2 Reyes 5,14-17
En aquellos días Naamán bajó pues y se sumergió en el Jordán siete veces, tal como le había dicho el hombre de Dios. ¡Y después de eso su carne se volvió como la carne de un niñito; estaba sano!
Salmo 98,1-4
Entonen al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas, la salvación provino de su diestra, de su brazo de santidad.
El Señor dio a conocer su salvación, hizo ver a los paganos su justicia, 3 se acordó de su amor y fidelidad en favor de la casa de Is rael.
Todos, hasta los confines del mundo, han visto la salvación de nuestro Dios.
¡Aclamen al Señor, toda la tierra, estallen en gritos de alegría!
2 Timoteo 2,8-13
Hermano: Acuérdate de Cristo Jesús, descendiente de David y resucitado de entre los muertos, según mi evangelio.
Lucas 17,11-19
De camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, 12 y al entrar en un pueblo, le salieron al encuentro diez leprosos. Se detuvieron a cierta distancia 13 y gritaban: «Jesús, Maes tro, ten compasión de nosotros.»Jesús les dijo: «Vayan y preséntense a los sacerdotes.» Mientras iban quedaron sanos. Uno de ellos, al verse sano, volvió de inmediato alabando a Dios en alta voz, 16 y se echó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole las gracias. Era un samaritano. Jesús entonces preguntó: «¿No han sido sanados los diez? ¿Dónde están los otros nueve? 18 ¿Así que ninguno volvió a glorificar a Dios fuera de este extranjero?» Y Jesús le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.»

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