Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 26 de septiembre de 2009

SEPTIEMBREA 28, 2009

ZACARIAS 8,1-8
Una palabra de Yavé de los Ejércitos me fue dirigida: 2 «He querido a Sión hasta los celos y por ella he llegado hasta enojarme con sus enemigos.
3 He vuelto a Sión, pues quiero residir en Jerusalén. Esta será llamada Ciudad fiel, y el cerro de Yavé de los Ejércitos, Cerro Santo.»
4 Así habla Yavé de los Ejércitos: «Los ancianos y las viejas volverán a sentarse en las plazas de Jerusalén, apoyándose en su bastón por el peso de los años. 5 Las calles de la ciudad se llenarán de niños y niñas, que andarán corriendo por ellas.»
6 Y pregunta Yavé: «Si esto ahora les parece imposible a los que han quedado de este pueblo, ¿tendré yo también que pensar que no es posible? 7 Pues bien, dice Yavé, yo voy a salvar a mi pueblo que se encuentra tanto al oriente como al poniente. Los voy a juntar para que vivan en Jerusalén. 8 Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, guardándonos mutuamente fidelidad y respeto.

SALMO 102,2,16-23
2 Señor, escucha mi plegaria, que mis gritos lleguen hasta ti.
16 Entonces los pueblos respetarán tu nombre, y todos los reyes de la tierra, tu gloria; 17 cuando el Señor reconstruya a Sión y se manifieste en su gloria, 18 cuando atienda la oración del despojado y no se haga sordo a su plegaria.
19 Escríbanlo para la nueva generación: un pueblo recreado alabará al Señor.
20 Pues se inclinó de lo alto de su santuario, desde los cielos miró el Señor a la tierra 21 para escuchar el gemido del cautivo y liberar a los condenados a muerte, 22 para que resuene en Sión el nombre del Señor y su alabanza, en Jerusalén.
23 Se reunirán entonces los pueblos y los reinos para adorar al Señor.

LUCAS 9,46-50
6 A los discípulos se les ocurrió preguntarse cuál de ellos era el más importante. 47 Jesús, que conocía sus pensamientos, tomó a un niño, lo puso a su lado 48 y les dijo: «El que recibe a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El más pequeño entre todos ustedes, ése es realmente grande.»
49 En ese momento Juan tomó la palabra y le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que hacía uso de tu nombre para echar fuera demonios, y le dijimos que no lo hiciera, pues no te sigue junto a nosotros.» 50 Pero Jesús le dijo: «No se lo impidan, pues el que no está contra ustedes está con ustedes.»
HOMILIA

Mientras Jesús intenta vencer el poder del mal desde la debilidad-fortaleza de la cruz, los discípulos sueñan con ser los primeros en la escala jerárquica, reproduciendo así los síntomas de la enfermedad que Jesús vino a combatir. Definitivamente, los discípulos han entendido muy poco del mensaje de Jesús. También hoy son muchos los que se burlan de la humildad, la vocación de servicio, la ternura, la misericordia, el sacrificio, la solidaridad, la comunidad, el testimonio… como estrategias para vencer los proyectos de injusticia y exclusión que azotan el mundo. Jesús descalifica también la actitud egoísta de los discípulos que cuestionan el proceder de otras personas que andan haciendo el bien en su nombre. Es como si pretendieran patentar el reino de Dios como un producto exclusivo de ellos, los amigos de Jesús. Tampoco han entendido que son bienvenidos todos los que ayuden en la construcción del reino, sin importar su raza, su cultura o su religión. La solidaridad, el amor y el compromiso social son un lenguaje comprensible en todos los idiomas y en todas las culturas. La discriminación o intolerancia por motivos religiosos, culturales o raciales es una actitud incompatible con el Evangelio y, por tanto, con el ser cristiano.
Nos llama la atención la diversidad de ver las cosas de parte de Jesýs y de parte de los discípulos. Desde la mirada de Jes+us,él intenta ven cer el mal desde la debilidad-fortaleza de la cruz.
Mientras los discípulos sueñan con ser los primero en la escala de valores, trayendo como punto de vista los síntomas de la enfermedad que Jesús vino a combatir. Lo que indica lo poco que han entendido del mensaje de Jesús. Y ellos son de la opinión de muchos que se burlan de la humildad, de la vocación de servicio, la ternura, la misericordia, el sacrificio, la solidaridad, la comunidad, y el testimonio como las estrategias para vencer los proyectos de la injusticia y junto con ella la exclusión que azotan al mundo. Jesús es clalo, descalifica también la actitud egoísta de sus discípulos que cuestionan el proceder de otras personas que andan haciendo el bien en su nombre. Otro defecto que publican el reino de Dios como un producto exclusivo de los discípulos de Jesús. Tampoco han entendido que son bienaventurados todos los que colaboran en la construcción del Reino, sin importar su raza, su cultura o su religión. No entienden que la solidaridad, el amor, el compromiso social es un lenguaje comprensible en todos los idiomas. No entienden que la discriminación o la intolerancia por cualquier motivo, sea religioso, cultural o de idiomas, todo eso es incompatible con el Evangelio, y por lo tanto con el cristianismo.

