Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 23 de septiembre de 2009

SEPTIEMBRE 24,, 2009

AGEO 1,1-8

1 En el segundo año del reinado de Darío, el primer día del sexto mes, la palabra de Yavé fue dirigida por medio del profeta Ageo a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, para que les dijera: 2 «Aquí tienen una respuesta de Yavé a lo que dice este pueblo, que todavía no ha llegado el momento de reconstruir la Casa de Yavé.»
3 Así es cómo Yavé habló por medio del profeta Ageo, y les dijo: «¿Cómo es posible que ustedes se queden en sus casas bien construidas, mientras esta Casa es un montón de escombros?» 5 Pues bien, Yavé de los Ejércitos les dice: «Examinen cómo van sus 7 Piensen en lo que hacen: 8 Vayan al monte a buscar madera y reconstruyan la Casa. Con eso, yo seré feliz y me sentiré muy honrado a la vez, dice Yavé.

SALMO 149,1-6,9

1 ¡Aleluya!
Canten al Señor un canto nuevo: su alabanza en la asamblea de los santos.
2 Alégrese Israel de quien lo hizo, festejen a su rey, hijos de Sión.
3 Su nombre alaben en medio de danzas, el arpa y el tambor toquen para él.
4 Pues el Señor se siente bien con su pueblo, con su salvación reviste a los humildes.
5 De júbilo triunfante rebosan sus fieles, de sus esteras gritan de alegría;
6 en su garganta están los elogios de Dios y en su mano, la espada de dos filos,
9 para aplicarles la sentencia escrita: eso es un honor para todos los suyos.

LUCAS 9,7-9

El virrey Herodes se enteró de todo lo que estaba ocurriendo y no sabía qué pensar, porque unos decían: «Es Juan, que ha resucitado de entre los muertos»; 8 y otros: «Es Elías que ha reaparecido»; y otros: «Es alguno de los antiguos profetas que ha resucitado.» Pero Herodes se decía: «A Juan le hice cortar la cabeza. ¿Quién es entonces éste, del cual me cuentan cosas tan raras?» Y tenía ganas de verlo.

HOMILIA

El desconcierto de Herodes Antipas ante la misteriosa figura de Jesús de Nazaret nos prepara para la pregunta crucial que éste hará a sus discípulos en el relato de la confesión de Pedro: “¿quién dice la gente que soy yo?” (Lc 9,18). Ciertamente, la identidad de Jesús no estaba clara para nadie. Unos pensaban que se trataba de Juan el Bautista resucitado, noticia que debía causar terror en Herodes, sabiendo que él mismo lo había mandado decapitar por cuestionar su concubinato con Herodías, la mujer de su hermano. Para otros, Jesús representa lo mejor de la tradición profética, especialmente la figura de Elías. Herodes no parece arrepentido de lo que hizo; más bien está preocupado de que tal misterioso personaje, al igual que los profetas y que Juan, le cante la verdad, o lo que es lo mismo, se convierta en la conciencia crítica de su gobierno y del sistema político, económico y religioso imperante en Israel y en Roma. Para Herodes, y en general para los que tienen hoy el poder de dominio en el mundo, la verdad es un enemigo temible; en cambio, para los cristianos la verdad es una opción de vida y de libertad.

