Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 31 de agosto de 2007

LECTURAS

1 Tesalonicenses 4,1-8

Por lo demás, hermanos, les pedimos y rogamos en nombre del Señor Jesús: aprendieron de nosotros cómo han de portarse para agradar a Dios; ya viven así, pero procuren hacer nuevos progresos.
Conocen las tradiciones que les entregamos con la autoridad del Señor Jesús:
la voluntad de Dios es que se hagan santos y que rehúyan la fornicación.
Que cada uno se comporte con su esposa con santidad y respeto, y no se deje llevar por pura pasión, como hace la gente que no conoce a Dios.
Que nadie ofenda a su hermano en el negocio o se aproveche de él. El Señor pedirá cuentas de todas estas cosas, como ya se lo hemos dicho y declarado.
Dios no nos llamó a vivir en la impureza, sino en la santidad.
Por eso, el que no haga caso de estas advertencias desobedece, no a un hombre, sino al mismo Dios, que les da a ustedes su Espíritu Santo.

Salmo 97,1-2,5-6,10-11-12

¡El Señor reina, alégrese la tierra, regocíjense las islas numerosas!
Lo rodea una nube tenebrosa, justicia y derecho son la base de su trono.
Los montes se derriten como cera ante el que es Amo de toda la tierra; los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos ven su gloria.
Amados del Señor, odien el mal, pues él cuida las almas de sus fieles y los libra de manos de malvados.
La luz ya asoma para el justo y la alegría, para los de recto corazón.
Alégrense, justos en el Señor, y den gracias a su santo nombre.

Mateo 25,1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Escuchen, pues, lo que pasará entonces en el Reino de los Cielos. Diez jóvenes salieron con sus lámparas para salir al encuentro del novio. Cinco de ellas eran descuidadas y las otras cinco precavidas.
Las descuidadas tomaron sus lámparas como estaban, sin llevar más aceite consigo. Las precavidas, en cambio, junto con las lámparas, llevaron sus botellas de aceite. Como el novio se demoraba en llegar, se adormecieron todas y al fin se quedaron dormidas.
A medianoche se oyó un grito: «¡Viene el novio, salgan a su encuentro!» Todas las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Entonces las descuidadas dijeron a las precavidas: «Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando.» Las precavidas dijeron: «No habría bastante para ustedes y para nosotras; vayan mejor a donde lo venden, y compren para ustedes.»
Mientras fueron a comprar el aceite llegó el novio; las que estaban listas entraron con él a la fiesta de las bodas, y se cerró la puerta.
11 Más tarde llegaron las otras jóvenes y llamaron: «Señor, Señor, ábrenos.»
Pero él respondió: «En verdad se lo digo: no las conozco.»
Por tanto, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora.

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Como las jovenes sensatas, estemos preparados para la venida del novio.

Todos sabemos lo atractivo que son la fiestas de Navidad para los niños. Imagínense una familia que cuando amanece el día no tiene nada preparado, absolutamente nada. Ni tarjetas postales, ni regalos, ni comidas navideñas. Allí no hay fiesta. Pero Navidad nunca cae se sorpresa. Se nos avisa con tiempo, semanas si no meses antes. Siempre hay un contar los días de compras que faltan para Navidad.

Nosotros hemos recibido el anuncio y aviso de que una acontecimiento maravilloso va a suceder, Cristo viene de nuevo. Pero no se nos dice el día. ¿Significa algo diferente? En realidad, no. Por el hecho de que no sepamos cuándo va a suceder, eso significa que no tenemos que prepararnos. La preparación es espiritual, poniendo nuestras vidas en orden, creciendo y madurando como cristianos. No somos como las jóvenes necias, esperando pedir prestado lo que no tenemos. Nuestra respuesta a Cristo tiene que ser personal, nuestra respuesta. No podemos culpar a otros por nuestra falta de fe, no podemos pasarle a otro la responsabilidad. Es nuestra responsabilidad y de nosotros solamente. Pero no hemos sido dejados abandonados. Tenemos la Iglesia que nos ayuda, los sacramentos, los santos, los vivos y los muertos, la Escritura y sobre todo, el Espíritu Santo.

Cuando Cristo vuelva de nuevo, no podremos decir que no fuimos avisados. Para los que viven vidas de integridad y santidad, la celebración cuando venga el Señor será de alegría. No seamos como la familia que se olvidó de Navidad.

En la primera lectura de hoy, Pablo mira ahora hacia el futuro, para ello recurre al lenguaje de la exhortación. La santificación de que habla Pablo consiste en el proceso que tiene como resultado la “santificación auténtica”. Nos encontramos con la definición de una actividad que todavía está en desarrollo donde confluyen, por un lado, el compromiso y la libre adhesión del creyente, y por otro, la acción del Espíritu Santo, que interviene transformando a la criatura en imagen de Dios. Todo tiene lugar en “cuerpo “ del hombre, está inscripto en su carne y habla el lenguaje que le corresponde desde la creación. Por lo tanto el santo no es alguien que vive fuera de la realidad terrena, más bien alguien que toma sobre sí, día a día, la voluntad de Dios, haciendo que toda su vida se adhiera a él. El versículo 7: “Pues no nos llamó Dios a vivir impuramente sino como consagrados a él…” se refiere a todo lo que tiene que ver con las pasiones carnales en el ámbito sexual, donde estamos llamados a vivir una opción contracorriente, según la mentalidad del tiempo, y a custodiar el cuerpo como don recibido de Dios, preparándolo desde ahora para recibir en plenitud el Espíritu Santo en la vida eterna.

El evangelio continúa con el tema de la vigilancia, lo dice la invitación final: “así pues vigilad, porque no sabéis el día ni la hora…” (13) El escenario es una fiesta de bodas, en ella todo lleva a comunicar el lenguaje de la alegría y de la vida. Toda la boda se hace en honor al novio, hasta el cortejo que acompaña al novio en el camino. Sabemos ya que la falta de vino (episodio de Caná) podía ser un motivo de vergüenza para la familia recién formada, era como decir, que no estaban en condiciones de ocupar el puesto asignado para ellos, en la sociedad. El adormecerse de las jóvenes es justificable, la demora del novio. Pero la luz de las lámparas debía permanecer encendida para salir al encuentro del novio. Solas las sensatas están preparadas, mientras que las otras al ver sus lámparas languidecer, no tendrán otra cosa que ir a comprar aceite, un intento último y desesperado. Ellas perdieron de vista lo que estaba en juego.

También los cristianos tienen el peligro de perder de vista la meta, el fin del camino; la búsqueda afanosa del éxito, la posesión de cosas, la satisfacción de las pasiones, todo lo que “atrae a nuestra carne” nos distrae e induce al sueño. Olvidamos que debemos cuidar las lámparas. Olvidar significa despreciar a Dios mismo. Lo dijo Pablo hoy: “El que desprecia esta norma de conducta no desprecia a un hombre sino a Dios, que es quien nos da el Espíritu Santo.” (1 Tesalonicenses 4, 8). La meta es Jesús. Si perdemos esto lo perdimos todo.

También debemos considerar el gesto de golpear a la puerta de las jóvenes necias: “Señor, Señor, ábrenos”. (12) Para que el Señor nos abra cuando llamemos, ya nos dijo: “Golpead y se os abrirá…” (Mateo 7,7) primero tenemos que abrirle nuestro corazón a él, que nos llama. El Señor, en efecto, dice en el Apocalipsis: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz, y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo”. (3,20) Por consiguiente el abrir con fidelidad nuestros corazones al Señor que llama, no cabe duda que cuando seamos nosotros los que llamemos, se dignará abrirnos las puertas del Reino de los cielos.
ORA Y REFLEXIONA: “repite con frecuencia y vive la Palabra: “Así pues, vigilad”. (Mateo 25,13)

ORACION

Padre, te pedimos que cuando Cristo venga, nos encuentre preparados; que cada día progresemos en nuestro caminar hacia tu Reino; Que nos animemos unos a otros a ser santos y honorables seguidores de Aquel cuya venida esperamos con alegría. Amén.

jueves, 30 de agosto de 2007

LECTURAS

1 Tesalonicenses 3,7-13

Hermanos: Así que son ustedes, hermanos, y su fe lo que nos dio ánimo en nuestras angustias y pruebas; 8 si están firmes en el Señor, nosotros volvemos a vivir.
¿Cómo podríamos dar suficientemente gracias a Dios por ustedes y por la gran alegría que nos hacen sentir ante Dios? Noche y día le pedimos con la mayor insistencia que nos permita volver a verlos y completar lo que todavía falta a su fe.
Quiera Dios, nuestro Padre, y Jesús, nuestro Señor, prepararnos el camino para ir a visitarlos.
Que el Señor los haga crecer más y más en el amor que se tienen unos a otros y en el amor para con todos, imitando el amor que sentimos por ustedes.
Que él los fortalezca interiormente para que sean santos e irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el día que venga Jesús, nuestro Señor, con todos sus santos.

Salmo 89,3-4,12-14,17
tú que devuelves al polvo a los mortales,
y les dices:»¡Váyanse, hijos de Adán!».
Mil años para ti son como un día,
un ayer, un momento de la noche.
Enséñanos lo que valen nuestros días,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?...
Compadécete de tus servidores.
Cólmanos de tus favores por la mañana,
que tengamos siempre risa y alegría.
Que la dulzura del Señor nos cubra
y que él confirme la obra de nuestras manos.

Mateo 24,42-51

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: Por eso estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor.
Fíjense en esto: si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa. 44 Por eso, estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos esperan.
Imagínense un administrador digno de confianza y capaz. Su señor lo ha puesto al frente de su familia, y es él quien les reparte el alimento a su debido tiempo. 46 Afortunado será este servidor si, al venir su señor, lo encuentra cumpliendo su deber.
En verdad les digo: su señor lo pondrá al cuidado de todo lo que tiene.
48 No será así con el servidor malo que piensa: «Mi señor se ha retrasado»,
y empieza a maltratar a sus compañeros y a comer y a beber con borrachos. El patrón de ese servidor vendrá en el día que no lo espera y a la hora que menos piensa. Le quitará el puesto y lo mandará donde los hipócritas. Allí será el llorar y el rechinar de dientes.

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Estemos preparados para el Señor.

Fay Weldon es una popular novelista inglesa, y muchos de sus libros han terminado en series de televisión. En su autografía ella dice: “Parece que existe un modelo en nuestras vidas, que nada sucede y que nada sucede, y de repente todo sucede…” Todos nos podemos identificar con eso, de vez en cuando todo anda sin rumbo ni dirección y de repente sucede lo que esperamos.

Jesús nos habla hoy, de eso. Cantamos “cada vez que comemos de este pan y bebemos de esta cáliz anunciamos tu muerte hasta que él venga en gloria..” pero no sabemos cuándo. Y ¿si lo supiéramos, qué haríamos? Tal vez, pasaríamos el tiempo preparándonos, haciendo obras buenas. Lo difícil para nosotros es que mientras esperamos que suceda, tenemos que ocupar el tiempo haciendo buenas obras.

