Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



domingo, 29 de noviembre de 2009

PALABRA DE
ROMANOS 10,9-18

Porque te salvarás si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos. 10 La fe del corazón te procura la “justicia”, y tu boca, que lo proclama, te consigue la salvación.
11 La Escritura ya lo dijo: El que cree en él no quedará defraudado.
12 Así que no hay diferencia entre judío y griego; todos tienen el mismo Señor, que es muy generoso con todo el que lo invoca;
13 porque todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará.
14 Pero ¿cómo invocarán al Señor sin haber creído en él? Y ¿cómo podrán creer si no han oído hablar de él? Y ¿cómo oirán si no hay quien lo proclame?
15 Y ¿cómo lo proclamarán si no son enviados? Como dice la Escritura: Qué bienvenidos los pies de los que traen buenas noticias.
16 Pero es un hecho que no todos aceptaron la Buena Noticia, como decía Isaías: Señor, ¿quién nos ha escuchado y ha creído?
17 Así, pues, la fe nace de una proclamación, y lo que se proclama es el mensaje cristiano.
18 Me pregunto: ¿Será porque no oyeron? ¡Claro que oyeron! Esta voz resonó en toda la tierra y sus palabras se oyeron hasta en el último rincón del mundo.

SALMO 18
A toda la tierra alcanza su pregón.
El cielo proclama la obra de Dios, el firmamento pregona las orbas de sus manos, el día al día le pasa su mensaje, la noche a la noche se lo susurra.
Sin que hablo en. Sin que pronuncien, sin que resuene su voz, toda la tierra alcanza su pregón y hasta el límite del cielo su mensaje.
MATEO 4,18-22

Mientras Jesús caminaba a orillas del mar de Galilea, vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores y estaban echando la red al mar. 19 Jesús los llamó: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.» 20 Al instante dejaron las redes y lo siguieron.
21 Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, hijo de Zebedeo, con su hermano Juan; estaban con su padre en la barca arreglando las redes. Jesús los llamó, 22 y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

HOMILIA


Romanos 10,9-18: “La fe nace del mensaje” Salmo 18: A toda la tierra alcanza su pregón. Mateo 4,18-22: “De inmediato dejaron las redes y le siguieron”

Jesús acude a la cotidianidad de la existencia de quienes llama, para invitarlos a construir desde allí la apuesta por el reino de Dios, una propuesta de vida más humana.
Los textos vocacionales aparecen como relatos que nos ayudan a comprender el misterio de todo llamado: la vocación nace en la cotidianidad de la vida, con unos rasgos de identificación familiar, en el ambiente propio de cada convocado y con el llamado a seguir y proseguir una propuesta de vida desde el cambio radical que se va a operar en la vida de quien ha sido llamado.
Estos cuatro primeros discípulos que siguen a Jesús representan a los discípulos de todos los tiempos. Así se propone el llamado: ser discípulos, seguidores de Jesús en comunidad. Como discípulos debemos despojarnos de ataduras que no nos dejan avanzar en nuestra marcha; debemos lanzarnos mar adentro en las inmensas posibilidades que nos plantea la barca y que nos propone Jesús como modelo de nuestra entrega al servicio desinteresado por el reino; debemos romper con todo lo que no nos permite asumir con radicalidad el servicio a los demás, y con los vínculos que obstaculizan nuestra misión de ser pescadores de una nueva humanidad.
Jesús nos empieza a indicar el sentido que tiene su llamado. Nos parece difícil entenderlo, pues no hay nada de individualismo y personalidades nuestras, sino comunidad, donde todo tiene sentido comunitario, como los cuatro discípulos que se encuentran con Jesús en el lago. Los cuatro no están solos, pero sin embargo Santiago y Juan hacen como Pedro y Andrés y escuchan y lo siguen. Todos escuchan el llamado, entre ellos los padres de Juan y Santiago, pero sólo Santiago y Juan le siguen.

Pero comencemos con el mensaje que nos trae Pablo. Tiene un sentido que para los que hemos nacido en tiempo del Concilio Vaticano II el llamado de Jesús nos hace libres y a totalmente seguir a Dios porque lo reconocemos como salvador, mediante la fe escuchamos y seguimos el mensaje de la predicación. Es importante que nos hable Pablo de la fe y la predicación, es el misterio de Jesús. Por eso todo hombre y toda mujer de buena voluntad, se expropian a sí mismos y se convierten en propiedad de Dios, que es la garantía y fundamento de toda posible confianza humana en él. Pero hay un detalle im-portante, el que llama, el que predica debe poder decir que ha sido enviado; la predicación supone la misión, y ésta constituye el punto de amarre entre el que predica y el que es predicado, entre el enviado y el que envía.
El mensaje parte de un hecho histórico particular: la elección de Jesús supone el envío de los mismos a la misión.
Al principio de su misión procura Jesús algo fundamental porque quiere que sus discípulos sean sus seguidores y sus testigos. Al final de su resurrección ellos serán enviados a todo el mundo, para que el evangelio pueda seguir su curso hasta el final. Los discípulos de pescadores de peces se convertirán en pescadores de hombres. No es un mero juego de palabras sino lo que el mismo Jesús les dice: Ellos dejaron al momento las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante, (22) Mateo afirma que sus seguidores no dejaron sólo las redes, la barca y su profesión, sino también a su padre. El seguimiento de Jesús, transforma su vida. Es por propia naturaleza radical y concreta. Nosotros tenemos que hacer lo mismo, se nos da la invitación de repetir a menudo la Palabra, “Venid detrás de mí y os haré pescadores de hombres.” Mateo 4,19)
Pero hay un tema importante, que con seguridad lo olvidamos, los discípulos lo siguieron de dos en dos. Se supone que seguir a Jesús, seguir a Jesús es experiencia de una compañía, de una autentica amistad humana, porque favorece la decisión, la adhesión y la perseverancia. El mundo de hoy tiene necesidad de este testimonio con el que los seguidores de Jesús, usted y yo, comprendemos que somos capaces de valorar todo lo que hay de bueno y de santo en las relaciones amistosas. ¿Lo hemos entendido así, o seguimos nuestro mundo, no el mundo de Jesús?
ORACION
¿Por qué Jesús, son tan pocos los que prestan hoy oído a tu voz? ¿Por qué disminuye cada vez más el número de los que están dispuestos a seguirte por el camino de la decisión evangélica? ¿Acaso se ha apagado tu voz entre nosotros? ¿O tal vez es menos perceptible tu presencia entre los jóvenes de hoy? ¿A caso estás tan escondido que es casi imposible reconocerte presente y cercano a cada uno de nosotros?
Sin embargo, oh Señor, tú estás en medio de nosotros, nos acompañas de una manera discreta, pero real, por los caminos que recorremos. Haz, oh Señor, que tu Palabra resuene más eficaz que nunca para todos nosotros. Haz, oh Señor, que tu presencia sea advertida y reconocida hiy más que nunca, sobre todos por los jóvenes. De este modo, el espinoso problema de la falta de vocaciones dejará de angustiarnos, porque todos nos abandonaremos a su solicitud de pastor bueno.

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