden social, marcadas por la semana de años, y el año jubilar, siete semanas de siete años, por un lado realza la importancia del sábado y el sistema de siete días de la semana. Pero también indica principios religiosos o teológicos, junto al concepto religioso de Dios, señor de la historia y del mundo, se unen los temas del rescate y de la remisión de deudas. La ley judía prescribía normas relativas a la libertad de los esclavos, el perdón de las deudas y la restitución de la tierra a sus respectivos dueños, que tocaban problemas prácticos como la acumulación de la riqueza en manos de unos pocos y la pobreza para la mayoría. Pero tenemos que observar el fundamento religioso de estas leyes sociales, estaban basadas en el principio de que los bienes son iguales para todos: la tierra pertenece a Dios, que liberó al pueblo de la esclavitud de Egipto; los hombres son hermanos y la libertad de la persona es un bien inalienable. Estos temas encuentran su cumplimiento en Jesús que va a liberar a la humanidad del mal y concede el perdón de los pecados. Aquí es donde va nuestra reflexión hoy acerca de los bienes materiales, la injusticia de la guerra, la injusticia que sufren los emigrantes y el egoísmo individual o nacional, y las ideas y experiencias nacionalistas.

El martirio de Juan Bautista afirma a Juan como el profeta de fuerte personalidad moral que denuncia al mismo Herodes y a Herodías, su amante. Esta consigue con su artimaña ajusticiar a Juan, aprovechando un juramento de Herodes a Salomé, hija de ella. Pero fijémonos a donde va Mateo con la historia al destacar la figura de Juan perseguido y muerto, que es el mismo camino que recorrerá Cristo, cuya muerte Mateo anuncia en 17,2.

Ambos son condenados por haber dado testimonio de la verdad, sin aceptar compromisos ni componendas de ningún tipo. El hecho de que los discípulos de Juan se lo comunican a Jesús, es la conclusión lógica de una vida empleada de modo coherente con su misión de precursor. Este hecho relatado por Mateo nos dice que Jesús es el verdadero punto de referencia como testimonio filial del Padre.
Una de las cosas que sorprende en el relato es el poco valor que los poderosos atribuyen a la vida humana, para satisfacer la veleidad de una mujer, a la que Herodes está unido de manera adúltera, y para salvar la cara ante sus invitados, Herodes no dudó un momento en decapitar al Bautista. Todo lo contrario de lo que nos dice el salmo 72,12-14 de la responsabilidad del rey: “Porque él librará al pobre que suplica, al humilde que no tiene defensor; tendrá piedad del pobre desvalido y salvará la vida de los pobres. Los librará de la violencia y la opresión, "pues sus vidas valen mucho para él.”

Jesús defendió la vida y la dignidad de todos y cada uno de los hijos de Dios, en especial de los que menos tenían en la vida y no gozaban de una dignidad reconocida: los pecadores, que eran excluidos y marginados automáticamente por los llamados justos. (Lucas 8,8, Mateo 9,13), los pobres y los sencillos, a quienes inclusive explotaban (Lucas 16,19-21), las mujeres, cuya dignidad respeto del hombre era ignorada (Mateo 19,3, 22,24-26) Jesús intentó defenderlos “la violencia y los abusos”, porque verdaderamente “su sangre era preciosa ante sus ojos…” Al hacer suya le primera lectura de hoy, la espiritualidad del jubileo, llegó hasta el extremo de derramar su sangre por ellos. Su mensaje fue un mensaje de fraternidad universal, que rechazaba la actitud de Caín, asesino de su hermano. A la pregunta de Caín “¿soy yo acaso responsable de mi hermano?” (Génesis 4,9) Jesús responde con la parábola del buen samaritano: “¿Quién de los tres te parece que fue prójimo del que cayó en mano de salteadores:… Ve y haz tú lo mismo…” (Lucas 10,36…)
Hemos crecido mucho en la sensibilidad hacia la vida, pero queda mucho que hacer en ese campo. Hay todavía millones y millones de personas cuya vida y dignidad “no cuenta", cuya dignidad es pisoteada, cuya “sangre” no es preciosa a los ojos del mundo. EL salmista dirige ese mensaje a los desdichados, abatidos… Es como decía San Juan Crisóstomo: “La palabra de Dios es como el sol de mediodía…”

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: “El Señor tenga piedad y nos bendiga…” (Salmo 66,3)

ORACION

Dios de bondad, te damos gracias por tantos que han permanecido fieles a la verdad y la justicia aunque les haya costado la vida. Danos hoy la fresca ayuda y poder del Espíritu para que permanezcamos fieles a ti toda nuestra vida. Amén

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