Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 26 de diciembre de 2009

FIESTA DE SAN ESTEBAN, PROTOMARTIR

PALABRA DE VIDA
ACTOS 6,8-10, 7,54-59
8 Esteban, hombre lleno de gracia y de poder, realizaba grandes prodigios y señales milagrosas en medio del pueblo. 9 Se le echaron encima algunos de la sinagoga llamada de los libertos y otros llegados de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia. Se pusieron a discutir con Esteban, 10 pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. Al oír este reproche se enfurecieron y rechinaban los dientes de rabia contra Esteban. 55 Pero él, lleno del Espíritu Santo, fijó sus ojos en el cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús a su derecha,
56 y exclamó: «Veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre a la derecha de Dios.»
57 Entonces empezaron a gritar, se taparon los oídos y todos a una se lanzaron contra él. Lo empujaron fuera de la ciudad y empezaron a tirarle piedras.
58 Los testigos habían dejado sus ropas a los pies de un joven llamado Saulo.
59 Mientras era apedreado, Esteban oraba así: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

SALMO 31,3-4,6,8,16-17

Inclina tu oído hacia mí, date prisa en liberarme.
3 Sé para mí una roca de refugio, el recinto amurallado que me salve.
4 Porque tú eres mi roca y mi fortaleza; por tu nombre me guías y diriges.
6 En tus manos encomiendo mi espíritu, y tú, Señor, Dios fiel, me librarás.
8 Gozaré y me alegraré de tu bondad porque has mirado mi aflicción y comprendido la angustia de mi alma;
16 Mi porvenir está en tus manos, líbrame de los enemigos que me persiguen.
17 Que sobre tu servidor brille tu rostro, sálvame por tu amor.
MATEO 10,17-23

17 ¡Cuídense de los hombres! A ustedes los arrastrarán ante sus consejos, y los azotarán en sus sinagogas.
18 Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mía, y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos.
19 Cuando sean arrestados, no se preocupen por lo que van a decir, ni cómo han de hablar. Llegado ese momento, se les comunicará lo que tengan que decir.
20 Pues no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre el que hablará en ustedes.
21 Un hermano denunciará a su hermano para que lo maten, y el padre a su hijo, y los hijos se sublevarán contra sus padres y los matarán.
22 Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

HOMILIA

Hechos 6,8-10; 7, 54-60: “Veo el cielo abierto” Salmo 30: A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Mateo 10,17-22: “El Espíritu de su Padre hablará por ustedes”

El evangelista Mateo nos pone en perspectiva de lo que significa seguir a Jesús. Nos muestra cuáles son las exigencias y riesgos con los que tiene que contar un auténtico discípulo de Cristo. Es obvio que la comunidad mateana estaba pasando por situaciones de sufrimientos y persecuciones, situación que también tuvo que pasar Jesús. Recordemos que los cristianos fueron expulsados por los judíos en el año 70, por el hecho de anunciar la Buena Nueva de Jesucristo. Tuvieron que comparecer ante tribunales, fueron maltratados y ultrajados. Pero no todo es dolor, sufrimientos y contradicciones; también hay un mensaje de aliento y esperanza para todos aquéllos que se arriesguen asumir este camino liberador: ¡no se preocupen por lo que van a decir! Esa confianza fue la que tuvo el santo que celebramos en este día, san Esteban, quien fue el primer mártir del cristianismo. Anunció incansablemente el Evangelio, fue apresado y lo llevaron ante el Sanedrín para interrogarlo. Fue calumniado y posteriormente apedreado por los judíos. Hombres como Esteban que, sin importar las consecuencias, no se cansan de anunciar la justicia, la verdad, el amor y misericordia de Dios, es lo que necesita nuestro mundo, tan lleno de injusticias, guerras, hambre, cobardías, inconsecuencias.

Los anuncios de Navidad, unen como en Jesús, las persecuciones, porque Jesús lo había anunciado: ¡no se preocupen por lo que van a decir Y lo dice la celebración que tenemos hoy, las muerte del primer mártir, San Esteban. Todos los comienzos de los seguidores son iguales que su Maestro, como le pasó a Juan el Bautista. La vida sigue e igual. Esteban era un hombre de fe y del Espíritu Santo, porque fue elegido para cuidar de la comunidad, lleno de sabiduría fue un intgrepido discípulo de Jesús. Y la historia de su vida y lo que leemos hoy (54-60) son un magnifico ejemplo de catequesis bíblica. Su discurso demuestra incluso una profesión de fe en Jesús, y la eterna acusación de los enemigos de los testigos de Jesús que lleva a la decisión de sus enemigos a decidir a su condenación, pero muere con fianza en el Señor y perdonando a sus verdugos (59-60). El argumento de Esteban no es otro que la vida de Cristo continua en la Iglesia y en la disponibilidad al Espíritu, al que ninguna persecución podrá eliminar jamás.
El evangelio de mateo hoy se coloca en el contexto de las persecuciones, que es la enseñanza de Jesús hoy y es la historia de la Iglesia primitiva después de los años 70. Pero los cristianos como Esteban no han perdido, porque Cristo es el Señor, todo cristiano pasa a través del Gólgota y si es necesario de la muerte en la cruz. El sufrimiento y la muerte de Jesús y de todo discípulo suya, hoy vemos a Esteban, el amor de Dios es capaz de liberar al hombre de la muerte y de hacer brotar en el corazón del discípulo el don de la fe que es la respuesta radical a la salvación ofrecida por Dios.

La muerte d Esteban o de los primeros testigos de la fe cristiana no tendrá no tendrá la última palabra sobre estos discípulos de Jesús, porque Cristo es el Señor de la vida y de la muerte. La resurrección de Jesús mues-tra la verdadera gloria, como única realidad de la verdadera vida, hacia la cual se encamina todo creyente.
Por eso nos has pedido repetir a menudo y vivir hoy tu Palabra: “Señor, no le tomes en cuenta este pecado.” (Hechos 7,60)
ORACION

Señor de la vida y de la muerte que, con tu enseñanza y ejemplo de coherencia y de vida, nos has enseñado a afrontar el sufrimiento e incluso la muerte, nosotros deseamos alzar la mirada, como dice la Escritura, hacia ti, que eres el que trapasaron (Juan 19,37). Esta es una invitación dirigida a todos los hombres para que vean y crean a tu corazón transpasado por una mirada interior y contemplativa y que los introduzca en el misterio de la salvación.

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