Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 1 de octubre de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Imitando el amor de Dios

En el amor de los padres encontramos dos cualidades. Primero, la capacidad de amar a cada hijo de igual manera, sin importanr las circunstancias. Y segundo. la capacidad de perdonar y recibir siempre aún al más difícil de los hijos. Habrá excepciones, pero éstas son las características consistenyes y fuertes en los padres.

El profeta Zacarías le dice al pueblo que Dios renueva con ellos su alianza y que Jerusalén será reconstruida. Dios reunirá de nuevo a las tribus dispersas. En el evangelio escuchamos a los discípulos discutir quien de ellos es el más impotante y tratar de impedir actuar a alguien que echaba a los demonios usando el nombre de Jesús. Les enseña, primero, en el ejemplo del niño y luego, que en la actitud del hombre que cura en su nombre les habla de la universalidad del Reino.

La alianza de Dios con los israelitas es un buen ejemplo del amor de los padres. A pesar de los que los israelitas hacen, Dios continúa perdonándoles y renovando su alianza con ellos, en el evangelio vemos un ejemplo aún más concreto del amor de este Dios. Cristo mismo es la prueba viviente de este amor. Pero nos indica que estamos llamados a seguir y vivir el ejemplo del amor de Dios, y cómo debemos mostrar ese amor a todo el que encontremos en el camino. Puede ser difícil, no se nos prometió que iba a ser fácil, cuando tenemos el amor de Dios, Cristo está a nuestro lado y la Iglesia nos guía. Santa Teresa del Niño Jesús cuya fiesta celebramos hoy, escribió: “En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo y mi deseo será colmado”.

Zacarías habla con un fuerte tono mesiánico, y nos ofrece como en un mosaico pequeño de oráculos sa salvación. Los primeros hablan de la fidelidad de Dios a la alianza, por la cual, Dios ama profundamente al pueblo y no tolera ni los abusos y sufrimientos padecidos pro el pueblo, y esto será la razón del retorno del pueblo a Jerusalén y fuente de perdón por las infidelidades pasadas que fueron las causas del exilio en Babilonia. Renace así una comunidad santificada por la palabra de Dios fiel y dócil a ella: “Voy a volver a Sión, voy a habitar en medio de Jerusalén, “ciudad fiel”. (3) Luego siguen unos oráculos de prosperidad, la multiplicación de los habitantes, una prodigiosa vejez, una fecundidad inesperada (4-6) y, sobre todo, el retorno de todos los exilados, incluso lo que habían dudado de emprender la vuelta. A la objeción de algunos, responde el profeta: “Esto parecerá imposible al resto del pueblo, pero no me lo parecerá a mí” (6). Este es el punto importante, porque se basa en la fidelidad y en el poder de Dios una serie de expectativas, una esperanza, que de otro modo podría ser un optimismo irreal. Sin embargo se trata de la certeza de la salvación: “así lo dice el Señor todopoderoso” porque el Dios de la alianza es fiel y justo.

Afirma el evangelio que la comunidad no es una comunidad de hombres y mujeres perfectos. Esta discusión sobre quien es el más importante va a volver a reaparecer en la última cena (Lucas 22,24) Como remedio a sus deseos de grandeza Jesús le ofrece el inesperado modelo del niño, un modelo que va a iluminar el problema planteado en las relaciones en el interior de la comunidad, formada por hombres muy sensibles al honor y prestigio humano (47): "el que acoge a un niño a mi me acoge y al que me ha enviado, porque el más pequeño entre ustedes es el más importante.” El ejemplo del niño se nos presenta no porque el niño carece de espíritu de rivalidad, sino como alguien que carece de grandeza, alguien que en la sociedad de Jesús no contaba en absoluto. Los discípulos aunque no despreciaban al niño no quieren volver a ser como él. Con esto Jesús les manifiesta el mandato de negarse a sí mismo, renunciar a los sueños de grandezas sino abrirse a la acogida a los que son irrelevantes, en la manera de pensar de muchos, porque atendiendo a los débiles, a los que el mundo desprecia, se abrirán a acoger as Dios.

Lucas pone en seguida un dicho sobre la comunidad relacionado con el exterior. Contra “el que no pertence al grupo” (49) Jesús pide que se reconozca el bien donde se encuentra y se abandone la lógica de la competencia. Lo que está en juego aquí, en las palabras de Juan, es que el hombre no está bajo el control del grupo y puede disminuir el prestigio de los discípulos. Por eso la instrucción de Jesús de “el que no está contra ustedes está de su parte” les ayudará a superar la actitud de control y triunfalismo.

Unamos las dos lecturas: Zacarías es un canto al poder de Dios, un Dios de lo imposible que habita en medio de su pueblo, Dios conduce con su fidelidad infalible el plan de salvación. Y el evangelio lo dice , lejos de toda lógica humana, ilustrado en la figura del niño. La persona misma de Dios se ha hecho visible en un Niño sencillo y pobre, el Emanuel, pero rico en amor a todos, y sin planes de controlar a nadie.

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia y vive la Palabra: “Ellos serán mi pueblo, y yo seré para ellos un Dios fiel y salvador” (Zacarías 8,8).

ORACION

Dios y Padre de amor, ayúdame a seguir cada día tu ejemplo de amor, y a mostrarlo a quienquiera encuentre hoy en mi camino, para que sus corazones puedan abrirse a tu amor eterno. Amén

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