Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 22 de diciembre de 2009

DICIEMBRE 22, 2009

PALABRA DE VIDA
DICIEMBRE 22, 2009

1 SAMUEL 1,24-28
24 Después que le hubo quitado el pecho, lo hizo subir junto con ella a la casa de Yavé en Silo; llevaba también un toro de tres años, una medida de harina y un cuero de vino. El niño era aún muy pequeño.
25 Sacrificaron el toro y llevaron el niño a Helí. 26 Ana le dijo: «Perdona, señor, tan cierto como que tú vives, señor, que yo soy la mujer que estuvo cerca de ti orándole a Yavé. 27 Yo rezaba por este niño y Yavé me concedió lo que le pedía. 28 Yo ahora se lo cedo a Yavé para el resto de sus días; él será donado a Yavé». Así fue como se quedó al servicio de Yavé.

SALMO DE 1 SAMUEL 2,1,4-8
2 No hay otro Santo que Yavé,
2 nadie hay fuera de ti
2 ni otra roca fuera de nuestro Dios.
3 Basta de palabras altaneras,
3 no salga más la arrogancia de sus bocas.
3 Yavé es un Dios que todo lo sabe,
3 él es quien pesa las acciones.
3 4 Se rompe el arco de los poderosos,
3 pero de fuerza se ciñen los débiles.
5 Los satisfechos trabajan por un pan,
5 pero los hambrientos ahora descansan;
5 la que era estéril tiene siete partos,
5 otra, con muchos hijos, queda sola;
6 Yavé da muerte y vida,
6 hace bajar al lugar de los muertos
6 y hace que de allí vuelvan.
7 Yavé empobrece y enriquece,
7 El humilla, pero luego levanta.
8 Saca del polvo al pequeño
8 y retira al pobre del estiércol
8 para que se siente entre los grandes
8 y para darle un trono de gloria.
8 De Yavé son la tierra y sus columnas,
8 sobre ellas el mundo estableció.

LUCAS 1,46-56
46 María dijo entonces:
46 Proclama mi alma la grandeza del Señor,
47 y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
48 porque se fijó en su humilde esclava,
48 y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
49 El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí:
49 ¡Santo es su Nombre!
50 Muestra su misericordia siglo tras siglo
50 a todos aquellos que viven en su presencia.
51 Dio un golpe con todo su poder:
51 deshizo a los soberbios y sus planes.
52 Derribó a los poderosos de sus tronos
52 y exaltó a los humildes.
53 Colmó de bienes a los hambrientos
53 y despidió a los ricos con las manos vacías.
54 Socorrió a Israel, su siervo,
54 se acordó de su misericordia,
55 como lo había prometido a nuestros padres,
55 a Abraham y a sus descendientes para siempre.
56 María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.

HOMILIA

1Samuel 1,24-28: Ana da gracias por el nacimiento de Samuel Salmo de 1Samuel 2,1-8: “Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador” Lucas1,46-56: “El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí”

El canto del “Magníficat” origina la reflexión sobre la forma como Dios hace presencia en la historia de la salvación y especialmente en su revelación más plena, la de su encarnación histórica. La primera parte de este canto se centra en la personalidad de María, y la segunda hace universalizable la experiencia de María proyectándola a la relación de Dios con toda la humanidad. Es el canto que invierte los parámetros de la historia, mostrando que la acción de Dios se va realizando en los que son considerados los desechables humanos. El Dios del Evangelio se fija de manera personal y comunitaria en nosotros, humanos, para vincularnos a su proyecto, presentándonos a María como la mujer que denuncia la injusticia y la opresión; como la mujer que se solidariza con los pobres y los reivindica en su lucha por la dignidad. El “Magníficat” es el canto que muestra su compromiso por un mundo donde reine la vida, por un mundo totalmente otro: el de la justicia y el derecho divinos. El cántico de María se hace revolucionario (en su sentido más cabal), porque pone en la palestra las opciones que Dios hace, aquéllas que asumen la auténtica liberación de las estructuras injustas que mantienen al pueblo esclavizado por la discriminación, el hambre, la guerra y el abandono.
El canto de María del evangelio de hoy nos lleva en nuestra imaginación al tiempo de Ana la madre del profeta Samuel a quien María va a imitar y entona su himno al Señor, vamos a ver al leer el evangelio que el canto de Mará es el canto de los pobres.

Hay un elemento interesante en la historia de Ana porque ella ha entendido que los dones más precioso, el don que el Señor le ha hecho con el nacimiento de Samuel, porque ella era esteril, los dones más preciosos en este caso su hijo no es un don que se conquista, sino que se espera. Por eso ella acude al santuario de Silo, para agradecer al Señor el don de la maternidad después de su insistente súplica. Lleva alguno dones de la tierra, pero sobre todo el don de su hijo Samuel, que ofrece a Dios con generosidad: “Se lo cedo al Señor mientras viva” (28). Ana ofrece primero al Señor un todo, como sacrificio de acción de gracias y alabanaza; a continuación presenta a su hijo Samuel al sacerdote Elí, al que le cuenta su historia, recordando la ofrenda que hizo años atrá en su presencia, y cómo Dios había escuchado su petición, concediéndole la gracia tan asiosa del nacimiento de su hijo. Ana, pues, está en la casa de Dios paea intercambiar el don: “Ahora yo se lo cedo al Señor” (28).

La narración bíblica es el anuncio extraordinario de lo que Dios realizará en la plenitud de los tiempos con María. Lo mismo que en el caso de Isaac (Génesis 18,9-14), Sansón, (Jueces 13,2-25) y Juan Bautista (Lucas 1,5-25), el hijo de un hijo por obtra de Dios, de una mujer estéril, fue el signo de una vocación particular, también lo fue para Samuel, destinado a ser el primer gran profeta de Israel (Hechos 3,24) y el guía espiritual del pueblo. Es preciso seguir la trayectoria marcada por Dios en la historia de la salvación de cada uno. Es necesario respetar los tiempos de crecimiento de cada uno sin pretender manipular a Dios en la realización de nuestros proyectos personales y humanos.

Y en el evangelio nos encontramos con el Magnifica, canto de los pobres, es una de las más bellas oraciones del Nuevo Testamento, con múltiples recuerdos del viejo testamento (1 Samuel,2,1-18; Salmo 110,9; Salmo 102, 17; salmo 106,9ñ Isaías 41,8-9). Es significativo que el canto se ponga en labios de María, la creatura más digna de alabar a Dios, culmen de la esperanza del pueblo elegido. El cántico celebra en s´ntesis toda la historia de la salvación que, desde los orígenes de Abrahán hasta elo cumplimiento en María, imagen de la Iglesia de todos los tiempos, siempre es guiada por Dios con su amor misericordioso, manifestado especialmente con los pobres y pequeños.

El cántico se divide en tres partes: María glorifica a Dios por las maravillas que ha hecho en su vida humilde, convirtiéndola en colaboradora de la salvación cumplida en Cristo, su Hijo (46-49)ñ exalta, además la misericordia de Dios por sus criterios extraordinarios e impensables con que desbarata situaciones humanas, manifestada por seis verbos (“desplegó, dispersó, derribó, ensalzó, colmo, auxilió...”), que reflejar el actuar poderoso y parterno de Dios, con los últimos y menesterosos (50-53); finalmente recuerda el el cumplimiento amoroso y fiel de las promesas de Dios hecha a los padres y mantenidas en la historia de Israel (54-55). Dios siempre hace grandes cosas en la historia de los hombres, pero sólo serve de los que se hacen pequeños y procuran servirlo con fidelidad en el ocultamiento y en el silencio de adoración en su corazón.
La unión existente entre las dos lecturas es significativa las dos madres María y Ana, vive en el gozo y la alabanza agradecida por el don de la vida que está en ellas, signos de la bondad de Dios y se confían con un corazón sencillo en el Señor, porque “es misericordioso siempre con aquellos que le honran “ (50).

Por eso nos invita a repetir con frecuencia y vivir la Palabra de Dios: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en dios mi salvador.” (Lucas 1,47)

ORACION
Señor misericordioso y fiel, tú has puesto en los labios de las dos madres, Ana y María, la oración de alabanza y agradecimiento, Haciendo germinar en su corazón la alegría, fruto de tu vida amorosa y paternal: concédenos también a nosotros, deseosos de recorrer el mismo camino, descubrir en la oración la actitud agradecida de alabanza, por los múltiples beneficios que nos concedes sin mérito alguno de nuestra parte y el agradecimiento gozoso por las misericordias que continuamente permites pregustar en la Iglesia y en el contacto con nuestros hermanos en la fe.

Eres Padre de todos y no quieres que ninguno viva sumido en la tristeza sin experimentar tu amor: haz que, sobre todo los pobres de cuerpo y espíritu, los últimos y los pecadores, experimenten tu presencia misericordiosa o sepan confiar en ti en los momentos difíciles de su vida sin descorazonarse o alejarse de ti.

Te pedimos además que cada uno de nosotros pueda escribir en su vida su propio Magníficat siguiendo el ejemplo de María, para poder descubrir en la oración que las riquezas que nos confías superan en mucho nuestra pobreza y que los dones que pones en nuestras manos y en las de todos nuestros hermanos son el signo de que siempre cuidas de nosotros con amor de Padre.

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