Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 30 de diciembre de 2009

DICIEMBRE31, 2009

PALABRA DIVINA
1 Juan 2,12-17
12 Esto les escribo, hijitos: ustedes recibieron ya el perdón de sus pecados.
13 Esto les escribo, padres: ustedes conocen al que es desde el principio.
13 Esto les escribo, jóvenes: ustedes han vencido al Maligno.
14 Les he escrito, hijitos, porque ya conocen al Padre. Les he escrito, padres, porque conocen al que es desde el principio.
14 Les he escrito, jóvenes, porque son fuertes, la Palabra de Dios permanece en ustedes y ya han vencido al Maligno.
15 No amen al mundo ni lo que hay en el mundo.
15 Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Pues de toda la corriente del mundo —la codicia del hombre carnal, los ojos siempre ávidos, y la arrogancia del éxito— nada viene del Padre, sino del mundo.
17 Pasa el mundo con todas sus codicias, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

SALMO 90,7-10

7 Ríndanle al Señor tribus y pueblos,
7 ríndanle al Señor gloria y poder.
8 Ríndanle al Señor la gloria de su nombre.
8 traigan la ofrenda y entren en su templo.
9 Adoren al Señor en el atrio sagrado,
9 tiemblen ante él, pueblos de toda la tierra.
10 «El Señor reina», anuncien a los pueblos,
10 él fijó el universo inamovible,
10 él juzgará a los pueblos con justicia.
11 ¡Gozo en los cielos, júbilo en la tierra,
11 bramido del mar y del mundo marino!
12 Muestren su júbilo el campo y todos sus frutos,
12 lancen vivas los árboles del bosque

LUCAS 2,36-40

36 Había también una profetisa muy anciana, llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Casada cuando joven, había quedado viuda después de siete años;
37 hacía ya ochenta y cuatro años que servía a Dios día y noche con ayunos y oraciones y no se apartaba del Templo.
38 Llegó en aquel momen to y también comenzó a alabar a Dios, hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Jeru-salén.
39 Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
40 El niño crecía y se desarrollaba lleno de sabiduría, y la gracia de Dios permanecía con él.

HOMILIA

1Juan 2,12-17: El que hace la voluntad de Dios vive para siempre Salmo 95: Alégrese el cielo, goce la tierra.
Lucas 2,36-40:
Ayer veíamos a Simeón bendiciendo a Dios por la presencia de su Salvador. Hoy nos encontramos con otro persona, una mujer profetiza, anciana y fiel al servicio del Señor .Simeón lo reconoce “como signo de contradicción” y hoy nos encontramos con Ana, su nombre significa “gracia”, porque ambos esperan al Señor como la liberación del pueblo. No tenemos mucho que pensar para imaginarnos a Ana y a Simeón como los padres de Juan Bautista, lo que nos va mostrando la idea que tiene la Primera Carta de Juan, y lo vemos en el evangelio de Lucas hoy, nos indican la importancia de ambos como el hombre y la mujer en en el proyecto liberador de Dios.
Hay un detalle importante en ambos que luego Lucas va a afirmar, “el Niño crecía… y se llenaba de sabiduría porque Dios que lo acompañaba. Si miramos en la vida de la comunidad cristiana vemos lo mismo, nuestra espiritualidad se funda en la acción del Espíritu, y éste nos invita como a María a cantar las maravillas del Señor, pues al ejemplo de María ilumina a la comunidad Iglesia a la cual pertenecemos.

