Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



domingo, 13 de diciembre de 2009

DICICMBRE 14, 2009

PALABRA DE VIDA
NUMEROS 24,2-7,15-
Cuando Balaam levantó la vista, vio a Israel agrupado por tribus; entonces el espíritu de Dios se apoderó de él. 3 Y proclamó así su poema:
3 «Palabra de Balaam, hijo de Beor,
3 palabra del hombre que traspasa el misterio,
4 oráculo del que escucha las palabras de Dios,
4 que ve lo que el Dios de la Estepa le da a ver,
4 que se postra,
4 y Dios le abre los ojos.
Is 54,2
5 ¡Qué hermosas son tus tiendas, oh Jacob,
Is 54,2
5 tus moradas, oh Israel!
6 Se estiran como valles,
6 como jardines a orillas de un río,
6 como áloes que ha plantado Yavé,
6 como cedros a orillas de un curso de agua.
7 ¡Se rebalsa el agua de sus dos baldes,
7 su simiente está bien regada,
7 su rey es más poderoso que Agag,
7 y su reino crece todavía!
15 Entonces proclamó su poema:
15 «Palabra de Balaam, hijo de Beor,
15 palabra del hombre que atraviesa el misterio,
16 oráculo del que escucha las palabras de Dios
16 y que posee la ciencia del Altísimo,
16 que ve lo que el Dios de la Estepa le deja ver,
16 que se postra,
16 y Dios le abre los ojos.
17 Lo veo; pero no por ahora,
17 lo contemplo, pero no de cerca:
17 un astro se levanta desde Jacob,
17 un cetro se yergue en Israel.
17 Le pega a Moab en las sienes,
17 y en el cráneo a todos los hijos de Set.

SALMO 25.4-9

4 Haz, Señor, que conozca tus caminos, muéstrame tus senderos.
5 En tu verdad guía mis pasos, instrúyeme, tú que eres mi Dios y mi Salvador.
5 Te estuve esperando todo el día, sé bueno conmigo y acuérdate de mí.
6 Acuérdate que has sido compasivo y generoso desde toda la eternidad.
7 No recuerdes las faltas ni los extravíos de mi juventud; pero acuérdate de mí según tu amor.
8 El Señor es bueno y recto; por eso muestra el camino a los que han pecado.
9 Dirige los pasos de los humildes, y muestra a los sencillos el camino.

LUCAS 14,25-33
Jesús había entrado al Templo y estaba enseñando, cuando los sumos sacerdotes y las autoridades judías fueron a su encuentro para preguntarle: «¿Con qué derecho haces todas estas cosas? ¿Quién te lo ha encargado?»
24 Jesús les contestó: «Yo también les voy a hacer a ustedes una pregunta. Si me la contestan, yo también les diré con qué autoridad hago todo esto.
25 Háblenme del bautismo que daba Juan: este asunto ¿de dónde venía: de Dios o de los hombres?»
25 Ellos reflexionaron: «Si decimos que este asunto venía de Dios, él nos replicará: Pues ¿por qué no le creyeron?
26 Y si decimos que era cosa de hombres, ¡cuidado con el pueblo!, pues todos consideran a Juan como un profeta.»
27 Entonces contestaron a Jesús: «No lo sabemos.»
27 Y Jesús les replicó: «Pues yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas.»

HOMILIA

Números 24,2-7.15-17a: “Avanza la constelación de Jacob” Salmo 24: Señor, instrúyeme en tus sendas. Mateo 21,23-27: “Yo tampoco les digo con qué autoridad lo hago”

Los líderes religiosos que tenían autoridad ante el pueblo interrogan a Jesús, pues tenían a su cargo el control y regulación de los asuntos del Templo. Desafiaron a Jesús para que dijera al pueblo de dónde le venía tal autoridad.

Ellos reconocían la gran influencia que el Maestro tenía con la gente y, sin duda, querían convencer al pueblo de que Jesús obraba sin autoridad alguna; y como siempre, le hacían preguntas con la esperanza de que pudieran acusarle de blasfemar.
Jesús no responde directamente la pregunta, sino que a su vez lanza otra a la que ellos no están listos ni dispuestos a contestar.