Este es el tema del evangelio de hoy, si Dios volviera en cualquier momento, ¿cómo nos encontraría? ¿Nos encontraría en nuestro puesto, como buenos servidoress, haciendo las cosas con alegría?

En la primera lectura nos enteramos que cuando Tito vuelve de “su visita pastoral” a Tesalónica, Pablo conoce el progreso realizado por éstos en el camino de la fe. Ahora puede experimentar su corazón de padre al saber que sus hijos están bien. Pero, tiene un gran deseo: no estará en paz hasta que haya podido ver de nuevo en persona a la comunidad, a reemprender el diálogo con ellos, pues tuvo que abandonar la ciudad, probablemente debido a la hostilidad de los judíos.

Dado que tal amor no procede del hombre, sino que es la presencia misma del Señor en la tierra, la medida de su santidad entre los hombres, Pablo invita a los cristianos de Tesalónica a que se conviertan en imitadores suyos, como él lo es de Cristo: en su caridad serán transformados a su imagen, de día en día hasta que venga el Señor.

El tema de la parábola es la vigilancia, que es un tema muy querido para el evangelio de Mateo, puesto que la comunidad de Mateo advierte con preocupación el retraso de la segunda venida de Cristo, la parusía. Como ocurre con los discípulos de Pablo, la expectativa de una venida inminente de Cristo es contradicha por el transcurrir del tiempo, marcado por los acontecimientos dolorosos que todavía la Iglesia tiene que hacer frente. La comunidad responde creando motivos, los de las parábolas del capítulos 24 y 25, enseñanzas de Jesús, para comunicar el sentido del tiempo que pasa entre la resurrección de Jesús y la venida del Cristo glorioso.

La parábola se dirige al que nombrado sustituido por su amo durante el tiempo en que esté ausente. Es un tiempo de prueba en la relación entre el criado y su Señor. La parábola en momentos sucesivos muestra los dos desenlaces opuestos, ambos posibles y separados por un límite sutilísimo. El criado fiel es calificado también de “sensato” (45) no actúa como si el amo no estuviera, sino que obra como si éste tuviera que volver de un momento a otro. En insensato, son embargo y de pensamiento superficial, el que piensa que podrá contar con un tiempo a su propia disposición en el que podrá disponer de los bienes para su propio disfrute, no aguarda a su amo. Luego viene el momento en que deberá dar cuentas, antes o después, para cada uno (50) entonces tendrá lugar la recompensa o el castigo, sin términos medios y sin oportunidad de apelación: bienaventuranzas para unos, que serán admitidos para el papel de administradores de todos los bienes (47) y desesperación para otros, a quienes el amo les quitará para siempre todo lo creían poseer (51).

Desde que Pablo se puso a sí mismo al servicio del evangelio, su vida se convirtió en puro don para aquellos que le habían sido confiados, los tesalonicenses. Un último detalle: si la tarea de los dos siervos es servir y esperar a que vuelva el amo, el Señor tiene en cambio el derecho de volver a los suyos en cualquier momento. Por eso es preciso que nosotros los servidores estemos preparados. ¿Lo estamos?

Pasan las cosas visibles y vendrán las que esperamos, más bellas que las actuales. Sin embargo tenemos la advertencia del señor de no indagar con curiosidad el momento: “No les corresponde a ustedes saber los tiempos y los momentos que el Padre ha establecido por su propia autoridad.” (Hechos 1,7) Y tampoco hay que tener el atrevimiento de dormirse con una indolente negligencia.

Dice más: “Vigilad, porque el Hijo del Hombre viene en una hora que no esperáis…” (Mateo 24,42,44) Ahora bien, dado que convenía que nosotros conociéramos las señales del fin, y a fin de que esperáramos a Cristo, movidos pro el impulso divino, los apóstoles le preguntan al Señor: “Dinos cuando ocurrirá esto y cuál será la señal de tu venido y del fin del mundo”. (Mateo 23,4) Jesús responde: “cuidad que nadie os engañe.” (24,4) No se trata, pues, de una historia de acontecimientos pasados, sino que es una profecía de los futuros, que a buen seguro acontecerán. Nosotros no profetizamos sino que presentamos las profecías escritas e indicamos las señales que las indican. San Cirilo de Jerusalén dice: “Mira tú cuáles son las que ya se han cumplido y cuáles quedan por cumplirse aún. Y mantente en guardia”.

ORA Y REFELXIONA: repite hoy y vive la Palabra: “Enséñanos, Señor a contar nuestros días para que adquiramos un corazón sensato.” (Salmo 89,12)

ORACION

Señor, Padre celestial, esperamos pro el día en que Cristo vuelva cuando tu gloria brillará en el mundo y habrá paz en la tierra. Haz que nos preparemos en tu Espíritu para que cada momento de nuestras vidas para que nuestro mundo acepte a su Rey, Cristo, tu Hijo. Amén.

miércoles, 29 de agosto de 2007

LECTURAS

1 Tesalonicenses 2,9-13

Recuerden, hermanos, nuestros trabajos y fatigas. Mientras les predicábamos el Evangelio de Dios, trabajábamos noche y día para no ser una carga para ninguno. Ustedes son testigos, y Dios también, de que nuestra conducta con ustedes los creyentes fue irreprochable, buena y correcta. A cada uno lo seguimos como un padre a su hijo; animábamos y los urgíamos a que llevasen una vida digna del Dios que los ha llamado a su propio Reino y gloria.
De ahí que no cesamos de dar gracias a Dios porque al recibir de nosotros la enseñanza de Dios la aceptaron, no como enseñanza de hombres, sino como Palabra de Dios. Porque eso es realmente y como tal actúa en ustedes los creyentes.

Salmo 138, 10-13

Si le pido las alas a la aurora
para irme a la otra orilla del mar,
también allá tu mano me conduce
y me tiene tomado tu derecha.
Si digo entonces:
«¡Que me oculten, al menos, las tinieblas
y la luz se haga noche sobre mí!»
Mas para ti no son oscuras las tinieblas
y la noche es luminosa como el día.
Pues eres tú quien formó mis riñones,
quien me tejió en el seno de mi madre.

Mateo 23,27-32

En aquellos días Jesús dijo: ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes son como sepulcros bien pintados, que se ven maravillosos, pero que por dentro están llenos de huesos y de toda clase de podredumbre.
Ustedes también aparentan como que fueran personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y de maldad.
¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes construyen sepulcros para los profetas y adornan los monumentos de los hombres santos. También dicen: “Si nosotros hubiéramos vivido en tiempos de nuestros padres, no habríamos consentido que mataran a los profetas”. Así ustedes se proclaman hijos de quienes asesinaron a los profetas.
¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Falta romance en nuestra vidas

Vamos a hacer una introducción sobre el martirio de San Juan Bautista, aunque las lecturas no se refieran a él. Una fiesta que se llama memoria pero se continúa con las lecturas del tiempo en que estamos.

¿Quién no ha oído hablar de Salomé la danzarina de siete velos? Hay pinturas sobre ella, operas de Massenet y Richard Straus y más de 25 películas. Se la presenta muchas veces como una romántica y heroína trágica. Herodes era su tío, pero se había casado con su madre Herodías. No hay nada romántico acerca del martirio de Juan , su muerte es brutal, su cabeza es presentada en un plato a Salomé que se la entrega a su madre.

Pero hay algo importante en la historia, nos recuerda a los que sirven la verdad de que hay personas que tienen poder y que no pueden escuchar la verdad y buscarán silenciar al mensajero. Jesús es consciente de la suerte de su primo, y supo de las consecuencias de ser profeta en su tiempo.

Pero Dios siempre habla palabras de consuelo para el profeta. Es cierto, los poderosos, los sacerdotes y el pueblo lo combatirán, pero Dios nos recuerda, como le dijo a Jeremías: “no te vencerán porque yo estoy contigo.” La maldad parece tener la última palabra, pero la palabra de Dios y la resurrección de Jesús prueban lo contrario.

En la lectura que hemos leído, 1 Carta a los Tesalonicenses se ve, que la predicación del Evangelio entre ellos, se ha convertido en una experiencia común de vida, “un libro abierto” capaz de hablar los creyentes el lenguaje de Dios. Pablo les recuerda a sus hermanos en Cristo lo que ha sufrido y trabajado entre ellos, su oficio humilde, “tejedor de tiendas”, pero digno, que le ha permitido no tener necesidad del favor de nadie, pero estar libre para todos y al servicio del evangelio. Le basta a Pablo recordar a sus hermanos los signos realizados, que se vuelven los signos de su misión, misión que ha recibido de Dios ante los hombres de su tiempo.

Como sello de autenticidad de tal misión están la gratitud y la alabanza que brotan del corazón de pablo que contempla la obra del Señor que se lleva a cabo a través de su trabajo entre los tesalonicenses, restituyéndolos a la dignidad de hijos de Dios. Esta es la recompensa para quien anuncia el evangelio, la alegría de las bodas de Caná, del agua transformada en vino, palabra de hombre que el Espíritu transforma, dentro de los corazones, en Palabra que salva.

En el evangelio continúa con los “ay ustedes fariseos y maestros de la Ley hipócritas”. Se les llama a los maestros de la ley y fariseos “sepulcros blanqueados”. En realidad se refiere a los osarios, o sea, el lugar donde se guardaban los restos mortales después de un año de haber sido enterrados.. Allí el hombre había perdido sus propios rasgos y era sólo un montón de huesos, sin forma.

La imagen recuerda la poderosa visión de “los huesos secos” del profeta Ezequiel 37,1-14 con la diferencia que aquí los huesos están ocultos a los ojos de todos por la blancura de la cal de los sepulcros. Del mismo modo, el aspecto imponente de los monumentos levantados a los profetas, testifican las injusticias y las abominaciones realizadas contra ellos por los antepasados. Sepulcros para esconder, monumentos para no recordar, puede ser Palabra poderosa de Dios que llama a la conversión, que fue el objetivo de la palabra de los profetas.de Dios.

Unamos las dos lecturas. La Palabra de Dios viene a nosotros en la forma débil de una palabra de hombre: un humilde tejedor de tiendas, un profeta incomprendido objeto de burlas y perseguido por sus mismos hermanos, por los hermanos de su pueblo. Una Palabra que interpreta, enfrenta, pero que deja libre de acoger y reconocer la manifestación de Dios para nosotros.

Cuando alguien acoge la palabra del profeta, ésta obra como lo que verdaderamente es: Palabra de Dios, capaz de hacer volver a la vida, de volver a dar forma y dignidad allí donde el hombre ha perdido. Así es la Palabra de Dios para los tesalonicenses y su vida es testimonio de una vida llevada a cabo según el evangelio.

El texto de Mateo presenta en cambio, la condición de los que niegan a dejarse interrogar por la Palabra. Estos como los sepulcros: están cerrados, perfectamente cerrados y “en su sitio” y hasta pueden producir admiración con su aspecto imponente. Así no sale a la vista la podredumbre, pero al precio de no dejar entra la vida en ellos, para transformar, para cambiar. Son sepulcros y nada más, “osarios” sin futuro ni esperanza. Cuántas veces nos sentimos “en nuestro sitio” atrincherados tras nuestra respetabilidad, encerrados en nuestras pobrezas, nuestros sufrimientos y desilusiones en una fortaleza construida a base de éxitos, de autosuficiencia, mientras que se van apagando, en nosotros poco a poco la alegría de vivir, la confianza en el sentido de las cosas que nos pasan.

Sólo si nos declaramos pobres, sólo si tenemos el valor descubrir nuestros huesos secos, sólo si dejamos de aislarnos dentro de nuestros sepulcros podremos acoger a los mensajeros de la Palabra , a aquellos que vienen a nosotros sin suscitar clamor, a veces desfigurados por la fatiga y por el sufrimiento, llevando consigo la alegría y la paz del evangelio de Jesús.

En nuestros días, hay muchos que se parecen a los escribas y fariseos, bien adornados por fuera, pero por dentro llenos de iniquidad, preocupados de embellecer el exterior, mientras que se olvidan de purificar el alma. San Juan Crisóstomo, comentado el evangelio de Mateo decía: “Si fuera posible abrir la conciencia de cada uno, cuántos gusanos, cuánta podredumbre y que inimaginable hedor encontraríamos allí dentro, deseos deshonestos y perversos, más sucios que los mismos gusanos.”

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: “No endurezcáis el corazón.” (Salmo 94,9)

ORACION

Padre del cielo, te oramos para tener el coraje de hablar cuando las cosas están equivocadas. No importa los que se opongan, contigo a nuestro lado, podemos ser fuertes. Haz que estemos dispuesto a animar a nuestros hermanos, consolar a los afligidos y hablar siempre palabras de paz y bien. Amén

martes, 28 de agosto de 2007

LECTURAS

1 Tesalonicenses 2,1-8

Bien saben, hermanos, que esa visita nuestra no fue en vano.
Acabábamos de ser muy maltratados e insultados en Filipos, pero nos atrevimos a anunciarles el mensaje de Dios, en medio de fuerte oposición, confiados en nuestro Dios.
Les dijimos verdades; no teníamos propósitos sucios y no hubo engaño. No.
Acreditados por Dios mismo, que nos ha confiado su evangelio, nuestra predicación procura agradar, no a los hombres, sino a Dios, que penetra los corazones. Nunca los halagamos con palabras bonitas, como ustedes saben; ni tampoco buscamos dinero, Dios es testigo.
Tampoco buscamos que la gente nos rindiera honores, fueran ustedes u otros,
a pesar de que, como apóstoles de Cristo, hubiéramos podido serles gravosos.
Por el contrario nos hicimos pequeños entre ustedes, imitando a la madre que da calor a sus hijos. Y era tal nuestra preocupación por ustedes, que estábamos dispuestos a darles, no sólo el Evangelio, sino también nuestra propia vida, tan queridos habían llegado a ser para nosotros.

Salmo 138,1-6

Señor, tú me examinas y conoces,
sabes si me siento o me levanto,
tú conoces de lejos lo que pienso.
Ya esté caminando o en la cama me escudriñas,
eres testigo de todos mis pasos.
Aún no está en mi lengua la palabra
4 cuando ya tú, Señor, la conoces entera.
Me aprietas por detrás y por delante
y colocas tu mano sobre mí.
Me supera ese prodigio de saber,
son alturas que no puedo alcanzar.

Mateo 23,23-26

Jesús dijo a los maestros de la Ley y los fariseos: ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes pagan el diezmo hasta sobre la menta, el anís y el comino, pero no cumplen la Ley en lo que realmente tiene peso: la justicia, la misericordia y la fe. Ahí está lo que ustedes debían poner por obra, sin descartar lo otro. 24 ¡Guías ciegos! Ustedes cuelan un mosquito, pero se tragan un camello.
¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes purifican el exterior del plato y de la copa, después que la llenaron de robos y violencias. ¡Fariseo ciego! Purifica primero lo que está dentro, y después purificarás también el exterior.

HOMILIA Y ORACIONES

TIEMPO ORDINARIO 2007

La belleza es resultado de la proporción.

¿Qué es lo que hace una cara hermosa, bella? Pues la proporción de todas las facetas de la misma. Cuando todas las cosas muestran proporción decimos “eso es”. Nuestra vida también puede tener su armonía y proporción. Mucho de una cosa rompe el conjunto y la armonía. Todos conocemos personas que trabajan bien duro pero pierden de vista para qué y para quién trabaja. U otros comen demasiado o son perezosos y se vuelven obesos o aburridos.

Hoy el evangelio continúa con los “ayes”. Jesús critica a las personas que viven obsesionadas por cosas que no tienen importancia y se olvidan de las cosas importantes. Preocuparse de pagar el diezmo por las hierbas que usamos ara cocinar no tiene sentido, pero sí el no olvidarnos de las cosas fundamentales de la religión: la justicia, misericordia y la fe. Porque entonces todas las prioridades de la persona están equivocadas. Se preocupan, dice Jesús, de las purificaciones de los platos y copas pero tienen toda clase de crueldad y pecado en sus vidas.

Jesús está pidiendo que sacudamos nuestras vidas religiosas, que nos despertemos y nos pide un profundo examen de conciencia. Porque es más cómodo cumplir con las cosas pequeñas que vivir uan vida sacrificada. Poner nuestras cosas en armonía, en la recta proporción nos va a hacer enfrentarnos con cosas que queremos que permanezcan ocultas, o extender el amor a personas que preferimos olvidar.

La primera lectura nos muestra que la Carta a los Tesalonicenses encierra una enseñanza en cómo predicar el evangelio: no buscar agradar a los hombres, dejando de lado turbias intenciones y engaños. Pablo mira a los tesalonicenses como personas que les han sido confiadas; cuida de ellos como una madre (7) que saber ser amorosa sin falsas adulaciones (5) pero está interesado en el crecimiento en Cristo de los tesalonicenses. La autoridad que tiene como apóstol es noble y sin pretensiones. Pablo tiene a Cristo crucificado como modelo, no puede hacer otra cosa que entregarse a sí mismo cin quedarse con nada para sí, como lo hizo Cristo.

EL evangelio continúa con los “ayes”, y apunta a la razón, al corazón, la Torá no es ritos, la verdadera religión se encuentra en otra parte: en la regla de oro o el mandamiento del amor a Dios y al prójimo, o bien las tres cualidades apuntadas por Jesús hoy en el evangelio: justicia, misericordia y fe. El que entre los maestros de la Ley ignore esto no puede tener más que mala fe, pues no busca la verdad, sino su propia vanagloria. Por consiguiente es una hipócrita y su corazón es una copa cargada de “rapiña y ambiciones.” (26)

Observar las pequeñas prescripciones de la Ley puede ser más sencillo que vivir el espíritu del Evangelio. La mentalidad farisaica es hipócrita porque no exige adhesión incondicional del corazón, ni vigilancia de la conciencia sobre cada palabra y acción realizada en nombre del Señor.
Esto es lo que exige al que se hace portador del Evangelio de Cristo: ser un simple testigo, no un simple maestro. Ser testigo significa acompañar el mensaje proclamado con el ejemplo de uan vida entregada de una manera incondicional de Dios y al prójimo, o mejor, al amor de Dios a través del prójimo. Bien claro, Jesús nos dice que no hay otra manera de anunciar y ser testigo del Evangelio que la que é inauguró. Pablo nos recuerda en la 1 Carta a los Corintios 13,2, “sin amor, todo es vacío…” De ahí, la frase de San Agustín, cuya fiesta celebramos hoy, “ama y haz lo que quieras…” con lo que nos dice que el amor cristiano auténtico, está lejos de todo camino de mentira. Lo contrario es lo que hacen “los que cierran” el Reino de los cielos, cortando el camino con preceptos complicados e inútiles.

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia hoy y vive la Palabra: “Hablamos no como quien quiere agrada a los hombres, sino a Dios…” (1 Tesalonicenses 2,4)

ORACION
Dios, creador, guíanos con tu espíritu para que podamos desarro-llar un sentido de proporción, para que nuestras vidas reflejen la armonía de la vida de tus santos, y que nuestras prioridades sigan siempre tu voluntad. Amén.

lunes, 27 de agosto de 2007

LECTURAS

1Tesalonicenses 1,1-5,8-10

Hermanos: En todo momento los tenemos presentes en nuestras oraciones y damos gracias sin cesar a Dios por ustedes, pues constantemente los recordamos ante Dios, nuestro Padre, su fe que produce frutos, su amor que sabe actuar, su espera de Cristo Jesús, nuestro Señor, que no se desanima.
No olvidamos, hermanos amados por Dios, en qué circunstancias fueron llamados.
El Evangelio que les llevamos no se quedó sólo en pa labras, sino que hubo milagros y Espíritu Santo, dejándoles plena convicción. Y tampoco han olvidado cómo nos comportamos entre ustedes A su vez ustedes se hicieron imitadores nuestros y del mismo Señor cuando, al recibir la palabra, probaron la alegría del Espíritu Santo en medio de fuertes oposiciones. De este modo pasaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
De hecho, a partir de ustedes la palabra del Señor se difundió en Macedonia y Acaya, y más allá aún. Su fe en Dios se comenta en tantos lugares que no necesitamos decir más al respecto.
Todos hablan del impacto de nuestra visita y de cómo se pasaron de los ídolos a Dios. Pues empezaron a servir al Dios vivo y verdadero, esperando que venga del cielo el que nos libera del juicio que se acerca: éste es Jesús, su Hijo, al que resucitó de entre los muertos.

Salmo 149 1-6, 9

¡Aleluya!
Canten al Señor un canto nuevo: su alabanza en la asamblea de los santos.
Alégrese Israel de quien lo hizo, festejen a su rey, hijos de Sión.
Su nombre alaben en medio de danzas, el arpa y el tambor toquen para él.
Pues el Señor se siente bien con su pueblo, con su salvación reviste a los humildes.
De júbilo triunfante rebosan sus fieles, de sus esteras gritan de alegría;
en su garganta están los elogios de Dios y en su mano, la espada de dos filos,
para aplicarles la sentencia escrita: eso es un honor para todos los suyos.

Mateo 23,13-22

En aquel tiempo habló Jesús diciendo: ¡ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos. No entran ustedes, ni dejan entrar a los que querrían hacerlo.
¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! 15 Ustedes recorren mar y tierra para ganar un pagano y, cuando se ha convertido, lo transforman en un hijo del demonio, mucho peor que ustedes.
¡Ay de ustedes, que son guías ciegos! Ustedes dicen: “Jurar por el Templo no obliga, pero jurar por el tesoro del Templo, sí”. ¡Torpes y ciegos! ¿Qué vale más, el oro mismo o el Templo que hace del oro una cosa sagrada? Ustedes dicen: “Si alguno jura por el altar, no queda obligado; pero si jura por las ofrendas puestas sobre el altar, queda obligado”. ¡Ciegos! ¿Qué vale más, lo que se ofrece sobre el altar o el altar, que hace santa la ofrenda?
El que jura por el altar, jura por el altar y por lo que se pone sobre él. El que jura por el Templo, jura por él y por Dios que habita en el Templo.
El que jura por el Cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.

HOMILIA Y ORACION

Tiempo Ordinario

Jesús condena la hipocresía.

Hipocresía, grita Milton, en su obra el Paraíso Perdido y dice: “La hipocresía es el único mal que camina invisible, pero no para Dios.
Ser un hipócrita, aparecer ser bueno cuando se actúa, es una tentación terrible que todo el mundo sabe y entiende que está unida a toda experiencia religiosa. Jesús, que puede leer lo que hay en los corazones, no se echa atrás cuando acusa de hipocresía a un grupo de líderes religioso de su tiempo. El suave y tranquilo Jesús dice “ay de ustedes…” que es muy distinto del “dichosos ustedes” de las bienaventuranzas, con que Jesús inaugura su ministerio. Y llegando al final de su predicación él no se queda en silencio en asuntos religiosos. Su querido judaísmo no había podido florecer porque personas lo interpretaron mal. En lugar de ayudar a la gente a abrir sus vidas a Dios, les ponen obstáculos en su camino. En vez de liberar a los conversos para el Reino de Dios los enredan en sus propios sistemas y prejuicios. Sus valores son falsos. Jesús no puede dejar pasar estos abusos del pueblo de su fe.

Los creyentes de Tesalónica, sin embargo, son un modelo de fe. Ellos muestran su fe en acción, trabajan por amor y perseveran en la esperanza. La primera lectura de Pablo nos muestra como él escucha eso de otros testigos, y los alaba y les da gracias. ¿Qué podemos decir las personas de nuestra comunidad y los vecinos de nuestros apartamentos? ¿Son hipócritas que le quitan el gozo y la alegría a la fe a los demás, o son como los tesalonicenses, siervos del Dios viviente y verdadero?

La lectura y la liturgia nos presenta el anuncio del evangelio llevado a cabo por Pablo en Tesalónica, que es la prueba de la presencia y de la acción Espíritu de Jesús resucitado; y se ha manifestado en los signos y prodigios y en la “convicción profunda”; o sea la plenitud de la fe en Cristo con la que Pablo ha hablado y actuado. Es la misma fe que une a Pablo y a los tesalonicenses, una fe que apunta a la meta, Jesús es el objeto “de nuestra esperanza” (3) capaz de orientar el compromiso cotidiano en la comunidad, tanto de Pablo, “sabéis que todo lo que hicimos entre vosotros fue para el bien de ustedes…” (5) y de los mismos tesalonicenses, “por todas partes se ha extendido la fama de la fe de ustedes…” (8)

La Carta a los Tesalonicenses es la más antiguas de las cartas atribuidas a Pablo En ella Pablo anima, elogia y agradece; en alguna ocasión reprende y llama a la observancia de los principios de la fe en Cristo. Está escrita por un único sentimiento, por una misma expectativa: que Cristo venga pronto en su gloria. Y esto no es una verdad abstracta es la certeza basada en la experiencia desconcertante del Espíritu Santo, que se comunica a través de la predicación apostólica. Esto es lo que nos ofrece el texto de hoy (5) “porque el evangelio que os anunciamos no se redujo a meras palabras, sino que estuvo acompa-ñado de la fuerza del Espíritu Santo y de una convicción profunda…” Convi-cción profunda, quiere decir, plenitud de la fe en Cristo. Es la misma que une al apóstol con los destinatarios de la carta, una fe que apunta a la meta, Jesús, el “objetivo de nuestra esperanza…” (3) capaz de orientar el compromiso cotidiano en la comunidad, tanto de Pablo, “sabéis de sobra que todo lo que hicimos entre vosotros fue para vuestro bien…” (5) como de los mismos tesalonicenses, “por todas partes se ha extendido la fama de vuestra fe….” (8) El origen y motor de todo esto es el amor de Dios: en el lenguaje de la elección: “conocemos bien, hermanos amados de Dios, cómo se realizó vuestra elección…”, es decir es una absoluta y libre iniciativa de Dios; se trata de la libertad del amor de Dios, que es absolutamente imprevisible y gratuito. Una amor libre que libera, así es el Cristo esperado, en la gloria de su última venida. (10)

La liturgia no s propone uno de los textos más ásperos del Nuevo Testa-mento y no combina bien con el mensaje de acogida y perdón destinado a todos los hombres, en especial a los enemigos propio del cristianismo de Jesús. Los entendidos nos dicen que “estos ayes…” tenemos que leerlos con el telón de fondo del “sermón del monte.” Y el hecho de que estas palabras han entrado en el anuncio de la Buena Nueva, en el comienzo del capítulo 23, el discurso dirigido a los maestros de la Ley y fariseos, está dirigido “a los discípulos y la muchedumbre…” (23,1) Y que tiene un doble valor, por un lado, es una polémica abierta con la sinagoga que juzga como herética a la comunidad cristiana, pero, al mismo tiempo, una autocrítica que debe apli-carse en el interior de la comunidad.

La hipocresía o falsedad, era en su origen el actor que se pone una máscara, pero se aplica a la verdadera religión que se presenta como tal pero prescinde de Dios, sustituyéndola por una casuística de los “comportamientos que salvan.” ¿De qué se preocupan los hipócritas? De cosas como el templo, el oro, la ofrenda y se olvidan de aquel que habita en el templo, de aquel que está senado en el trono. (21ss)

El Cristo de Pablo y del Evangelio, no es el Cristo que viene a catalogar, separar, clasificar, tal como quisiera la religión de los fariseos y maestros de la Ley. El Dios de Jesucristo cambia todo eso y prefiere estar de una vez por todas, de parte del hombre, hasta hacerse una sola realidad con la criatura, abrazándola en la debilidad de la carne. “Los guías ciegos…” de Mateo no han tenido una verdadera conversión que es fruto del Espíritu del Resucitado. No profieren gritos de liberación, no tienen comunión con “el Dios vivo y verdadero.” (9)

ORA Y REFLEXIONA: repite frecuentemente y vive la Palabra: “Señor tú eres el Dios vivo y verdadero…”

ORACION

Padre lleno de amor, guíanos a una unión íntima con Cristo. Cuando nos sintamos tentados a cubrir nuestras faltas con apariencia de bien, danos la fuerza para resistir el mal y ser auténticos discípulos de Jesús. Danos la alegría de tu Reino y apóstoles de la Buena Noticia. Amén.

domingo, 26 de agosto de 2007

LECTURAS

Isaías 66,18-21

Asٳ dice el Señor: Ahora vengo a reunir a los paganos de todos los pueblos y de todos los idiomas. Y cuando vengan, serán testigos de mi gloria. Yo haré un prodigio en medio de ellos y, luego, mandaré los sobrevivientes hacia todas las naciones: hacia Tarsis, Lud y Put, Meshek, Tubal y Javan, en una palabra, hacia las tierras lejanas de ultramar que no saben de mi fama ni han visto mi gloria.
Ellos darán a conocer mi gloria entre las naciones a lo lejos,
y de todos los pueblos traerán a todos tus hermanos dispersos como una ofrenda a Yavé, a caballo, en carro, en carretas, a lomo de mula o de camello. Me los traerán a mi cerro santo en Jerusalén, igual que los hijos de Israel me traen sus regalos para el templo de Yavé en vasos puros.
Y Yavé lo afirma: «De entre ellos también tomaré sacerdotes y levitas para mí.»

Salmo: 117,1-2

Den gracias al Señor, pues él es bueno,
pues su bondad perdura para siempre.
Que lo diga Israel:
¡su bondad es para siempre!

Hebreos 12,5-7,11-13

Hermanos: Tal vez hayan olvidado la palabra de consuelo que la sabiduría les dirige como a hijos: Hijo, no te pongas triste porque el Señor te corrige, no te desanimes cuando te reprenda; 6 pues el Señor corrige al que ama y castiga al que recibe como hijo.
Ustedes sufren, pero es para su bien, y Dios los trata como a hijos: ¿a qué hijo no lo corrige su padre? Ninguna corrección nos alegra en el momento, más bien duele; pero con el tiempo, si nos dejamos instruir, traerá frutos de paz y de santidad.
Por lo tanto, levanten las manos caídas y fortalezcan las rodillas que tiemblan,
enderecen los caminos tortuosos por donde han de pasar, para que el cojo no se desencamine y más bien se mejore.


Lucas 13,22-30

Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. Alguien le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvarán?»
Jesús respondió: «Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no lo lograrán. Si a ustedes les ha tocado estar fuera cuando el dueño de casa se levante y cierre la puerta, entonces se pondrán a golpearla y a gritar: ¡Señor, ábrenos! Pero les contestará: No sé de dónde son ustedes. Entonces comenzarán a decir: Nosotros hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas. Pero él les dirá de nuevo: No sé de dónde son ustedes. ¡Aléjense de mí todos los malhechores!
Habrá llanto y rechinar de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes, en cambio, sean echados fuera.
Gente del oriente y del poniente, del norte y del sur, vendrán a sentarse a la mesa en el Reino de Dios.
¡Qué sorpresa! Unos que estaban entre los últimos son ahora primeros, mientras que los primeros han pasado a ser últimos.»

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDIANRIO: DOMINGO VIGESIMO PRIMERO
"Ninguna cosa se ama perfectamente si no se ama perfectamente."
(San Agustín)

El evangelio nos presenta hoy, dos grandes imágenes. Por una parte, está la imagen de la puerta estrecha, por la que hemos de esforzarnos por pasar, si queremos entrar; la otra es la imagen de la gran precesión que se forma desde todas las partes de la tierra hacia aquella ciudad bendita en la que tiene lugar el banquete de Dios. Con la primera Jesús no pretende responder a la pregunta “¿son pocos los que salvan.?” Lucas, al revés de Mateo, no pasa de la “puerta estrecha” a la “puerta ancha”; sino de la “puerta estrecha” a la “puerta cerrada., con lo que acentúa el carácter dramático de un desenlace que podría revelarse absolutamente negativo. Jesús afirma una vez más que seguirle por el camino del Evangelio es una cosas muy seria, algo que requiere una decisión y un esfuerzo constante.

La segunda imagen del gran cortejo al banquete del Reino de Dios se contrapone a las pretensiones de unos y a la sorpresa de muchos. Los judíos se jactaban de sus tradiciones, de su identidad nacional. Y para Jesús ya no existe ahora ninguna situación de vida que nos pueda poner por encima de otro. Dios mismo no hace acepción de personas. Ni siquiera tiene importancia el conocimiento personal de Jesús terreno; lo único que vale es seguirle con todo esfuerzo, con plena libertad y con disponibilidad total. Todos pueden participar en el banquete aunque no tengan vínculos de sangre con Abrahán, porque han heredado el don de la fe.

Esta liturgia de la Palabra nos pone ante dos verdades ambas relacionadas con Dios y su proyecto de salvación Debemos poner nuestra atención sobre ellas, a fin de hacer crecer en nosotros la convicción del gran don y del gran compromiso que van unidos a nuestra fe.

El amor de Dios es un amor exigente: ¡es un amor de Dios! Ahora bien, es evidente que tal exigencia está dictada sólo por el amor. No puede ser signo de una voluntad de tirano que no deja espacio para la libertad de los otros. También nosotros conocemos las exigencias del amor: que no son menos fuertes que las exigencias de la autoridad. Las exigencias del amor de Dios son un signo manifestador de su amor absoluto e incondicional, El amor de Dios es un amor universal: no puede ser limitado por nada, se mueve libremente sobre todos los tiempos y lugares, a fin de alcanzar a toda la humanidad. A dife-rencia del nuestro, no disminuye cuando es participado; es más cuando se comunica se realiza en plenitud.

Para el creyente, Dios está en el centro de todo su pensamiento y de todos sus proyectos; en caso contrario, ya no se podría hablar de fe. Tener a Dios como centro de nuestra propia vida significa, en concreto, no olvidarle nunca, y no sustituirle nunca con cualquier topo de ídolo.

A diferencia de los domingos anteriores que han señalado las actitudes que los discípulos pueden tener ante el plan de Dios, entrega, perseverancia, espe-ranza, ahora la Palabra nos instruye sobre la actitud propia de Dios para con la humanidad toda: su deseo que todos hallen la gracia de la salvación. De esta manera Dios se muestra como el que reúne, salva a todas las naciones y no sólo a Israel, nos dice Isaías. Su rostro es universalmente misericordioso, se revela en Jesús, quien abre a todos la mesa del banquete del reino, dice Lucas. En la Carta a los Hebreos, continúa desarrollando el tema de la perseverancia y paciencia, de una actitud que también se nos pide a todos, pues en su designio amoroso, Dios quiere que todos se salven y lleguen “a ser suyos en la obediencia…”

Dios tiene también un proyecto para los todos pueblos. Cuando el pueblo de Israel, luego del exilio se cierra sobre sí mismo, Isaías los desconcierta: “Dios está abierto a toda la humanidad.” Ahora es también pastor de todos los pueblos. Y Jesús va a decir “que vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur…’ En su Reino futuro todo hombre tiene su lugar.

Se nos ofrece la oportunidad de areflexionar sobre nuestra abertura hacia todos. ¿Estamos abiertos a que todos vengan al banquete del Reino, de la familia de los Hijos de Dios? ¿Podemos reconocer que aún se pueden acercar muchos a Cristo? ¿O hemos cerrado la puerta a muchos y hemos echado cuentas sobre los que pueden o no salvarse?

¿En base a qué nos tenemos como dignos herederos de la mesa de Dios: nuestro mucho hacer o nuestro mucho amar? ¿No tenemos la tendencia a cerrar la puerta a quien no sea de nuestra historia, cultura o ideas?

En fin se nos invita a testimoniar nuestra fe en Cristo, en todas las formas en que el Reino se manifiesta en el mundo, para llevar a todos a la plena comunión con Cristo en su Iglesia: la búsqueda del bien, de la verdad, de la justicia, de la reconciliación y la paz.

Tal vez sea un tiempo de meditar y reflexionar sobre este amor. En la fuerza de ese amor, que puede mover montañas, pero también enternecer nuestro corazón. Lo necesitamos.
En la grandeza de este amor, es capaz de abrazar a todos sus fieles y también a todos los habitantes de la tierra.

Podemos intuir su profundidad, es cierto esconde misterios, pero nos revela verdades consoladoras.
Tenemos que ver sus signos, que ilumina nuestra mente, la fuerza a nuestra voluntad y orienta nuestro caminar.

Debemos experimentar la dulzura-ternura, capaz de disipar nuestras amarguras y hacernos saborear esa alegría que no acabará nuca, que será eterna.

Ese amor que baja de Dios se transforme en amor que sube a Dios y hace volver al hombre, tú y yo, a Dios. San Agustín decía: “Ninguna cosa se conoce perfectamente si no se ama perfectamente.”

ORA Y REFELXIONA: repite hoy con frecuencia y vive la Palabra: “Esfuércense por entrar por la puerta angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán.” (Lucas 13,25)

ORACION

Señor y verdad infinita desde siempre y para siempre, haz que nunca sea tarde en mi vida para conocerte. Amén

sábado, 25 de agosto de 2007

LECTURAS

Rut 2,1-3,8-11,4,13-17

Noemí tenía, por parte de su marido, un pariente muy rico llamado Booz.
Rut le pidió permiso a Noemí para ir a recoger espigas donde pudiera hacerlo sin problemas. 3 Como ella se lo diera, Rut salió al campo y se puso a espigar detrás de los segadores. Dio la coin cidencia de que el campo adonde ella había llegado pertenecía a Booz, pariente de Elimelec, que precisamente llegó ese día de Belén.
Booz, dirigiéndose entonces a Rut, le dijo: «Oye, hijita, no vayas a recoger espigas a otra parte. Quédate aquí y no te separes de los trabajadores. Síguelos a cualquier potrero donde vayan a segar. Yo les daré órdenes de que no te molesten. Y si tienes sed, no tienes más que acercarte a los cántaros donde tienen agua.»
Al oír esto, Rut se inclinó profundamente hasta el suelo y le dijo: «¿Qué de bueno has visto en mí, una extranjera, para que me trates con tanta bondad?» «Me han contado, le respondió Booz, lo bien que te has portado con tu suegra después de que murió tu marido, hasta el punto de dejar tu patria y tus padres para venirte a un país totalmente desconocido para ti.
Booz se casó, pues, con Rut y se la llevó a su casa. Tuvo relaciones con ella y Yavé permitió que quedara embarazada y que diera luego a luz un niño.
Al saberlo, las mujeres felicitaban a Noemí diciéndole: «Bendito sea Yavé, que no ha permitido que un pariente cercano de un difunto faltase a su deber con éste, sin conservar su apellido en Israel.

Este niño será para ti un consuelo y tu sustento en tus últimos años, pues tiene por madre a tu nuera, que te quiere y vale para ti más que siete hijos.»
Noemí se llevó al niño, lo recostó en su falda y se encargó de criarlo. Las vecinas decían: «A Noemí le ha nacido un hijo.» Y lo llamaron Obed. Obed fue el padre de Jesé y éste padre de David.

Salmo 127,1-5

Felices los que temen al Señor
y siguen sus caminos.
Comerás del trabajo de tus manos,
esto será tu fortuna y tu dicha.
Tu esposa será como vid fecunda
en medio de tu casa,
tus hijos serán como olivos nuevos
alrededor de tu mesa.
Así será bendito
el hombre que teme al Señor.
¡Que el Señor te bendiga desde Sión:
puedas ver la dicha de Jerusalén
durante todos los días de tu vida!
¡Que veas a los hijos de tus hijos
y en Israel, la paz!

Mateo 23,1-12

Entonces Jesús habló tanto para el pueblo como para sus discípulos:
«Los maestros de la Ley y los fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés. 3 Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican.
Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas.
Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente y los largos flecos de su manto. 6 Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. Les agrada que los saluden en las plazas y que la gente los llame Maestro.
Lo que es ustedes, no se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos. No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. 10 Tampoco se dejen ustedes llamar Guía, porque ustedes no tienen más Guía que Cristo.
El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos.
Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja, será puesto en alto.

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Padre y maestro

Una famoso libro y película, “Adiós Mister Chips”, relata la historia de un maestro humilde y bondadoso, que aunque moderado en su capacidad acadé-mica, supo ser un educador inspirador por generaciones en una escuela pública en Inglaterra. Y durante la guerra se vuelve un ejemplo inspirador para sus estudiantes. Ambos el libro y la película reflejan la necesidad y la importancia de maestros y padres preocupados por sus hijos y alumnos. El autor, James Hilton, se inspira en su propio padre, un maestro que él conoce en la escuela de su casa.

Jesús hoy refleja en su enseñanza la importancia del liderazgo de palabra y de obras. Lo que nosotros predicamos a otros tenemos que practicarlo con nuestras vidas. El liderazgo pierde su poder por el bien cuando nuestras obras traicionan nuestras palabras.

Cuando niños fuimos poderosamente influenciados por aquellos que nos rodeaban día por día, nuestros padres, maestros y personas mayores que fueron la influencia formativa en nuestras vidas. El valor que le damos a nues-tra persona, nuestra dignidad, nuestra felicidad fueron influenciados por estas personas con quienes convivimos. Buenos padres, buenos maestros no están allí para exigir sólo obediencia, sino porque su guía y su dirección la necesitamos grandemente. Su primera función, si lo pensamos bien, es la de ser siervos. Ellos dedicaron su sida para nuestro bienestar y beneficio.

El relato del libro de Rut está ambientado en tiempo de los jueces, cuando Israel, nacido de la alianza en el Sinaí entra en la tierra prometida y tiene que madurar su propia identidad y carga con las consecuencias de estar mezclado con otras religiones, como vimos en el libro de Los Jueces. Una familia de Belén se va a Moab por la escasez y allá sus hijos se casan con dos moabitas. El padre y los hijos mueren y quedan Noemí y sus nueras. Y la historia se centra en Rut, y a mostrarnos su experiencia interior que la llevan a compartir la fe y vida de Noemí: “Donde vayas yo iré, donde tú vivas yo viviré, tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios es mi Dios.” Y hoy concluye la historia que no es sólo la historia de Booz y Rut sino que es un acontecimiento revelador del amor de Dios que no hace acepción de personas y quiere hacer participar a su pueblo del amor de Dios para todos, incluso, Rut una moabita, que se vuelve la bisabuela de David.. El relato es bellísimo y nos muestra como Dios ha puesto en ella algo de sí mismo, algo que en su desarrollo cotidiano y sencillo, manifiesta la vida de Rut.

El evangelio muestra el crecimiento de la oposición del mundo oficial hacia la persona y enseñanza de Jesús. Mateo muestra la primera parte de una reprimenda de Jesús dirigida contra los maestros de la Ley y los fariseos (23,1-12) Les reconoce su autoridad material, y hay que escucharlos, pero advierte a los que lo escuchan de no seguirle en sus obras. Porque se buscan a sí mismos, de afirmar su propio yo y se considerar superiores a los demás. Ponen el acento en cosas exteriores y se olvidan de la palabra del Señor: “de todos su mandamientos para ponerlos en práctica…” (Números 15,38; Deuteronomio 6.4-9) y “todo lo hacen para que los vea la gente.” (5) Pero al mismo tiempo podemos intuir cómo se mueve el amor de Jesús, y vemos su profundo dolor en el lamento que Jesús hace sobre Jerusalén, con que terminará esta parte del evangelio..

