Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 1 de diciembre de 2009

DICIEMBRE 2, 2009

PALABRA DE VIDA

ISAIAS 11,1-10

Una rama saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces.
2 Sobre él reposará el Espíritu de Yavé,
2 espíritu de sabiduría e inteligencia
2 espíritu de prudencia y valentía,
2 espíritu para conocer a Yavé y para respetarlo,
2 y para gobernar según sus preceptos.
3 No juzgará por las apariencias
3 ni se decidirá por lo que se dice,
4 sino que hará justicia a los débiles
4 y defenderá el derecho de los pobres del país.
4 Su palabra derribará al opresor,
4 el soplo de sus labios matará al malvado.
5 Tendrá como cinturón la justicia,
5 y la lealtad será el ceñidor de sus caderas.
6 El lobo habitará con el cordero,
6 el puma se acostará junto al cabrito,
6 el ternero comerá al lado del león
6 y un niño chiquito los cuidará.
7 La vaca y el oso pastarán en compañía
7 y sus crías reposarán juntas,
7 pues el león también comerá pasto, igual que el buey.
8 El niño de pecho jugará sobre el nido de la víbora,
8 y en la cueva de la culebra el pequeñuelo meterá su mano.
9 No cometerán el mal, ni dañarán a su prójimo
9 en todo mi Cerro santo,
9 pues, como llenan las aguas el mar,
9 se llenará la tierra del conocimiento de Yavé.
El regreso de los desterrados
10 Aquel día la raíz de Jesé se levantará como una bandera para las naciones, los pueblos irán en su busca y su casa se hará famosa.

SALMO 71

En ti, Señor, confío, que no quede decepcionado.
2 En tu justicia tú querrás defenderme, inclina a mí tu oído y sálvame.
3 Sé para mí una roca de refugio, una ciudad fortificada en que me salve, pues tú eres mi roca, mi fortaleza.
4 Líbrame, oh Dios, de la mano del impío, de las garras del malvado y del violento, 5 pues tú eres, Señor, mi esperanza, y en ti he confiado desde mi juventud.
6 En ti me apoyé desde mis primeros pasos, tú me atrajiste desde el seno de mi madre, y para ti va siempre mi alabanza.
7 Pero ahora para muchos soy un escándalo, y sólo me quedas tú, mi amparo seguro.
8 Llena de tu alabanza está mi boca, de tu esplendor, el día entero.
10 Pues mis enemigos hablan contra mí y los que esperan mi muerte hacen sus planes.
11 Dicen: «Dios lo ha abandonado; persíganlo y agárrenlo, nadie lo ayudará».
12 Oh Dios, no te alejes de mí, Dios mío, ven pronto a socorrerme.

LUCAS 10,21-24

En ese momento Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has dado a conocer a los pequeñitos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu voluntad.
22 Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis manos; nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; nadie sabe quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera dárselo a conocer.»
23 Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!
24 Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.»

HOMILIA

Isaías 11,1-10: “Sobre él se posará el espíritu del Señor” Salmo 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente. Lucas 10, 21-24: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven!”

Jesús ayuda a los 72 discípulos a hacer una revisión y evaluación de su trabajo misionero, distinguiendo entre lo que es más importante y lo que no lo es tanto.

Jesús se muestra alegre y agradece al Padre porque los sencillos han entendido y atendido el mensaje del reinado de Dios, mientras los sabios y doctores no han comprendido un ápice. Lucas muestra una clara predilección de Jesús por los pobres y pequeños, excluidos de una sociedad aparentemente “bien organizada”. Los 72 discípulos son los sencillos que han comprendido la clave del mensaje y el anuncio de Jesús, mientras los sabios y los doctores deben inscribirse en la escuela de vida de los sencillos para comprender como ellos los misterios del reino.

