Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 26 de noviembre de 2009

NOVIEMBRE 26 del 2009

PALABRA DE DIOS
SIRACIDES 50, 22-24
¡Y ahora bendigan al Dios del Universo que hace en todas partes grandes cosas! Desde que nacemos nos hace vivir, y nos trata siempre con misericordia. 23 ¡Que nos dé la alegría de corazón, que tengamos la paz en nuestros días, que Israel goce de ella hasta el fin de los tiempos!
24 ¡Que el Señor mantenga su benevolencia con nosotros, y que nos libre a lo largo de nuestros días!


SALMO 138, 1-5

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
1 pues oíste las palabras de mi boca.
1 Canto para ti en presencia de los ángeles,
2 y me postro ante tu Templo santo.
2 Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad,
2 pues tu palabra ha superado tu renombre.
3 El día en que clamé, me respondiste
3 y aumentaste la fuerza en mi alma.
4 Te darán gracias, Señor,
4 todos los reyes de la tierra,
4 cuando oigan las palabras de tu boca,
5 celebrarán los caminos del Señor:
5 «¡Es muy grande la gloria del Señor!»

1 CORINTIOS1,3-9
De Pablo, apóstol de Cristo Jesús por decisión de Dios que lo ha llamado,
1 y de Sóstenes, nuestro hermano,
2 a la Iglesia de Dios que está en Corinto:
2 a ustedes que Dios santificó en Cristo Jesús.
2 Pues fueron llamados a ser santos con todos aquellos que por todas partes invocan el Nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y de ellos.
3 Reciban bendición y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, el Señor.
4 Doy gracias sin cesar a mi Dios por ustedes y por la gracia de Dios que les ha sido otorgada en Cristo Jesús, 5 pues en él han llegado a ser ricos de mil maneras, recibiendo todos los dones de palabra y de conocimiento 6 a medida que se afianzaba entre ustedes el mensaje de Cristo.
7 No les falta ningún don espiritual y sólo esperan que Cristo Jesús, nuestro Señor, nos sea manifestado. 8 El los mantendrá firmes hasta el fin, para que estén sin tacha el día en que venga Cristo Jesús, nuestro Señor.
9 Dios es fiel, el que los ha llamado a esta comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

LUCAS 17,11-19

De camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, 12 y al entrar en un pueblo, le salieron al encuentro diez leprosos. Se detuvieron a cierta distancia 13 y gritaban: «Jesús, Maes tro, ten compasión de nosotros.»
14 Jesús les dijo: «Vayan y preséntense a los sacerdotes.»
15 Mientras iban quedaron sanos. Uno de ellos, al verse sano, volvió de inmediato alabando a Dios en alta voz, 16 y se echó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole las gracias. Era un samaritano.
17 Jesús entonces preguntó: «¿No han sido sanados los diez? ¿Dónde están los otros nueve? 18 ¿Así que ninguno volvió a glorificar a Dios fuera de este extranjero?»
19 Y Jesús le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.»

HOMILIA

Si miramos las lecturas de hoy de Estados Unidos, tienen un sentido distinto para nosotros, porque la Palabra es siempre es Palabra que debemos interpretar en el sentido que vivimos. Pues, aquí, vivimos hoy de fiesta, pero para la mayoría del mundo es simplemente Palaba de Dios sin referencia a la fiesta que celebramos, porque todos vivimos en la experiencia de nuestra vida y no en la situación que los que viven en este país viven.
Pero nos vamos a orientar como si esa Palabra se dirije a cada uno, no importante la ocasión que cada uno tenga para vivir esa Palabra en la Iglesia. El libro del Eclesiástico o el Siracides como lo llamamos, nos da la oportunidad de bendecir al Señor, al Dios del universo que hace en todas partes grandes cosas- Y por eso celebramos deseando que tengamos paz en nuestros días, y que nos gocemos en Dios hasta el final de los tiempos. Y por Jesús, tenemos la seguridad, que pase lo que pase en nuestra vida y manifiesta su benevolencia con nosotros y nos proteja a lo largo de neustra vida.

El salmo nos va a recordar que siempre debemos dar gracias con todo el corazón, y esa acción de gracias es compartida con la pre3sencia de los ángeles en el santo templo de Dios. Sabemos que en el día que invocamos su nombre nos respondió y aumenta la fuerza en mi alma, porque todos te darán gloria en la tierra, porque siempre estamos atentos a las palabras de su boca. La razón de darle gloria, es que estemos donde estemos, su gloria es grande.

Por eso en el día de hoy tenemos la parábola de los diez leprosos curados. El episodio está ambientado en el camino a Jerusalén. Jesús había realizado ya, al comienzo de su ministerio la purificación de loos leprosos (5,42-44). A otros hechos de este tipp hacía referencia la respuesta de Jesús a los discípulos del Bautista (7,22). Pero este episodio representa algunos rasgos específicos. Se tra de un gruto de diez leprosos que imploran a Jesús llamándolo “maestro” para que tenga compasión de ellos. A continuación, a una simple orden suya, se curan.
La atención se centra después (15-19) en el comportamiento de uno de ellos: una samaritano. Este vuelve alabando a Dios y le da las gracias a Jesús postrándose ante él. La conclusión es del mismo Jesús, que compara la conducta del samaritano con la de los otros nueve que fueron curados. Una vez más, es alguien que no es judío, un extranjero, es el que reconoce la la presencia de Dios en Jesús. Una vez resuenan estas palabras: “tu fe te ha salvado.”

El camino a Jerusalén es que debe emprender todo díscípulo para identificarse con el Maestr0. Por eso camino nos encontramos con pecadores, excluidos y marginados, precisamente como estos diez leprosos. Reconocemos a Jesús pero pero tomamos también conciencia Sin embargo que de la existencia que media entre él y nosotros. “Cómo colmarla, cómo podremos caminar por ese camino, que él ha recorrido y nos señala? Sin embargo como escribe Lucas la impotencia de njeustra co9ndición no nos aleja de Dios; en la pobreza en que nos encontramos tenemos la posibilidad de gritar con confianza la necesidad de salvación que llevamos dentro: Jesús, ten piedad de nosotros. El grito de convierte en oración, lo único capaz de brindarnos una dirección, de crear una relación de amistad con el Señor; de acercarnos que crea toda una relación de amistad con el Señor, de acercarnos a éll superando todas las barreras y eliminando toda distancia.

ORACION


Tú nos ofreces la salvación. Pero nos hace falta la fe poara darnos cuenta del don que nos llega, gratuitamente, en nuestro caminar. ¿No sentimos realmente pobres y necesitados de salvación? ¿Tenemos o9jos para reconocer la obra del Señor que transforma nuestra existencia y la cura de la cotidianidad de vida? Que seamos como el “hereje del evangelio, el samaritano” alguien a quien se considera alejado de Dios. Pero no lo es, es el único que entiende lo que Dios ha realizado en él. Pone en cuestión su propia fe, no se considera propietario de la salvación. El aceptarlo a manos llenas es lo único que nos hace gozar junto a Dios y a los hermanos. Y allí, de rodillas el samaritano dio “gloria” y siguió a su Hijo.

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