Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 7 de octubre de 2009

JUEVES, OCTUBRE 8, 2009

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

OCTUBRE 8, 2009

MALAQUIAS 3,13-20
Ustedes se expresan de mí muy duramente, dice Yavé, a pesar de que tratan de excusarse de que nada malo han dicho de mí. 14 Pues ustedes dicen que es tontería servir a Dios y que nada se gana con observar sus mandamientos o con llevar una vida austera en su presencia.
15 Por eso, ahora, ustedes llaman felices a los que no tienen religión, pues los que actúan mal tienen éxito en todo, e incluso si provocan a Dios, no les pasa nada.»
16 Así hablaban entre sí los que respetan a Yavé. Yavé, que estaba escuchando, lo supo, y mandó en seguida que en un libro se anotaran los nombres de aquellos que lo respetaban y reverenciaban su Nombre.
17 Ellos serán mis preferidos, dice Yavé de los ejércitos, el día en que yo actúe. Y los premiaré como hace un padre con su hijo obediente. 18 Entonces ustedes verán cómo se trata al bueno y al malo, al que sirve a Dios y al que no lo sirve.
19 Porque ya llega el día, ardiente como un horno. Todos los orgullosos y los que hacen el mal serán quemados como paja por el fuego de ese día. No quedarán de ellos ni ramas ni raíces.
20 Pero, en cambio, para ustedes que respetan mi Nombre, brillará el sol de justicia, que traerá en sus rayos la salud; ustedes saldrán saltando como terneros cebados.

SALMO 1,1,4,6
1 Dichoso el hombre que no va a reuniones de malvados, ni sigue el camino de los pecadores ni se sienta en la junta de burlones, 2 mas le agrada la Ley del Señor y medita su Ley de noche y día. 3 Es como árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y tiene su follaje siempre verde. Todo lo que él hace le resulta. 4 No sucede así con los impíos: son como paja llevada por el viento. 5 No se mantendrán en el juicio los malvados ni en la junta de los justos los pecadores. Porque Dios cuida el camino de los justos y acaba con el sendero de los malos.
LUCAS 11,5-13

5 Les dijo también: «Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa a decirle: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. 7 Y el otro le responde a usted desde adentro: «No me molestes; la puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos ya acostados; no puedo levantarme a dártelos».
8 Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita.
9 Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. 10 Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a la puerta se le abrirá.
11 ¿Habrá un padre entre todos ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide pan? 12 Y si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión?
13 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará espíritu santo a los que se lo pidan!»

HOMILIA
“Los perdonaré como un padre al hijo” Sal 1: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.Lc 11,5-13: “Pidan, y se les dará”.
La vida cristiana es un continuo camino de búsqueda. No es una simple recordación del pasado ni un afán que se agote en el presente. El cristianismo no se define por la cantidad de ritos o malabares que se hagan a diario en la liturgia o en la oración; es el seguimiento de Jesucristo en comunión de vida y misión con todo el Pueblo de Dios. Por tal razón, seguir a Cristo es una búsqueda continua de fidelidad a la persona de Jesús de Nazaret. Pero, como cualquier búsqueda, debe afrontar limitaciones. Y la primera de ellas es nuestra falta de constancia en la oración. Nos contentamos con un par de rezos mascullados al comenzar o terminar el día. Otra dificultad no menos gravosa es la falta de conciencia sobre la necesidad de formarnos y capacitarnos en lo personal y para la misión evangelizadora. De seguro en algún momento de la vida recibimos cierta educación religiosa, estudiamos algo de Biblia o asistimos a un curso de teología o pastoral. Pero no basta con eso. El seguimiento de Jesús es un camino de permanente formación para responder a los desafíos del presente. Debemos perseverar en la búsqueda para no perder de vista al Maestro que marcha al frente de nosotros. La oración constante es lo que caracteriza a la comunidad cristiana, y el pedir con la fe suficiente hace el milagro, porque “al que pide, se le dará; el que busca, encontrará, y al que llama se le abrirá”.

La belleza de las liturgia de todos los días es que siempre nos encontramos con caras nuevas. Hoy tenemos al profeta Malaquías. Una de las cosas que le da importancia el profeta es al día del Señor que ilumina los días de todos los días. Trata precisamente ka prosperidad de los malvados y lógico la tribulación de los justos.. Algo importante, el nombre de Malaquias quiere decir mi mensajero. Es importante porque nosotros somos lo mismo y esa es nuestra vocación mensajeros. No debemos preocuparnos por los sufrimientos que nos puede traer elo hecho de ser mensajeros, pues, somos felices que alguien y tan poderoso como el Señor es el que trabaja en nosotros. Podemos andar tristes, pero el que cuida y nos manda es el Señor. ¿De qué podemos tener temor?. Malaquías toma como problema hoy en la disputa del Señor con su pueblo. La arrogancia, que no puede ser la actitud del mensajero, es tratar de defenderse de la acusación del Señor. ¿Qué hemos dicho contra ti? A lo que responde el Señor a nuestras acusaciones: Pues que es tiempo perdido servir a Dios, que no habéis sacado ningún provecho de observar sus mandamientos y hacer penitencia ante el Señor todopoderoso. Eso se sabrá en el día del Señor, día de miedo y de terror, día en que los injustos no serán más que una paja, que arderá en el fuego abrasador, hasta que no quede de ellos ni rama ni raíz, mientras que el Señor aparecerá como Padre para los justos porque son su propiedad.
Entonces descubriremos lo que significa ser justo o injusto, porque se verá la diferencia que hay entre el justo y el malvado, entre quien sirve a Dios y quien no le sirve. Y se verá con certeza la venida del día del Señor en su decisión de permanecer fieles al servicio de Dios, nos repita Malaquías.

El evangelio debemos entenderlo como una explicación del Padrenuestro. Si creemos que Dios nos ama como Padre, tendremos confianza en él Esa confianza se ejerce de manera concreta y se pone a prueba por la insistencia y la constancia en la oración, explicada por Jesús en la triple confesión: “Pedi y recibiréis, buscad y encontraréis; llamad, y se os abrirá”.

La oración confiada e insistente resulta, es eficaz e infalible. Pero Lucas nos reserva una sorpresa: la oración confiada al Espíritu Santo. No obtiene necesariamente bienes útiles y deseados, siempre transitorios, sino más bien, el don por excelencia, el don que introduce en el Reino, da la fuerza que permite3 vivir en y para el Reino, sostiene en la tentación, ayuda en el perdón de las ofendas y permite hacer loa voluntd de Dios. Es el don que cumple las peticiones de la oración del Señor; implicando como coprogonista a aquel que ora. Los dones deseados por kabaturaleza humana no han de ser despreciados, puesto que también pueden sernos concedidos. Con todo, la oración, sumergiendo al orante en el mundo de Dios, le otorga el don divino más precioso, para que pueda entrar en el mundo divino, o sea, el Reino.
La bondad del “papá que está en el cielo” es tal que usa nuestras necesidades para hacernos descubrir la necesidad de fondo, escondida en todas las otras necesidades: la de entrar a formar parte de su Reino; por eso que quien pide con constancia se le dará el Espíritu Santo, la llave para entrar y para progresar en su designio de salvación universal.
El problema presentado por la lectura de hoy es muy actual: hacer el bien y orar parece con frecuencia cosas inútiles. Nada cambia, el mundo sigue como antes. Y además, la mirada erónica delo mundo se maravilla a menudo de que haya todavía alguien dispuesto a paerder el tiempo en esas preocupaciones. Entonces nos dirigimos a Dios, paraqué se haga sentir, y, frente a su renovado silencio, se nos hecha la culpa de nuestra poca fe. Es una espiral que nos quita la paz y nos deja el corazón herdio por la duda, por la terrible duda de que todo sea una ilusión.
En la Palabra de hoy hay un soplo restaurador; hay una clave de lectura: está sobretodo el don del Espíritu, que nos transporta a otras dimensiones, que introduce en el círculo cerrado de nuestras preocupaciones horizontales la línea recta que hace levantar la mirada, infunde sentido, sostiene el coraje para continuar e ilumina la fidelidad y la oración de cada día con la belleza misma de Dios. Con el Espíritu todo y todo se vuelve posible y bello. Es posible superar el sentido de inutilidad sabiendo que nada se pierde Es posible hale y queda transformado y todo se vuelve posible, Es posible adquirir la convicción íntima de que es bueno y bello hacer el bien. Es posible superar el sentido de la inutilidad sabiendo que nada se pierde. Es posible encontrar el gusto de invocar a Dios como Padre. Es posible hacer frente a las pruebas de la vida en general y de la vida cristiana en particular. Se hace posible no mirar los resultados inmediatos ni la aprobación de la gente, sino tener confianza en la mano de Dios, que orienta todo bien. Es posible orar sin cansarse, porque así es como el Espíritu viene a nosotros: trayendo el Reino de Dios y llevándonos a él.
El salmo responsorial de la liturgia de Dios nos invita a repetir con frecuencia y a vivir hoy la Palabra: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
ORACION

Ven, Espíritu Santo, llena de fe y confianza mi corazón vacilante. Ven, Espíritu Santo, y muéstrame tu verdad, para que no me deje engañar por las evidencis del mundo. Ven, Espíritu Santo y abre mis ojos al bien silencioso que se da entre la gente y no me dejes desanimarme por el mal rumoroso y prepotente

Ven, Espíritu Santo, y haz me exaltar de alegría por su presencia. Ven, Espíritu Santo, y mantén despierto en mí el dseo de la vida eterna, esperando el día del retorno del Señor. Ven, Espíritu Santo, y ahonda en mí el anhelo de conocer, amar y servir a aquel que será mi felicidad eterna.
¡Ven, Espíritu Santo!




No hay comentarios.: