Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 22 de agosto de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO

Fiesta de María, Reina

Un poco de historia. La fiesta de María Reina del Cielo es bien reciente. Cuando Pio XI establece la fiesta de Cristo Rey en 1925, el Papa Pio XII al concluir el centenario de la declaración del Dogma de la Inmaculada Concepción, en el año 1954, anuncia la fiesta de María, Reina del Cielo y la fiesta se celebraba el 31 de mayo, a la reforma del calendario romano se fijó la fiesta el 22 de agosto, en la octava del día de la Asunción de María.

María Reina del Cielo celebra lo que María dice en el canto: “El Señor hizo en mí grandes cosas… y todas las generaciones me llamarán feliz…” es decir María llega a la perfección del plan de Dios para ella; y la corona es simplemente símbolo del triunfo, en la mentalidad de los antiguos. Y del símbolo hemos pasado a ponerle a María una corona en la cabeza, influenciados por los artistas que esa manera la han pintado o han modelado las estatuas de María.

Rey en la mentalidad de Israel es el preside el pueblo de Dios en lugar de Dios aquí en la tierra, es el primero que hace justicia al pobre, y es la defensa del oprimido. Estas deberían las experiencias que rodea a la fiesta de hoy, no coronas en la cabeza, como a las reinas de belleza. La Biblia celebra la belleza del ser humano como hijo de Dios, que sale de las manos de Dios, formado por Dios, como dice el salmo 138. Y esta belleza es la que contempla Dios al final de la creación, todo lo que ha salido de sus manos es bueno, reflejo de su bondad.

María es llevada al cielo en cuerpo y alma, como Jesús que asciende al cielo, Cristo es el soberano, el primero entre los resucitados, y María es la que lo sigue, como también nosotros seguiremos a Cristo y María y a todos los santos de Dios que nos precedieron con la señal de la fe. María es el primer modelo que contemplamos, es el auténtico discípulo del Señor. Por eso Lucas las presenta como “la sierva del Señor…” la que siempre es un “” a la Palabra de Cristo porque ha recibido esa palabra en ella y la ha puesto en práctica, por eso es feliz-bienaventurada y reina como él y como lo haremos nosotros por aquello de Pablo de “que reinar es servir…”

De esto nos hablan los textos que usamos para su fiesta. En Isaías ya podemos ver hay “rendijas evangélicas” podemos decir (Lucas 1,14 y 32ss, Lucas 2,11 y Juan 1,5 y otras), donde podemos ver todas las raíces cristológicas y marianas del oráculo de Isaías, puesto en contexto mesiánico.
Las palabas de Isaías son un cántico de liberación y se remonta a los años 740 antes de Cristo. El punto central del texto es “porque un niño nos ha nacido…” (5) que es libertador esperado: es soberado y príncipe de la paz, gran dominador justo, heredero del trono de David. La aplicación de semejantes imágenes a la realeza de Cristo es alegórica: su Reino no es de este mundo, la paz que da es diferente a la del mundo, es bondadoso y humilde de corazón. Y como consecuencia la realeza de María, de ser el primer discípulo es semejante. Pueden recordar todos los títulos que le damos a María, que reflejan a Cristo su Hijo.

El tema de la realeza de María se centra en el evangelio en las palabras de Isabel: “¿Cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? (43) La nombra “bendita”, donde nos deja entrever el título que damos de “reina” porque lo dice el evangelio de Lucas19,37) “bendito el que viene en el nombre del Señor. Bendito el Reino que viene, el de nuestro Padre David”. Marcos lo repite: “Hosanna en las alturas” (11,19ss) y éete es el “fruto del vientre de María” Jesucristo.

Las palabras de Isabel son fruto del Espíritu Santo más que de una conciencia e información personal. Y eso aparece en María que se remite al señorío de su Hijo, más que a cualquier soberanía personal. Como consecuencia es que su alma glorifica al Señor y su espíritu se regocija en su Dios salvador (46ss).

La Iglesia en la celebración de María Reina contempla a aquella sentada junto al rey de los siglos, que brilla como reina e intercede como Madre. Por eso el título de reina es para muchas culturales populares el prototipo del señoría, cordialidad y benevolencia, por eso la representa con vestidos preciosos, sentada en su trono, enjoyada con estrellas, siendo ella misma trono para su Hijo, el Señor niño al que tiene en brazos.

La liturgia remarca esta imagen de María como reina y madre. La liturgia lee la conexión de María sierva con el Señor como participación en la realeza de Cristo: una realeza que es servicio, y que muchos devotos de María olvidan completamente, porque el Señor ha traído la salvación a la humanidad y a la que ha colaborado su madre. El servicio de Jesús, Hijo de María, le ha costado el paso por la cruz, junto a la cual estuvo ella y en la que participó como madre. La realeza-servicio de Cristo se pagó a un precio elevado, la realeza-servicio de María hace de María la reina afligida.

Por eso la llamamos “reina de la paz” recuerda a Isaías, la madre “el príncipe de la paz…” Cristo es nuestra paz (Efesios 2,14) María es la reina de la paz, el niño nacido para nosotros, fruto bendito del vientre de María es el Señor fuente sin fin de la paz. Y todo esto invita no sólo a creer en él, sino a hacer las obras de la paz, que son testamento y don del Espíritu Santo.

Isabel fue la primera en oír la voz de María, pero Juan fue el primero en experimentar la gracia. Isabel sintió la proximidad de María, Juan la proximidad del Señor; Isabel oye el saludo de una mujer, Juan sintió la presencia del Hijo. El niño saltó de gozo.

La devoción a María es inspirarnos en el servicio que ella prestó al mundo y es una invitación a obrar por medio de la paz, sin el ansia de quien cree sólo en su acción.

ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia y vive la alabanza del ángel a María: “La paz del señor sea contigo…” que es una traducción del saludo del ángel: “El Señor está contigo.”

ORACION
Repite el Ave María: prestando atención a las palabras del ángel: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo…” las de Isabel: “bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”, el nombre que el ángel le da al Niño: “Jesús…” Y las palabras de la Iglesia: “Santa María Madre de Dios” (Concilio de Efeso) ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.”

No hay comentarios.: