Por lo tanto, amigo mío, si eres capaz de juzgar, ya no tienes disculpa. Te condenas a ti mismo cuando juzgas a los demás, pues tú haces lo que estás condenando. 2 Nos parece bien que Dios condene a los que hacen tales cosas, 3 pero tú, que haces lo mismo, ¿piensas que escaparás del juicio de Dios porque tanto tú como él condenan a los demás?
4 Esto sería aprovecharte de Dios y de su inmensa bondad, paciencia y comprensión, y no ver que esa bondad te quiere llevar a la conversión.
5 Si tu corazón se endurece y te niegas a cambiar, te estás preparando para ti mismo un gran castigo para el día del juicio, cuando Dios se presente como justo Juez.
6 El pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. 7 Dará vida eterna a quien haya seguido el camino de la gloria, del honor y la inmortalidad, siendo constante en hacer el bien;
8 y en cambio habrá sentencia de reprobación para quienes no han seguido la verdad, sino más bien la injusticia. 9 Habrá sufrimientos y angustias para todos los seres humanos que hayan hecho el mal, en primer lugar para el judío, y también para el griego.
10 La gloria, en cambio, el honor y la paz serán para todos los que han hecho el bien, en primer lugar para el judío, y también para el griego, 11 porque Dios no hace distinción de personas.
SALMO 62,2-9
de él espero mi salvación.
3 Sólo él es mi roca y mi salvador,
si es mi fortaleza, no he de vacilar.
6 Sólo en Dios tendrás tu descanso, alma mía,
pues de él me viene mi esperanza.
7 Sólo él es mi roca y mi salvador,
si es mi fortaleza, no he de vacilar.
9 Pueblo mío, confíen siempre en él,
abran su corazón delante de él,
Dios es nuestro refugio.
LUCAS 11,42-46
¡Pobres de ustedes, fariseos! Ustedes dan para el Templo la décima parte de todo, sin olvidar la menta, la ruda y las otras hierbas, pero descuidan la justicia y el amor a Dios. Esto es lo que tienen que practicar, sin dejar de hacer lo otro.
43 ¡Pobres de ustedes, fariseos, que les gusta ocupar el primer puesto en las sinagogas y ser saludados en las plazas! 44 ¡Pobres de ustedes!, porque son como esas tumbas que apenas se notan: uno no se da cuenta sino cuando ya las ha pisado.»
45 Un maestro de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: «Maestro, al hablar así nos ofendes también a nosotros.»
46 El contestó: «¡Pobres de ustedes también, maestros de la Ley, porque imponen a los demás cargas insoportables, y ustedes ni siquiera mueven un dedo para ayudarles!
Las diatribas , los reproches, que hoy escuchamos de boca de Jesús y cara a cara frente a fariseos y doctores de la Ley, rememoran las ‘malaventuranzas’ que en forma muy personal contrapone Lucas a las tan conocidas Bienaventuranzas en un capítulo anterior de su evangelio (Lc 6, 20-23). Bendecir y reprobar forman parte de la misma dinámica de reconocimiento de la acción de Dios. Las bendiciones o bienaventuranzas ponen en evidencia la calidad de vida que se requiere para seguir a Jesús, convirtiendo en poder de Dios lo que para la mayoría de las culturas son grandes limitantes, como la pobreza, el hambre, el sufrimiento y la discriminación. Como contrapartida Jesús condena todo aquello que las culturas de entonces y de ahora consideran fortalezas, como son la riqueza, la saciedad, la euforia y el prestigio, que por lo general son causa de la más auténtica miseria humana, la de tipo moral. Las malaventurazas y diatribas del Señor ponen de modo especial el dedo en la llaga de nuestras culturas occidentales, que idolatran el poder, el dinero y el placer, y no se dan cuenta de que esta moderna idolatría conduce velozmente al mundo a su autodestrucción. Hemos de hacer un balance respecto de si en nuestras vidas cristianas pesan más las actitudes que deben llevarnos a valorar el reino de Dios por encima de las limitaciones económicas, y a ponernos en actitud de servicio y consuelo hacia quienes carecen de todo, incluso de la esperanza.
Es bueno poner nuestras actitudes en las afirmaciones de Pablo hoy. No habla del desánimo y la desilusión, no tenemos ni tenemos razón de buscar excusas de nada y ante nadie. Pero debemos preguntarnos cómo se sitúa Dios frente a estas situaciones humanas negativas e insuperables por sí mismas y como Dios hace juicio sobre todas nuestras actitudes. El gran error es que cuando hablamos de juicios, con seguridad no es lo que Dios piensa de nosotros y de nuestras vidas. Pablo dice hoy algo tan simple que los judíos han olvidado por esta adheridos a las tradiciones que no les permite percibir la gran novedad del Dios hecho hombre.
Se han olvidado de que el juicio de Dios se ajusta a la verdad, y no puede estar condicionado por nuestro modo de juzgar ni por las situaciones del pecado. El don de la ida eterna, y por lo tanto el don de la salvación está orientado, como dice Pablo hoy, “a los que perseveran en la práctica del bien y buscan gloria, honor e inmortalidad. Y Pablo se apresura a añadir el motivo de eso es posible “pues en Dios no hay lugar de favoritismo.”
El Evangelio nos presenta la invitación a Jesús para comer en casa de un fariseo, como vimos ayer. Lucas se refiere a unas invectivas contra los fariseos. De esta manera expresa Jesús su actitud pedagógica respecto de algunos de sus contemporáneos que han demostrado no querer entrar en la lógica evangélica que suscita actitudes humanas consecuentes. Aunque sea a contraluz estamos invitados a captar una espiritualidad de destinos en juego, lo que Jes+ús quiere afirmar más allá y por encima de toda hipocresía humana. Nos encontramos con una serie de valores, el primero, el valor de la justicia y del amor a Dios, que debe buscar el verdadero creyente con todas sus fuerzas, en vez de perderse en la mera observancia de normas particulares. En segundo lugar, el espíritu de servicio a los otros, que nos conduce a renunciar también a los primeros puntos con tal de ser útiles de cualquier modo. El tercer lugar es el valor de la transparencia interior e exterior contra la epidemia del mal que consiste en la hipocresía. Por ]ultimo, el valor de la comprensión fraterna contra la actitud de los que se muestran intransigentes a la hora de aplicar la ley a los demás, mientras que se muestran permisivos a la hora de aplicársela a ellos mismos.
carlos2436@earthlisk.net

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