Este es el mensaje que hemos recibido de él y que les anunciamos a ustedes: que Dios es luz y que en él no hay tinieblas.
6 Si decimos que estamos en comunión con él mientras caminamos en tinieblas, somos unos mentirosos y no actuamos en la verdad.
7 En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pe cado.
8 Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9 Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.
10 Si dijéramos que no hemos pecado, sería como decir que él miente, y su palabra no estaría en nosotros.
Hijos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos ante el Padre un abogado, Jesucristo, el justo. El ha muerto por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino por los del mundo entero.
SALMO 124,2-5,7-8
De no estar el Señor en favor nuestro,
2 cuando el mundo se lanzó contra nosotros,
3 nos habrían devorado vivos
3 en el fuego de su cólera.
4 Entonces las aguas nos habrían arrollado
4 y el torrente pasado por encima,
5 entonces habrían pasado sobre nuestra alma
5 las aguas impetuosas.
7 Nuestra alma como pájaro escapó
7 de la red que puso el cazador.
7 La malla se rompió
7 y nosotros escapamos.
8 Nuestro auxilio está en el Nombre del Señor,
8 que hizo el cielo y la tierra.
MATEO 2,13-18
Después de marchar los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo.»
14 José se levantó; aquella misma noche tomó al niño y a su madre y par tió hacia Egipto, 15 permaneciendo allí hasta la muerte de He ro des. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por boca del pro feta: Llamé de Egipto a mi hijo.
16 Herodes se enojó muchísimo cuando se dio cuenta de que los Magos lo habían engañado, y fijándose en la fecha que ellos le habían dicho, ordenó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y sus alrededores.
17 Así se cumplió lo que había anun ciado el profeta Jeremías:
18 En Ramá se oyeron gritos, grandes sollozos y lamentos: es Raquel que llora a sus hijos; éstos ya no están, y no quiere que la consuelen.
Es importante tener en cuenta en este relato no tanto el hecho histórico, sino más bien el mensaje teológico que Mateo nos quiere regalar. Jesús es salvado de las manos del rey Herodes, y su familia tiene que huir hacia Egipto. Con esto se cumple lo que había dicho el profeta Oseas: “De Egipto llamé a mi hijo”. Moisés fue salvado de las manos del Faraón. Jesús es el nuevo Moisés, es decir, el que llevará a Israel a una nueva y definitiva liberación. Este pasaje, unido a la celebración de este día, nos muestra que a los opresores no les importa el daño que puedan ocasionar, incluso matando a niños inocentes, con tal de mantener el poder y la dominación. Pero también el miedo constante que mantienen porque en cualquier momento nacerá la justicia que se está gestando en los pueblos. Hoy, nuestros inocentes siguen padeciendo: aldeas y países enteros muriendo de hambre, sufriendo el abandono, la represión por parte de los que tienen y ejercen el poder. Otro mal de nuestro tiempo es la corrupción que impide que los bienes sean distribuidos entre todos. Pero también tenemos la esperanza de que el Salvador que nos ha nacido venga en socorro nuestro.
La muerte de los inocentes nos hae pensa de todo el poer que usamos los hombres para que los inocentes no puedan nacer a la justicia a la que todos tienen derecho, pero sabemos también que nos abrimos a la esperana del Salvador que nos ha nacido a venimos a traernos y nos hace menswajeros de la misma, por eso vivimos en la esperanza.
La fiesta que celebramos “si la podemos llamar fiesta” pone la experiencia de que el sufrimiento está unida a la realidad de la verdad que la muerte del inocednte nos revela algo muy especial, la maldad del pecador. Herodes siembra odio y muerte, mientras el amor del justo inocente, como Jesús, nos trae frutos de vida y salvación. La Carta de Juan nos presenta el mundo dividido en dos partes: el de la luz, el mundo de Dios, y el mundo de ls tinieblas, el mundo de Satanás. “Quien camina en la luz y practica la verdad” (7-8) vive en comunión con Dios y con los hermanos y es purificado de todo pecado por la sangre de Jesús derramada en la cruz- Quien por el contrario “camina en las tinieblas” y “no practica la verdad “(6-8) se engaña a sí mismo, no vive en comunión con Cristo ni con los hermanos y está lejos de la salvación. Los verdaderos creyentes, en efecto reconocen ante Dios y ante sí mismos sus pecados, los confiesan y confiando en el Señor; “el justo fiel” (9) son salvados. Los malvados, por el contrario, no reconocen sus pecados, hacen vano el sacrificio de Cristo y su Palabra de vida no puede transformarlos interiormente.
En conclusión, Juan exhorta a los cristianos a recurrir a Jesús como “abogado junto al Padre” (1), porque es El el que expía no swólo los pecados de sus fieles, sino los de la humanidad entera. Cierto, el cristiano no debe pecar, pero el caso de tener usa experiencia, lo más importante es reconocerse pecador y, confiando en la misericordia de Aquel que puede liberarlo de su pobreza moral, restablecer inmediatamente la comunión con Dios.
El evangelio de este día nos ofrece las dificultades con que se encontraron José y María a la ida, dice, Mateo, de los magos a su tierra. En un sueño José recibe una adventencia de ir a Egipto porque buscan la vida del Niño, el interés de asesinato del rey Herodes (14-16).
También el evangelio hoy pone otro tema: la vivencia humana de Jesús ya desde su infancia es leída a imagen de Moisés y de su pueblo. El nacimiento de Jesús y Moisés coinciden en la matanza de los niños hebreos inocentes (Éxodo 1,8,2.10 y Mateo 2,13-18); ambos van a Egipto (Éxodo 3,10; 4,19 y Mateo 2,13-19 y Mateo 2,13-14; en ambos se cumple la Palabra: “de Egipto llamé a mi Hijo” . Por último la profecía sobre Raquel que llora a sus hijos (Jeremías 31,35) nos recuerda que Jesús es el Mesías buscado y rechazado, en quien se cumplen las promesas de Dios y las esperanzas de los hombres.
Para entender la vivencia humana de Jesús a través del relato bíblico es muy necesario conocer la clave de lectura del texto que se mueve en dos niveles: él de la historia y él de la fe. El autor sagrado sin traicionar el dato histórico, como el de la matanza de los inocentes y la huída de Jesús a Egipto, sino partiendo de estos, recompone cada uno de los hechos leyéndolos en fe y los transfigura con la luz del profundo miaterio que encierra: el Niño Jesús, que se pone en mano de los hombres, no es el que huye del enemigo por miedo, es el verdadero vencedor, porque en su libre obediencia donde nos revela el rostro del Padre y el amor gratuito con el que se nos ha entregqado. Si el mundo con su pecado rechaza al Mesías, en realidad es él el derrotado, porque es Cristo quien los juzga. Si el rechazo y la marginación son el momento de la humillación y de la debilidad de Cristo, en realidad es aquí donde comienza su triunfo con la glorificación que le devolverá el Padre.
ORACION
Señor, tú has sufrido loa marginación, el rechazo y la incomodidad de la falta de un domicilio, haz que todos estos males no se repitan más entre nosotros, que toda la humidad pueda encontrar en ti, y por medio del ejemplo de tu vida, el sentido de hermandad y de la unidad. Ciertamente es obra tuya la unión de los dispersos, la justicia absoluta y la concordia, la paz mesiánica que tú has predicado, pro también nosotros queremos colaborar a la construcción de un mundo más justo y fraterno, donde los lazos del egoísmo se rompan, donde todo pacifismo aparente sea superado y toda falsa justicia quebrantada. Señor Jesús, que nuestra vida cristiana haga capaces de edificar la nueva familia humana, fundada en el amor al otro.

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