Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 21 de diciembre de 2009

DICIEMBRE 21, 2009

PALABRA DE DIOS
CANTAR DE LOS CANTARES 2,8-14

8 ¡La voz de mi amado!
8 Miren cómo viene saltando por los montes,
9 brincando por los cerros, mi amado,
9 como una gacela o un cabrito.
9 Ahora se detiene detrás de nuestra cerca,
9 y se pone a mirar por las ventanas,
9 a espiar por las rejas.
10 Mi amado empieza a hablar
10 y me dice:
10 Levántate, compañera mía,
10 hermosa mía,
10 y ven por acá, paloma mía.
11 Acaba de pasar el invierno,
11 y las lluvias ya han cesado y se han ido.
12 Han aparecido las flores en la tierra,
12 ha llegado el tiempo de las canciones,
12 se oye el arrullo de la tórtola
12 en nuestra tierra.
13 Las higueras echan sus brotes
13 y las viñas nuevas exhalan su olor.
13 Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven.
14 Paloma mía, que te escondes
14 en las grietas de las rocas,
14 en apartados riscos,
14 muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz,
14 porque tu voz es dulce
14 y amoroso tu semblante.

SALMO 3, 2-3,11-12,20-21
2 Denle gracias, tocando la guitarra,
2 y al son del arpa entónenle canciones.
3 Entonen para él un canto nuevo,
3 acompañen la ovación con bella música.
11 Pero el proyecto del Señor subsiste siempre,
11 sus planes prosiguen a lo largo de los siglos.
12 Es feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
12 el pueblo que él escoge como herencia.
20 En el Señor nosotros esperamos,
20 él es nuestra defensa y nuestro escudo;
21 en él se alegra nuestro corazón,
21 en su santo nombre tenemos confianza.

LUCAS 1,39-41
Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo
42 y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? 44 Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. 45 ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»
HOMILIA
Cantar de los Cantares 2,8-14: Llega mi amado, saltando sobre los montes Salmo 32: Aclamad, justos, al Señor, cantadle un cántico nuevo .Lucas 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

El anuncio del ángel convierte a María en la primera discípula, evangelizada y evangelizadora. Es la mujer que se convierte en profetisa de Dios y firme seguidora de su Hijo. Esta experiencia fundante de Dios en María la posibilita para que se convierta junto con su prima Isabel en protagonista de las promesas y del plan de Dios en medio de una sociedad fuertemente machista y patriarcal. María e Isabel, mujeres de la periferia, mujeres que aprendieron y mostraron con sus vidas y entrañas lo que es escuchar la Palabra y reconocer que la acción de Dios pasa por la realidad del pobre, del marginado. María e Isabel son las mujeres de fe y modelos que responden con toda su humanidad al proyecto salvífico de Dios, siendo las predecesoras de la gente discriminada y excluida, de mujeres y pecadores de los que nadie esperaría que respondiesen con gratuidad y compromiso a su revelación histórica. Estas dos mujeres comprometen a los cristianos desde dos actitudes fundamentales para que el plan de Dios sea una realidad que germine de la tierra misma; el plan de la confianza en Dios que hace posible lo imposible, y el de la escucha y puesta por obra de su Palabra.
Las historias de hoy nos presentan lo que, nosotros como María e Isabel, estamos llamados a ser en el mundo de hoy, reconocer que la acción de Dios pasa por la realidad del pobre y del marginado. Estamos acostumbrados a ver que la acción es de los que saben y son poderosos o influyentes en el mundo. Dios nos dice otra cosa y nos da dos ejemplos, María e Isabel.

No parte de la acción sino, por los menos hoy, sobre lo que el mundo piensa que vendrá menos. Nos ofrece Dios un poema lírico, de un desconocido y nos desdice, no viene de los sabios e inteligentes sino de la delicadeza del esposo y la esposa. Y en el Poema del Cantar de los Cantares nos ofrece la vuelta del esposo a casa luego del invierno en busca de pasto para sus rebaños. La alegría de la esposa por la venida de su marido unida a su tierno afecto, es tan intensa que las palabras utilizadas de denso inspiración poética y de imágenes primaverales, parecen insuficiente para manifestar la emoción de la persona amada.

En la tradición de la Iglesia la imagen del “esposo”, “esposa”, siempre se ha entendido como símbolo de la relación nupcial de Dios y el pueblo (lee a Oseas 1,3; Isaías 62,4-5; Jeremías 3,1-39) y entre Cristo y la Igleia (lee Marcos 2,19-20, Efesios 5,25-26; 2 Corintios 11-2; Apocalipsis 21,9). Dios, de hecho, es el esposo del poema e Israel es la esposa. Y como el amor de Dios por su pueblo elegido se prolonga por su Iglesia, el esposo es Cristo y la esposa es la Iglesia. La liturgia utiliza este simboismo entre Cristo y María y entre cristo y el creyente: la Virgen es figura de la Iglesia que sale al encuentro con gozo de Cristo esposo que viene, y así también cada miembro de la comunidad cristiana, que vive esperando acoger al Señor para que le hable directamente al corazón.

El evangelio nos trae la visita de María a su prima Isabel en Air Karim. Nos recuerda momentos especiales del Antiguo Testamento, también de espiritualidad de la humanidad. María recorre el mismo camino que hizo el arca, cunado David la transportó a Jerusalén (2 Samuel 6,2-11) y el camino que hará Jesús a Jerusalén a cumplir su misión (Lucas 9,51). Se trata siempre de Dios, que, en diversos momentos de la historia de la salvación se dirige al hombre para invitarlo a la salvación.

La visita de María a Isabel está profundamente unida a la anunciación, no spolo por su clima tan humano, manifestado en actos de servicio, sino también porque la visitación es la verificación del “signo” que el ángel dio a María (Lucas 1,36-37). Los saltos dfel bautista en el seno de su madre representa la alegría desbordante de todo Israel por la venida del Salvadador (41,44). Las palabras de bendici´´on, inspiradas pro el Espíritu, que Isabel dirige a María, son la manifestación de la especial complacencia de Dios con la Virgen. La slavación que lleva en el secreto de su propia maternidad es le fruto de su fe en la Palabra del Señor: “Dichosa tú que has creido, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (45)ñ Lucas 8,19-21) Siempre María se anticipa y con solicitud se da a todos y en todo: la más grande se hace donación a la más pequeña, como Jesús con el Bautista.

María esel modelo de apertura del corazón a la acción del Espíritu. Ella es el don de la maternidad no se aisló en una antocomplacencia, sino que, cuañ “verdadera arca de la alianza” que encierra en sí la fuente de la vida, se pone con gozo en marcha a servir a los demás con una caridad traducida en humilde servicio. “La esposa no engendra obras de arte en la euforia y en la soledad, sino hijos de Adán que debe convertir en hijos de Dios con su carne y su alma.”
Por eso es tiempo de repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.” (Lucas 1,42).
ORACION

Señor, que te has hecho nuestro hermano y desde el vientre virginal de María comunicaste con alegría la salvación a tu Precursor en el encuentro de la visitación de María a Isabel, haz que también nosotros, siguiendo el ejemplo de tantas personas dispuestas a acoger tus dones, podamos alegrarnos en el Espíritu siempre que aco9jaqmos tu Palabra de vida.

Con frecuencia no sabemos escuchar tu voz ni sabemos orar, pero nos ha dado el Espíritu que silenciosamente ora en nosotros. Haz que nos impliquemos en su poderosa acción para ejecutar en nosotros la verdad y, de este modo, con corazón renovado, sepamos dar con alegría a nuestros hermanos, especialmente los más necesitados.

Con María deseamos ver a Jesús, nuestro salvador que nos revela el verdadero rostro del Padre y del hombre, y meditar continuamente como la Virgen de Nazaret los grandes acontecimientos de la historia de salvación de modo nuevo y actual. Señr, que cada uno de nosotros esté siempre abierto a loa acción del Espíritu para llevar al mundo la novedad del amor.

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