Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 7 de septiembre de 2007

LECTURAS

Colosenses 1,15-20
Él es la imagen del Dios invisible,
y es el Primogénito de toda la creación,
porque en él fueron creadas todas las cosas
en el cielo y en la tierra,
el universo visible y el invisible,
Tronos, Gobiernos, Autoridades, Poderes...
Todo fue creado por medio de él y para él.
El existía antes que todos, y todo tiene en él su consistencia.
Y él es la cabeza del cuerpo, es decir, de la Iglesia,
él que es el principio, el primer nacido de entre los muertos
para que estuviera en el primer lugar en todo.
Así quiso Dios que «el todo» se encontrara en él
y gracias a él fuera reconciliado con Dios,
porque la sangre de su cruz ha restablecido la paz
tanto sobre la tierra como en el mundo de arriba.

Salmo 99,2-5

Sirvan al Señor con alegría, lleguen a él, con cánticos de gozo!
Sepan que el Señor es Dios, él nos hizo y nosotros somos suyos, su pueblo y el rebaño de su pradera.
¡Entren por sus puertas dando gracias, en sus atrios canten su alabanza.
Denle gracias y bendigan su nombre!
«Sí, el Señor es bueno, su amor dura por siempre, y su fidelidad por todas las edades».

Lucas 5,33-39

En aquel tiempo: Algunos le dijeron: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y rezan sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos, mientras que los tuyos comen y beben.»
Jesús les respondió: «Ustedes no pueden obligar a los compañeros del novio a que ayunen mientras el novio está con ellos.
Llegará el momento en que les será quitado el novio, y entonces ayunarán.»
Jesús les propuso además esta comparación: «Nadie saca un pedazo de un vestido nuevo para remendar otro viejo. ¿Quién va a romper algo nuevo, para que después el pedazo tomado del nuevo no le venga bien al vestido viejo? Nadie echa tampoco vino nuevo en envases de cuero viejos; si lo hace, el vino nuevo hará reventar los envases, se derramará el vino y se perderán también los envases. 38 Pongan el vino nuevo en envases nuevos.
Y miren: el que esté acos tumbrado al añejo no querrá vino nuevo, sino que dirá: El añejo es el bueno.»

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