TIEMPO ORDINARIO 2007
No excluyas a nadie
Mientras iba a la estación el tren, Andrés no tenía prisa, pero sabía que a ese paso lo iba a perder. Cargaba con dos maletas. Pero pasó un carro, paró junto a él y se ofreció a llevarlo, Andrés le agradeció y subió al carro. El hombre le dijo que había ido a la estación a dejar a su esposa y sus dos hijos a la estación y mientras iban su esposa había visto a Andrés y le pidió a su marido que de vuelta lo recogiera y llevara a la estación. Y Andrés le agradeció y le preguntó ¿cómo podía reconocer a su esposa. Y el hombre le replicó: Ella va con mis hijos y mi hija tiene el pelo rojo. Andrés los reconoció y les agradeció por su bondad.
Nosotros solemos llamar a alguien que deja lo que tiene que hacer para ayudar a otro en necesidad, “buen samaritano.” Pero la historia tiene un sentido más profundo. El maestro de la Ley quiso trampear a Jesús, y una de las cosas que aprendió fue, que a Dios nadie lo trampea y le pregunta sobre la vida eterna. Pero para no dejar que Jesús descubrir su intención, le hizo otra pregunta ¿Quién es mi prójimo? Jesús le contesta contándole una parábola y de nuevo el maestro de la Ley tiene que responder a otra pregunta e Jesús. Y lo hizo de mala gana, porque los samaritanos y los judíos eran enemigos.
Jesús le enseñó al maestro de la Ley y, nos enseña, acerca de no ser exclusivo en el momento de elegir a nuestro prójimo.
Pero Jesús ya sabía cómo su Padre lee el corazón y las historias de los hombres. Y esto lo encontramos en la historia de Jonás. Algo que nos llama la atención, el leccionario lo lee a este libro en su totalidad, y el libro toca el punto de la defensa judía de su propia identidad y el cerrarse a los otros pueblos. El libro en forma paradógica y llena de buen humor, ridiculiza la mentalidad nacionalista y exclusivista y nos hace ver la pedagogía de Dios que nos demuestra que Yavé no es sólo el Dios de Israel, sino también el Dios de los paganos, hasta de los peores enemigos de Israel, los asirios. Los asirios habían conquistado el reino del norte, deportando a sus principales ciudadanos como esclavos y trayendo al norte de Israel a grupos de otras nacionalidades. Jonás representa la mentalidad más cerrada del judaísmo, y es enviado a convertir a Nínive. Es normal que un judío de este tipo sienta horror ante la misión tan absurda, horror que expresa en huir, al lugar más lejano posible. Pero Dios sabe como vencer la actitud de Jonás, y comienzan así las aventuras de Jonás, perseguido por la mano de Dios, a través de la tempestad, los marineros y el pez y lo lleva a Jonás al punto de partida.
Se nota que a los marineros paganos se los pinta con simpatía: son religiosos y manifiestan su temor a Dios. Muy a su pesar sacrifican al profeta reacio. Por lo tanto, también entre los paganos hay personas buenas, dispuestas a escuchar las señales que vienen de Dios. Sin embargo, no todos los miembros del pueblo de Dios, presentan un comportamiento edificante, como vemos en Jonás.
EL relato se hizo muy popular, hasta el mismo Jesús lo recordará como tipo de resurrección. También los primeros cristianos usaron el relato para atestiguar su fe en la resurrección, representando las escenas de la vida de Jonás, en sus tumbas.
Tras el discurso de la misión, Lucas, nos muestras rasgos fundamentales del verdadero discípulo: ayudar al prójimo que se encuentran en dificultades (la parábola, del buen samaritano) y la importancia de la escucha de palarba (la historia de Marta y María) y la oración esencial (el Padrenuestro). Estas tres lecturas nos ofrece el leccionario estos días.
La parábola del buen samaritano aclara el segundo mandamiento, “semejante al primero”. A la pregunta teórica de quién es el prójimo, Jesús dándole vuelta, muestra lo práctico de la pregunta: ¿quién de nosotros es verdaderamente prójimo de los demás? El problema no consiste en saber quién es mi prójimo, a qué nacionalidad, raza, color, religión, partido o formación pertenece; la cuestión está en mi actitud respecto de él, como muestra el samaritano que no le pidió documento de identidad al caído en el camino, sino que lo ayudó inmediatamente.
La importancia no está en el porqué el sacerdote y el levita se comportaron, sino de una caridad sin límites con todos. La lección viene de un extranjero, poco recomendable, y sacude la conciencia cristiana, la tuya y la mía: “Vete y haz tú lo mismo” (37). Pero también hay algo que olvidamos, hay una lección, el samaritano es imagen transparente de Cristo, que se hizo prójimo de cada hombre y de sus heridas cargando sobre sí las miserias y preocupándose de sus, nuestras debili-dades. Si unimos las dos lecturas, también ustedes y yo, como Jonás estamos llamdos a anunciar la Palabra de Dios. El que querer huir de esa responsabilidad, aduciendo motivos más “actuales”: la indiferencia de la juventud, lo malo de los medios de comunicación… etc. son cosas que está alejadas de la lógica de Jesús. El Señor me ha mostrado que también entre los paganos, puede haber personas rectas, capaces de despertar mi conciencia.. Jonás duerme para estar lo más alejado posible del Señor, pero un marinero pagano lo despierta y le llama al cumplimiento de su misión. Pero, “¿a dónde podré huir de tu espíritu…?” (salmo 139,7)
ORA Y REFLEXIONA: repite y vive hoy la Palabra: “Sacaste mi vida de la fosa, Señor” (Salmo de hoy)
Señor Jesús, cuando me tiente a caminar del otro lado del camino yt dar excusas por hacerlo, abre mis ojos para verte en mis hermanos.” Amén

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