Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 15 de diciembre de 2009

DICIEMBRE 15 del 2009

PALABRA DE VIDA
SOFONIAS 3,1-2,9-13
1 ¡Ay de la rebelde, de la manchada, de la ciudad opresora! .
2 No ha escuchado el llamado, no ha aceptado la corrección, no ha puesto su confianza en Yavé ni se ha acercado a su Dios.
9 Sí, yo daré a los pueblos labios puros para que todos puedan invocar el Nombre de Yavé y servirlo también con un mismo celo.
10 De más allá de los ríos de Etiopía mis fieles me traerán ofrendas.
11 Ese día ya no tendrás que avergonzarte de todas esas faltas que cometes contra mí, pues de en medio de ti yo arrancaré a aquellos que se jactan de su orgullo y tú no seguirás vanagloriándote de mi montaña santa.
12 Dejaré dentro de ti a un pueblo humilde y pobre, que buscará refugio sólo en el Nombre de Yavé. 13 Aquellos que queden de Israel no cometerán injusticias; no hablarán para engañar, ni se hallará falsedad en su boca.

SALMO 34,2-3,6-7,17-19,23

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
2 no cesará mi boca de alabarlo.
3 Mi alma se gloría en el Señor:
3 que lo oigan los humildes y se alegren.
6 Mírenlo a él y serán iluminados
6 y no tendrán más cara de frustrados.
7 Este pobre gritó y el Señor lo escuchó,
7 y lo salvó de todas sus angustias.
17 El Señor aparta su cara de los malos
17 y borra de la tierra su recuerdo.
18 En cuanto gritan, el Señor escucha,
18 y los libra de todas sus angustias.
19 El Señor está cerca del corazón deshecho
19 y salva a los de espíritu abatido.
22 y los que odian al justo, lo tendrán que pagar.
23 Pero el Señor libra el alma de sus siervos,
23 el que se ampara en él no tendrá que pagar.

MATEO 21,28-32

Jesús agregó: «Pero, díganme su parecer. Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero para decirle: “Hijo, hoy tienes que ir a trabajar en la viña.” 29 Y él le respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. 30 Luego el padre se acercó al segundo y le mandó lo mismo. Este respondió: “Ya voy, señor.” Pero no fue.
31 Ahora bien, ¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?» Ellos contestaron: «El primero.» Entonces Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: en el camino al Reino de los Cielos, los publicanos y las prostitutas andan mejor que ustedes. 32 Porque Juan vino a abrirles el camino derecho y ustedes no le creyeron, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Ustedes fueron testigos, pero ni con esto se arrepintieron y le creyeron.

HOMILIA

Sofonías 3,1-2.9-13: “Se promete la salvación a todos los pobres”Salmo 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha Mateo 21,28-32: “Las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino”
Jesús estaba aplicando esta parábola a los líderes religiosos de su tiempo. Ellos eran como el segundo hijo: dijeron sí a la voluntad del Padre, pero no la cumplieron. ¿Cuál es el problema? El de testimonio y autoridad: la estructura de la religión judía estaba basada en el cumplimiento de la Ley: era primero la Ley antes que el hombre; por tanto, una ley deshumanizante e injusta. Las autoridades religiosas no han puesto en obra la voluntad de Dios y, además, no han comprendido que ésta hace al hombre más justo.

El reino de Dios no es la restauración de una monarquía, sino de una sociedad regida por la voluntad divina a través de la justicia, la solidaridad y la igualdad. De ahí que quienes entran al reino de Dios son aquéllos que dicen “sí” a la voluntad del Padre, sí a la propuesta de Jesús (el reino de justicia); pero un sí hecho acción, puesto en obra. Sin embargo, como dice el refrán popular“, del dicho al hecho hay mucho trecho”. Es necesario preguntarnos ¿qué hechos concretos estoy haciendo hoy yo para que la voluntad de Dios sea posible en medio de esta realidad que nos agobia?

La enseñanza de Jesús es acción, es justicia, es decir un hecho hecho acción, realización hoy y aquí.No en centrarnos en la ley, si no la vivimos no sirve para nada y vemos la realización de la justicia que vivimos y nos hacemos por lo tanto más justos. En el mundoque vivimos y ue sobre todo viven nuestros hermanos, librarnos de hacer de la ley una realidad que agobia. Esta no es la voluntad de Dios.

Es típico de Dios sus amenazas contra la autoridades, los jefes de la nación que sólo buscan su propi interés y no dedicarse a a trabajar con el pueblo en la justicia. Pero Jesús siempre pone una palabra de esperanza, en la que la purificación del pueblo mira a las alegrías de la promesa mesiánica y la reunión de los dispersos. (Vea a Sofonías 3,14-20). El anuncio de la purificación de los pueblos (9) que abandona el culto a otros dioses y leva su fe en el Señor, enseña la espera de los profetas en una profunda renovación de la humanidad por obra del Señor.
Esto consiste en la convresión del corazón humano, que se traduce en acoger la ley divina, en el culto al Dios verdadero. Y esto afecta a todo el pueblo de Dios, donde desaparece la soberbia, como sintesis del concepto del pecado humano, de un orgullo que tiende a ocupar el puesto de Dios (11) El pueblo del tiempo de la salvación se le llama “resto” (13), es decir, un pueblo políticamente frágil y culturalmente irrelevante que no puede presumir de sus propias fuerzas, sino que experimenta la gratitud y fidelidad de su Dios. Por eso se lo llama “los pobres del Señor” (12) o sea lo que tienen a Dios como el único recurso de su propia vida y confían plenamente en él traduciendo su humilde confianza en una obediencia práctica de la voluntad divina.

En el evangelio, Jesús continúa en el templo con los jefes del pueblo, que por supuesto no tenían intención de escuchar a Jesús. Pero él les enseña con la parábola de los dos hijos. Y la parábola no condena sino que exalta a los pecadores y a los justos, y a ambos ofrece una camino de vida porque anunica la extraordinaria cercanía de Dios al pecador al que ofree siempre un cambio de vida. Ataca al primer hijo, cumplidor sólo de boca. Jesús une a los publicanos y prostitutas y a los hombres de religión (31-32) es una ´’ultima llamada apremiantes a la conversión.

La parábola es una severa admonición para cada uno de nosotros, como los primeros hijos, que respondemos afirmativamente pero no vamos a trabajar en la viña. Por eso eresulta importante la enseñanza de Jesús en la parábola, no sólo a los lejanos y derrama su bendición sobre los pobres, a los que sólo confían en él sin presumir en sí mismos ni en sus méritos. Jesús nos habla recordándonos que Dios ama a los que no se apoyan en sus propias méritos, sino que confiando sólo en su miericordia, y su fidelidad, están dispuestos a cambiar realmente de vida.
Por eso nos recuerda Sofonías el confiar y vivir en la palabra: “Yo dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde.” (Sofonías 3,12)
ORACION
Tu Palabra hoy nos fatiga y nos consuela. Nos fustiga porque cuando nos invitas a trabajar en tu viña, como el hijo mayor de la parábola, con frecuencia respondemos: "Sí, Señor." pero luego nos vmos. Estamos demasiado ocupados y preocupados por nuestros "yo" para estar de veras disponibles a buscar sinceramente tu voluntad. Socórrenos con tu Espíritu, para que podamos velar sobre nosotros mismos con el fin de que nuestra adhesión a tu voluntad no se reduzca a palabras vacías.
Con humildad y confianza acudimos a ti, Dios que amas a los que no confían en sus propios méritos, y confiamos únicamente en tu misericordia y fidelidad.

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