Nos basta mirar los textos que la palabra nos ofrece para nuestra meditación y como centro de reflexión para el día de hoy. Estamos, y eso es lo importante, en los últimos días del tiempo de Navidad. Tal vez es bueno recordar, como lo hemos dicho al principio de la Navidad. Los textos que leemos en estos días, ambos de los evangelios de Mateo y Juan nacieron al fin al del siglo primero, alrededor de los años 90 o 100 después de Cristo. Las lecturas de esta tiempo de Navidad nos recuerda ahora, que estos textos eran desconocidos para Pablo, y Marcos, pues ambos escribieron en los primeros años del cristianismo y le podemos poner fechas, en los años 50 o 60 y Marcos en los años 70 y más adelante. Esto nos hace difícil hablar de la “historia de Navidad” porque en realidad tenemos dos historias de Navidad, no, una sola. Por eso se nos mezcla las historias de Juan y Lucas en el día de hoy y ambas fueron escritas al final de los 90 o los 100. E inclusive hoy, podemos ver textos que Pablo y Marcos no conocían, como los cristianos de su tiempo.
Pero volvamos a loos textos de hoy, ya en el tiempo de Navidad, cómo los celebramos hoy. Hoy leemos el texto de la Primera Carta de Juan, que nos va a llevar hoy mismo a leer a Lucas, que para muchos cristianos es la “historia de la Navidad” porque nos ofrece un más armonioso relato de lo que pasó en realidad en Navidad, y podemos caminar de Nazaret a Belén y a Egipto y de vuelta a Nazaret, con la ida a Belén donde no encuentran lugar a no ser en un pesebre, pero sí ángeles y pastores que van a Belén, como nos imaginamos nosotros el nacimiento de Jesús, pero Marcos, Juan y Pablo no tienen nada extraordinario del nacimiento de Jesús, nosotros sí. Pablo hablan de Jesús nacido de la descendencia de David y nacido de una mujer, pero nada extraordinario.

Hoy aparece otro persona, que leemos en Lucas, primero ayer nos introdujeron a Simeón y hoy nos presentan una mujer, una profetiza, anciana y llena de años, pero de oración y penitencia en el templo donde ve al Niño que José y Mará presentan en el templo. Uan lo presenta hoy como a aquel a quien han conocido en el templo “al que era desde el principio" (13,14), a los jóvenes les dice Juan que en él han vencido el mal (13) y se han excluido de los compromisos fáciles del mal (13) y que su fuerza espiritual, reforzada por la Palabra, que excluye los compromisos del mundo (14). Y esta vida se realiza en una vida espiritual que se ha apartado de la lógica del mundo, entendido como reino del mal y que se opone a Dios. Dios y el mundo son dos realidaddes opuestas. Del mundo, enemigo de Dios, Juan menciona algunos aspectos, “los apetitos desordenados”, es decir, las malas tendencias que viven los hombres, inclinados al mal “ la codicia de los ojos”, el ansia de los b ienes terrenos, “el afán de la grandeza huama”, es decir, el orgullo basado en la idea materialista de la vida” (17). Dios permanece mientras el mundo pasa (17).
En el evangelio nos encontramos con el otro personaje, que llega al templo cuando Simeón ha encontrado al Niño, la historia la encontramos en dos partes. El testimonio de loa profetisa Ana (36-38) y el retronó de la familia de Jesús a Nazaret.

Tenemos que entender que la ley hebraico para garantizar la veracidad del hecho, garantiza la declaración con dos testigos. Además de Samuel aparece Ana la hija de Fanuel de la tribu de Aser, viuda, rica en oración y sacrificios en el templo (36-37) Es una persona pobre según Dios geneuina representantes de aquellos que esperaban la salvación de Israel. Ana alaba a Dios porque ha reconcodio en Jesús-Niño, presentado en el templo, como el esperado Mesías, y proclama la noticia sonbrte él a todos abiertos a la espera de la salvación (38).

Lucas añade la escena bíblica del crecimiento de Jesús en Nazaret, “iba cresciendo en saber, en estatura y el favor de Dios lo acompañaba”.

Tú nos haces repetir a menudo y vivir hoy siempre tu voluntad: “El que cumple la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Juan 2,17)

ORACION

Jesús, tú escogistes la opción de vivir con nosotros la experiencia humana en el seno de una familia sin apariencia, sin prestigio, ni riqueza; has querida que su infancia como la de todo niño es y la misma vida de los hombres; has querido experimentar el trabajo marcado por la debilidad y por el crecimiento normal antes de conocer nuestro mundo. Has vivido tu preparación a la vida pública en el ocultamiento y la reflexión silenciosa para poder contrastar el orgullo del mundo que se opone al Padre.

Te pedimos nos concedas aceptar nuestras debilidades humanas y nuestra pobreza espiritual, sin renunciar, sin embargo a la búsqueda permanente de tu sabiduría y e tu Palabra.

Sabemos que la suerte de los discípulos, en el fondo, es idéntica a la tuya. Pero sabemos también que la ceguera y la falta de de fe al proyecto del Padre son la verdadera causa en la tibieza y en la superficialidad de la fe, sino haznos fuerte con tu Palabra.

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