20 Después que el Señor les haya dado el pan del sufrimiento y el agua de la aflicción, él, que es su educador, ya no se ocultará más y ustedes verán al que les educa.
21 Cuando tengan que tomar el camino ya sea a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán sus palabras resonar detrás de ti: «Este es el camino que deben seguir.»
23 El Señor te dará la lluvia para las semillas que hayas sembrado en el campo, y el pan que te producirá la tierra será sustancioso y nutritivo. Tu ganado pastará entonces en grandes potreros. 24 Los bueyes y los burros que trabajan en el campo, comerán buen pasto aventado a pala y horqueta.
25 Sobre cualquier cerro alto y sobre cualquier colina elevada habrá arroyuelos y vertientes cuando llegue el día de la gran matanza y se vengan abajo los castillos. Os 6,1
26 Entonces la luna alumbrará como el sol, y la luz del sol será siete veces más fuerte el día en que Yavé vende la herida de su pueblo y le haga una curación a las magulladuras de sus golpes.
SALMO 147,1-6
1 Alaben al Señor porque él es bueno,
1 canten a nuestro Dios porque es amable,
1 porque a él le conviene la alabanza.
2 Reconstruye el Señor Jerusalén,
2 reúne a los exiliados de Israel,
3 sana los corazones destrozados
3 y venda sus heridas.
4 El cuenta las estrellas una a una
4 y llama a cada una por su nombre.
5 Grande es nuestro Señor, todo lo puede,
5 no se puede medir su inteligencia.
6 Reanima el Señor a los humildes,
6 pero humillla hasta el polvo a los malvados.
MATEO 9,35,10,5-8
Jesús recorría todas las ciudades y pueblos; enseñaba en sus sinagogas, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba todas las dolencias y enfermedades. A estos Doce Jesús los envió a misionar, con las instrucciones siguientes: «No vayan a tierras de paganos ni entren en pueblos de samaritanos.
6 Diríjanse más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
7 A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los Cielos está ahora cercaMt 4,17Lc 10,9
8 Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.
HOMILIA
Isaías 30,19-21.23-26: “El Señor se apiadará a la voz de tu gemido” Salmo 146: Dichosos los que esperan en el Señor. Mateo 9,35-10,1.6-8: “Viendo a la multitud, se conmovió por ellos”
21 Cuando tengan que tomar el camino ya sea a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán sus palabras resonar detrás de ti: «Este es el camino que deben seguir.»
23 El Señor te dará la lluvia para las semillas que hayas sembrado en el campo, y el pan que te producirá la tierra será sustancioso y nutritivo. Tu ganado pastará entonces en grandes potreros. 24 Los bueyes y los burros que trabajan en el campo, comerán buen pasto aventado a pala y horqueta.
25 Sobre cualquier cerro alto y sobre cualquier colina elevada habrá arroyuelos y vertientes cuando llegue el día de la gran matanza y se vengan abajo los castillos. Os 6,1
26 Entonces la luna alumbrará como el sol, y la luz del sol será siete veces más fuerte el día en que Yavé vende la herida de su pueblo y le haga una curación a las magulladuras de sus golpes.
SALMO 147,1-6
1 Alaben al Señor porque él es bueno,
1 canten a nuestro Dios porque es amable,
1 porque a él le conviene la alabanza.
2 Reconstruye el Señor Jerusalén,
2 reúne a los exiliados de Israel,
3 sana los corazones destrozados
3 y venda sus heridas.
4 El cuenta las estrellas una a una
4 y llama a cada una por su nombre.
5 Grande es nuestro Señor, todo lo puede,
5 no se puede medir su inteligencia.
6 Reanima el Señor a los humildes,
6 pero humillla hasta el polvo a los malvados.
MATEO 9,35,10,5-8
Jesús recorría todas las ciudades y pueblos; enseñaba en sus sinagogas, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba todas las dolencias y enfermedades. A estos Doce Jesús los envió a misionar, con las instrucciones siguientes: «No vayan a tierras de paganos ni entren en pueblos de samaritanos.
6 Diríjanse más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
7 A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los Cielos está ahora cercaMt 4,17Lc 10,9
8 Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.
Nos encontramos con tres partes: La primera describe las necesidades del pueblo por las cuales Jesús siente compasión (9,35-38); la segunda habla del llamado que el Maestro hace a un grupo de personas concretas para que asuman el compromiso misionero que les va a proponer (10,1-4). La tercera expresa por boca de Jesús las primeras recomendaciones al grupo de discípulos que ha llamado para que den testimonio del reino como proyecto de nueva humanidad (10,5-8).
La tribulación resultó en corrección divina que no abandona al pueblo de la alabanza en las tinieblas de la soledad pero que cura y sana con de laluz de su amor (26).
Por eso en el evangelio Jesús prepara la misión de los Doce con su ejemplo de compasión con la gente manifestado en la curación y de cargar con sus sufrimientos. Pero además de su ejemplo de verdadera misericordia invita a los discípulos a la oración (Mateo 9,37). La exhortación de rogar al Señor de la mies que mande obreros a su mies es ante todo una invitación a co partir la pasión profunda, total de Jesús que es el plan recibido del Padre. La oración les recordará, nos recordará, que no son y que no somos más que discípulos, no dueño de la mies. El corazón está libre de la presunción y desaliento, porque solamente el dueño de la mies es quien dispone de los tiempos y de la fecundidad de la misión.
Después de elegir a los enviados y nos da sus nombres, Jesús les entrega algunas instrucciones sobre su actividad.
ORACION
“La mies es abundante, pero los obreros son pocos. Rogad por tanto al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.” (37-38)
Señor, hoy tu Palabra nos invita claramente cuál debe ser el objetivo de nuestra oración. Nos pides sintonizar con tu compasión por nuestra humanidad que frecuentemente, busca en vano un camino por recorrer.
Tú nos invitas a mirar con nuestros ojos la mies ya madura, a preocuparnos profundamente por ella, para que no pierda la buena cosecha. Tú nos animas a creer en lña eficacia de nuestra oración cuando nos dirigimos a ti. Confiando en tu promesa y obedientes a tu mandato, hay te suplicamos que envíes numerosos y celosos obreros a tu mies. Concédenos vivir en plena comunión en el sacrificio de alabanza y en el servicio a los hermanos, para ser misioneros y testigos de tu evangelio.

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