Mateo ofrece a la comunidad cristiana una oportunidad de purificación y maduración para conducirla a la plena fidelidad a su Señor. Debemos recordar que la comunidad estaba formada por miembros judíos y venidos de los paganos, en tiempo de Mateo. Mateo nos recuerda algunos rasgos de la comunidad cristiana: todos son hermanos, porque son hijos de un único Padre y son discípulos de un único Maestro. El señorío de Dios, la filiación divina y la fraternidad son las notas esenciales de la comunidad; la autoridad está en el servicio y al servicio de esas notas esenciales de la comunidad, y debe hacer resaltar esas cualidades, defenderlas y nunca oscurecerlas. De ahí viene nuestra responsabilidad, no solo de escuchar la Palabra, sino de dejarnos “hacer” por la Palabra y no caer en la trampa de un testimonio personal vacío, que lleva a la hipocresía y a una comunidad pobre de vida y de aliento. Pero pueden ser realidades llenas de alegría, de luz y paz al alimentarse de la comunión de vida con Cristo y de la entrega a los hermanos en el amor mutuo que crea una luminosa esperanza.

Dios está de “santo viaje, peregrinaje”, lo vemos en Rut volviendo con Noemí a Belén y de Jesús caminando a Jerusalén con los suyos. El Señor resucitado quiere abrir a la comunidad cristiana, que celebra la salvación, al misterio-modo de obrar del Padre.

El Padre, en su diálogo amoroso con sus hijos, ilumina el camino colmándolos de su Espíritu. La clara comprensión reconstruye la escala de valores y las relaciones, haciéndolas más verdaderos, creativos y cálidos: hijos del mismo Padre, discípulos de Cristo el servicio de la autoridad. El Padre de todos ha devuelto al mundo la esperanza y la vida.. Por eso debemos vivir como Jesús, que se hizo siervo para que nosotros llegáramos a ser libres, obradores de la Palabra. La gran misión de nosotros hoy es vivir según su Palabra, descubrir su voluntad, no imponiendo nada a nadie y esto hará descubrir al mundo la fidelidad y la misericordia de Dios y el perdón y la belleza de la comunión con él y con el prójimo.

ORA Y REFELXIONA: repite y vive hoy la Palabra: “Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve…” (Lucas 22,27)

ORACION

Señor, tú eres nuestro Padre y guía. En Jesús nos has dado el gran maestro de nuestras vidas. Haz que bebamos de su Espíritu y nos volvamos buenos padres y maestros de los que nos rodean y que tú nos has entregado para cuidarlos; haz que sigamos el ejemplo de tu Hijo. Amén

viernes, 24 de agosto de 2007

LECTURAS: FIESTA DE SAN BARTOLOME, APOSTOL

Apocalipsis 21,9-14

Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar no existe ya.
Y vi a la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia que se adorna para recibir a su esposo.
Y oí una voz que clamaba desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará en medio de ellos; ellos serán su pueblo y él será Dios-con-ellos;
él enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado.»
el que estaba sentado en el trono dijo: «Ahora todo lo hago nuevo». Luego me dijo: «Escribe, que estas palabras son ciertas y verdaderas.»
Y añadió: «Ya está hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed yo le daré de beber gratuitamente del manantial del agua de la vida.
Esa será la herencia del vencedor: yo seré Dios para él y él será hijo para mí.
Pero para los cobardes, los renegados, los corrompidos, los asesinos, los impuros, los hechiceros, los idólatras, en una palabra, para todos los falsos, su lugar y su parte es el lago que arde con fuego de azufre, que es la segunda muerte.»
Se acercó a mí uno de los siete ángeles de las siete copas llenas de las siete últimas plagas y me dijo: «Ven, que te voy a mostrar a la novia, a la esposa del Cordero.» Me trasladó en espíritu a un cerro muy grande y elevado y me mostró la Ciudad Santa de Jerusalén, que bajaba del cielo de junto a Dios, envuelta en la gloria de Dios.
Resplandecía como piedra muy preciosa con el color del jaspe cristalino. Tenía una muralla grande y alta con doce puertas, y sobre las puertas doce ángeles y nombres grabados, que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel.
Tres puertas dan a oriente y otras tres miran al norte; tres puertas al sur y otras tres al poniente.
La muralla de la ciudad descansa sobre doce bases en las que están escritos los nombres de los doce Apóstoles del Cordero.

Salmo144,10-13,17-18

Te den gracias, Señor, todas tus obras,
te bendigan tus amigos;
que hablen de la gloria de tu reino
y anuncien tus hazañas,
para que vean los hombres tus proezas,
el brillo y la gloria de tu reino.
Tu reino es reino por todos los siglos,
y tu imperio por todas las edades.
Fiel es el Señor en todas sus palabras
y bondadoso en todas sus obras.
Justo es el Señor en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus obras.
Cerca está el Señor de los que le invocan,
de todos los que lo invocan de verdad.

Juan 1,45-51

En aquellos días, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la Ley y también los profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret.»
Natanael le replicó: «¿Puede salir algo bueno de Nazaret?» Felipe le contestó: «Ven y verás.» Cuando Jesús vio venir a Natanael, dijo de él: «Ahí viene un verdadero israelita: éste no sabría engañar.» Natanael le preguntó: «¿Cómo me conoces?» Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera, yo te vi.»
Natanael exclamó: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» 50 Jesús le dijo: «Tú crees porque te dije que te vi bajo la higuera; sin embargo verás cosas mayores que éstas.
En verdad les digo que ustedes verán los cielos abiertos y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.»

HOMILIA Y ORACION

Fiesta de San Bartolomé, apóstol

Ven y ve.

Una de las canciones más populares de estos diez últimos años “I can see clearly now” (Ahora puedo ver claramente), ss una canción que expresa la alegría de tener los ojos claros y el corazón abierto cuando las nubes y la lluvia de la tristeza emocional ha desaparecido. Y es una canción que la podemos aplicar bien a San Bartolomé, cuya fiesta celebramos hoy. Bartoloimé, Natanael, es presentado por Jesús como un hombre honesto y de corazón abierto., una hombre sereno. Jesús dice de él: “un verdadero israelita”. Israel significa “uno que ve a Dios…” Y es un nombre poderoso. Una persona que ve a Dios es una persona de visión clara y corazón pacífico, una persona que brinda paz y tranquilidad a la vida de los demás.

Al conocer a Jesús y viendo quien era Jesús, a Bartolomé se le da una nueva visión: “Verás grandes cosas…” le dice Jesús y es verdad en Jesús se nos da el poder de ver a Dios y el poder de ver y entender a los demás, a la humanidad.

El mundo de hoy, bueno, de siempre, necesita personas que puedan ver claramente. Y Bartolomé fue uno de ellas. Su fe en Cristo fue una visión clara que le dio alegría y gracia para los demás, que es lo que tiene que hacer nuestra fe, creer y madurar en nosotros por nuestra amistad, relación con Dios. Nuestra relación con Dios nos va a abrir a todo lo que es bueno, y nos va a ayudar a vivir la confianza en el amor, como lo hizo Bartolomé.

La lectura del libro del Apocalipsis se refiere a la Iglesia, como la ciudad santa, como don de Dios: en ella se recogen las doce tribus de Israel, esto es el nuevo Israel de Dios. Sus murallas tienen como base los 12 apóstoles. Según Juan la ciudad puede ser llamada “la novia, la esposa del Cordero”, para expresar el vínculo de amor único e irrepetible que une a Dios y la humanidad, a Cristo y la Iglesia.

El apóstol participa de este amor y se convierte en testigo de Cristo con su ministerio-servicio apostólico, pero sobre todo con la entrega de su sangre-martirio. Esa es la razón porque al final de la lectura se llame expresamente a los Doce “apóstoles del Cordero”; si la Iglesia es apostólica, lo es no sólo por el ministerio confiado por Jesús a los Doce, sino también y sobre todo por la participación de los Doce en el misterio pascual de Cristo.

El elogio de Natanael que hace Jesús es claro y inequívoco: “Este es un verdadero israelita, en quien no hay doblez”. Por lo que pasa de inmediato se saca el significado más amplio y profundo que pose esta afirmación de Jesús. En Natanael no se excluye sólo la doblez, sino que afirma su amor a la verdad. De este modo Jesús nos ofrece a nosotros una rendija, una indicación, para comprender el fondo del alma de este apóstol.

Natanael se revela como un hombre que busca, de la búsqueda pasa Natanael a un acto de fe. Su inteligencia se abre al misterio que se desvela: su ánimo se abre al descubrimiento de un bien mayor, un bien del que desde hace tiempo está sediento. Natanael se vuelve así en imagen viviente de todo verdadero creyente que, a la luz de la Palabra de Dios aguza su capacidad visual interior y, por medio de la fe, reconoce en Jesús a su único Salvador.

Pero Natanael tiene que superar, en primer lugar, su excesivo conocimiento del Antiguo Testamento. Todos los sabemos, lo dice el Libro del Esclesiastés que el excesivo conocimiento engendra dolor: sólo cuando se haya alanzado la sencillez y la transparencia del encuentro personal, podrá reconocer Natanael en Jesús al Hijo de Dios.

También debe superar un cierto desconcierto, el que provocó el primer encuentro con Jesús, quien demuestra conocerlo muy bien. Pero Natanael tiene necesidad de entablar un diálogo con aquel que le sorprende y al mismo tiempo le cautiva. Sólo el diálogo interpersonal es el camino que asegura el conocimiento recíproco, el conocimiento que lleva a la experiencia y a la entrega de nosotros mismos en el amor.

También tiene que superar la mediación de Felipe, donde Natanael muestra cierto escepticismo: “¿de Nazaret, puede salir algo bueno?” Sólo cuando haya tomado la decisión de ir a Jesús, le reconocerá por lo que Jesús realmente es. La amistad puede ser una gran ayuda para el descubrimiento de la verdad, pero cuando la verdad es Alguien, sólo el encuentro personal puede satisfacer la búsqueda.

Belén “la más pequeña de las ciudades de Judá”, Nazaret, “¿Qué bueno puede salir de allí?”el hijo del carpintero, Jerusalén, los caminos de Palestina nos pueden abrir los ojos para ver las cosas desde el punto de Dios y sus proyectos y entender el modo de Jesús “vayan sin llevar nada, ni dinero”, si piden dinero no son profetas… al profeta que habla por el Espíritu, no lo juzguéis ni lo examinaréis, porque Dios es su juez… Tengamos cuidado, porque este Jesús que vienede un pueblo insignificante, es el elegido, el amado y privilegiado de Dios. Y esto fue lo reconoció Natanael.

En el Credo de los Apóstoles, que rezaremos inmediatamente, se dice: “creo en la vida perdurable…” creemos y proclamamos que esa inmortalidad que hay en nosotros es la que permanece como hayamos llegado a ser, eternidad, en la eternidad para la eternidad, nos convertimos en “Israel”, “el que ve a Dios” y viviremos desde ya, con Dios para siempre.