No cabe duda de que las autoridades judías buscaron su propia conveniencia. Jesús les puso en un dilema, y cualquier respuesta que le dieran no les habría servido bien. “Si decimos que del cielo, nos dirá que por qué no le creímos” lo que dijo acerca de Cristo. No podían aceptar que Juan fue enviado por Dios, sin admitir lo que Juan decía acerca de Jesús.
No temieron a Dios, sino solamente al pueblo. La única cosa importante para ellos era su propia conveniencia. Tenían que defender a toda costa su posición como líderes del pueblo. Nosotros, ¿qué defendemos?

Lo que decimos todos los días, es cierto, nos presenta no lo que somos en la presencia del de pueblo sino lo somos en la presencia de Dios. Porque en realidad lo que importa no es lo que predicamos sino si lo que predicamos habla de Dios y nos demuestra lo que somos en la presencia de Dios. En el fondo todos somos testigos y no para el pueblo, sino nosotros en la presencia de Dios. De eso se nos tomará en cuenta en nuestra vida. Lo que digamos al pueblo pude ser importante si decimos lo que Dios nos dice en el corazón.

Esto es lo que nos dice el libro de los Números acerca de Balaán que fue enviado por el rey de Moab para maldejiera el pueblo de Dios. En vez de hablar en contra del pueblo, como dice su nombre “devorador” es confundido por el Señor y obligado a profetizar a favor del pueblo. Primero anuncia la la prosperidad y la fecundidad de Israel, con un campamento de hermosas y rcias tiendas y de un paisaje de plantas hermosas y abundancia de agua que indican su vitalidad (5-7) El cuarto oráculo de Balaán añade (17-17) una visión de la realeza de David, destinada a la promesa divina y constituye la visión divina anunciada por el proeta Natán (2 Samuel 7) que anuncia el gran anuncio del futuo de Israel, signo de la fidelidad divina a la promesa dada a David. “Una estrella sale de Jacob, un centro durge de srael (17). El cetro simboliza la realeza. La estrella, representa una idea disfusa de la antigüedad a la aparición de un nuevo astro, signo de la aparición de un rey o de un acontecimiento de la historia, la estrella que simboliza al Mesías, el hijo de la estrella.

Elo discurso de Jesús sigue a la expulsión de los vendedores en el templo. Le preguntan con qué autoridad hace eso. Pero Jesús le pregutnan que opinan de Juan el Bautista y su bautismo (25) porque el bautizar era la acción más significativa de Juan.

Les exige una alternativa clara y decidida, que les hace ver un llamadoala invitación a convertirse, les pide tomar partida respecto a la predicción de Juan, una invitación a la conversión, pues eso habá sido la predicación de Juan, una llamada a la conversión.

La negativa de los judíos a aceptarla manifiesta su mala voluntad, su actuar en cálculos políticos de conveniencia (25-26) olvidando que la primera obligación de los jefes, como de cualquier fiel, es la conversión. De lo contrario Dio9s puede callar ante el incrédulo, como sugiere la afirmación de la afirmación final de Jesús. “Pues tampoco yo os digo con qué autoridad yo hago todas estas cosas.”

Por eso se nos invita a vivir hoy la Palabra: “Dichoso el que escucha la Palabra de Dios y conoce la ciencia del Altísimo.” “(Números 24,4,16)”

ORACION

Como hiciste con Balaán, oh Padre, descorre el velo de nuestros ojos, para que podamos admirar las maravillas que haces en medio de tu pueblo y para que se alegre nuestro corazón con y por tu pueblo que adquiriste y formaste en tu Hijo.

Como hiciste con Balaán, oh Padre, descorre el velo de nuestros ojos, para que podamos acoger en al fe a tu Hijo que viene. Que sea la estrella que nos guía en el camino y que nos cola de gozo. Que su luz disipe las tinieblas de nuestro corazón, cuando damos vueltas a nuestros cálculos y lógicas que ignoran tu sabiduría sobre nosotros. Que su luz ponga en claro la calidad de todas nuestras preocupaciones que se mueven no por tu santo temor, sino por deseo miope de conservar nuestros ridículos tesoros y de que se ejecuten nuestro proyectos. Ahora, como hiciste antaño con Balaán, obligándole a profetizar a favor de tu pueblo, Padre, ayúdanos a recordar que sólo tus planes tienen éxito y que nada se puede oponer a tu querer soberano.

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