Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 2 de octubre de 2009

JONAS 1,1-2,1-11
1 La palabra de Yavé fue dirigida a Jonás, hijo de Amittay, en estos términos: 2 «Levántate, vete a Nínive, la ciudad grande, y predica contra ellos, porque su maldad ha subido hasta mí.»
3 Se levantó Jonás, pero fue para huir a Tarsis, lejos de la presencia de Yavé. Descendió a Jafa, donde encontró un barco que salía para Tarsis, pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos del rostro de Yavé. 4 Pero Yavé envió un fuerte viento sobre el mar, causando una tempestad tan grande que el barco amenazaba hundirse. 5 Los marineros tuvieron miedo y cada uno invocaba a su Dios. Después echaron la carga del barco al mar para sacarle peso. Jonás, mientras tanto, había bajado al fondo del barco para tomar descanso, y dormía profundamente.
6 El capitán se acercó a él y le dijo: «¿Cómo estás durmiendo? Levántate, invoca a tu Dios, quizá se acuerde de nosotros y no pereceremos.» 7 Después se dijeron unos a otros: «Echemos suertes para saber quién nos trajo ese mal.» Echaron suertes y la suerte cayó en Jonás. 8 Entonces le dijeron: «Tiene que ha ber un causante de nuestra desgracia; enséñanos, pues, cuál es tu oficio y de dónde vienes. ¿Cuál es tu país y de qué pueblo eres?» 9 Entonces empezó a decirles: «Soy hebreo y temo a Yavé, Dios del Cielo, que hizo el mar y los continentes....»
10 Aquellos hombres tuvieron gran miedo y le dijeron: «¿Qué es lo que has hecho?» Pues ahora esos hombres sabían que huía de la presencia de Yavé. 11 Le dijeron: «¿Qué haremos contigo para que se calme el mar?» Pues el mar se embravecía. 12 Jonás les contestó: «Llévenme y arrójenme al mar, y éste se calmará, porque sé que por culpa mía les ha sobrevenido esta tempestad.» 13 Pues, por más que los marineros se esforzaban remando por alcanzar tierra, no podían, y el mar cada vez se ponía más agitado. 14 Entonces invocaron a Yavé y le dijeron: «Oh Yavé, no nos hagas perecer a todos por causa de este hombre, ni nos consideres cul pables de su muerte, ya que tú, Yavé, has obrado todo según deseabas.» 15 Luego, llevando a Jonás, lo tiraron al mar, y el mar calmó su furia. 16 Aquellos hombres temieron a Yavé y con gran respeto le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos. El Señor envió un gran pez que se comiera a Jonás, y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches seguidas. El Señor dio órdenes al pez y vomitó a Jonás en tierra firme.


SALMO JONAS 2,2-8
Y dije: He sido arrojado de tu presencia,
5 nunca más veré tu santo templo.
6 Me subían las aguas hasta el cuello,
el abismo me rodeaba,
las algas se enredaban en mi cabeza.
7 A las raíces de los montes descendí,
al país cuyos cerrojos se cierran para siempre,
pero me hiciste subir de la fosa,
¡oh Yavé, mi Dios!
8 Cuando en mí se me desfallecía el alma,
me acordé de Yavé,
y mi oración llegó a ti, a tu santo templo.

LUCAS 10,25-37


Un maestro de la Ley, que quería ponerlo a prueba, se levantó y le dijo: «Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?» 26 Jesús le dijo: «¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?» 27 El hombre contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.» 28 Jesús le dijo: «¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás.» 29 El otro, que quería justificar su pregunta, replicó: «¿Y quién es mi prójimo?» 30 Jesús empezó a decir: «Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto.
31 Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vió, dio un rodeo y siguió. 32 Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar: lo vio, dio un rodeo y pasó de largo.
33 Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio, pero éste se compadeció de él. 34 Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó sobre el animal que traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. 35 Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: «Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.» 36 Jesús entonces le preguntó: «Según tu parecer, ¿cuál de estos tres se hizo el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?» 37 El maestro de la Ley contestó: «El que se mostró compasivo con él.» Y Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo.»

HOMILIA

Jonás 1,1-2,1-11: "Se levantó Jonás para huir” Interleccional Jon 2,3-8: “Sacaste mi vida de la fosa, Señor” Lc 10,25-37: ¿Quién es mi prójimo?
El evangelio que se nos propone para este día tiene dos partes: en la primera se plantea el mandamiento de ‘amar a Dios y al prójimo’ como el fundamento de cualquier experiencia religiosa en el ámbito del pueblo de Dios; en la segunda se nos muestra cuál es la regla fundamental de conducta de los creyentes, por medio de una parábola tomada de la vida cotidiana. Las dos partes consolidan una enseñanza que si bien parte del campo religioso, lo trasciende y apunta a los elementos fundamentales de una propuesta humana de ética solidaria.
La interpretación que Jesús da a los cinco primeros libros del Antiguo Testamento (la Toráh judía) trasciende la forma habitual de comprenderlos en el ámbito de la religión judaica. En lugar de acumular una serie de preceptos, costumbres, tradiciones y explicaciones, Jesús va directo al fundamento de la relación del ser humano con Dios y con el prójimo: el amor generoso y desinteresado. Si nuestra relación con Dios, con el prójimo y con la naturaleza no se basa en la apertura personal a la creatividad de una relación fundada en el amor auténtico, perdemos todo contacto creativo con la realidad, con la posibilidad de edificarnos unos a otros y de edificar una vida social con sentido humano y trascendencia divina.

Jesús de una manera simple y clara cambia la Ley de Moisés o si quieren los 10 Mandamientos, que sin ninguna duda era el pensamiento más importante del pensamiento judío sobre Dios, lo pone al Señor en trlación con el ser humano. Une a Dios y prójimo como el centro de la Ley y al mismo tiene pone a Dios en una intima unión con el ser humano, y a los seres humanos con el Dios vivo. Jonás es un ser agudo y gratesco, que ridiculiza y demuestra que Dios no es el Dios de Israel solamente es también el Dios de los paganos, hasta de los enemigos acérrimos de Israel. El cdentro de estos enemigos era la ciudad de Nínive, capital de la feroz y odiada Asiria, que había conquistado el Reino del Norte de Israel, llevándose a los principales ciudadanos como esclavos e instalado grupos de otras nacionalidad en Palestina.

Representa la mentalidad más cerrada del judaísmo, y es enviado a predicar la conversión de esta ciudad. Pero Dios usa de él y comienza las aventuras de Jonás con una ballena. Los marineros paganos son presentados con simpatía: son hombres religiosos que manifiestan el temor de Dios. Muy a su pesar, sacrifican al profeta, pero dispuestos a escuchar las señales que vienen del Omnipotente.

El relato de Jonás se hizo muy popular en la antiguedad y hasta el propio Jesús loe recordará omo tió resurrección. También los primeros cristianos recurriran a este relato para atestiguar su fe en la resurrección, representando a Jonás sobre sus tumbas.

Cuando leemos a Lucas pasamos del discurso sobre la misión a describirnos quién es el erdadero discípulo, se requiere de él ayudar al prójimo que se encuentra en dificultad, el buen samaritano, el primado de la escucha de la Palabra, nos encontramso con Marta y María, la oración espccial, el Padrenuestro, Estas son las lecturas que nos presenta el leccfionario para estos días.

La parábola de hoy aclara el segundo mandamiento, "semejante al primero". A la pregunta del maestro de la Ley, de una maqnera teórica, ¿quién es mi prójimo? Jesüs le responde dándole la vuelta. Lo importante no es saber quién es mi prójimo, la pregunta versa sobre mi actitud respecto a él, como muestra el samarirano que no le pidió el documento de identidadd, sino que lo socorrió inmediatamente. La parábola tiene innumerables comentarios que van desde la insuficiencia de una religión preponderantemente ritual, representada en el sacerdote y el levita, a la necesidad de una caridad sin límitesw con todos. La lección que procede de un extranjero, oficialmente poco recomendable, sacude la conciencia cristiana y nos sigue diciendo a tí y a mí: "vete y haz tú lo mismo". Al mismo tiempo, es una enseñanza dicho por Cristo, y entoncfes cristológica. el samaritano es la imagen transparente del misterio del Nazareno, que se hace prójimo de cada hombre y de sus heridas cargando sobre sdí sus miserias y preocupaciones por sus debilidades.

También yo, como Jonás, estoy llamado a anunciar la Palabra de Dios, porque ésa es la tarea de todo cristiano. Una tarea de la que intento sustraerme de una manra más o menos consciente, aduciendo los moptivos o dofocultades más "actuales": la indiferencia de la juventud, el desorbitado poder de los medios de comunicación, la secularización, el fenómeno de la globalización que parecen muy alejadas de la lógica de Jesús.

Sin embargo, esta Palabra me interroga hoy mi vocación cristiana. Me interroga asímismo porque Dios ha mostrado en la historia que también entre los paganos, pueden haber personas rectas, personas capaces de despertar no conciencia.

Como Jonás, es preciso que yo también me deje despertar y provocar por los otros, aunque no corresponan a mi expectativas, a mis gustos y a mis ideas, dado que el Señor nos puede hablar a través de todos. A buen seguro también puedo dejar de escucharle y huir hacia Tarsis, aunque es inútil, porque antes o después, como en el caso de Jonás, vendrá una tempestad, o un pez, y me volveré a encontrar en la playa de partida. Si Dios me ha confiado una misión, no puedo huir, como dice el salmo 139,7ss: "A dónde me podré ir lejos de tu espíritu, a dónde escaparé de tu presencia? Si subo hacia los cielos, allí estás tú, si me acuesto sobre el abismo, allí te encontro."

El salmo responsorial de hoy, tomado de Jonás 2, me recuerda que debo repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra, "Sacaste mi vida de la fosa, Señor."

Hay mucho miedo en nosotros, miedo de la gente,miedo de Dios y mucha ansia pura y simple, que escapa a nuestro control. Cuando entramos en la presencia de Dios y empézamos a sentir una inmensa reserva de miedo en nosotros, quisiéramos escapar. Pero debemos tener miedo a nuestros miedos. Pero tenemos una actitud que nos dejó el Maestro y que nos dice: "No temáis, soy yo." Hay muchos miedos, pero hagamos de ello, oración. Haz del miedo una oración por quien tiene miedo. Tal vez mi oscuridad se vuelva luz para nosotros, también.

ORACION

Oh Señor, sabes que soy una pobre persona y que no siempre sé decirte que sí; sabes que soy débil e infiel. Sin embargo, no quieres excluirme de mi plan de salvación; es más quieres convertirme en un estrecho colaborador tuyo. Ayúdame, Dios mío, a no huir de tí, como hizo Jonás, sino a buscarte, porque sin tí no soy nada. Haz que eduque mis acciones a tus deseos y no permitas que me aleje de tí buscando otras tierras y mares, como con frecuencia siento la tentación de hacer. Ayúdame a dejarme despertar por aquellos a quienes pones en mi camino, para que no caiga en el sueño de la indiferencia y de la resignación. Ungeme con tu Espíritu Santo, para que no desprecie a ninguna Nínive y que salga de la Nínive que hay adentro de mí. Que, guiado por tu luz, trabaje yo en su conversión y en la mía. Amén.

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