Hermanos: Así que son ustedes, hermanos, y su fe lo que nos dio ánimo en nuestras angustias y pruebas; 8 si están firmes en el Señor, nosotros volvemos a vivir.
¿Cómo podríamos dar suficientemente gracias a Dios por ustedes y por la gran alegría que nos hacen sentir ante Dios? Noche y día le pedimos con la mayor insistencia que nos permita volver a verlos y completar lo que todavía falta a su fe.
Quiera Dios, nuestro Padre, y Jesús, nuestro Señor, prepararnos el camino para ir a visitarlos.
Que el Señor los haga crecer más y más en el amor que se tienen unos a otros y en el amor para con todos, imitando el amor que sentimos por ustedes.
Que él los fortalezca interiormente para que sean santos e irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el día que venga Jesús, nuestro Señor, con todos sus santos.
Salmo 89,3-4,12-14,17
tú que devuelves al polvo a los mortales,
y les dices:»¡Váyanse, hijos de Adán!».
Mil años para ti son como un día,
un ayer, un momento de la noche.
Enséñanos lo que valen nuestros días,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?...
Compadécete de tus servidores.
Cólmanos de tus favores por la mañana,
que tengamos siempre risa y alegría.
Que la dulzura del Señor nos cubra
Mateo 24,42-51
En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: Por eso estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor.
Fíjense en esto: si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa. 44 Por eso, estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos esperan.
Imagínense un administrador digno de confianza y capaz. Su señor lo ha puesto al frente de su familia, y es él quien les reparte el alimento a su debido tiempo. 46 Afortunado será este servidor si, al venir su señor, lo encuentra cumpliendo su deber.
En verdad les digo: su señor lo pondrá al cuidado de todo lo que tiene.
48 No será así con el servidor malo que piensa: «Mi señor se ha retrasado»,
y empieza a maltratar a sus compañeros y a comer y a beber con borrachos. El patrón de ese servidor vendrá en el día que no lo espera y a la hora que menos piensa. Le quitará el puesto y lo mandará donde los hipócritas. Allí será el llorar y el rechinar de dientes.

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