Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 18 de diciembre de 2009

DICIEMBRE 19, 2009


PALABRA DE VIDA

JUECES 13,2-7,24-25

2 Había un hombre de Sorea, de la tribu de Dan, que se llamaba Manoa. Su mujer era estéril y no había tenido hijos.
3 El ángel de Yavé se apareció a la mujer y le dijo: «Hasta ahora has sido estéril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y darás a luz un hijo.
4 Ahora fíjate bien en no beber vino ni bebida alcohólica y en no comer nada impuro debido a ese hijo que vas a concebir y dar a luz.
5 Porque desde el vientre de su madre el muchacho estará consagrado a Dios: no pasará por su cabeza la navaja, pues él será quien comenzará a librar a Israel de manos de los filisteos».
6 Al volver a su casa, la mujer conversó con su marido y le dijo: «Un hombre de Dios vino a verme. Era tan majestuoso como un ángel de Dios, pero no le pregunté de dónde venía y no me dijo su nombre. 7 Pero me dijo esto: Vas a concebir y dar a luz un hijo. Por eso, desde ahora no bebas vino ni bebida alcohólica y no comas nada impuro, porque el niño estará consagrado a Dios desde el vientre de su madre y hasta el día de su muerte».
24 Así fue como la mujer dio a luz un hijo al que puso por nombre Sansón. El niño creció y Yavé lo bendijo; 25 el espíritu de Yavé comenzó a apoderarse de él en el Campamento de Dan, entre Sorea y Estaol.

SALMO 71,3-6,16-17

3 Sé para mí una roca de refugio, una ciudad fortificada en que me salve, pues tú eres mi roca, mi fortaleza.
4 Líbrame, oh Dios, de la mano del impío, de las garras del malvado y del violento, 5 pues tú eres, Señor, mi esperanza, y en ti he confiado desde mi juventud.
6 En ti me apoyé desde mis primeros pasos, tú me atrajiste desde el seno de mi madre, y para ti va siempre mi alabanza.
16 Ahondaré las hazañas del Señor, recordaré tu justicia que es sólo tuya.
17 Oh Dios, me has enseñado desde joven, y hasta ahora anuncié tus maravillas;

Lucas 1,5-25
Siendo Herodes rey de Judea, vivía allí un sacerdote llamado Zacarías. Pertenecía al grupo sacerdotal de Abías, y su esposa, llamada Isabel, era también descendiente de una familia de sacerdotes. 6 Ambos eran personas muy cumplidoras a los ojos de Dios y se esmeraban en practicar todos los mandamientos y leyes del Señor.
7 No tenían hijos, pues Isabel no podía tener familia, y los dos eran ya de edad avanzada.
8 Mientras Zacarías y los otros sacerdotes de su grupo estaban oficiando ante el Señor, 9 le tocó a él en suerte, según las costumbres de los sacerdotes, entrar en el Santuario del Señor para ofrecer el incienso. 10 Cuando llegó la hora del incienso, toda la gente estaba orando afuera, en los patios.
11 En esto se le apareció un ángel del Señor, de pie, al lado derecho del altar del incienso.
12 Zacarías se turbó al verlo y el temor se apoderó de él.
13 Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Isabel te dará un hijo y le pondrás por nombre Juan.
14 Será para ti un gozo muy grande, y muchos más se alegrarán con su nacimiento,
15 porque este hijo tuyo será un gran servidor del Señor. No beberá vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre.
16 Por medio de él muchos hijos de Israel volverán al Señor, su Dios.
17 El mismo abrirá el camino al Señor con el espíritu y el poder del profeta Elías, reconciliará a padres e hijos y llevará a los rebeldes a la sabiduría de los buenos. De este modo preparará al Señor un pueblo bien dispuesto.»
18 Zacarías dijo al ángel: «¿Quién me lo puede asegurar? Yo ya soy viejo y mi esposa también.»
19 El ángel contestó: «Yo soy Gabriel, el que tiene entrada al consejo de Dios, y he sido enviado para hablar contigo y comunicarte esta buena noticia. 20 Mis palabras se cumplirán a su debido tiempo, pero tú, por no haber creído, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que todo esto ocurra.»
21 El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaban de que se demorase tanto en el Santuario. 22 Cuando finalmente salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. Intentaba comunicarse por señas, pues permanecía mudo.
23 Al terminar el tiempo de su servicio, Zacarías regresó a su casa, 24 y poco después su esposa Isabel quedó embarazada. Durante cinco meses permaneció retirada, pensando:
25 «¡Qué no ha hecho por mí el Señor! Es ahora cuando quiso liberarme de mi vergüenza.»