Todo esto lo vamos a ver en las lecturas de hoy. Zacarías no habla del retorno de los israelitas aJerusalén. Habla directamente del sentido mesiánico. Los dos primeros textos de Zacarías sugiere el motivo conductor, la fidelidad de Dios al pueblo, en virtud de la cualo el Señor ama profundamente al pueblo, y no tolera el abuso y el sufrimiento padecidos por su pueblo, y ésta es la razón de la vuelta del pueblo a Jerusalén y la fuente del perdón con el que se perdonan las infidelidades pasadas. Renae así la ciudad santificada por la Palabra de Dios, que es fiel y dócil a ella. Así dice el Señor... voy a volver a Sión, voy a habitar en medio de Jerusalén. Jeusalén será lalamda "ciudad fiel" y el monte del Señor todopoderoso "monte santo."

El evangelio agrega un punto importante, la comunidad de Jesús no es una comunidad de de hombres y mujeres perfectos. Las discuciones que hemos oído sobre quien será el más importante, como dice Lucas hoy, aparece incluso en la Ultima Cena: "Luego comenzaron a discutir sobre quién de ellos era el más importante. (Lucas 22,24) Junto a esto Jesús contrapone el inesperado modelo del niño, un modelo que deberá iluminar la problemática planteada por las relaciones en la comunidad, formada por miembos muy sencibles al honor y al prestigio humano, Jesús al darse cuenta de la discusión, tomó a un niño lo puso junto a sí. Jesús no presenta aquí al niño como alguien que carece de espíritu de rivalidad, sino como alguien que carece de grandeza, alguien que en el estatus social de la época no contaba en absoluto. Además los discípulos aunque no desprecian al niño no desean ciertamente volver a ser como él.

ORACION

Oh Padre, tú que eliges a los pequenos y a los pobres, tú que les revelas a ellos los misterios del Reino, ayúdame a caminar por los caminos de la humildad y de la sencillez. Quiero imitar a tu Hijo, "dulce y humilde de corazón", y hacerme como él "siervo" de mis hermanos y hermanas. Sé que "mi hombre viejo" intenta que me rienda a tu amor, alimentando en mí el orgullo, la presunción y la ingratitud.
Sé también, no obstante, que a tí nada te es imposible y con tu Espíritu puedes renovarme, realiazando en mí las maravillas de las que tú sólo eres capaz.
Crea en mí, Padre celestial, un corazón dócil, alejado de triunfalismos, colmado de gratitud por el inmerecido amor con el que has revestido mi vida, un corazón ajeno a las envidias y a las rivalidades, pero capaz de gozar sinceramente con cada semilla de bien que has sembrado en el mundo. Amén.


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