Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 29 de septiembre de 2007

HOMILIA Y ORACION

FIESTA DE SAN MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL, ARCANGELES

Un vistazo al cielo.

Hay que saber, dice el Papa San Gregoria el Grande, que el nombre de ángel designa la función, no el ser, del que lo lleva. En efecto, aquellos santos espíritus de la patria celestial son siempre espíritus, pero no siempre pueden ser llamados ángeles, ya que solamente lo son cuando ejercen su oficio de mensajeros. Los que transmiten mensajes de menor importancia se llaman ángeles, los que anuncian cosas de gran importancia se llaman arcángeles. Por esto a la Virgen Maráa no le fue enviado un ángel cualquiera, sino el arcángel Gabriel, ya que un mensaje de tal importancia requería que fuese transmitido por un ángel de la máxima categoría. A través de estos nombres conocemos cuál es la misión específica para la cual nos son enviados. Y, así, Miguel significa: ¿Quién como Dios?, Gabriel significa: Fortaleza de Dios y Rafael significa: Medicina de Dios.

El Diablo, o Luzbel o Satanás nos es mostrado luchando contra el arcángel Miguel, cuando al fin del mundo se desposeído de su poder y destinado al extremo suplicio, como nos lo presenta Juan: Se entabló una batalla con el arcángel Miguel. A María le fue enviado Gabriel, cuyo nombre significa: Fortaleza de Dios, porque venía a anunciar a aquel que, a pesar de su apariencia humilde, había de reducir a los Principados y Potestades. Rafael significa: Medicina de Dios; este nombre le viene del hecho de haber curado a Tobías, cuando, tocándole los ojos con sus manos, lo libra de las tinieblas de su ceguera. Si, pues, había sido enviado a curar, con ran es llamado Medicina de Dios.

En la primera lectura vemos como a Daniel se le concede la visión de los acontecimientos futuros (1-8) de un modo más profundo, se le hace partícipe del juicio de Dios sobre esos acontecimientos y sobre la historia. (9ss) Más allá de las apariencias, los poderosos de este mundo son nada: el Señor es el verdadero rey (9). Una corte inmensa de ángeles le sirve y asiste en la realización de su proyecto. Luego se le permite a Daniel: vislumbrar cuál es el proyecto. Ve, en efecto, aparecer un “hijo de hombre” de origen divino (viene, en efecto, sobre las nubes) a quien se le confía la soberanía universal, un poder eterno y su mismo Reino, que las fuerzas del mal nunca podrán destruir (14). El “Hijo del Hombre”, es por consiguiente, el centro y el fin del proyecto de Dios sobre la historia, pero su cumplimiento, anticipado ahora por la profecía, tendrán lugar en el tiempo establecido y los ángeles colabo-rarán en ese proyecto.

En el evangelio se trata de una visión de la realidad que va más allá de la percepción de las cosas inmediatas, este relato de Juan lo revela, “Ven y verás” fue la invitación de Felipe a Natanael. Y Jesús, al ver a Natanael, que venía a su encuentro, exclama “Ve, a un israelita…” Su ver es “conocer” que llega al mismo tiempo al corazón de los acontecimientos del hombre (48) “Antes que Felipe te llamara te ví debajo de la higuera”. De este sentirse visto/conocido en todos los aspectos de la propia vida nace la apertura a la fe y la disponibilidad al seguimiento (29): “Maestro, tú eres del Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Entonces es cuando Jesús promete al discípulo la entrada en una visión de la realidad a la que el mismo Jesús tiene: “Verás cosas mucho más grandes que ésa…”, veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre” (50ss) es decir el discípulo comprenderá la inmensa profundidad del misterio de Cristo, que abarca al mundo y da sentido a la historia, en en cuya realización cooperan los ángeles.

Importante: el mundo de Dios, el cielo, está ahora abierto: en Jesús, el Hijo del Hombre, Dios desciende entre los hombres, y los hombres pueden subir en él a Dios. Y los ángeles son los ministros de este maravilloso intercambio, de esta ines-perada comunión.

Lo importante es que nosotros formamos parte de este proyecto de Dios en Jesús, animados por presencias invisibles que participan con nosotros en el proyecto de Dios, somos constructores de una historia que tiene como centro y término a Cristo. Particpamos en la lucha impacable con las fuerzas del mal, que nunca podrán destruir el Reino de Dios que Dios ha confiado a Cristo. El combate durará hasta el fin del mundo, para cada uno hasta nuestra muerte, guiados por los arcángeles y las creaturas espirituales fieles a Dios. Esta realidad que nuestros ojos no pueden ver nos ha sido revelada, “Verás cosas más granes aún…”a fin de que, con la fe, esperanza y la caridad abundante en la vida diaria,, combatamos el buen combate y apresuremos la consumación del Reino, por el que rogamos, “venga nosotros tu Reino…” Al ofrecer nuestra contribución humilde a este proyecto contemplaremos la Misericordia, que ha abierto el cielo y ha venido a morar entre nosotros, Jesús, para abrirnos el acceso al Padre, a fin de que con los ángeles podamos subir a su intimidad. ¿Para qué? Para que con los ángeles aprendamos a descender junto a cada hermano, y para que con todos los hermanos, convertidos en voz de toda criatura, cantemos eternamente con el coro angélico la gloria de Dios: “Santo, Santo, Santo es el Señor”.

Pero para “ver esto…” necesitamos orar y reflexionar.

ORA Y REFLEXIONA: repite hoy y vive la Palabra: repitamos el nombre de Miguel, que significa: "¿Quién como Dios.”

ORACION

Bendito seas Señor Rey del universo. Que unamos nuestras voces a la de los ángeles cantando tus alabanzas, a ti, que llenas el universo con tu gloria. Que nunca olvidemos que existes en el cielo y en la tierra, que sólo pertenecen a ti. Amén.

No hay comentarios.: