Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 19 de septiembre de 2007

TIEMPO ORDINARIO: Miércoles de la Vigésima Cuarta Semana


Lecturas
Timoteo 3,14-16

HermanoTe doy estas instrucciones con la esperanza de ir pronto a verte.
Pero si me demoro, para que sepas cómo debes portarte en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, pilar y base de la verdad. Sin lugar a dudas, es grande el misterio de la Bondad: El se ha manifestado en la carne rehabilitado por el Espíritu, ha sido presentado a los ángeles. Proclamado a todas las naciones ya fue elevado y glorificado.

Salmo 111,1-6

Doy gracias al Señor de todo corazón
en la reunión de los justos y en la asamblea.
Grandiosas son las obras del Señor,
las profundizan los que en ellas se complacen.
Toda su obra es grandeza y esplendor
y su justicia dura para siempre.
Quiso que se recordaran sus milagros,
¿no es el Señor clemente y compasivo?
Dio el alimento a aquellos que le temen,
se acuerda para siempre de su alianza.
Mostró a su pueblo la fuerza de sus obras
al darle la tierra de los paganos.

Lucas 7,31-35

En aquel tiempo dijo el Señor: ¿Con quién puedo comparar a los hombres del tiempo presente? Son como niños sentados en la plaza, que se quejan unos de otros: ‘’Les tocamos la flauta y no han bailado; les cantamos canciones tristes y no han querido llorar.’’ Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dijeron: 34 Está endemoniado. Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Sin embargo, los hijos de la Sabiduría la reconocen en su manera de actuar.»

No hay comentarios.: