Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 11 de diciembre de 2009

DICIEMBRE !!, 2009

PALABRA DE VIDA
ISAIAS 48,17-19
Así dice Yavé, el que te rescata, el Santo de Israel: «Yo soy tu Dios y te enseño lo que te es provechoso, indicándote el camino que debes seguir.
18 Si hubieras estado atento a mis leyes, la dicha te habría inundado como un río. Habrías sido fuerte como las olas del mar,
19 y tus hijos, numerosos como los granos de arena, y tu nombre no sería nunca arrancado o borrado de mi vista.»

SALMO 1,1-4,6

1 Dichoso el hombre que no va a reuniones de malvados, ni sigue el camino de los pecadores ni se sienta en la junta de burlones, 2 mas le agrada la Ley del Señor y medita su Ley de noche y día.
3 Es como árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y tiene su follaje siempre verde. Todo lo que él hace le resulta. 4 No sucede así con los impíos: son como paja llevada por el viento.
5 No se mantendrán en el juicio los malvados ni en la junta de los justos los pecadores. Porque Dios cuida el camino de los justos y acaba con el sendero de los malos.

MATEO 11,16-19

16 ¿Con quién puedo comparar a la gente de hoy? Son como niños sentados en la plaza, que se quejan unos de otros:
17 Les tocamos la flauta y ustedes no han bailado; les cantamos canciones tristes y no han querido llorar.
18 Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dijeron:
19 Está endemoniado. Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Con todo, se comprobará que la Sabiduría de Dios no se equivoca en sus obras.»


HOMILIA

Isaías 48,17-19: “Si hubieras acatado mis mandatos” Salmo 1: El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Mateo 11,16-19: “No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre”

El profetismo israelita había sido una demostración de conciencia crítica frente a los abusos no sólo de los imperios de turno, sino también de la monarquía y del sistema de gobierno israelita en general, incluido el sistema religioso. Jesús quería despertar este profetismo, activando la conciencia crítica de su pueblo. Esta era la única forma de generar en él un cambio liberador. La respuesta hasta ese momento no sólo había sido negativa, sino agresiva y amenazante. La voz profética de Juan Bautista había sido acallada con su asesinato, y se trataba también de silenciar a Jesús, amenazándolo de muerte.

Jesús hace alusión a este hecho, tomando como base el juego de los muchachos que se alternaban en dos grupos, cantándose canciones de dolor o de alegría para que el bando contrario bailara o llorara. Juan Bautista había sido un modelo de profeta cuya figura convocaba a la penitencia; Jesús era de otro talante: convocaba a la alegría, a la felicidad plena. A ninguno de los dos les hicieron caso. ¿Qué era, entonces, lo que querían los jefes? Ellos eran los encargados de calificar o descalificar ante el pueblo a quienes quisieran. Por lo mismo, ellos eran, en gran parte, los responsables de que el pueblo anduviera desorientado. Sus intereses impedían que el pueblo se encaminara por otro lado.
La enseñanza de este día es que dejemos de ser criticones y seamos más bien críticos de la realidad, estando atentos a los signos de los tiempos. El tiempo en que estamos y leemos al segundo Isaías se concentra en la revelación del Señor como Dios de Israel ofreciendo una “especie de rosario” de los nombres de Dios, Además de redentro aparece aquí el título “santo de Israel,” expresión que usa siete veces, no en el evangelio de hoy pero sí en Isaías, el segundo. Todos estos títulos que define al Dios de Israel como el q ue rescata al pueblo. También trata de adoctrinar al pueblo para que pueda seguir el camino de la alianza y para que logre conocer el designio amoroso, salvador, gratuito de Dios con la humanidad, con vista a su realización creó el mundo (17).

Y esto lleva al profeta a realizar un balance de la historia pasada, en el tiempo en que la falta de la escucha de la Palabra divina y la transgresión de su ley han arrastrado a Israel lejos de la prosperidad de las promesas incluidas en la alianza. Pero ahora Dios da nuevamente su Palabra eficaz para que obedeciéndola produzca frutos profundos y duraderos, llevando a Israel a vivir en la justicia derra-mada por Dios al pueblo (18) garantizando el cumplimiento de la promesa hecha a los Padres (19). Pueden leer Génesis 12,2-3, 22,17.

En el evangelio la par[abola presenta dos grupos de niños que no quieren entrar en el juego que ni saben lamentarse ni divertirse, es decir, dos grupos que han perdiod el interés por el juego, incluso antes de haberlo comenzado (16-17) La doble reacción de los contemporáneos con el Bautista y con Jesús (18), su mala voluntad manifiesta, les asemeja a niños caprichoso como en la parábola.

La sentencia final de mateo ofrece una respuesta a esa reacción de los estilos de los estilos de devoción: el de Dios ha sido reconocido justamente por los que se toman seriamente el modo de actuad de Jesús, es la sabiduría de Dios la cual se manifiesta eb sus obras (19). Jesús para sus oyentes para acoger “la hora desconocida de Dios”. Sus palabras sobre el Bautista concluyen a una decisión del proyecto salvífico de Dios, en su sintonía con su modo de actuar y revelarse en la historia.

Reconocer la hora de Dios, el tiempo oportuno, es un signo de sabiduría. Como a los contemporáneos de Jesús también a nosotros nos invita la figura de Juan a hacer sinceras obras de penitencia.. Reconocer la hora de Dios es renunciar a atrincherarnos en nuestras diversas excusas que nos muestra nuestra resistencia a la invitación a la conversión que la Palabra de Dios incesantemente nos dirige. Por eso le reconocemos a Jesús “como amigos de publicanos y pecadores.” No es una fiesta que puedo dejar para mañana, como quisieran los niños caprichosos de la parábola, ¡para mí es hoy!

Por eso se nos invita a vivir hoy la Palabra. “Yo soy el Señpor tu Dios, te enseño para tu bien.” (Isaías 48,17)

ORACION

Tu Palabra me hace hoy pensar y reflexionar sobre mí mismo. Sé que hay un tiempo para cada cosa debajo del sol: tiempo de llorar y de bailar. Pero descubro que, con frecuencia, soy poco sabio, distraído e incapaz en mi vida. Querría hacer todo a mi estilo, descubrir los tiempos a mi gusto, y por desgracia me debo reconocer de reconocer entre los niños caprichosos que no han entrado en el juego. Temo llegar a ser yo también la víctima de una terca obstinación que me impida juzgar rectamente.

Te rugo pues, que no dejes de dirigir y Palabra a mi corazón obstinado y duro, así podré comprender tu designio sobre ti y lograr la verdadera sabiduría. Repréndeme incluso con dureza, cuando quieras que escuche los llamamientos del Bautista a la penitencia y a la conversión. Ayúdame a saber reconocer que éste es el tiempo de tu gracia, porque eres: “el Señor mi Dios que me enseña para mi bien y mi guía por el camino que debo seguir.

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