Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 24 de agosto de 2007

HOMILIA Y ORACION

Fiesta de San Bartolomé, apóstol

Ven y ve.

Una de las canciones más populares de estos diez últimos años “I can see clearly now” (Ahora puedo ver claramente), ss una canción que expresa la alegría de tener los ojos claros y el corazón abierto cuando las nubes y la lluvia de la tristeza emocional ha desaparecido. Y es una canción que la podemos aplicar bien a San Bartolomé, cuya fiesta celebramos hoy. Bartoloimé, Natanael, es presentado por Jesús como un hombre honesto y de corazón abierto., una hombre sereno. Jesús dice de él: “un verdadero israelita”. Israel significa “uno que ve a Dios…” Y es un nombre poderoso. Una persona que ve a Dios es una persona de visión clara y corazón pacífico, una persona que brinda paz y tranquilidad a la vida de los demás.

Al conocer a Jesús y viendo quien era Jesús, a Bartolomé se le da una nueva visión: “Verás grandes cosas…” le dice Jesús y es verdad en Jesús se nos da el poder de ver a Dios y el poder de ver y entender a los demás, a la humanidad.

El mundo de hoy, bueno, de siempre, necesita personas que puedan ver claramente. Y Bartolomé fue uno de ellas. Su fe en Cristo fue una visión clara que le dio alegría y gracia para los demás, que es lo que tiene que hacer nuestra fe, creer y madurar en nosotros por nuestra amistad, relación con Dios. Nuestra relación con Dios nos va a abrir a todo lo que es bueno, y nos va a ayudar a vivir la confianza en el amor, como lo hizo Bartolomé.

La lectura del libro del Apocalipsis se refiere a la Iglesia, como la ciudad santa, como don de Dios: en ella se recogen las doce tribus de Israel, esto es el nuevo Israel de Dios. Sus murallas tienen como base los 12 apóstoles. Según Juan la ciudad puede ser llamada “la novia, la esposa del Cordero”, para expresar el vínculo de amor único e irrepetible que une a Dios y la humanidad, a Cristo y la Iglesia.

El apóstol participa de este amor y se convierte en testigo de Cristo con su ministerio-servicio apostólico, pero sobre todo con la entrega de su sangre-martirio. Esa es la razón porque al final de la lectura se llame expresamente a los Doce “apóstoles del Cordero”; si la Iglesia es apostólica, lo es no sólo por el ministerio confiado por Jesús a los Doce, sino también y sobre todo por la participación de los Doce en el misterio pascual de Cristo.

El elogio de Natanael que hace Jesús es claro y inequívoco: “Este es un verdadero israelita, en quien no hay doblez”. Por lo que pasa de inmediato se saca el significado más amplio y profundo que pose esta afirmación de Jesús. En Natanael no se excluye sólo la doblez, sino que afirma su amor a la verdad. De este modo Jesús nos ofrece a nosotros una rendija, una indicación, para comprender el fondo del alma de este apóstol.

Natanael se revela como un hombre que busca, de la búsqueda pasa Natanael a un acto de fe. Su inteligencia se abre al misterio que se desvela: su ánimo se abre al descubrimiento de un bien mayor, un bien del que desde hace tiempo está sediento. Natanael se vuelve así en imagen viviente de todo verdadero creyente que, a la luz de la Palabra de Dios aguza su capacidad visual interior y, por medio de la fe, reconoce en Jesús a su único Salvador.

Pero Natanael tiene que superar, en primer lugar, su excesivo conocimiento del Antiguo Testamento. Todos los sabemos, lo dice el Libro del Esclesiastés que el excesivo conocimiento engendra dolor: sólo cuando se haya alanzado la sencillez y la transparencia del encuentro personal, podrá reconocer Natanael en Jesús al Hijo de Dios.

También debe superar un cierto desconcierto, el que provocó el primer encuentro con Jesús, quien demuestra conocerlo muy bien. Pero Natanael tiene necesidad de entablar un diálogo con aquel que le sorprende y al mismo tiempo le cautiva. Sólo el diálogo interpersonal es el camino que asegura el conocimiento recíproco, el conocimiento que lleva a la experiencia y a la entrega de nosotros mismos en el amor.

También tiene que superar la mediación de Felipe, donde Natanael muestra cierto escepticismo: “¿de Nazaret, puede salir algo bueno?” Sólo cuando haya tomado la decisión de ir a Jesús, le reconocerá por lo que Jesús realmente es. La amistad puede ser una gran ayuda para el descubrimiento de la verdad, pero cuando la verdad es Alguien, sólo el encuentro personal puede satisfacer la búsqueda.

Belén “la más pequeña de las ciudades de Judá”, Nazaret, “¿Qué bueno puede salir de allí?”el hijo del carpintero, Jerusalén, los caminos de Palestina nos pueden abrir los ojos para ver las cosas desde el punto de Dios y sus proyectos y entender el modo de Jesús “vayan sin llevar nada, ni dinero”, si piden dinero no son profetas… al profeta que habla por el Espíritu, no lo juzguéis ni lo examinaréis, porque Dios es su juez… Tengamos cuidado, porque este Jesús que vienede un pueblo insignificante, es el elegido, el amado y privilegiado de Dios. Y esto fue lo reconoció Natanael.

En el Credo de los Apóstoles, que rezaremos inmediatamente, se dice: “creo en la vida perdurable…” creemos y proclamamos que esa inmortalidad que hay en nosotros es la que permanece como hayamos llegado a ser, eternidad, en la eternidad para la eternidad, nos convertimos en “Israel”, “el que ve a Dios” y viviremos desde ya, con Dios para siempre.

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia hoy y vive la Palabra hoy: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel…” Juan 1,49)

ORACION:
Señor, hoy la Iglesia honra a San Bartolomé, tu apóstol, un hombre ojos y corazón claros. Ayúdanos a seguir su ejemplo de fe, creciendo en tu amistad cada día, y seguir su ejemplo y bondad para con todos. Amén.

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