Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 31 de agosto de 2007

LECTURAS

1 Tesalonicenses 4,1-8

Por lo demás, hermanos, les pedimos y rogamos en nombre del Señor Jesús: aprendieron de nosotros cómo han de portarse para agradar a Dios; ya viven así, pero procuren hacer nuevos progresos.
Conocen las tradiciones que les entregamos con la autoridad del Señor Jesús:
la voluntad de Dios es que se hagan santos y que rehúyan la fornicación.
Que cada uno se comporte con su esposa con santidad y respeto, y no se deje llevar por pura pasión, como hace la gente que no conoce a Dios.
Que nadie ofenda a su hermano en el negocio o se aproveche de él. El Señor pedirá cuentas de todas estas cosas, como ya se lo hemos dicho y declarado.
Dios no nos llamó a vivir en la impureza, sino en la santidad.
Por eso, el que no haga caso de estas advertencias desobedece, no a un hombre, sino al mismo Dios, que les da a ustedes su Espíritu Santo.

Salmo 97,1-2,5-6,10-11-12

¡El Señor reina, alégrese la tierra, regocíjense las islas numerosas!
Lo rodea una nube tenebrosa, justicia y derecho son la base de su trono.
Los montes se derriten como cera ante el que es Amo de toda la tierra; los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos ven su gloria.
Amados del Señor, odien el mal, pues él cuida las almas de sus fieles y los libra de manos de malvados.
La luz ya asoma para el justo y la alegría, para los de recto corazón.
Alégrense, justos en el Señor, y den gracias a su santo nombre.

Mateo 25,1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Escuchen, pues, lo que pasará entonces en el Reino de los Cielos. Diez jóvenes salieron con sus lámparas para salir al encuentro del novio. Cinco de ellas eran descuidadas y las otras cinco precavidas.
Las descuidadas tomaron sus lámparas como estaban, sin llevar más aceite consigo. Las precavidas, en cambio, junto con las lámparas, llevaron sus botellas de aceite. Como el novio se demoraba en llegar, se adormecieron todas y al fin se quedaron dormidas.
A medianoche se oyó un grito: «¡Viene el novio, salgan a su encuentro!» Todas las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Entonces las descuidadas dijeron a las precavidas: «Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando.» Las precavidas dijeron: «No habría bastante para ustedes y para nosotras; vayan mejor a donde lo venden, y compren para ustedes.»
Mientras fueron a comprar el aceite llegó el novio; las que estaban listas entraron con él a la fiesta de las bodas, y se cerró la puerta.
11 Más tarde llegaron las otras jóvenes y llamaron: «Señor, Señor, ábrenos.»
Pero él respondió: «En verdad se lo digo: no las conozco.»
Por tanto, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora.

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