Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 25 de agosto de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Padre y maestro

Una famoso libro y película, “Adiós Mister Chips”, relata la historia de un maestro humilde y bondadoso, que aunque moderado en su capacidad acadé-mica, supo ser un educador inspirador por generaciones en una escuela pública en Inglaterra. Y durante la guerra se vuelve un ejemplo inspirador para sus estudiantes. Ambos el libro y la película reflejan la necesidad y la importancia de maestros y padres preocupados por sus hijos y alumnos. El autor, James Hilton, se inspira en su propio padre, un maestro que él conoce en la escuela de su casa.

Jesús hoy refleja en su enseñanza la importancia del liderazgo de palabra y de obras. Lo que nosotros predicamos a otros tenemos que practicarlo con nuestras vidas. El liderazgo pierde su poder por el bien cuando nuestras obras traicionan nuestras palabras.

Cuando niños fuimos poderosamente influenciados por aquellos que nos rodeaban día por día, nuestros padres, maestros y personas mayores que fueron la influencia formativa en nuestras vidas. El valor que le damos a nues-tra persona, nuestra dignidad, nuestra felicidad fueron influenciados por estas personas con quienes convivimos. Buenos padres, buenos maestros no están allí para exigir sólo obediencia, sino porque su guía y su dirección la necesitamos grandemente. Su primera función, si lo pensamos bien, es la de ser siervos. Ellos dedicaron su sida para nuestro bienestar y beneficio.

El relato del libro de Rut está ambientado en tiempo de los jueces, cuando Israel, nacido de la alianza en el Sinaí entra en la tierra prometida y tiene que madurar su propia identidad y carga con las consecuencias de estar mezclado con otras religiones, como vimos en el libro de Los Jueces. Una familia de Belén se va a Moab por la escasez y allá sus hijos se casan con dos moabitas. El padre y los hijos mueren y quedan Noemí y sus nueras. Y la historia se centra en Rut, y a mostrarnos su experiencia interior que la llevan a compartir la fe y vida de Noemí: “Donde vayas yo iré, donde tú vivas yo viviré, tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios es mi Dios.” Y hoy concluye la historia que no es sólo la historia de Booz y Rut sino que es un acontecimiento revelador del amor de Dios que no hace acepción de personas y quiere hacer participar a su pueblo del amor de Dios para todos, incluso, Rut una moabita, que se vuelve la bisabuela de David.. El relato es bellísimo y nos muestra como Dios ha puesto en ella algo de sí mismo, algo que en su desarrollo cotidiano y sencillo, manifiesta la vida de Rut.

El evangelio muestra el crecimiento de la oposición del mundo oficial hacia la persona y enseñanza de Jesús. Mateo muestra la primera parte de una reprimenda de Jesús dirigida contra los maestros de la Ley y los fariseos (23,1-12) Les reconoce su autoridad material, y hay que escucharlos, pero advierte a los que lo escuchan de no seguirle en sus obras. Porque se buscan a sí mismos, de afirmar su propio yo y se considerar superiores a los demás. Ponen el acento en cosas exteriores y se olvidan de la palabra del Señor: “de todos su mandamientos para ponerlos en práctica…” (Números 15,38; Deuteronomio 6.4-9) y “todo lo hacen para que los vea la gente.” (5) Pero al mismo tiempo podemos intuir cómo se mueve el amor de Jesús, y vemos su profundo dolor en el lamento que Jesús hace sobre Jerusalén, con que terminará esta parte del evangelio..

Mateo ofrece a la comunidad cristiana una oportunidad de purificación y maduración para conducirla a la plena fidelidad a su Señor. Debemos recordar que la comunidad estaba formada por miembros judíos y venidos de los paganos, en tiempo de Mateo. Mateo nos recuerda algunos rasgos de la comunidad cristiana: todos son hermanos, porque son hijos de un único Padre y son discípulos de un único Maestro. El señorío de Dios, la filiación divina y la fraternidad son las notas esenciales de la comunidad; la autoridad está en el servicio y al servicio de esas notas esenciales de la comunidad, y debe hacer resaltar esas cualidades, defenderlas y nunca oscurecerlas. De ahí viene nuestra responsabilidad, no solo de escuchar la Palabra, sino de dejarnos “hacer” por la Palabra y no caer en la trampa de un testimonio personal vacío, que lleva a la hipocresía y a una comunidad pobre de vida y de aliento. Pero pueden ser realidades llenas de alegría, de luz y paz al alimentarse de la comunión de vida con Cristo y de la entrega a los hermanos en el amor mutuo que crea una luminosa esperanza.

Dios está de “santo viaje, peregrinaje”, lo vemos en Rut volviendo con Noemí a Belén y de Jesús caminando a Jerusalén con los suyos. El Señor resucitado quiere abrir a la comunidad cristiana, que celebra la salvación, al misterio-modo de obrar del Padre.

El Padre, en su diálogo amoroso con sus hijos, ilumina el camino colmándolos de su Espíritu. La clara comprensión reconstruye la escala de valores y las relaciones, haciéndolas más verdaderos, creativos y cálidos: hijos del mismo Padre, discípulos de Cristo el servicio de la autoridad. El Padre de todos ha devuelto al mundo la esperanza y la vida.. Por eso debemos vivir como Jesús, que se hizo siervo para que nosotros llegáramos a ser libres, obradores de la Palabra. La gran misión de nosotros hoy es vivir según su Palabra, descubrir su voluntad, no imponiendo nada a nadie y esto hará descubrir al mundo la fidelidad y la misericordia de Dios y el perdón y la belleza de la comunión con él y con el prójimo.

ORA Y REFELXIONA: repite y vive hoy la Palabra: “Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve…” (Lucas 22,27)

ORACION

Señor, tú eres nuestro Padre y guía. En Jesús nos has dado el gran maestro de nuestras vidas. Haz que bebamos de su Espíritu y nos volvamos buenos padres y maestros de los que nos rodean y que tú nos has entregado para cuidarlos; haz que sigamos el ejemplo de tu Hijo. Amén

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