La Palabra del Señor es el centro de la vida de cada día. Muchos hablan del fin del mundo, lo bueno es que Jesús no habla de eso, ¿será posible que Jesús hable de que Dios haya planeado la destrucción de la obra de su amor? No sería un buen artista. Pero muchas veces nos pasa que pensamos es nuestra visión errónea de la creación, porque la juzgamos por las cosas que vemos y cómo las juzgamos y creemos o pretendemos que Dios es igual que nosotros. Pero no es así.
Cuando leemos hoy al profeta Ageo, no sabemos prácticamente nada de su vida, pero él anima a los exilados que han vuelto a Jerusalén y están en la obra de reconstrucción de la casa del Señor. Y la necesidad de reconstruir el templo es le centro del mensaje de Ageo. El proeta dice algo que no estamos acostumbrados a pensar, porque otras cosas nos interesan. Para él, si queremos obtener la bendición de Dios, par gozar de una vida rica en sentido, es preciso que el pueblo sienta y haga suya la causa del templo, causa de la presencia visible y sensible del Señor en medio de Israel.
La lectura nos habla del oráculo de Ageo, una apremiante invitación a reconstruir el templo y a superar los impuestos a los trabajos y las dificultades encontradas. Frente a un pueblo que pone el acento en la dificultad presentada por el compromiso de la empresa el profeta contrapone la solicitud de quien siente la causa del templo como infinitamente más importante que la construcción de una casa cómoda y segura para sí mismo.
Los hombres que quieran justificar los retrasos de la carencia de bienes que ellos le ofrecen de su comunidad, deben ser personas que anteponen a la búsqueda de su propio interés personal la búsqueda del bien común y el bienestar del pueblo, los atribuye el profeta a la falta de bendición.
Por eso dice el profeta Coméis pero os queda}áis con hambre, bebéis, pero sin sentiros sedientos, os vestís, pero no entráis en calor. Por eso, la construcción del templo tendrá la bendición de Dios, Subid al monte a buscar madera, reconstruid el templo y yo me complaceré en él.
El evangelio nos muestra cómo reacciona el mundo del poder. Lucas se refiere a la perplejidad de Herodes, que no consigue colocar a Jesús en ninguna de sus esquemas.. El evanelista nos dice que la gente capta la algo de la grandeza de Jesús, puesto que lo compara con uno de loos profetas, con Elías e incluso con Juan, pero a pesar de todo, es incapaz de captar la novedad presente de Jesús.
Por eso, por eso Herodes, buscaba una ocasión para conocerlo. Querer enterarse personalmente de quien era Jesús sería una cosa positiva si ese deseo estuviera movido por intenciones serias, como ocurrirá con Zaqueo (Lucas 19,3) Pero este no es el caso de Herodes. El hizo matar a Juan y hacer callar la voz que era hostil, e incómoda para su imagen pública e inquietante para su corrupta conciencia, y eso muestra que la suya era una curiosidad superficial. Todo esto lo vemos claro en el relato de la pasión (Lucas 23,8-10) Herodes es el hombre curioso nque no quiere convertirse en elo discípulo de Jesús, pero al que le gustaría ver fenómenos religiosos extraordinarios, incluso algún signo obrado por Jesús. Representa eso de conocer cosas nuevas y muestra una forma degtenedora delo sentimiento religioso.
Los oráculos de Ageo siguen siendo y conservando una gran actualidad para nosotros, porque también vemos a la Iglesia de Dios como su casa necesitada de cuidados, de servicios religioso y animoso, de testimonio apasionado y perseverante. Continúa siendo válido en el aviso del profeta Ageo, que han resonado en distintos y representan una gran actualidad para nosotros y continúa en el corazón de distintos santos, como Francisco de Asís, por ejemplo, que se sintieron llamados a trabajar con todas las fuerzas de sus personas, en la edificación del pueblo de Dios: subid al montte a buscar madera, reconstruid mi templo y yo me complaceré en él.
Trabajar por la Iglesia de Dios, a través de los diversos carismas y ministerios es un compromiso fatigoso, pero es también una pasión que da sentido a la vida, una causa digna a la que dedicar nuestra propia vida. Nos muestra Lucas una figura de creyente y de discípulo que se encuentra en la oposición de una religiosidad falta de compromiso, que es sólo curiosidad de sensacionalismos y se muestra sólo como charla inútil y superficial, como lo presenta Herodes Antipas en el evangelio.
El deseo de seguir a Jesús es sincero cuando hay disponibilidad para implicarse en personas, para ponerse al servicio de su sueño de reunir al pueblo de Dios para el tiempo de la salvación. En caso contrario, la aventura religiosa es inútil, incluso perjudicial, porque se reduce a la búsqueda de signos estrepitosos, de apariciones, de fenómenos que atraen la curiosidad de muchos, pero se une a la incapacidad de saber reconocer la novedad de Dios, dador de sentido y bendición, en nuestras vidas.
Esto lleva de una comunidad eclesial, al desarrollarse como una espiritualidad de comunión, promueve los modos de pensar y obrar, decir y obrar que hace crecer la Iglesia en hondura y en extensión. La vida de común que conduce a creer en Cristo, haciéndose será un signo para el mundo y una fuerza atractiva que conduce a crecer en Cristo.
Eso lo vemos en los santos fundadores, tanto masculinos como femeninos, que aparecen siempre al servicio de la Iglesia, que se manifiesta es su plena participación en la vida eclesial y en la diligente obediencia a los pastores, especialmente al sumo pontífice. Eso que afirma Pablo en Timoteo 3, 15: “columna y fundamento de la verdad”. Se comprende en la devoción de San Francisco de Asís "por el señor Papa", en el sentir con la Iglesia, de Ignacio de Loyola, en la famosa profesión de fe de santa Teresa, "soy hija de la Iglesia;" en el anhelo de Santa Teresita de Lisieux, en el corazón de la Iglesia, yo seré el amor.
Por eso se nos invita a repetir con frecuencia a repetir con el Salmo responsorial de hoy, Que se alegre Israel por su creador.
Algo que todos sabemos, aunque no lo llevamos a la práctica continuamente, quien se siente amado por el Amor absoluto, in condicionalmente, siente de inmediato de hacer presente y operante este amor a los otros. Porque siente su pobreza total y la del ser humano privado de sta sólida riqueza. Porque ve la nada en quien no se deja aferrar por esto única consistencia. Porque advierte la vanidad de toda existencia que no esté envuelta por el Amor creador y beatificante.. La Iglesia es el cuerpo de la caridad en la tierra. Es el vínculo entre aquellos que han sido quemados por la llama divina. Esto es lo que dice Ageo a los constructores del templo de Jerusalén y que Herodes no entendió.

ORACION
Oh Señor Jesús, infunde en míel deseo de seguirte cada día y de sentir amor por tu templo, por tu Iglesia, especialmente cuando me parece decrépita, ofuscada por tantos defectos y pecados. Con su ayuda, quiero imitar a tus santos, que se han entregado por completo a la reparación de las ruinas de tu casa, olvidándose de sí mismos y de los pequeños ideales. Yo soy discípulo suyo: enséñame, oh Señor Jesús, no a buscar signos prodigiosos, sino a custodiar yu Palabra. No permitas que me convierta en una persona simplemente curiosa, superficial, movida por la atención de las cosas nuevas; atúdame más bien a ser un siervo tuyo, atento ygeneroso, que sólo busca tu gloria. Amén.

No hay comentarios.: