Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 29 de agosto de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Falta romance en nuestra vidas

Vamos a hacer una introducción sobre el martirio de San Juan Bautista, aunque las lecturas no se refieran a él. Una fiesta que se llama memoria pero se continúa con las lecturas del tiempo en que estamos.

¿Quién no ha oído hablar de Salomé la danzarina de siete velos? Hay pinturas sobre ella, operas de Massenet y Richard Straus y más de 25 películas. Se la presenta muchas veces como una romántica y heroína trágica. Herodes era su tío, pero se había casado con su madre Herodías. No hay nada romántico acerca del martirio de Juan , su muerte es brutal, su cabeza es presentada en un plato a Salomé que se la entrega a su madre.

Pero hay algo importante en la historia, nos recuerda a los que sirven la verdad de que hay personas que tienen poder y que no pueden escuchar la verdad y buscarán silenciar al mensajero. Jesús es consciente de la suerte de su primo, y supo de las consecuencias de ser profeta en su tiempo.

Pero Dios siempre habla palabras de consuelo para el profeta. Es cierto, los poderosos, los sacerdotes y el pueblo lo combatirán, pero Dios nos recuerda, como le dijo a Jeremías: “no te vencerán porque yo estoy contigo.” La maldad parece tener la última palabra, pero la palabra de Dios y la resurrección de Jesús prueban lo contrario.

En la lectura que hemos leído, 1 Carta a los Tesalonicenses se ve, que la predicación del Evangelio entre ellos, se ha convertido en una experiencia común de vida, “un libro abierto” capaz de hablar los creyentes el lenguaje de Dios. Pablo les recuerda a sus hermanos en Cristo lo que ha sufrido y trabajado entre ellos, su oficio humilde, “tejedor de tiendas”, pero digno, que le ha permitido no tener necesidad del favor de nadie, pero estar libre para todos y al servicio del evangelio. Le basta a Pablo recordar a sus hermanos los signos realizados, que se vuelven los signos de su misión, misión que ha recibido de Dios ante los hombres de su tiempo.

Como sello de autenticidad de tal misión están la gratitud y la alabanza que brotan del corazón de pablo que contempla la obra del Señor que se lleva a cabo a través de su trabajo entre los tesalonicenses, restituyéndolos a la dignidad de hijos de Dios. Esta es la recompensa para quien anuncia el evangelio, la alegría de las bodas de Caná, del agua transformada en vino, palabra de hombre que el Espíritu transforma, dentro de los corazones, en Palabra que salva.

En el evangelio continúa con los “ay ustedes fariseos y maestros de la Ley hipócritas”. Se les llama a los maestros de la ley y fariseos “sepulcros blanqueados”. En realidad se refiere a los osarios, o sea, el lugar donde se guardaban los restos mortales después de un año de haber sido enterrados.. Allí el hombre había perdido sus propios rasgos y era sólo un montón de huesos, sin forma.

La imagen recuerda la poderosa visión de “los huesos secos” del profeta Ezequiel 37,1-14 con la diferencia que aquí los huesos están ocultos a los ojos de todos por la blancura de la cal de los sepulcros. Del mismo modo, el aspecto imponente de los monumentos levantados a los profetas, testifican las injusticias y las abominaciones realizadas contra ellos por los antepasados. Sepulcros para esconder, monumentos para no recordar, puede ser Palabra poderosa de Dios que llama a la conversión, que fue el objetivo de la palabra de los profetas.de Dios.

Unamos las dos lecturas. La Palabra de Dios viene a nosotros en la forma débil de una palabra de hombre: un humilde tejedor de tiendas, un profeta incomprendido objeto de burlas y perseguido por sus mismos hermanos, por los hermanos de su pueblo. Una Palabra que interpreta, enfrenta, pero que deja libre de acoger y reconocer la manifestación de Dios para nosotros.

Cuando alguien acoge la palabra del profeta, ésta obra como lo que verdaderamente es: Palabra de Dios, capaz de hacer volver a la vida, de volver a dar forma y dignidad allí donde el hombre ha perdido. Así es la Palabra de Dios para los tesalonicenses y su vida es testimonio de una vida llevada a cabo según el evangelio.

El texto de Mateo presenta en cambio, la condición de los que niegan a dejarse interrogar por la Palabra. Estos como los sepulcros: están cerrados, perfectamente cerrados y “en su sitio” y hasta pueden producir admiración con su aspecto imponente. Así no sale a la vista la podredumbre, pero al precio de no dejar entra la vida en ellos, para transformar, para cambiar. Son sepulcros y nada más, “osarios” sin futuro ni esperanza. Cuántas veces nos sentimos “en nuestro sitio” atrincherados tras nuestra respetabilidad, encerrados en nuestras pobrezas, nuestros sufrimientos y desilusiones en una fortaleza construida a base de éxitos, de autosuficiencia, mientras que se van apagando, en nosotros poco a poco la alegría de vivir, la confianza en el sentido de las cosas que nos pasan.

Sólo si nos declaramos pobres, sólo si tenemos el valor descubrir nuestros huesos secos, sólo si dejamos de aislarnos dentro de nuestros sepulcros podremos acoger a los mensajeros de la Palabra , a aquellos que vienen a nosotros sin suscitar clamor, a veces desfigurados por la fatiga y por el sufrimiento, llevando consigo la alegría y la paz del evangelio de Jesús.

En nuestros días, hay muchos que se parecen a los escribas y fariseos, bien adornados por fuera, pero por dentro llenos de iniquidad, preocupados de embellecer el exterior, mientras que se olvidan de purificar el alma. San Juan Crisóstomo, comentado el evangelio de Mateo decía: “Si fuera posible abrir la conciencia de cada uno, cuántos gusanos, cuánta podredumbre y que inimaginable hedor encontraríamos allí dentro, deseos deshonestos y perversos, más sucios que los mismos gusanos.”

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: “No endurezcáis el corazón.” (Salmo 94,9)

ORACION

Padre del cielo, te oramos para tener el coraje de hablar cuando las cosas están equivocadas. No importa los que se opongan, contigo a nuestro lado, podemos ser fuertes. Haz que estemos dispuesto a animar a nuestros hermanos, consolar a los afligidos y hablar siempre palabras de paz y bien. Amén

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