La acción del Espíritu Santo mueve a Jesús a agradecer, desde el reverso de la historia, por un modelo de sociedad alternativa y plenamente humana basada en el “ser” y no en el “tener”. Los conoci-mientos, la sabiduría adquirida en los claustros, no son condición necesaria y absoluta para comprender el mensaje de Jesús. Se necesita humildad, que sólo se enseña en la cotidianidad y la práctica de vida con la gente sencilla y pobre por la que Jesús hace una opción comprometida.

¿Estamos seguros que nos hemos decidido por lo que el Señor nos vino a enseñar, que lo importante es todo lo que que es “ser” y no en el “tener”? Por eso no debe sorprendernos las palabras que nos dice el profeta. EL gran don de Dios, sino no lo hemos en tendido es claro como lo que dice el profeta, no se fija el Señor en el poderoso David sino en el don del Espíritu (2) El Espíritu es el do característicos de los profetas, y sacerdotes, y los sabios, todos descendiente de David, los “renuevos del tronco de Jesé, “soibre él reposa el Espíritu del Señor.” La plenitudes del Espíritu, manifestada en el texto que se refiere cuatro veces la aparición del término “espíritu”, concede al pequeño rey traducido9 en el don de l gobierno justo de David. El reino de este niño no se limitará a Jerusalén, sino de toda la humanidad. Con él aparecerá un mundo renovado, reconciliado, una especie de “nuevo paraíso”, cuyo centro es el monte santo de Dios, con la presencia de Dios pacificadora y victoriosa sobre todo mal. El país será objeto de una inundación, no de fuerzas enemigas, sino del sabroso fruto del Espíritu que es la “sabiduría del Señor”.
Por eso Jesús reconoce la verdad de su propia vocación de Hijo a través de la fe de los pequeños, es decir, la de de los siendo desfavorecidos al parecer de los hombres, han acogido con gratitud y humildad la predicación de los setenta y dos discípulos. Es una realidad que se descubre y celebrar con la fuerza del Espíritu Santo, el único que permite al hombre el poder leer, en las situaciones más diversas, la voluntad de Dios.
El grito de Jesús de “júbilo en el Espíritu (21) permite descubrir el tenor de los acontecimientos por los que se manifiesta la vocación filial de Jesús. El, a pesar del fracaso de su propia misión y del éxito parcial de los discípulos. Por eso, Jesús da gracias al Padre por sus designios insondables, que revelan el misterio del reino a los últimos, a los humildes y lo oculta a los soberbios. Esta acción de gracias de esús es reconocer las obras maravillosas de Dios, que confunde la sabiduría humana Jesús, pero Jesús admira el “conocimiento” ue de él tiene tiene el Padre, y, a la vez, exalta el el conocimiento que que le ha concedido el plan de Dios.

La verdadera felicidad de los discípulos consiste en participar en esta familiaridad que le hace vivir de la presencia de la salvación (23) sino en la presencia de la salvación (23) ansiada por Israel a lo largo de los siglos.

ORACION
Señor Jesús, renuevo de Jesé, el Padre ha posado sobre ti el Espíritu, Derrama sobre nosotros el Espíritu que nos guíe en la búsqueda de la verdadera sabiduría para saber vivir bien y lograr la felicidad verdadera. Derrama sobre nosoros el Espíritu, para que nos conceda el comprender nuestra historia en el plan de Dios Padre. Derrama sobre nosotros el Espíritu de consejo y valentía, para podder tomr deceisiones juiciosdas y concretizarlaas en hechos con perseverancia, paciencia y tenacidad.
Derrama en nosotros el Espíritu de conocimiento, para poder tener contigo una profunda familiaridad que nos permita penetrar los secretos de tu corazón manso y humilde. Derrama sobrte nosotros el Espíritu del temor del Señor, para que la voluntad del Padre sea verdaderamente el centro de nuestros pensamientos, deseos y proyectos. Derrama en nosotros el Espíritu con el que rrevelas al Padre a los pequeños, a los pobres, para que nos haga pobres, gozosos y libres a imitación tuya, el Hijo que nos colma de alegría.

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