HOMILIA
Jueces 13,2-7.24-25a: “El ángel anuncia el nacimiento de Sansón” Salmo 70: Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria. Lucas 1,5-25: “Tu mujer Isabel te dará un hijo”
Lucas ha interpretado la tradición del nacimiento de Juan presentando a Zacarías e Isabel con la tonalidad de los matrimonios sin hijos del Antiguo Testamento. Dios, una vez más, hace lo imposible mediante la realización de sus promesas. Lo importante del anuncio es la inteligencia y la capacidad con que Dios se muestra a Zacarías, en contraposición a la respuesta insegura y cuestionante de éste. Zacarías manifiesta los síntomas de ser un incrédulo frente a lo prometido por Dios. Zacarías e Isabel, dos personas ancianas con respeto por Dios, apegadas a la Ley del Señor, son los destinatarios de donde saldrá una nueva oportunidad para que el pueblo de Israel se disponga a recibir al precursor del Mesías, Juan el Bautista. Ha comenzado la era mesiánica para el perdón, la esperanza y la salvación. El compromiso que nos deja la buena noticia de hoy es reconocer la acción de Dios en nuestras vidas. De ese Dios que puede hacer hasta lo imposible a los ojos del ser humano si de verdad confiamos en él plenamente.
Se nos manifiesta hoy a Dios que empieza a poner en orden su plan, que no tiene nada que ver con la decisión de la humanidad, auque la tiene en cuesta y lo vemos en la historia del nacimiento de Juan el Bautista.
Para eso nos presenta el anuncio del nacimiento de Sansón, una de las maneras clásicas de la Biblia para mostrarnos el origen de los grandes personajes de la historia. El modelo que vemos hoy, que se repite siempre: la elección divina recae en personajes humildes de corazón y “débiles” como en el caso de la esterilidad de la madre de Sansón y la edad avanzada del padre; el niño anunciado, como don de Dios, desempañará una misión salvadora a favor del pueblo (“el comienza a salvar a Israel de la mano de los filisteos” (5). Las condiciones re ueridas al elegido por parte de Dios son la plena colaboración con él en lagozosa sensillez y la total fidelidad a su proyecto amoroso: No bebas vino ni bebidas alcohólicas, ni comas nada impuro” (4-7) Estos elementos presentes en a mujer de Sorá “que no había tenido hijos” (2) de su padre Manoaj y de su hijo Sansón “nazir consagrado a Dios (5-7), bendito del Señor y lleno del Espíritu, serán los mismos elementos que relizaran plenamente en el acontecimiento salvífico del futuro redentor. Así, el texto de Jueces se convierte en profewcía del nacimiento del Bautista y del nacimiento delo Mesías.
A eso nos lleva el evangelio de hoy al anuncio del nacimiento de Juan el Bautista que nos ofrece el evangelio de Lucas, que es rico en detalles significativos a nivel teológico (theos-Dios y logos-ciencia= y que aparece en escenas similares del Antiguo Testamento, donde se narra el nacimiento de personajes que ocupan un puesto importante en el designio de Dios; aparición del ángel del Señor, tu celeste turbación y temor de la persona visitada; comunicación del mensaje celeste y signo de reconocimiento (puedes leer Jueces 13,2-7,24-25; 1 Samuel 1,4-23).
La presente narración de la visión de Zacarías, con el anuncio prodigioso del nacimiento del hijo, está construido en contraste simétrico con el anuncio del nacimiento de Jesús que el ángel Gabriel hará a María. Aquí tenemos la apariión en el marco grandioso del templo de Jerusalén,l en el de Jesús en la sencillez de la casa de Nazaret; en el texto hoy aparece la incredulidad de Zacarías, allí la de María; aquí el nacimiento del Precursor de una mujer casada pero estéril, allí el nacimiento del Mesías de una Virgen; aquí elo Bautista “se llenará del Espíritu Santo ya en el vientre de su madre (15)” Y muchos se alegrarán por su nacimiento” (14) allí Jesús será concebido por obra del Espíritu Santo (lee Lucas 1,35) y no todos se alegrarán de su nacimiento (Mateo 2,13); pero Zacarías como signo quedará mudo, allí María por el contrario escuchará el anuncio gozoso de la maernidad de la boca de su parienta Isabel. Al llegar la plenitud de los tiempos de la salvación sólo queda espacio para la fe sencilla y la acogida a la Palabra de Dios.

ORACION

Tú has vivificado a mujeres estériles, como la madre de Sansón y del Bautista, has hecho prodigios por tu Espíritu en los que han creído en ti; te suplicamos; regenera nuestro corazón, cansado y desconfiado, para que se adhiera a tu voluntad, haz que nazca en nuestro corazón un renovado deseo de amor hacia cualquier persona que encontremos en el camino.

Haznos experimentar lo que haces hoy como en el pasado, para que también nosotros podamos contar tus maravillas y tus intervenciones transformando nuestras debilidades y pobreza con tu poder. Pero, sobre todo, haznos gustar el saber que estás en nosotros y con nosotros y que nos trasciendes en tu misterio, porque tu camino se dirige al corazón, cuando escuchamos tu Palabra de vida en el silencio y la acogemos humildemente, como hizo la Virgen en Nazaret, la mujer del silencio y la interioridad.

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