Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 3 de octubre de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Pongan su confianza en el Señor.

Un doctor solía decir que la actitud del enfermo es lo determina generalmente si sobrevirá o no una enfermedad seria. Luego enfermó de cáncer y se dio cuenta que estaba actuando como uno que iba a morir, y se dijo “tengo que cambiar de actitud, pero no lo puedo hacerlo yo sólo.” Y descubrió que cuando puso toda su vida en las manos de Dios fue capaz de cambiar su actitud, y se encontró saludable y bien.

Nehemías se da cuenta que él no puede hacer nada acerca de Jerusalén que está en ruinas. Pero el rey le da una oportunidad de hacer algo y se entrega y pone manos a la obra. En el evangelio, Jesús se encamina a Jerusalén y nos dice que seguirlo es difícil. El le dice a dos hombres de que tienen que abandonar lo que parecía importante en sus vidas.

Como el doctor nuestra actitud da forma a neustra vida y nos desafía. En el e- vangelio Jesús está en su camino hacia Jersualén y en la primera lectura, Nehemías se pone a reconstruir Jerusalén. Yo hago eso todo los días. Jesús nos dice que nosotros somos los que creamos los obstáculos que nos impiden seguirlo. Pero llega un momento en que tenemos que hacer una decisión. Nosotros, como el doctor y Nehemías, estamos llamados a poner nuestra confianza en Dios. Y cuando cambian nuestras prioridades, aún las tareas más difíciles se vuelven posibles.

Nehemías es un personaje paralelo a Esdras pero que tiene sus grandes diferencias con él. Los dos tienen que hacer fente a las dificultades de los vecinos: a la obra de reconstruir el templo y la ciudad. Nehemías en realidad complementa la acción de Esdras y esto nos muestra dos modos de estar presente en la comunidad. Esdras estaba preocupado por la reconstrucción religiosa espiritual del pueblo y Nehemías, por su reconstrucción civil.

Nehemías narra su propia historia, en primera personas y vemos que su apoyo es la presencia protectora de Dios y a la mano benéfica del rey persa (8). Al mismo tiempo tiene que vencer sus vacilaciones personales, temor por su vida y su fortuna, y de estar dispuesto a perderlo todo, por la causa del pueblo de Dios. Nehemías arriesga su vida, mostrándose triste ante el rey, pero al final su atrevimiento de pedir la ayuda del rey, le permite obtener cartas credenciales que le permitan reconstruir la ciudad. El motivo es semejante al profeta Ageo: la neceidad de anteponer la causa del pueblo de Dios a nuestro propio bien. Y en esto se juega nuestra vida y su sentido.

En el evangelio, Lucas presenta a Jesús rumboa Jerusalén seguido de sus discípulos (57) a los cuales se le asocian otros. Lucas nos muestras tres posibles candidatos. A los tres se les pone la condición de estar dispuestosa a partir, de no demorarse. La exigencia es bien clara y no hay motivo de equivocarse: dejarlo todo para seguir a Jesús y no posponer el seguimiento de Cristo a ninguna otra cosa. Al primero que afirma: “te seguiré adondequiera que vayas…” Esto recuerda la fidelidad de Rut a seguir a Noemí (Rut 1,16). Lo mismo que Noemí con su nuera, Jesús planea frenar el ímpetu de discípulo, le plantea las dificultades. Lo mismo a los otros: “Las zorras tienen madrigueras, los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza” (58). Luego viene el caso del discípulos a quien Jesús le pide que lo siga (59ss), mostrando que el llamado tiene origen en la libre elección del Maestro, pero no puede poner condiciones, aunque sea de enterrar a su propio padre. No es que Jesús niegue ese derecho, ni la observanciad el cuarto mandamiento, sino le recuerda que los vínculos más queridos han de estar subordinados a los valores del Reino. El último caso, referencia a la llamada de Eliseo por Elías ( (61ss) (1 Reyes 19,19-21) El discípulo recibe el carisma, pero no se le permite ninguna vacilación, “el que mira atrás, no es digno del Reino…” La llamada es incondicional y no admite titubeos que nos impidan estar dispuestos a reconocer el Reino de Dios.

Si unimos las dos lecturas, la primera nos pone de frente a la urgente tarea que supone que cada creyente) debe colaborar en la edificación del pueblo de Dios y robustecer su camino en la fe. En Jesús, los discípulos están llamados a adherirse, a seguirlo, a descubrir también que la pasión por la comunidad del Señor no puede ser algo secundario para quien ha experimentado el inmenso amor que Dios tiene por su pueblo. Jesús recuerda que el seguimiento es “pura gracia-don” y que las renuncias propuestas deben ser entendidas como manifestación de la decisión radical de seguirlo. Imitar a aquel “que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” (2 Corintios 8,9). El arado es el servicio generoso, perseverante, humilde. Debemos roturar los terrones duros de nuestro corazón, renunciando a nuestros proyectos, para buscar por encima de todo, el bien del pueblo de Dios, como hicieron Nehemías y los justos de Israel y los innumerables santos de la Iglesia ,ayer y hoy.

ORA Y REFLEXIONA: repite y con freuencia y vive hoy la Palabra: “Mi Dios me protegía con toda su bondad” (Nehemías 2,8).

ORACION
Señor, tu llamado en mi corazón, es para siempre. Te seguiré siempre pero ruego por tu amano amorosa que me guie, que tu Hijo me enseñe y tu Espíritu Santo me dé fortaleza para seguirlo. Amén.

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