Tiempo ordinario 2007
Misioneros de Cristo en neustro mundo
Hay una antigua carta escrita por el Papa Gregorio Magno a San Agustín de Caterbuty en Inglaterra, donde le propone ordenar 12 obispos para el sur del país y otros 12 para el norte. Obispos que tenían que seguir el ejemplo de los 12 apóstols, enviados a predicar la palabra de Dios y llevar a la santidad al pueblo. Jesús dio a personas ordinarias poderes extraordinarios, el actuar y hablar en su nombre. Y también que debían enfrentar el mismo rechazo que él experimentó, y que no debían confiar en nada ni andie, a no ser, Dios; donde fueran aceptados debían compartir al Buena Nueva, pero no imponerla donde no fueran aceptados.
Esa misma misión se nos ha dado a todos. No tenemos que ser obispos o misioneros en el sentido tradicional, enviados a pueblos para convertirlos al evangelio, pero sin embargo ser misioneros. Nuestro campo de misión son los hogares, el vecindario, el lugar de trabajo, la parroquia, donde estamos y a donde vamos. Debemos llevar la misma noticia del amor y del perdón. También ofrecer la sanación total de la persona, cuidar de ellos, sostener a los heridos, a los débiles y a los que sufren. No debemos llevar nada para la misión, ni gran conocimiento, ni poder, ni títulos. Pero tenemso que depender de Dios, enfrentando el rechazo de aquellos que no entienden, es decir, a quienes ustedes y yo hemos sido enviados.
De esto nos hablan las dos lecturas de hoy y el salmo, pero hay que entender el mensaje.
En el evangelio, la misión de los doce se basa en el proyecto de Jesús de reunir al pueblo de Israel en torno al anuncio de la salvación, que envuelve a los doce, aquí, y luego a los setenta y díscipulos (Lucas 10,1ss) enviándolos a Galilea. No les habla del contenido de la predicación sino sobre el estilo de vida del apóstol: desde el equpaje que deben llevar, al comportamiento que tiene que seguir en el lugar donde les den hospedaje. La misión de los doce prolanga la misión de Jesús. El poder que les da consiste en liberar a las personas de las fuerzas que intentan mantenerlas esclavas (enfermedades y demonios) y en anunciarles la proximidad del Reino de Dios. Les pide adaptarse a las circunstancias, la pobreza de medios, para que puedan actuar de forma rápida. En la pobreza tendrán la asistencia divina, por eso deben mostar una disponibilidad generosa y la voluntad de confiarse únicamente al anuncio de la Palabra. “Cuando entréis en una casas, quedaos allí hasta que os marchéis de aquel lugar…” (4) la palabra de la predicación suscita, en quien la acoge, disponibilidad y apertura y crea un ambiente de auténtica fraternidad que el misionero será el primero en gozar. “No ir de casa en casa”, implica la desau-torización de un obsesión proselitista o también no perder el tiempo en la búsqueda de lugares más confortables. Según Lucas no les faltará los rechazos y oposiciones, y para los que rechazan no se trata de un juicio sino de una advertencia, un ponerse en guardia. El enviado tiene que hacerles comprender la grave situación y el riesgo que corren cuando se cierran a la buena noticia. (5)
Algo que olvidamos es que la misión nos pide, la disponibilidad para participar no sólo en la misión de Cristo sino también en su destino de ser rechazado y perseguido. Los signos que debemos ver son los de acogida, fraternidad y solidaridad y también la comunión final con el Maestro.
Como dice Esdras, nosotros, en la Buena Noticia hemos encontrado refugio, consuelo, curación, liberación y fuerza
ORA Y REFLEXIONA: repite hoy con frecuencia y vive la Palabra: las palabras de Tobías en el salmo: “Exaltad con vuestra vida al Rey de los siglos) Tobías 13,7).
ORACION
Espíritu Santo de Dios, permanece con nosotros en neustra misión diaria, fortalece neustra fe, e inspíranos el ardiente fuego del amor de Dios por el mundo. Que seamos dignos signos de Dios y apóstoels efectivos del Reino de Dios. Por Cristo, el Señor, oramos. Amén

No hay comentarios.:
Publicar un comentario