10 Un río de fuego brotaba y corría de delante de él; miles y millares le servían millones y millones permanecían de pie en su presencia. Se constituyó el tribunal y abrieron los libros.
13 Mientras seguía contemplando esas visiones nocturnas, vi algo como un hijo de hombre que venía sobre las nubes del cielo; se dirigió hacia el anciano y lo llevaron a su presencia.
14 Se le dio el poder, la gloria y la realeza, y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron. Su poder es el poder eterno que nunca pasará; su reino no será destruido.
pues oíste las palabras de mi boca.
Canto para ti en presencia de los ángeles,
2 y me postro ante tu Templo santo.
Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad,
pues tu palabra ha superado tu renombre.
3 El día en que clamé, me respondiste
y aumentaste la fuerza en mi alma.
4 Te darán gracias, Señor,
todos los reyes de la tierra,
cuando oigan las palabras de tu boca,
5 celebrarán los caminos del Señor:
«¡Es muy grande la gloria del Señor!»
49 Natanael exclamó: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» 50 Jesús le dijo: «Tú crees porque te dije que te vi bajo la higuera; sin embargo verás cosas mayores que éstas.
51 En verdad les digo que ustedes verán los cielos abiertos y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.»
HOMILIA
Arcángel significa “principal entre los ángeles”. Miguel significa “¿Quién como Dios?”; Gabriel, “Dios es mi Protector”, y Rafael, “Medicina de Dios”. En la fiesta de los “superángeles” roguemos a Dios por todas las personas que, como ángeles terrenos, nos protegen de caer en la tentación y nos ayudan a no perder nunca la comunicación con Dios. En el evangelio de hoy, la sinceridad y la coherencia le permitieron a Natanael reconocer en Jesús al Hijo de Dios. Debió de ser además un hombre piadoso, según se deduce de su presencia bajo la sombra de la higuera, que era un lugar común en Israel para la lectura y la enseñanza de la Ley. Jesús confronta a Natanael con una pregunta que tiene plena vigencia para los cristianos de hoy: ¿creemos en Jesús sólo por los signos extraordinarios? ¿Estamos ciegos frentes a los grandes signos o milagros que día a día nos regala Dios a través de la creación, la vida de nuestros seres queridos, la armonía familiar, la alegría que florece a pesar de la sequedad de los huertos, la esperanza que no se pierde a pesar de la multiplicación de problemas y conflictos? Poder creer, con sinceridad y coherencia de vida, es el milagro más grande que Dios nos hace cada día, como abriendo el cielo para nosotros.
¿Cuál es la historia de los arcángeles del Señor? Pues el 29 de septiembre se celebraba en Roma, en el siglo V, el aniversario de la dedicación de una iglesia en honor de San Miguel. El nombre significa en hebreo “?quién como Dios?” es le ángel defensor contra Satanás y sus demonios (Apocalipsis 12,7: “Entonces se desató una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Lucharon el dragón y sus ángeles,) es el protector de los amigos de Dios, el que vigila sobre el pueblo (Daniel 12,1 “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe, que defiende a los hijos de tu pueblo; porque será un tiempo de calamidades como no lo hubo desde que existen pueblos hasta hoy en día. En ese tiempo se salvará tu pueblo, todos los que estén inscritos en el Libro.
Gabriel es “fuerza de Dios” (Lucas 1,19 “El ángel contestó: «Yo soy Gabriel, el que tiene entrada al consejo de Dios, y he sido enviado para hablar contigo y comunicarte esta buena noticia.”) Es el Ángel enviado para anuncios alegres, el nacimiento de Juan Bautista, y el de Jesús; en el Antiguo Testamento, había revelado ya a Daniel los secretos del plan de Dios con respecto a la historia.
Rafael, que significa “Dios ha curado”, figura entre los siete ángeles que están ante el trono de Dios (Tobías 12,15, “Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles servidores del Señor que en cualquier momento tienen acceso a su Gloria”.) Tiene la función de asistencia; acompaña a Tobías en su viaje y cura a su padre de la ceguera.
Daniel contempla una visión, ve aparecer a un hijo de hombre, de origen divino, que viene sobre las nubes, a quien Dios le confía la soberanía universal, que las fuerzas del mal nunca podrán destruir. Este “Hijo del hombre” es, por consiguiente, el centro y el fin del proyecto de Dios sobre la historia, pero su cumplimiento -anticipado ahora en la profecía- tendrá lugar en el tiempo establecido y los ángeles colaboran en ella.
En el evangelio se trata de una visión de la realidad, se lo dice Felipe a Natanael, “ven y veras”. Y Jesús al ver a Natanael, exclama, Ve un israelita. Su ver es un “conocer”, que llega al tiempo al corazón y a los acontecimientos que vive el hombre. De esto nace la apertura a la fe y la disponibilidad al seguimiento. Y es aquí cuando Jesús puede prometer al discípulo la entrada a la realidad semejante a la que tiene él mismo, “Verás cosas mucho más grandes que ésa… veréis e3l cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre… es decir que el discípulo comprenderá la inmensa profundidad del misterio de Cristo. El cielo está abierto en Jesús, Hijo del hombre que desciende entre los hombres y los hombres pueden subir en él a Dios. Y los ángeles son ministros de este maravilloso intercambio, de esta inesperada comunión.
Formamos parte de un designio de contornos ilimitados, cuya artífice es Dios. Inmersos en un cosmos animados por presencias invisibles que participan con nosotros en el proyecto de Dios, somos constructores de una historia que tiene en Cristo su centro y su término. Tendremos que enfrenar una lucha, un conflicto con las fuerzas del mal, las cuales sin embargo no podrán destruir nunca el Reino que Dios ha confiado al Hijo del hombre. El combate durará hasta el final de los tiempos llevado en primera línea por los santos ángeles de Dios: los arcángeles, guiados por Miguel y todas las criaturas espirituales fieles al Señor.
Esta realidad que los ojos no pueden ver nos ha sido revelada a fin de que, con la fe, al esperanza y la caridad abundante en la vida diaria, combatamos el buen combate y apresuremos así el Reino de Dios.
Por eso se nos pide repetir el nombre de Miguel ¿Quién como? Cada vez que un ángel aparece es para transmitir y realizar algo de parte de Dios. Cuando Dios quiere curar, su voluntad toma la figura del ángel Rafael. El ángel es una manifestación de las fuerzas de Dios, el nombre de Dios está en él, manifestación viviente de Dios, el nombre y la presencia de Dios está en él y con él y con el nombre su presencia.
ORACION
Con un ánimo repleto de esperanza, te damos gracias por el arcángel Miguel, nos ayuda a combatir el buen combate de la fe
Te damos gracias por el arcángel Gabriel, que viene a nosotros envuelto de misterio y deposita en nuestro corazón tu Palabra, para que ésta se vuelva en nosotros, como en María, obediencia y vida. Te damos gracias por el arcángel Rafael, que en la hora de nuestros miedos y enfermedades, nos coge de la mano y nos hace presentes y que de mil modos se hace presente a nosotros, nos guardas como a la niña de tus ojos, nos proteges a la sombra de tus alas, nos hace gustar ya desde ahora la dulzura. Amén.

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