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia hoy y vive la Palabra hoy: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel…” Juan 1,49)

ORACION:
Señor, hoy la Iglesia honra a San Bartolomé, tu apóstol, un hombre ojos y corazón claros. Ayúdanos a seguir su ejemplo de fe, creciendo en tu amistad cada día, y seguir su ejemplo y bondad para con todos. Amén.

jueves, 23 de agosto de 2007

LECTURAS

Jueces 11,29-39

El espíritu de Yavé se apoderó de Jefté. Atravesó Galaad y Manasés, luego pasó por Mispá de Galaad y de Mispá de Galaad se fue donde los amonitas. Hizo esta promesa a Yavé: «Si entregas en mis manos a los amonitas,
el primero que atraviese la puerta de mi casa para salir a saludarme después de mi victoria sobre los amonitas, será para Yavé y lo sacrificaré por el fuego».
Jefté pasó entonces al territorio de los amonitas para atacarlos, y Yavé los puso en sus manos. Los persiguió desde Aroer hasta los alrededores de Minit, apoderándose de veinte pueblos, y hasta Abel-Queramim. Los amonitas sufrieron una derrota muy grande y en adelante quedaron sometidos a los israelitas.
Ahora bien, cuando Jefté regresaba a su casa en Mispá, salió a saludarlo su hija con tamboriles y coros. Era su única hija; fuera de ella no tenía hijos ni hijas.Cuando la vio, rasgó su ropa y dijo: «¡Ay, hija mía, me has destrozado! ¡Tú llegas para traerme la desgracia! Pues hice una promesa a Yavé, y ahora no puedo echarme atrás».
Ella le respondió: «Padre mío, ya que Yavé hizo que te desquitaras de tus enemigos, los amonitas, aunque te hayas comprometido con Yavé a la ligera, debes actuar conmigo de acuerdo a la palabra que salió de tu boca». Y dijo a su padre: «Concédeme sólo esto: Dame un plazo de dos meses para que vaya por los montes junto con mis compañeras y pueda llorar esa muerte siendo todavía virgen». El le respondió: «¡Anda!» y le permitió que se fuera por dos meses.
Ella se fue pues con sus compañeras para llorar por los montes esa muerte siendo virgen todavía. Al cabo de dos meses volvió donde su padre y cumplió con ella la promesa que había hecho. No había conocido varón. Desde entonces es costumbre en Israel.

Salmo 39,5,7-10

Feliz el hombre que cuenta con el Señor, que no escucha a los cínicos ni se pierde en sus mentiras.
¡Cuántas maravillas has hecho, Señor, mi Dios, cuántos proyectos en favor nuestro! Nadie se te puede comparar.
Yo quisiera publicarlas y contarlas, pero son demasiado para enumerarlas.
No quisiste sacrificios ni ofrendas —lo dijiste y penetró en mis oídos— no pediste holocaustos ni víctimas.
Entonces dije: «Aquí estoy, de mi está escrito en el rollo del Libro.
He elegido, mi Dios, hacer tu voluntad, y tu Ley está en el fondo de mi ser».
Publiqué tu camino en la gran asamblea, no me callé, Señor, tú bien lo sabes.

Mateo 22,1-14

Jesús siguió hablándoles por medio de parábolas: 2 «Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un rey preparaba las bodas de su hijo,
por lo que mandó a sus servidores a llamar a los invitados a la fiesta. Pero éstos no quisieron venir.
De nuevo envió a otros servidores con orden de decir a los invitados: “He preparado un banquete, ya hice matar terneras y otros animales gordos y todo está a punto. Vengan, pues, a la fiesta de la boda”. Pero ellos no hicieron caso, sino que se fueron, unos a sus campos y otros a sus negocios. Los demás tomaron a los servidores del rey, los maltrataron y los mataron.
El rey se enojó y envió a sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos e incendiaron su ciudad.
Después dijo a sus servidores: “El banquete de bodas sigue esperando, pero los que habían sido invitados no eran dignos. Vayan, pues, a las esquinas de las calles e inviten a la fiesta a todos los que encuentren”.
Los servidores salieron inmediatamente a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, de modo que la sala se llenó de invitados.
Después entró el rey para conocer a los que estaban sentados a la mesa, y vio un hombre que no se había puesto el traje de fiesta.
Le dijo: “Amigo, ¿cómo es que has entrado sin traje de bodas?” El hombre se quedó callado.
Entonces el rey dijo a sus servidores: “Atenlo de pies y manos y échenlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llorar y el rechinar de dientes”.
Sepan que muchos son llamados, pero pocos son elegidos.»

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Vengan a las bodas

En el 40 antes de Cristo Eurípides escribió la historia de Ifigenia en Aulis. En esta historia una joven, Ifigenia ,debe ser sacrificada para aplacar el enojo de una diosa antes de que la flota griega pueda zapar del puerto para atacar Troya. El padre de la joven había cometido la ofensa y tiene que sacrificar a su hija como castigo. Es una situación dramática y parece no haber ninguna salida, pero al final la diosa cambia su actitud y acepta un ciervo en lugar de la joven pero se la lleva al Olimpo, el lugar de los dioses.

La tragedia griega nos recuerda la historia bíblica de Abrahán, a quien Dios le pide que sacrifique a su hijo Isaac. Allí interviene el Señor y para el sacrificio en lugar de Isaac le ofrece un cabro. Pero hay una historia diferente hoy en el caso de Jepté que es un judío y un cananeo al mismo tiempo. La religión de los cananeos era algo cruel y envuelve aplacar a los dioses. Jefté está acostumbrado al poder y la violencia y se siente obligado por su palabra de honor a sacrificar a su hija. Pero esto no es la verdadera religión.

Jesús nos dice hoy que la vida es una invitación de Dios, estamos invitados a aceptar la generosa llamada al banquete de la vida. Y esto exige el renunciar en términos de poder cruel sobre las vidas de los otros, o a erigirnos en jueces sobre la vida destino de los demás. Si aceptamos la invitación de Dios, entonces tenemos que vestirnos de entrañas de misericordia, paciencia y bondad. Dios no exige sangre, ni nosotros, tampoco.

En la primera lectura seguimos viendo como Dios va leyendo la vida del pueblo: “Los israelitas volvieron a ofender a Dios con us conducta y adoraron a Baal y Astarte…” y viene el castigo: “El Señor se encolerizó y los entregó al poder de los filisteos y amonitas… que oprimieron a Israel por dieciocho años…” (100,6-8) Pero del corazón de Israel brota un grito por la liberación (10,15ss)
Dios elige como libertador a Jefté, hijo de una prostituta, convertido en jefe de aventureros luego de ser desheredado y expulsado por los suyos. La lección es sencillo “el Espíritu del Señor se apoderó de Jefté…” (1129, y los amonitas fueron humillados ante los israelitas (33).

El voto de Jefté nos desconcierta, aunque se puede explicar, es algo que contrasta con la prohibición de los sacrificios humanos ordenada por la Ley del Señor, pero nos muestra el largo camino que debe recorrer el pueblo para liberarse de una religiosidad que no respeta la persona humana, ni la relación con Dios, nacida de la alianza del Sinaí. La verdadera religión es lo que dice el salmo responsorial: “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas… entonces yo digo: “Aquí estoy”… “para hacer tu voluntad… y llevo tu ley en mis entrañas…”

Entramos en el evangelio de Mateo en una nueva sección justo antes de los acontecimientos de la pasión. Jesús está en el templo, Se dirige a los judíos. Les dirige tres parábolas bien fuertes, la parábola de los dos hijos (21,28-32) la de los viñadores homicidas (21,33-46) y la del banquete de bodas (22,1-14) que es la que hemos leído hoy. Las imágenes que presenta Jesús eran bien conocidas para todo israelita: las bodas y el banquete, con las que se describe el Reino anunciado por los profetas que describen la última y definitiva comunidad de Dios con su pueblo (25,1-12)
A diferencia de Lucas (14,16-24) aquí no se trata de la invitación a una “gran cena” (Lucas 14,16) sino al banquete organizado por el rey para las bodas de su propio hijo. Esto hace más grave e injustificada el rechazo de los invitados que rechazan el plan de Dios. El Antiguo Testamento había prometido la unión nupcial entre Dios y el pueblo (Jeremías, 2,2; 31,3; Ezequiel 16,1-43,59-63) El nombre de “Esposo” es uno de los nombres que Dios se da a sí mismo (Isaías 54,5). La parábola presenta a Jesús como el Esposo prometido (9,15) y pone la gravedad en el comportamiento de los invitados. Los motivos del rechazo son bien mezquinos: mi trabajo es más importante que el banquete. A algunos les fastidia el banquete hasta el punto de insultar y maltratar a los siervos que les llevan la invitación. El enojo del rey y el castigo no detiene el amor por su hijo. La invitación se dirige ahora a invitados insospechados. Jesús indica que la invitación rechazada por su pueblo, se ofrece ahora los paganos. La parábola resulta dura a los judíos que no aceptan la invitación ni la enseñanza de la invitación universal a aceptar la invitación a formar parte del pueblo.

Mateo llama la atención a la comunidad cristiana sobre un punto decisivo: la invitación. Lo muestra diciéndonos que el rey saluda a cada uno y les agradece la aceptación de la invitación, como es costumbre. Pero uno de los invitados nos tiene puesto el traje de boda (11-14). La intervención del rey se muestra severa. Con lo que Mateo nos dice que no basta para entrar en el mundo nuevo y ser discípulo de Cristo, el recibir la invitación externamente, es preciso revestirse por dentro del traje que expresa la novedad de vida: creer, ser fieles, escuchar la voluntad divina y ponerla en práctica, vigilar, realizar las obras de justicia. Esto es lo nos recuerda la antífona del evangelio: “Hagámosle caso al Señor que nos dice: “No endurezcáis el corazón….”

Unamos los dos textos: La acción de Jefté nos dice hasta donde puede llevar los usos y costumbres contrarios a la dignidad de la persona humana y nos puede ayudar a purificar las ideas que nos hacemos de Dios, a sanar nuestra relación con él, lo que es grato a Dios que es amor, es la escucha, el dejarse educar por él, el seguirle, creer, amar al prójimo. Nuestra fuerza es la fidelidad de Dios que cuida de su pueblo y nos invita a ser colaboradores en la obra de la salvación. La persona, sea quien sea, no es nunca un precio que debamos pagar para garantizarnos el conseguir un objetivo.

¿Por qué tiene el hombre miedo a acoger la vida que le ofrece Dios en el Hijo? Porque al ponernos el traje nupcial de Cristo resucitado, se no invita a ir a los caminos, a los trasnportes públicos, a los lugares donde se va apagando el hombre en su dignidad para llamarlo. Se nos invita a anunciar por todas partes el misterio pascual, es decir, al Esposo muerto y resucitado, a todos a fin de celebrar la vida con ellos.

ORA Y REFELIXONA: repite y vive la Palabra hoy: “Dichosos los invitados a las bofas del Cordero…” (Apocalipsis 19,9).

ORACION

Señor, Dios nuestro, tú eres un Dios lleno de compasión y misericordia. Derrama en nosotros tu Espíritu para que aprendamos los caminos de tu corazón. Haz que tratemos a cada persona que encontremos hoy, con honor y bondad; no nos deje caer en la tentación de abusar de nadie y tratarlos como hijos tuyos. Amén.

miércoles, 22 de agosto de 2007

LECTURAS

LECTURAS: Isaías 9,1-8

El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande;
habitaban el oscuro país de la muerte,
pero fueron iluminados.
Tú los has bendecido y multiplicado,
los has colmado de alegría.
Es una fiesta ante ti como en un día de siega,
es la alegría de los que reparten el botín.
Pues el yugo que soportaban
y la vara sobre sus espaldas,
el látigo de su capataz,
tú los quiebras como en el día de Madián.
Los zapatos que hacían retumbar la tierra
y los mantos manchados de sangre
van a ser quemados: el fuego los devorará.
Porque un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado;
y proclaman su nombre:
«Consejero admirable,
Dios fuerte, Padre que no muere,
príncipe de la Paz.»
El imperio crece con él
y la prosperidad no tiene límites,
para el trono de David y para su reino:
El lo establece y lo afianza
por el derecho y la justicia,
desde ahora y para siempre.
Sí, así será, por el amor celoso de Yavé Sabaot.


Salmo de Lucas 1,46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
porque se fijó en su humilde esclava,
y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí:
Santo es su Nombre!
Muestra su misericordia siglo tras siglo
a todos aquellos que viven en su presencia.
Dio un golpe con todo su poder:
deshizo a los soberbios y sus planes.
Derribó a los poderosos de sus tronos
y exaltó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su siervo,
se acordó de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a sus descendientes para siempre.

Lucas 1,39-47

Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo
y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? 44 Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. 45 ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»
María dijo entonces:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO

Fiesta de María, Reina

Un poco de historia. La fiesta de María Reina del Cielo es bien reciente. Cuando Pio XI establece la fiesta de Cristo Rey en 1925, el Papa Pio XII al concluir el centenario de la declaración del Dogma de la Inmaculada Concepción, en el año 1954, anuncia la fiesta de María, Reina del Cielo y la fiesta se celebraba el 31 de mayo, a la reforma del calendario romano se fijó la fiesta el 22 de agosto, en la octava del día de la Asunción de María.

María Reina del Cielo celebra lo que María dice en el canto: “El Señor hizo en mí grandes cosas… y todas las generaciones me llamarán feliz…” es decir María llega a la perfección del plan de Dios para ella; y la corona es simplemente símbolo del triunfo, en la mentalidad de los antiguos. Y del símbolo hemos pasado a ponerle a María una corona en la cabeza, influenciados por los artistas que esa manera la han pintado o han modelado las estatuas de María.

Rey en la mentalidad de Israel es el preside el pueblo de Dios en lugar de Dios aquí en la tierra, es el primero que hace justicia al pobre, y es la defensa del oprimido. Estas deberían las experiencias que rodea a la fiesta de hoy, no coronas en la cabeza, como a las reinas de belleza. La Biblia celebra la belleza del ser humano como hijo de Dios, que sale de las manos de Dios, formado por Dios, como dice el salmo 138. Y esta belleza es la que contempla Dios al final de la creación, todo lo que ha salido de sus manos es bueno, reflejo de su bondad.

María es llevada al cielo en cuerpo y alma, como Jesús que asciende al cielo, Cristo es el soberano, el primero entre los resucitados, y María es la que lo sigue, como también nosotros seguiremos a Cristo y María y a todos los santos de Dios que nos precedieron con la señal de la fe. María es el primer modelo que contemplamos, es el auténtico discípulo del Señor. Por eso Lucas las presenta como “la sierva del Señor…” la que siempre es un “” a la Palabra de Cristo porque ha recibido esa palabra en ella y la ha puesto en práctica, por eso es feliz-bienaventurada y reina como él y como lo haremos nosotros por aquello de Pablo de “que reinar es servir…”

De esto nos hablan los textos que usamos para su fiesta. En Isaías ya podemos ver hay “rendijas evangélicas” podemos decir (Lucas 1,14 y 32ss, Lucas 2,11 y Juan 1,5 y otras), donde podemos ver todas las raíces cristológicas y marianas del oráculo de Isaías, puesto en contexto mesiánico.
Las palabas de Isaías son un cántico de liberación y se remonta a los años 740 antes de Cristo. El punto central del texto es “porque un niño nos ha nacido…” (5) que es libertador esperado: es soberado y príncipe de la paz, gran dominador justo, heredero del trono de David. La aplicación de semejantes imágenes a la realeza de Cristo es alegórica: su Reino no es de este mundo, la paz que da es diferente a la del mundo, es bondadoso y humilde de corazón. Y como consecuencia la realeza de María, de ser el primer discípulo es semejante. Pueden recordar todos los títulos que le damos a María, que reflejan a Cristo su Hijo.

El tema de la realeza de María se centra en el evangelio en las palabras de Isabel: “¿Cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? (43) La nombra “bendita”, donde nos deja entrever el título que damos de “reina” porque lo dice el evangelio de Lucas19,37) “bendito el que viene en el nombre del Señor. Bendito el Reino que viene, el de nuestro Padre David”. Marcos lo repite: “Hosanna en las alturas” (11,19ss) y éete es el “fruto del vientre de María” Jesucristo.

Las palabras de Isabel son fruto del Espíritu Santo más que de una conciencia e información personal. Y eso aparece en María que se remite al señorío de su Hijo, más que a cualquier soberanía personal. Como consecuencia es que su alma glorifica al Señor y su espíritu se regocija en su Dios salvador (46ss).

La Iglesia en la celebración de María Reina contempla a aquella sentada junto al rey de los siglos, que brilla como reina e intercede como Madre. Por eso el título de reina es para muchas culturales populares el prototipo del señoría, cordialidad y benevolencia, por eso la representa con vestidos preciosos, sentada en su trono, enjoyada con estrellas, siendo ella misma trono para su Hijo, el Señor niño al que tiene en brazos.

La liturgia remarca esta imagen de María como reina y madre. La liturgia lee la conexión de María sierva con el Señor como participación en la realeza de Cristo: una realeza que es servicio, y que muchos devotos de María olvidan completamente, porque el Señor ha traído la salvación a la humanidad y a la que ha colaborado su madre. El servicio de Jesús, Hijo de María, le ha costado el paso por la cruz, junto a la cual estuvo ella y en la que participó como madre. La realeza-servicio de Cristo se pagó a un precio elevado, la realeza-servicio de María hace de María la reina afligida.

Por eso la llamamos “reina de la paz” recuerda a Isaías, la madre “el príncipe de la paz…” Cristo es nuestra paz (Efesios 2,14) María es la reina de la paz, el niño nacido para nosotros, fruto bendito del vientre de María es el Señor fuente sin fin de la paz. Y todo esto invita no sólo a creer en él, sino a hacer las obras de la paz, que son testamento y don del Espíritu Santo.

Isabel fue la primera en oír la voz de María, pero Juan fue el primero en experimentar la gracia. Isabel sintió la proximidad de María, Juan la proximidad del Señor; Isabel oye el saludo de una mujer, Juan sintió la presencia del Hijo. El niño saltó de gozo.

La devoción a María es inspirarnos en el servicio que ella prestó al mundo y es una invitación a obrar por medio de la paz, sin el ansia de quien cree sólo en su acción.

ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia y vive la alabanza del ángel a María: “La paz del señor sea contigo…” que es una traducción del saludo del ángel: “El Señor está contigo.”

ORACION
Repite el Ave María: prestando atención a las palabras del ángel: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo…” las de Isabel: “bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”, el nombre que el ángel le da al Niño: “Jesús…” Y las palabras de la Iglesia: “Santa María Madre de Dios” (Concilio de Efeso) ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.”

martes, 21 de agosto de 2007

LECTURAS

Jueces 6,11-24

El ángel de Yavé se fue a sentar bajo el terebinto que está en Ofra y que pertenecía a Joas, del clan de Abiezer. Gedeón, su hijo, estaba trillando el trigo en el lagar para esconderlo de los madianitas.
El ángel de Yavé se le apareció y le dijo: «¡Yavé está contigo, valiente guerrero!». Gedeón respondió: «Perdona, señor, pero si Yavé está con nosotros, ¿por qué nos pasa todo esto? ¿Dónde están todos esos prodigios que nos contaron nuestros padres, cuando nos decían: Yavé nos hizo subir de Egipto? Lo que es ahora, Yavé nos ha dejado caer y nos ha entregado en las manos de Madián».
Entonces Yavé se volvió hacia él y le dijo: «¡Anda! Tú eres capaz de librar a Israel de la mano de Madián: yo soy quien te envía!»
Pero él respondió: «Disculpa, señor, pero ¿cómo salvaré a Israel? Pues mi clan es el más pequeño de la tribu de Manasés y yo soy el más chico en la familia de mi padre».
Yavé le dijo: «Yo estaré contigo y tú derrotarás a Madián como un solo hombre».
Respondió: «Si realmente te he caído en gracia, hazme ver una señal y así sabré que eres tú quien me habla. 18 No te alejes de aquí hasta que vuelva con una ofrenda que depositaré ante ti». Yavé respondió: «Me quedaré aquí hasta que vuelvas». Se fue pues Gedeón; preparó un cabrito y con una medida de harina hizo panes sin levadura. Puso la carne en una canasta y el caldo en un una olla y lo llevó todo para ofrecérselo bajo el terebinto. El ángel de Dios le dijo entonces: «Toma la carne y los panes sin levadura, deposítalos en esa roca y derrama el caldo». Y así lo hizo.
Entonces el ángel de Yavé extendió su bastón y con la punta tocó la carne y los panes sin levadura: salió fuego de la roca y consumió la carne y los panes sin levadura; el ángel de Yavé mientras tanto había desaparecido de su vista.
Gedeón comprendió que era el ángel de Yavé y dijo: «¡Ay de mí, señor Yavé, porque realmente vi al Angel de Yavé cara a cara!» Pero Yavé le dijo: «No tengas miedo, porque no morirás». Gedeón construyó en ese lugar un altar para Yavé, al que llamó: Yavé-Paz. Aún existe actualmente en Ofra, en las tierras de Abiezer.

Salmo 84,9,11-14

Quiero escuchar lo que dice el Señor,
pues Dios habla de paz
a su pueblo y a sus servidor
con tal que en su locura no recaigan.
La Gracia y la Verdad se han encontrado,
la Justicia y la Paz se han abrazado;
de la tierra está brotando la verdad,
y del cielo se asoma la justicia.
El Señor mismo dará la felicidad,
y dará sus frutos nuestra tierra.
La rectitud andará delante de él,
la paz irá siguiendo sus pisadas.»

Mateo 19,23-30

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad les digo: el que es rico entrará muy difícilmente en el Reino de los Cielos. 24 Les aseguro: es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los cielos.» Los discípulos, al escucharlo, se quedaron asombrados. Dijeron: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Fijando en ellos su mirada, Jesús les dijo: «Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible.»
Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte. ¿Qué recibiremos?»
Jesús contestó: «A ustedes que me han seguido, yo les digo: cuando todo comience nuevamente y el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, ustedes también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o propiedades por causa de mi Nombre, recibirá cien veces más y tendrá por herencia la vida eterna.
Muchos que ahora son primeros serán últimos, y otros que ahora son últimos serán primeros.»